La historia de Brian H.

Brian, 65 años, creció en Chicago y comenzó a fumar cigarrillos a una edad temprana porque le pareció que era cool. Si bien sus padres se enteraron de que estaba fumando cuando tenía 12 años, Brian siguió sacando cigarrillos a escondidas y para cuando había llegado a octavo grado ya fumaba una cajetilla al día. Los padres de Brian fumaban y él recuerda que todos a su alrededor lo hacían. “Fumar se había grabado en mi mente”, dijo.

Brian ingresó a la Fuerza Aérea a los 19 años y se casó con su amor, Denise, a los 20. Aunque disfrutaba su trabajo en las fuerzas armadas, tenía muchas responsabilidades. Debido a eso, Brian luchaba contra el estrés laboral y a menudo fumaba para sobrellevarlo.

Un día, cuando estaba destinado en Inglaterra, Brian sintió intensos dolores en el pecho mientras caminaba en el trabajo. “Me faltaba el aire y estaba sudando, y el dolor empeoró”, afirmó. De pronto, se desmayó. Brian estaba sufriendo un ataque cardiaco a los 35 años.

Con el paso de los años, los problemas de salud de Brian empeoraron. Le hicieron varias operaciones de corazón, incluso una en la cual le colocaron en el pecho un desfibrilador, un aparato que ayuda a regular los latidos anormales del corazón. A los 46 años, le dieron el diagnóstico de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc), una enfermedad que provoca un bloqueo del flujo de aire y problemas relacionados con la respiración.

Al final el corazón de Brian estaba tan dañado que lo llevó a necesitar un trasplante, pero mientras siguiera fumando no sería elegible. Finalmente dejó de fumar por completo a los 55 años y, tres años después, recibió un nuevo corazón.

Aunque Brian siguió sin fumar, el daño causado por años de tabaquismo continuó afectando su cuerpo. A los 63 años, le diagnosticaron cáncer de pulmón y le hicieron una operación para extirparle una parte de este órgano.

A lo largo de todo este proceso, Denise siempre estuvo a su lado. Incluso dejó su trabajo para dedicarse exclusivamente a cuidar a su marido. “Hubo muchos años en los que no estuve muy estable y Denise tuvo que hacerse cargo y sacrificar un montón”, dijo Brian.

Brian se alegra de haber dejado de fumar por completo. Se siente muy agradecido de que pudieron tratarle el cáncer de pulmón con una operación y de que no necesitará radiación ni quimioterapia. “Cada día es un regalo que me permite pasar tiempo con mi esposa y mis nietos”, expresó.

La biografía de Brian H.


Brian, 65 años, creció en Chicago. Su padre y su madre fumaban. Brian comenzó a fumar a una edad temprana y para cuando estaba en octavo grado fumaba una cajetilla de cigarrillos al día. “Mis padres descubrieron que yo fumaba cuando tenía 12 años, pero eso no me detuvo”, dijo.

Brian

A los 19 años, Brian entró a la Fuerza Aérea y lo enviaron a trabajar a una base en California. Pronto se enamoró y se casó con su amor, Denise. Brian tenía muchas responsabilidades como sargento master en la Fuerza Aérea. Debido a eso, luchaba contra el estrés laboral y a menudo fumaba cigarrillos para sobrellevarlo.

Una mañana, cuando estaba destinado en Inglaterra, Brian sintió dolores en el pecho mientras caminaba en el trabajo. Le faltaba el aire y sudaba, y el dolor se volvió intenso y empeoró. De pronto, se desmayó. Brian estaba sufriendo un ataque cardiaco a los 35 años. Al día siguiente le hicieron una angioplastia, un procedimiento en el cual un cirujano usa un dispositivo parecido a un globo para abrir un vaso sanguíneo bloqueado. Denise tomó un vuelo internacional inmediatamente para estar al lado de su marido.

Lentamente, Brian recuperó sus fuerzas, pero siguió fumando. “En el momento en que salí del hospital, comencé a fumar cigarrillos a escondidas otra vez”, dijo Brian.

Mientras estuvo con licencia médica, luego del ataque cardiaco, tuvo más dolores en el pecho. Lo internaron en un hospital de la Fuerza Aérea en San Antonio donde le diagnosticaron una arritmia grave, es decir latidos del corazón irregulares que pueden ser mortales. Brian se sometió a una operación para que le colocaran un desfibrilador en el pecho. Un desfibrilador es un dispositivo que ayuda a regular los latidos anormales del corazón.

Denise dejó su trabajo para dedicarse exclusivamente a cuidar a su marido. Asumió la responsabilidad de todo, desde la coordinación de la atención médica hasta el manejo de todos los asuntos del hogar. “Le debo la vida a ella; literalmente, no en forma figurativa”, expresó Brian.

A Brian le hicieron varias operaciones a lo largo de los años debido a problemas cardiacos relacionados con el hecho de fumar. Al final, el médico le dijo que su corazón estaba tan dañado que necesitaba un trasplante. Este sería el comienzo de una larga y difícil travesía para Brian y su familia. Él sabía que no todas las personas que necesitan un trasplante pueden conseguirlo, pero esperaba ser uno de los que tuvieran suerte.

En el 2000, a Brian le diagnosticaron enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc), una afección causada con frecuencia por fumar o estar expuesto a humo de segunda mano, que hace cada vez más difícil respirar y puede provocar la muerte.

En el 2007, se agregó el nombre de Brian a la lista nacional de espera para un trasplante de corazón. Él y su familia estaban contentísimos. Pero ese sentimiento no duró mucho tiempo. Una tarde, el médico de Brian llamó para darles malas noticias. Habían sacado el nombre de Brian de la lista de trasplantes. ¿La razón? Los resultados de las pruebas de laboratorio mostraron que Brian todavía estaba fumando. “Lo descubrieron en un análisis de sangre de rutina para detectar exposición a la nicotina”, dijo. Brian y Denise estaban desolados.

A Brian se le habían agotado las opciones de tratamiento y su salud estaba empeorando. Pero estaba decidido a dejar de fumar para que pudiera tener la posibilidad de vivir. En la primavera del 2009, Brian comenzó una clase para dejar de fumar en un hospital militar. “Hice todo lo que me dijeron que tenía que hacer, y nunca miré hacia atrás”, asegura.

Como se mantuvo sin fumar, al final volvieron a poner su nombre en la lista para un trasplante de corazón. En el 2012, Brian recibió el tan esperado trasplante. Esto le dio nuevas esperanzas, pero entendía la gravedad de su situación. “Me dijeron que el trasplante de corazón no es una cura. Tengo el sistema inmunitario debilitado, así que no puedo ir a eventos donde haya mucha gente y niños pequeños”, explicó.

El trasplante de corazón, un estilo de vida más saludable y dejar de fumar cigarrillos para siempre le dieron a Brian una nueva perspectiva sobre la vida.  Sin embargo, el daño causado por los años de haber fumado siguió afectando su cuerpo. En el 2017, a los 63 años, a Brian le diagnosticaron cáncer de pulmón. Le hicieron una operación para extirparle parte del pulmón.

Brian ahora vive en Texas y está contento por haber dejado de fumar por completo. “Cada día es un regalo que me permite pasar tiempo con mi esposa y mis nietos. Si todavía sigo aquí después de todo lo que he pasado, otras personas también pueden tener esperanza”.

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Esta página fue revisada el: 8 de mayo de 2020