La historia de Mark

Mark creció en California y comenzó a fumar cuando era un adolescente para estar a la par de sus amigos. A los 19 ingresó a la Fuerza Aérea donde siguió fumando. Fumó cigarrillos o usó tabaco sin humo, y a veces ambos, durante dos periodos de servicio en el Golfo Pérsico. Mark fumó hasta el 2009, cuando le dio cáncer rectal a los 42 años. Ya no estaba en peligro por estar en el servicio militar activo, pero enfrentó la batalla de su vida contra un tipo de cáncer que se vincula al tabaquismo.

“Todo en mi vida se detuvo en seco”, dijo Mark. “Me di cuenta… ‘Tengo cáncer. ¡Me puedo morir!’”. El tratamiento duró meses e incluyó radiación, quimioterapia y una operación. Mark debió usar una bolsa de colostomía pegada a un orificio en el abdomen para recolectar las heces por 6 meses. Mark espera que esta historia motive a otros a dejar de fumar lo antes posible, especialmente la gente joven. “No se saca nada bueno de fumar”, dijo Mark.

La biografía de Mark


Mark comenzó a fumar cuando era un adolescente para estar a la par de sus amigos. “Cuando tienes 18 o 19 años, tus amigos significan mucho para ti”, dijo. Fue una decisión de adolescente de la cual se arrepiente muchísimo en la actualidad. Al poco tiempo Mark se había convertido en un fumador habitual. Siguió fumando una cajetilla al día hasta el 2009 cuando le dio cáncer rectal.

Mark

A los 42 años, con una esposa y una hija pequeña que mantener, Mark enfrentó la batalla de su vida. Su enfermedad—cáncer rectal— es un tipo de cáncer colorrectal. Todos los cánceres de este grupo son más comunes en los fumadores que en los no fumadores. Los primeros síntomas de Mark fueron cambios en sus hábitos digestivos, incluidos fuertes deseos de ir al baño, estreñimiento y rastros de sangre.

El médico de Mark ordenó una colonoscopia, que es un simple examen del colon en el que se usa una cámara de video diminuta y un monitor de TV. “Todo en mi vida se detuvo en seco”, dijo Mark. “Literalmente, vi el tumor en el monitor y me di cuenta… ‘Tengo cáncer. ¡Me puedo morir!’”. El tratamiento médico y la recuperación tomaron muchos meses. Mark se sometió a radiación, quimioterapia y a una operación para extirparle partes de la porción inferior del colon y del recto. Durante unos 6 meses, Mark debió usar una bolsa de colostomía pegada a un orificio en el abdomen para recolectar las heces.

Y en cuanto a los cigarrillos, Mark dejó de fumar poco después de enterarse de que tenía cáncer. Quería hacer todo lo que estuviera a su alcance para mejorarse. Había tratado de dejar de fumar varias veces. Mientras prestó servicio en la Fuerza Aérea, Mark comenzó a pensar distinto acerca de fumar. Entró a la Fuerza Aérea a los 19 años y recuerda que fumar era un riesgo en muchos aspectos del trabajo.

“En el campo de batalla, no puedes fumar por motivos de seguridad; tú no quieres que la luz del cigarrillo le indique al enemigo tu posición”, dijo Mark. Trató de cambiarse al rapé o snus, un tabaco finamente molido. Mark pasó dos periodos de servicio en el Golfo Pérsico apoyando la Operación Escudo del Desierto y la Operación Tormenta del Desierto. Su adicción lo acompañó mientras pasó de los cigarrillos al tabaco sin humo y de vuelta a los cigarrillos.

Cuando Mark finalmente dejó los cigarrillos y el tabaco sin humo para siempre, las primeras dos semanas fueron muy duras. Dice que lo ayudó el pensar en sí mismo como un no fumador. “En vez de luchar contra las ansias de fumar, me decía a mí mismo: ‘Sí, sería fantástico tener un poco de nicotina, pero ya no consumes drogas’, y las ansias desaparecían en poco tiempo”, afirmó.

En la actualidad, Mark lleva 5 años sin cáncer. Cree con vehemencia en la importancia de ver a un médico si se tienen síntomas de cáncer colorrectal. Y en cuanto al tabaquismo, Mark espera que su historia motive a otros a dejar de fumar lo antes posible, especialmente la gente joven. “Si realmente sientes que tienes la edad suficiente para tomar tus propias decisiones , entonces sé lo suficientemente hombre, lo suficientemente mujer, y deja de fumar”, dijo Mark.

“Todos los efectos negativos que crees que nunca te van a pasar, como el tener cáncer colorrectal, pasan. Créeme”.

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Esta página fue revisada el: 11 de marzo de 2019