Fuentes de fiebre del valle (coccidioidomicosis)

En%26#37;20este mapa se toman como base estudios realizados a fines de las décadas de 1940 y 1950, y también la ubicación de brotes y casos más recientes. El Coccidioides también puede existir en áreas similares con clima caluroso y seco que no están sombreadas en el mapa.

En este mapa se toman como base estudios realizados a fines de las décadas de 1940 y 1950, y también la ubicación de brotes y casos más recientes. El Coccidioides también puede existir en áreas similares con clima caluroso y seco que no están sombreadas en el mapa.

Dónde se encuentra el Coccidioides?

El Coccidioides se encuentra en el polvo y los suelos de algunas áreas del suroeste de los Estados Unidos, México y América del Sur. En los Estados Unidos, el Coccidioides se encuentra en Arizona, California, Nevada, Nuevo México, Texas y Utah. El hongo también se encontró recientemente en la zona sur central de Washington 1 Haga clic aquí para acceder a más mapas sobre la fiebre del valle de San Joaquín.

Ciclo de vida del Coccidioides

Las esporas del Coccidioides circulan en el aire cuando el suelo y el polvo contaminado es alterado por el hombre, animales o condiciones meteorológicas. Las esporas son demasiado pequeñas para ver sin microscopio. Cuando las personas respiran las esporas, se ponen en riesgo de contraer la fiebre del valle. Después de que las esporas entran en los pulmones, la temperatura corporal de la persona permite que cambien de forma y, al crecer, se transformen en esférulas. Cuando las esférulas alcanzan cierto tamaño se abren y liberan partes más pequeñas (llamadas endosporas), que a su vez se pueden esparcir dentro de los pulmones o diseminarse a otros órganos y convertirse en esférulas nuevas.

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Análisis del suelo

Thomas Mace, senior scientific adviser to NASA, helps Cal State Bakersfield microbiologist Antje Lauer collect soil samples in Central California. They plan to test the soil for the fungus that causes valley fever. Credit: Shelby Mack/The Bakersfield Californian

A veces, se analiza el suelo en busca de Coccidioides como actividad de investigación. En la fotografía aparece Thomas Mace, asesor científico sénior para la NASA, que ayuda a Antje Lauer, microbióloga de Cal State Bakersfield, a recolectar muestras de suelo en Central California para evaluar si hay presencia de Coccidioides. Crédito: Shelby Mack/ The Bakersfield Californian.

Me preocupa que haya Coccidioides en el suelo cerca de mi casa. ¿Puede venir alguien a analizar el suelo para averiguar si el hongo se encuentra allí?
No. En esta situación, hacer análisis del suelo para ver si hay Coccidioides seguramente no será útil porque se cree que el hongo se encuentra más comúnmente en el suelo de determinadas áreas. Si los resultados de los análisis del suelo dan positivo para Coccidioides, eso no necesariamente significa que el hongo se liberará en el aire y causará infección. Además, no hay ninguna prueba comercialmente disponible para detectar Coccidioides en el suelo. Actualmente se hacen análisis del suelo en busca de este hongo solamente para fines de investigación científica.

Pruebas del suelo para investigaciones
Los científicos a veces hacen análisis de suelo o de otras muestras ambientales en busca de Coccidioides con el objetivo de averiguar más sobre su hábitat y la forma en que los patrones del tiempo o del clima pueden afectar su crecimiento. Los métodos disponibles para detectar el Coccidioides en el suelo no siempre detectan las esporas, aunque estas se encuentren presentes. Sin embargo, se están desarrollando pruebas nuevas para que los investigadores puedan detectar más eficazmente el Coccidioides en el medioambiente.

Fuentes poco comunes de la fiebre del valle

La forma más común en que una persona puede contraer la fiebre del valle es al inhalar esporas del Coccidioides en el aire. En casos extremadamente raros, se puede contraer de otras fuentes como las siguientes:

  • un trasplante de órgano, si el donante tenía la fiebre del valle;7
  • la inhalación de esporas provenientes de una herida infectada con Coccidioides;8
  • el contacto con objetos (como rocas o zapatos) que estén contaminados con Coccidioides.9, 10

La fiebre del valle y las condiciones meteorológicas

Los científicos siguen estudiando la forma en que los patrones de las condiciones meteorológicas y del clima afectan el hábitat del hongo que causa la fiebre del valle. Se cree que el Coccidioides crece mejor en el suelo después de que ha llovido abundantemente y que luego se dispersa con mayor facilidad por el aire cuando el tiempo está cálido y árido.11 Por ejemplo, se ha mostrado que las condiciones meteorológicas cálidas y áridas se correlacionan con un aumento en la cantidad de casos de fiebre del valle en Arizona12 y en California (pero en menor grado).13 Todavía se desconocen las formas en que el cambio climático podría afectar la cantidad de infecciones por fiebre del valle y el alcance geográfico del Coccidioides, pero es un tema que se debe seguir investigando.

La amplitud geográfica de la fiebre del valle se extiende al estado de Washington

Los científicos creían que solo había Coccidioides en el sureste estadounidense y en partes de América Latina hasta que en el 2013 lo descubrieron en la zona sur central de Washington, luego de que varios residentes presentaran fiebre del valle sin haber viajado recientemente a áreas donde se sabía que existía el hongo. Se analizaron las muestras de un paciente y del suelo del sitio de exposición presunta usando una técnica de laboratorio llamada secuenciación del genoma completo. Se halló que eran idénticas, lo cual demuestra que la infección se contrajo en Washington.

Después de este descubrimiento, quedan muchas preguntas sin contestar: ¿Qué tan extendido está el Coccidioides en Washington? ¿Cómo llegó allí? ¿Cuánto tiempo ha estado allí? Para crear conciencia sobre esta enfermedad entre los funcionarios de salud pública, los proveedores de atención médica y el público, es esencial tener información sobre el lugar donde más probablemente se hayan infectado las personas, cómo se relacionan las cepas y qué áreas podrían implicar un riesgo. Los CDC están trabajando con funcionarios de salud pública estatales y locales y con otras agencias para tener una idea más clara de dónde vive el hongo, a fin de que los proveedores de atención médica y el público sepan del riesgo de fiebre del valle.

Referencias
  1. Marsden-Haug N, Goldoft M, Ralston C, Limaye AP, Chua J, Hill H, et al. Coccidioidomycosis acquired in Washington State. Clin Infect Dis. 2013 Mar;56(6):847-50.
  2. Edwards PQ, Palmer CE. Prevalence of sensitivity to coccidioidin, with special reference to specific and nonspecific reactions to coccidioidin and to histoplasmin. Diseases of the chest. 1957 Jan;31(1):35-60.
  3. Werner SB, Pappagianis D. Coccidioidomycosis in Northern California. An outbreak among archeology students near Red Bluff. California medicine. 1973 Sep;119(3):16-20.
  4. Werner SB, Pappagianis D, Heindl I, Mickel A. An epidemic of coccidioidomycosis among archeology students in northern California. N Engl J Med. 1972 Mar 9;286(10):507-12.
  5. Petersen LR, Marshall SL, Barton-Dickson C, Hajjeh RA, Lindsley MD, Warnock DW, et al. Coccidioidomycosis among workers at an archeological site, northeastern Utah. Emerg Infect Dis. 2004 Apr;10(4):637-42.
  6. Hector RF, Laniado-Laborin R. Coccidioidomycosis–a fungal disease of the Americas. PLoS medicine. 2005 Jan;2(1):e2.
  7. Dierberg KL, Marr KA, Subramanian A, Nace H, Desai N, Locke JE, et al. Donor-derived organ transplant transmission of coccidioidomycosis. Transpl Infect Dis. 2012 Jun;14(3):300-4.
  8. Eckmann BH, Schaefer GL, Huppert M. Bedside Interhuman Transmission of Coccidioidomycosis Via Growth on Fomites. An Epidemic Involving Six Persons. Am Rev Respir Dis. 1964 Feb;89:175-85.
  9. Dweik M, Baethge BA, Duarte AG. Coccidioidomycosis pneumonia in a nonendemic area associated with infliximab. South Med J. 2007 May;100(5):517-8.
  10. Stagliano D, Epstein J, Hickey P. Fomite-transmitted coccidioidomycosis in an immunocompromised child. Ped Infect Dis J. 2007 May;26(5):454-6.
  11. Smith CE, Beard RR, et al. Effect of season and dust control on coccidioidomycosis. JAMA. 1946 Dec 7;132(14):833-8.
  12. Park BJ, Sigel K, Vaz V, Komatsu K, McRill C, Phelan M, et al. An epidemic of coccidioidomycosis in Arizona associated with climatic changes, 1998-2001. J Infect Dis. 2005 Jun 1;191(11):1981-7.
  13. Zender CS, Talamantes J. Climate controls on valley fever incidence in Kern County, California. Int J Biometerol. 2006 Jan;50(3):174-82.