Puntos clave
- El tiempo fuera aparta a tu hijo de la atención y la diversión para detener conductas inapropiadas serias.
- Usa el tiempo fuera ante comportamientos peligrosos, dañinos o que rompan las reglas.
- Asegúrate de que el tiempo fuera sea breve, seguro y libre de distracciones.
- Finaliza elogiando y reforzando el comportamiento positivo.

Descripción general
El tiempo fuera consiste en retirar a tu hijo del lugar donde ocurrió la mala conducta. Tu hijo está lejos de todas las cosas divertidas y no recibe atención durante el tiempo fuera.
El tiempo fuera no se usa para todas las malas conductas. Algunos comportamientos, como el lloriqueo, pueden abordarse al redirigir tu atención. Distraer a tu hijo con un juguete o una canción también puede ayudar a prevenir o detener la mala conducta.
Los comportamientos que no se pueden ignorar ni redirigir con distracción deben tener una consecuencia que detenga la mala conducta. La retirada de privilegios y el tiempo fuera pueden usarse para detener la mala conducta.
Cuándo utilizar el tiempo fuera
Hay cuatro situaciones en las que el tiempo fuera puede ser una buena opción:
- Tu hijo hace algo peligroso, como correr hacia la calle.
El tiempo fuera en esta situación ayuda a que tu hijo entienda claramente que estos comportamientos nunca son aceptables. - Tu hijo hace algo dañino, como lastimar a otro niño.
El tiempo fuera puede ayudar a que tu hijo entienda que hacer daño a otros nunca está bien. - Tu hijo rompe una regla familiar.
Asegúrate de que tu hijo conozca las reglas familiares y entienda que una consecuencia por romperlas puede ser un tiempo fuera. - Tu hijo no sigue tus instrucciones después de una advertencia.
Si tu hijo no sigue tus instrucciones después de una advertencia, el tiempo fuera podría ser una consecuencia adecuada.
Pasos para usar el tiempo fuera
Cuando los niños se comportan mal y los padres intentan corregirlos, pueden surgir emociones y sentimientos intensos. El tiempo fuera les da tanto al padre como al niño un momento para calmarse. Es útil practicar con tu hijo lo que ocurrirá durante un tiempo fuera antes de que necesites usarlo.
Si tu hijo se comporta de una manera que requiere un tiempo fuera (por ejemplo, si no sigue instrucciones), dale una advertencia de tiempo fuera. La advertencia debe decirse con calma, de forma clara y como una afirmación, no como una pregunta. Hazle saber a tu hijo que irá a tiempo fuera si continúa con la mala conducta.
Por ejemplo, si le dices a tu hijo que guarde sus juguetes y no te hace caso, puedes decirle: "Si no guardas tus juguetes, vas a tener tiempo fuera". Espera unos cinco segundos.
Si tu hijo sigue la instrucción después de la advertencia, elógialo. Puedes decir: "¡Me gusta mucho cuando escuchas y guardas tus juguetes como te lo pedí!". Si tu hijo no hace caso, aplica el tiempo fuera. Siempre debes aplicar el tiempo fuera después de dar la advertencia si tu hijo no hace caso.
Dile a tu hijo que va a ir a tiempo fuera y explica por qué. Díselo así: “Tienes que ir a tiempo fuera porque no guardaste tus juguetes”. Debes decirlo solo una vez, con un tono calmado pero firme.
Cuando le expliques a tu hijo por qué va a tiempo fuera:
- No des sermones, no regañes ni discutas.
- No aceptes excusas.
- No hables con tu hijo mientras lo llevas a tiempo fuera.
- Ignora los gritos, las protestas y las promesas de portarse bien.
Lleva a tu hijo de la mano o cárgalo de forma segura hasta el espacio de tiempo fuera. Al llegar, dile que se siente o permanezca de pie. Indícale que debe quedarse en ese lugar hasta que le digas que puede salir.
Una buena regla es dar un minuto de tiempo fuera por cada año de edad del niño. Esto significa que un niño de dos años tendrá dos minutos de tiempo fuera, y uno de tres años tendrá tres minutos. Mientras tu hijo esté en tiempo fuera, no permitas que nadie le hable y no le permitas jugar con nada.
Lograr que los niños permanezcan en tiempo fuera a veces no es tan fácil como parece. Si tu hijo sale del espacio de tiempo fuera, vuelve a llevarlo y no le hables. Cuando uses el tiempo fuera por primera vez, puede que tengas que regresar a tu hijo al tiempo fuera varias veces. Consulta cómo manejar los desafíos del tiempo fuera para obtener más información.
Tu hijo debe estar tranquilo antes de salir del espacio de tiempo fuera. Cuando tu hijo esté tranquilo durante cinco segundos al final del tiempo fuera, dile que puede salir.
Si tu hijo tuvo tiempo fuera por romper una regla familiar o por hacer algo peligroso, recuérdale el comportamiento que esperas. Por ejemplo, puedes decirle: "Recuerda nuestra regla, siempre guarda tus juguetes cuando termines de usarlos".
Si el tiempo fuera fue por no seguir tus instrucciones, repite la instrucción. Tu hijo necesita seguir tus instrucciones incluso después del tiempo fuera.
Si tu hijo aún se niega a seguirlas, debe regresar al tiempo fuera. Puede que se necesiten varias veces para que tu hijo aprenda que hablas en serio.
Concéntrate en el siguiente comportamiento positivo que tenga tu hijo y ¡elógialo con entusiasmo! A veces, darle a tu hijo la oportunidad de seguir otra instrucción te permite elogiar su buen comportamiento. Si tu hijo no sigue las instrucciones, debes aplicar nuevamente el tiempo fuera.
El tiempo fuera en diferentes situaciones
Haz lo que normalmente harías mientras tu hijo está en tiempo fuera, pero permanece lo suficientemente cerca como para saber si tu hijo hace algo peligroso o intenta salir del lugar de tiempo fuera. Recuerda que nadie debe darle atención a tu hijo mientras esté en tiempo fuera. No lo mires, no le hables ni lo toques.
Cuando dos niños están discutiendo o peleando, saber quién empezó es menos importante que aplicar una consecuencia a ambos por su mala conducta. Tomar partido no les da a los niños la oportunidad de resolver sus propios problemas.
Poner a ambos niños en tiempo fuera es mejor porque no tienes que tomar partido, no recompensas la pelea con atención y ambos niños reciben una consecuencia. Asegúrate de llevar a los niños a espacios de tiempo fuera diferentes y luego sigue los pasos habituales del tiempo fuera con cada uno.
Si tu hijo está usando mal un juguete o peleando con otro niño por ese juguete, puedes considerar poner el juguete en tiempo fuera (y no a tu hijo). Poner el juguete en tiempo fuera puede usarse cuando no quieres poner a tu hijo en tiempo fuera con demasiada frecuencia. Es una forma de enseñarle a tu hijo autocontrol y, al mismo tiempo, reducir las malas conductas sin que tu hijo pase demasiado tiempo fuera.
Para hacerlo, simplemente retira el juguete y colócalo en tiempo fuera. Cuando termine el tiempo fuera, dile a tu hijo por qué el juguete estuvo en tiempo fuera y luego pídele que explique por qué el juguete tuvo tiempo fuera.
Elige el lugar adecuado para el tiempo fuera
Una silla de tiempo fuera es el lugar que con más frecuencia usan los padres para el tiempo fuera. Una silla resistente de cocina, de tamaño para adultos y de madera, suele funcionar mejor. Si usas una silla pequeña, de tamaño infantil, tu hijo puede moverla con facilidad.
Por seguridad, es importante elegir una silla firme que tu hijo no pueda balancear ni mover. Evita sillas mecedoras, sillas con cojines suaves y sillas con dibujos o gráficos. Recuerda que el tiempo fuera es un descanso de las cosas que a tu hijo le gustan.
Si no hay una silla para el tiempo fuera, puedes usar otros objetos, como una manta pequeña o una colchoneta, para mostrarle a tu hijo dónde sentarse en el piso durante el tiempo fuera. También puedes llevar estos objetos contigo por si necesitas usar el tiempo fuera cuando no estén en casa. Si usas una manta o colchoneta en lugar de una silla, vigila a tu hijo para asegurarte de que no empiece a jugar con ella.
Elige un lugar para el tiempo fuera que esté alejado de juguetes, personas, ventanas, televisores, radios y cualquier otra cosa que le guste a tu hijo. A menudo, el mejor lugar para el tiempo fuera es al final de un pasillo, ya que suele estar lejos de las personas y de las cosas que le gustan a tu hijo.
Si necesitas usar el dormitorio como área de tiempo fuera, retira los juguetes de la habitación.
Si usas una habitación separada:
- Asegúrate de que sea un lugar seguro y de que tu hijo no tenga acceso a objetos frágiles o que puedan causar daño, como artículos de vidrio, productos químicos o detergentes.
- No apagues las luces durante el tiempo fuera y nunca uses un clóset. No quieres asustar a tu hijo. El objetivo es retirar la atención y las cosas divertidas, para que el tiempo fuera no resulte atractivo.
- No dejes a un niño pequeño sin supervisión por periodos largos. Quédate cerca para poder vigilar lo que ocurre.
Siéntate tú mismo en el espacio. Estira los brazos y las piernas. Asegúrate de que tu hijo no pueda golpear ni patear la pared. Poder golpear o patear la pared puede resultar divertido para tu hijo. Si tú no puedes tocar nada, tu hijo tampoco podrá hacerlo.
Consejos para el tiempo fuera
- Explica el tiempo fuera o muéstraselo a tu hijo de una manera que pueda entender. Mostrarle a tu hijo exactamente qué hacer cuando le das un tiempo fuera puede ayudar a que el tiempo fuera transcurra sin complicaciones y que aumente la probabilidad de que funcione. Puede que necesites mostrárselo varias veces para que lo recuerde.
- Practica el tiempo fuera con tu hijo cuando ambos estén de buen ánimo. Luego, pídele a tu hijo que te explique qué sucede durante el tiempo fuera. De esta manera, puedes asegurarte de que lo entiende.
- Asegúrate de que tu hijo sepa qué comportamientos llevan a un tiempo fuera. Por ejemplo, cuando crees una lista de reglas familiares, dile a tu hijo que el tiempo fuera será la consecuencia si no se cumple una regla.
- Dile a tu hijo dónde pasará el tiempo fuera. Asegúrate de que conozca las reglas y los pasos del tiempo fuera.
- Usa el tiempo fuera de la misma manera cada vez. Cuando los pasos del tiempo fuera son predecibles, es más probable que este ayude a mejorar la mala conducta de tu hijo.
- Concéntrate primero en una sola mala conducta. Cuando empieces a usar el tiempo fuera, enfócate en un solo comportamiento que quieras detener, como morder.
- El tiempo fuera debe aplicarse inmediatamente después de la mala conducta. Cuanto más rápido ocurra el tiempo fuera, más probable es que tu hijo aprenda que su comportamiento fue la causa del tiempo fuera.
- No amenaces a tu hijo con un tiempo fuera. Si no cumples con lo que dices, tu hijo puede dejar de creer que hablas en serio sobre el tiempo fuera. Si quieres usar el tiempo fuera para detener una mala conducta, es mejor aplicarlo inmediatamente después de que ocurra la mala conducta.
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