Puntos clave
- La comunicación sólida construye relaciones seguras entre padres e hijos.
- Usa señales no verbales (contacto visual, lenguaje corporal, contacto físico con consentimiento) para mostrar empatía y seguridad.
- Practica escuchar activamente brindando total atención, reflejando los sentimientos y validando las emociones.
- Imita y describe las acciones de tu hijo para apoyar el vínculo, la autoestima, la concentración y el desarrollo del lenguaje.

Descripción general
Una buena comunicación es importante para crear una relación positiva y fortalecer la conexión entre tu hijo y tú. Los niños pequeños y en edad preescolar buscan conexión porque eso los hace sentir seguros.
Hay muchas maneras adecuadas y divertidas de fomentar esta conexión. Usa tu buen juicio y tu conocimiento de las necesidades únicas o la personalidad de tu hijo para decidir cuándo y cómo conectarse.
Comunícate de manera no verbal
Algunos niños pequeños y en edad preescolar tienen una capacidad limitada para hablar o usar las palabras, por lo que a menudo se comunican de una manera no verbal. Usar métodos no verbales, como el contacto visual y un lenguaje corporal positivo, junto con tus palabras, puede expresar empatía, mostrar que estás escuchando y ayudar a tu hijo a sentirse seguro y tranquilo.
Si es apropiado y cómodo para tu hijo, también puedes usar el contacto físico para conectar. Por ejemplo, pregúntale si le gustaría un abrazo, chocar los cinco o tomarte de la mano. Incluir el contacto físico en actividades cotidianas, como tomarse de la mano al cruzar la calle o acurrucarse mientras leen un libro juntos, puede fortalecer su vínculo.
Antes de ofrecerle conexión a través del contacto físico, pide siempre su consentimiento y asegúrate de tener su permiso. Pregúntale: "¿Quieres un abrazo?". Luego observa y respeta sus señales verbales o no verbales, como un movimiento afirmativo de la cabeza. Esto ayuda a que los niños pequeños y en edad preescolar se sientan seguros mientras intentan conectar. Algunos niños pueden necesitar calmarse primero. Si ese es el caso con tu hijo, prueba usar un gesto de pulgar arriba, una sonrisa o un guiño en su lugar.
Practica la escucha activa
La escucha activa significa darle toda tu atención a tu hijo, y es una gran manera de mejorar la comunicación y fortalecer la conexión. Le muestra a tu hijo que te interesa lo que él quiere decir.
Aunque puede ser tentador restar importancia a los problemas o emociones de nuestros hijos, especialmente en días difíciles, los niños necesitan saber que sus madres, padres y cuidadores los escucharán y apoyarán. Esto hace más probable que, cuando sean mayores, hablen contigo sobre sus esperanzas y también sobre sus problemas.
Practica la escucha activa dándole toda tu atención a tu hijo, poniéndote a su nivel y haciendo contacto visual. También puedes mostrar que estás escuchando al repetir lo que tu hijo dijo o al nombrar y resumir lo que crees que siente. No tienes que repetir exactamente lo que dijo tu hijo, pero debe ser bastante parecido. Puedes agregar detalles, acortarlo o corregir lo que haya dicho.
Además, cuando reflejes las emociones de tu hijo, observa su comportamiento y describe las emociones que parece estar sintiendo. Esto le da a tu hijo palabras para definir las emociones y lo ayuda a entender que está bien hablar sobre los sentimientos.
Los padres que escuchan activamente y comunican comprensión ayudan a sus hijos a reconocer y expresar sus sentimientos, lo que favorece el desarrollo de su bienestar emocional. Explora Notar y nombrar las emociones para aprender más.
Imitar y describir
Puedes imitar el comportamiento de tu hijo copiando o repitiendo lo que está haciendo. Por ejemplo, puedes jugar con el mismo juguete o uno similar y usarlo de la misma manera que tu hijo lo usa. Imitar el juego de tu hijo le muestra que estás prestando atención y que te gusta lo que está haciendo. La imitación puede ayudar a que tu hijo se sienta bien consigo mismo y ofrece una oportunidad para fortalecer la conexión.
Describir es hablar sobre lo que tu hijo está haciendo con el mayor detalle posible. Describe la acción de tu hijo como lo haría un narrador deportivo que le explica lo que está pasando a alguien que no puede verlo. Las descripciones le muestran a tu hijo que estás interesado en lo que hace y que tiene toda tu atención. Pueden ayudar a fortalecer su autoestima porque le hacen saber que lo que hace te parece interesante.
Además, las descripciones son útiles para mantener la atención de tu hijo. Esto ayuda a aumentar el tiempo que puede concentrarse en una actividad, lo cual lo prepara para la atención que necesitará cuando comience la escuela.
Las descripciones también fomentan el desarrollo del lenguaje porque le das a tu hijo palabras para describir las cosas, lo que ayuda a ampliar su vocabulario. Esto también puede ayudarte a enseñar a tu hijo. Por ejemplo, puedes enseñarle a contar o a nombrar colores usando descripciones.
Reflexión
¿Cómo ha respondido tu niño pequeño o en edad preescolar a la comunicación no verbal y a las descripciones?
- ¿Hay algún método de comunicación que tu niño pequeño o en edad preescolar prefiera? ¿Cómo puedes incorporar la comunicación y la conexión usando este conocimiento?
- ¿Tu niño pequeño puede notar cuándo estás escuchando activamente y cuándo no? ¿Notas diferencias en su conducta cuando haces una cosa u otra?
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