Puntos clave
- Los niños pequeños necesitan ayuda para manejar sus emociones.
- Mantenga la calma, garantice la seguridad y modele la autorregulación.
- Practique el manejo de emociones: observe, conecte, escuche, nombre las emociones y busque buenas soluciones.
- Valide los sentimientos, pero establezca límites en el comportamiento cuando sea necesario.

Descripción general
Los niños pequeños y en edad preescolar pueden tener dificultad para entender o manejar sus emociones y su comportamiento sin la orientación de una madre, un padre o un cuidador. Que sean pequeños no significa que sus emociones no sean importantes.
Emociones como el enojo y la tristeza pueden sentirse muy intensas para los niños de esta edad preescolar. Por eso, las rabietas y otras reacciones emocionales fuertes son comunes. Los niños pequeños y en edad preescolar pueden comportarse de manera desafiante cuando se sienten abrumados o angustiados y no saben cómo manejar sus emociones. Esto es una conducta normal y una forma saludable de liberar energía emocional y volver a un estado más calmado.
Los niños a menudo necesitan ayuda para aprender cómo responder a sus emociones. Las madres, los padres y los cuidadores que escuchan y comunican comprensión ayudan a sus hijos a notar y nombrar sus emociones, lo que favorece el desarrollo de un bienestar emocional saludable.
Practica el manejo emocional
El manejo emocional significa guiar a tu hijo para que reconozca todas sus emociones, tanto las positivas como las negativas, creando un entorno de apoyo donde pueda expresarlas.
Usa el manejo emocional cuando tu hijo parezca estar experimentando una emoción intensa, como enojo o tristeza, pero aún pueda interactuar contigo y no esté angustiado.
Cuando los niños pequeños y en edad preescolar están angustiados o tienen una rabieta, recuerda primero asegurarte de que tu hijo y las demás personas estén seguros. Evita distracciones, mantén las manos libres y enfoca tu mirada y atención en tu hijo para que puedas reconocer sus emociones. Permanece cerca y ofrécele tiempo y espacio para calmarse. Espera hasta que tanto tú como tu hijo estén tranquilos antes de usar el manejo emocional.
Pasos para el manejo emocional
El manejo emocional incluye cinco pasos que madres, padres y cuidadores pueden seguir.
Practica observar las emociones de tu hijo a lo largo del día. Lo ideal es empezar a observar sus emociones cuando son de baja intensidad, antes de que llegue a la angustia o a una rabieta. Eso te permite aprender cómo las expresiones faciales y el lenguaje corporal de tu hijo reflejan las distintas emociones.
Observa y maneja también tus propias emociones, y haz una pausa si es necesario. Si tu hijo está expresando una emoción menos intensa y tú te sientes calmado, este puede ser un buen momento para usar el manejo emocional.
Muéstrale a tu hijo que lo ves, usando contacto visual, una sonrisa rápida o un contacto físico positivo, como una palmada suave en la espalda.
Escucha a tu hijo y usa tus palabras, tu tono de voz y tu lenguaje corporal para mostrar empatía y compasión. Mantén la calma y evita criticar o juzgar sus emociones. Recuerda que tu hijo también puede estar usando su comportamiento para comunicarse contigo.
Nombra la emoción en voz alta usando palabras sencillas y descriptivas para ayudar a tu hijo a ponerle palabras a lo que siente. Por ejemplo: "Veo que se te cayeron los bloques. ¿Te sientes enojado?".
Puedes usar una tabla de emociones como esta para ayudar a nombrarlas. Hazle saber a tu hijo que entiendes y aceptas todas sus emociones, no solo las positivas o alegres. Consulta los consejos para reflejar las emociones de tu hijo a continuación.
Apresurarse a resolver el problema demasiado pronto puede hacer que, sin querer, se minimicen las emociones de tu hijo y la situación se intensifique. Primero reconoce y acepta las emociones de tu hijo y, si es necesario, establece límites en este paso a las conductas que pueden causar daño. Recuérdale que todas las emociones son aceptables, pero no todas las conductas lo son.
Por ejemplo, podrías decir: "Está bien sentir enojo, pero no está bien lanzar los bloques", y luego ofrecer sugerencias sencillas como: "¿Intentamos apilar los bloques otra vez? ¿O empezamos un rompecabezas?".
Reflejar las emociones de tu hijo
Reflejar las emociones de tu niño pequeño no siempre es fácil. Aquí tienes algunos consejos para hacerlo más sencillo.
Puede haber momentos en los que no estés seguro de lo que tu hijo está sintiendo. Por ejemplo, tu hijo puede estar llorando y no sabes si está enojado, asustado o triste. Hazle saber que estás prestando atención diciéndole: “Parece que estás molesto” o “Parece que algo te está incomodando”.
Puedes hacerle saber a tu hijo que estás prestando atención a cómo se siente a través de tus acciones, incluso si no dices nada. Puedes sentarte con tu hijo mientras está molesto o mantenerte cerca para abrazarlo o consolarlo. Aprende más sobre cómo comunicarse de manera no verbal.
A veces puede ser difícil resumir los sentimientos de tu hijo porque piensas que debería reaccionar de otra manera. Decirle a tu hijo que deje de sentirse de cierta forma no le muestra que estás tratando de entender cómo se siente. Ayúdalo a manejar y comprender sus emociones hablando con él sobre lo que siente, sin juzgar.
Los niños pueden tener varias emociones al mismo tiempo. Por ejemplo, tu hijo puede sentirse triste y asustado a la vez. Muéstrale que te importa hablando sobre todos sus sentimientos.
A veces, madres y padres temen resumir o nombrar incorrectamente los sentimientos de su hijo. Los niños podrían corregirlos si se describen mal sus emociones. Si tu hijo te corrige, inténtalo de nuevo. Repite lo que tu hijo te dijo y amplíalo para ofrecerle más palabras y ayudarle a aprender formas de expresar lo que siente.
Haz una pausa y calma tus emociones
La crianza es un trabajo exigente, y el manejo emocional también puede traer sus propios desafíos. Es común que madres y padres experimenten una variedad de emociones, incluso negativas, cuando su hijo está angustiado. Cuando esto ocurra, recuerda hacer una pausa y respirar hondo antes de interactuar con tu hijo.
Si te sientes frustrado o estresado, es importante calmar primero tus propias emociones antes de practicar el manejo emocional con tu hijo. Puede haber situaciones en las que no puedas usar el manejo emocional porque estás manejando tus propias emociones. Esto se conoce como autorregularse. Si intentas atender las emociones de tu hijo antes de autorregular tus propias emociones, puedes desestimar sin querer lo que tu hijo está sintiendo.
Hacer una pausa se verá diferente según la situación, lo que tu hijo y tú estén viviendo y las opciones disponibles. Una pausa puede ser tan simple como tomar tres respiraciones profundas. Las pausas también pueden ser más largas, como comer un refrigerio o salir a caminar o a trotar. Si tomas una pausa más larga, asegúrate de que otro cuidador de confianza esté cuidando a tu hijo.
Mientras no haya una preocupación inmediata por la seguridad, está bien simplemente sentarse juntos en silencio. Pueden retomar la interacción o el tiempo de juego más adelante. Es mejor volver a interactuar o jugar después de una breve pausa, cuando puedas apoyar a tu hijo con calma.
Los niños pueden aprender observando el comportamiento de sus padres. A los niños pequeños y en edad preescolar les encanta imitarte, incluso cuando no los estás viendo. Si quieres que tu hijo aprenda a hacer una pausa y respirar hondo, usa tu propio comportamiento como ejemplo. Asegúrate de que tu hijo esté mirando cuando modeles esa conducta. También puedes preguntarle si le gustaría intentar respirar hondo contigo. Cuando tu hijo te ve hacer una pausa y autorregular tus propias emociones, esto puede reforzar para él los beneficios del manejo emocional.
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