Puntos clave
- El comportamiento es una forma de comunicación y una oportunidad para conectar.
- La atención (positiva o negativa) refuerza el comportamiento.
- Usa elogios y recompensas para fomentar el comportamiento deseado.
- Aplica consecuencias claras y constantes ante el mal comportamiento.
- Cumple siempre con lo establecido y explica brevemente el motivo de las consecuencias.

Descripción general
Responder a la conducta de los niños puede ser una de las tareas más difíciles para madres, padres y cuidadores. Es importante saber que toda conducta, ya sea buena o mala, es una forma de comunicación y puede ser una oportunidad para conectar.
Comprende el impacto de tu atención
La atención de tu parte y de otros cuidadores es importante para tu hijo. La atención puede ser positiva o negativa. La atención positiva se usa para mostrar a tu hijo que ha hecho algo que te gusta. Incluye cosas como elogios, abrazos, besos, palmadas en la espalda y chocar los cinco. La atención negativa le hacer saber a tu hijo que no te gusta lo que ha hecho.
Las formas saludables de expresar atención negativa incluyen advertencias o retirar tu atención de (o ignorar) las pequeñas malas conductas que no quieres reforzar. Las formas poco saludables de usar la atención negativa incluyen cosas como dar nalgadas, gritarle a tu hijo o avergonzarlo.
La atención negativa poco saludable puede debilitar tu relación con tu hijo y provocar problemas para manejar las emociones y la conducta, así como afectar la salud mental y la autoestima a medida que tu hijo crece.
Es importante entender que cualquier atención, ya sea positiva o negativa, que le des a tu hijo inmediatamente después de una conducta, aumenta la probabilidad de que esa conducta vuelva a ocurrir.
Comprende las consecuencias positivas y negativas
A esta edad, los niños todavía están aprendiendo y puede que no siempre se comporten de manera adecuada. La consecuencia, o lo que sucede justo después de la conducta de tu hijo, aumenta o reduce la probabilidad de que esa conducta vuelva a ocurrir. Recuerda que las consecuencias pueden ser tanto positivas como negativas.
Las consecuencias positivas le muestran a tu hijo que ha hecho algo que te gusta. Es más probable que tu hijo repita esa conducta cuando usas consecuencias positivas. Las consecuencias positivas incluyen cosas como recompensas, elogios y atención positiva. Usa las consecuencias positivas tanto como sea posible para las conductas que te gustaría que tu hijo repita. Sigue leyendo sobre elogios y recompensas para entender mejor cómo usar las consecuencias positivas.
Las consecuencias negativas le muestran a tu hijo que no te gusta lo que ha hecho. Es menos probable que tu hijo repita la conducta cuando usas consecuencias negativas. Las consecuencias negativas incluyen retirar tu atención, retrasar o quitar un privilegio y el tiempo fuera. Usa consecuencias negativas para las conductas que te gustaría que tu hijo deje de hacer. Sigue leyendo sobre cómo retirar tu atención y el tiempo fuera para aprender más sobre cuándo y cómo usar las consecuencias negativas.
Responder a la mala conducta con consecuencias negativas
Es menos probable que tu hijo repita una mala conducta cuando usas consecuencias negativas. Aprende los siguientes pasos para usar consecuencias negativas al responder a una mala conducta.
Como ejemplo, imagina a un niño jugando con un carrito de manera peligrosa.
Es importante que tu hijo y tú tengan claro qué conductas son aceptables y cuáles no. Sé específico al decirle a tu hijo lo que esperas. Por ejemplo, mientras juega con un carrito, tu hijo decide lanzarlo.
Esta conducta no es aceptable porque es peligrosa. Comunícaselo diciendo: "No podemos lanzar juguetes mientras jugamos. Es peligroso".
Dale a tu hijo una advertencia con calma e indícale que la conducta debe cambiar. Explícale que habrá una consecuencia si la conducta no cambia. Usar frases sencillas de tipo "si... entonces..." es una buena manera de dar una advertencia.
Por ejemplo: "Si vuelvas a lanzar el carrito, entonces lo voy a guardar". Usa una advertencia solo si estás dispuesto a aplicar la consecuencia.
Una vez que se da una advertencia, siempre debes aplicar la consecuencia si tu hijo repite la conducta. Si no lo haces, tu hijo no tomará en serio la advertencia (ni las advertencias futuras). Aplica una consecuencia positiva, como elogios, si tu hijo hizo lo que le pediste. Aplica una consecuencia negativa si tu hijo no hizo lo que le pediste.
Las consecuencias deben aplicarse inmediatamente después de la mala conducta, para que tu hijo entienda qué fue lo que provocó la consecuencia. A continuación se explican ejemplos de consecuencias negativas:
- Retirar tu atención. Cuando retiras tu atención (o ignoras), quitas toda tu atención de tu hijo y de su comportamiento. Aprende más sobre cuándo es apropiado retirar tu atención y cómo hacerlo.
- Pérdida de un privilegio o consecuencias lógicas. Cuando quitas privilegios, retiras cosas o actividades que a tu hijo le gustan. En el caso de los niños pequeños, los privilegios que se quitan deben estar directamente relacionados con el comportamiento y ser una consecuencia lógica de este. Por ejemplo, puedes retirar el juguete por el que tus hijos están peleando.
- Tiempo fuera. El tiempo fuera consiste en llevar a tu hijo a un lugar donde no haya nada ni nadie que pueda darle atención. Aprende más sobre el tiempo fuera y cómo aplicarlo.
Explícale a tu hijo por qué está ocurriendo la consecuencia negativa para ayudarlo a entender qué hizo para que esta se aplicara. Por ejemplo, puedes decir: "Como volviste a lanzar el carrito, lo voy a guardar por el resto del día". Después, debes retirar el carrito y colocarlo fuera del alcance del niño.
La mayoría de los niños tendrá una reacción emocional cuando se aplica una consecuencia. Tu hijo puede suplicarte, llorar, decirte lo que cree que quieres escuchar o decir cosas como que te odia o que eres un mal padre o madre. Esto no debería afectar tu decisión de aplicar la consecuencia.
Si tu hijo hace un berrinche y cedes, aprende que llorar fuerte lo ayuda a conseguir lo que quiere. Esto refuerza el berrinche y hace más probable que vuelva a ocurrir en el futuro. En su lugar, puedes intentar el manejo emocional para ayudar a calmar la situación.
Después de aplicar la consecuencia, vuelve a interactuar de manera positiva con tu hijo. Si se retiró un privilegio, puedes recordarle cuál es el comportamiento adecuado que esperas ver.
Por ejemplo, podrías decir: "Puedes volver a jugar con el carrito si lo usas en la pista sin lanzarlo". Observa los comportamientos positivos. Dale elogios y otras recompensas cuando el niño haga lo correcto.
This page was last updated on this date. Updates may include minor edits, image changes, or other modifications to page content.
The information on this page was last reviewed by subject matter experts to ensure accuracy.