Cómo redirigir tu atención

Para todos

Puntos clave

  • Redirigir la atención (o ignorar) reduce las conductas inapropiadas menores que buscan llamar la atención, al eliminar la recompensa de la atención.
  • Usa solo para conductas seguras y que no estén relacionadas con necesidades.
  • No lo hagas para conductas peligrosas ni si tu hijo está angustiado.
  • Cuando el comportamiento inapropiado pare, vuelve a prestarle atención y elogia la conducta positiva de inmediato.
Un papá sentado con su hijo pequeño en una mesa de pícnic.

Descripción general

Redirigir tu atención (o ignorar) puede ayudarte a reducir la mala conducta de tu hijo. La atención de los padres es muy valiosa para los niños. La atención puede ser tanto positiva como negativa.

Es importante recordar que, incluso la atención negativa sigue siendo atención para los niños. Esto es especialmente cierto si no estabas prestando atención a tu hijo antes de que comenzara la mala conducta.

Por ejemplo, si tu hijo te jala la camisa repetidamente y dice tu nombre, es posible que le digas "¡Para!". Al darle atención, sin querer, puedes aumentar la probabilidad de que vuelva a hacerlo.

Puede que notes que prestas más atención a las conductas negativas que a las positivas porque vas con prisa o tienes poco tiempo. Sin embargo, cuando ignoras algunas malas conductas redirigiendo tu atención o quitando la recompensa de tu atención, puedes hacer que sea menos probable que tu hijo repita esa conducta.

Cuándo utilizar la redirección de la atención

Redirigir tu atención no debe confundirse con descuidar a tu hijo ni con permitir que la mala conducta continúe. Más bien, implica redirigir de forma intencional toda tu atención lejos de tu hijo y de su conducta.

Redirigir tu atención suele ser más eficaz para conductas menores, como lloriquear o interrumpir, que con frecuencia se hacen para llamar la atención. Si los padres, amigos, familiares u otros cuidadores redirigen de manera constante su atención de estas conductas, con el tiempo estas podrían desaparecer. Cuando uses esta técnica, no mires ni le hables a tu hijo. Ignora todas las protestas o intentos de llamar tu atención.

Es importante señalar que la técnica de ignorar se debe usar por breves momentos y solo para conductas menores que buscan llamar la atención. No es adecuada para el comportamiento basado en necesidades, como cuando un niño está hambriento, cansado o enfermo. Si la conducta es causada por un malestar o una necesidad, los padres deben atender la necesidad en lugar de ignorarla.

Además, si tu hijo parece realmente molesto o angustiado, y no crees que pueda calmarse sin tu consuelo y apoyo, este no es un momento adecuado para usar esta técnica. En ese caso, puede ser más apropiado usar el tiempo dentro o el manejo emocional para ayudar a tu hijo a volver a un estado de calma.

Tu hijo también puede portarse mal de maneras que no buscan llamar la atención y que pueden ponerlo en peligro. Los comportamientos peligrosos o destructivos no deben ignorarse. Por ejemplo, si tu hijo se está lastimando a sí mismo, está lastimando a otras personas o destruyendo objetos, no debe ser ignorado. Estas malas conductas deben detenerse de inmediato. También se pueden usar otras consecuencias, como el tiempo fuera.

Pasos para redirigir tu atención

¿Qué comportamiento está causando más problemas? Trata de identificar pequeñas malas conductas, como lloriquear, interrumpir u otros comportamientos que buscan llamar la atención. Comienza a ignorar ese comportamiento redirigiendo tu atención, en lugar de responder como lo haces habitualmente.

Mantente en silencio. Actúa como si no pudieras verlo ni escucharlo mientras realiza el comportamiento que estás tratando de desalentar. Incluso puedes darle la espalda para que no vea que lo estás mirando. Puedes observar de reojo la buena conducta.

Aunque estés redirigiendo tu atención, la seguridad de tu hijo siempre debe ser la prioridad. No lo dejes solo a menos que sea seguro hacerlo. Mientras practicas esta técnica:

  • No toques ni sostengas a tu hijo.
  • No le hables.
  • No lo mires.

Ignora el comportamiento sin ceder. Ignóralo cada vez que ocurra. Sé constante y evita prestarle atención al comportamiento cada vez que aparezca a fin de reducir o eliminar la mala conducta. Cuando la mala conducta se detenga, vuelve a prestarle atención a tu hijo.

Recuerda que ignorar un comportamiento por sí solo no le dice a tu hijo lo que quieres que haga. Usa atención positiva y elogios para decirle qué es lo que te gusta de lo que está haciendo, incluso si solo está sentado tranquilamente.

Por ejemplo, podrías decir: "¡Me gusta mucho cómo me pediste ayuda usando una voz tranquila para atarte los zapatos!".

Consejos para redirigir tu atención

Prepárate para que el comportamiento empeore cuando comiences a redirigir tu atención.
Si cedes y le das atención a tu hijo, te arriesgas a enseñarle sin querer que necesita empeorar su conducta para conseguir lo que quiere. Por ejemplo, si lloriquear antes le funcionaba para salirse con la suya, es posible que lloriquee por más tiempo y más fuerte para ver si logra llamar tu atención.

Sé constante y predecible con tu atención.
Cuando actúas de manera constante y predecible, con el tiempo verás una disminución de la mala conducta. Incluso si el comportamiento se detiene por un tiempo, es posible que tu hijo vuelva a intentarlo para ver si recibe atención. Continúa ignorando ese comportamiento.

Todos los cuidadores deben responder de la misma manera a la mala conducta.
Si uno de los padres ignora de forma constante un comportamiento y otro le presta atención al mismo comportamiento, es posible que la técnica no funcione o que tarde más en dar resultados. Habla con todos los cuidadores (como maestros, niñeras y abuelos) sobre los comportamientos que estás tratando de ignorar y muéstrales cómo estás usando la técnica de redirigir tu atención.

Ejemplos

Ejemplo 1: Una madre redirige con éxito su atención para responder a la mala conducta de su hijo
Una madre y su hijo están en el banco. El niño empieza a lloriquear por estar en la fila y sentirse aburrido. La madre no le presta atención. No lo toca, no le habla ni lo mira. Hace esto durante todo el tiempo que están en la fila, pero su hijo sigue lloriqueando.

La madre se da cuenta de que otras personas en el banco sí le están prestando atención a su hijo. Cuando el niño deja de lloriquear y se toma un respiro, la madre se agacha de inmediato y le dice: "¡Me gusta mucho cuando esperas tranquilo en la fila! ¡Me hace sentir muy orgullosa de ti!".

Al ignorar la mala conducta y elogiar el comportamiento deseado, la madre logra reducir con el tiempo el lloriqueo de su hijo. El niño disfruta el elogio de su mamá por mantenerse quieto en la fila.

Ejemplo 2: Un padre tiene dificultades para redirigir su atención
Un padre y su hija están en el supermercado. La hija pide una barra de chocolate y el padre le dice que no porque ya casi es hora de la cena. La niña hace un berrinche, lo que avergüenza al padre. Al final, él cede y le compra la barra de chocolate para que deje de llorar.

La próxima vez, el padre podría aceptar comprar la barra de chocolate pero decirle a su hija que la guarde para después de la cena, o bien mantenerse firme en su negativa inicial y poner en práctica la técnica de redirigir su atención.

Fuente del contenido
National Center for Injury Prevention and Control
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Published: el 28 de septiembre del 2026
Actualizado: el 13 de julio del 2026

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Reviewed: el 13 de julio del 2026

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