Puntos clave
- Las rutinas y las reglas ayudan a los niños a sentirse seguros y a saber qué esperar.
- Sé constante: responde de la misma manera cada vez.
- Sé predecible: hazle saber a tu hijo qué va a pasar.
- Cumple lo prometido: haz lo que digas que vas a hacer.
- Mantén las rutinas sencillas y divertidas, y explica los cambios con calma.

Descripción general
Las rutinas y las reglas estables ayudan a crear orden y a estructurar el día. La estructura beneficia tanto a madres y padres como a los niños. Los niños se sienten seguros porque saben qué esperar. Madres y padres se sienten con más confianza porque saben cómo responder y lo hacen de la misma manera cada vez. Crear estructura requiere constancia, previsibilidad y cumplir con lo que se dice.
Sé constante, previsible y cumple lo prometido
La constancia significa que respondes al comportamiento de tu hijo de la misma manera cada vez, sin importar lo que esté pasando o cómo te sientas. Piensa en algo que quieras que tu hijo haga con más frecuencia. Puede ser compartir, recoger sus cosas o seguir instrucciones. Para aumentar esas conductas, elógialas cada vez que las observes. Tu respuesta constante ayudará a que estos comportamientos ocurran con más frecuencia. De manera similar, las conductas no deseadas tienen menos probabilidades de repetirse si siempre usas la misma consecuencia. Aprende más sobre usar los elogios y las consecuencias.
La previsibilidad significa que tu hijo sabe qué va a pasar y cómo vas a responder. Cuando las rutinas diarias son previsibles, tu hijo sabe qué esperar durante el día. Cuando las reglas son previsibles, tu hijo sabe cómo vas a reaccionar ante su conducta.
Aplicar las consecuencias significa que haces lo que dices que vas a hacer en respuesta a las conductas de tu hijo. Esto también se conoce como "hablar en serio". Para ser constantes y predecibles, tenemos que hacer lo que decimos. Aplicar las consecuencias es importante para todos los comportamientos. Esto incluye tanto los que nos gustan como los que no nos gustan. Si le dices a tu hijo que una conducta tendrá una consecuencia, aplica esa consecuencia cada vez que ocurra la conducta. Si le dices a tu hijo que recibirá una recompensa por una conducta, dale la recompensa cada vez que haga lo que le pediste.
Crea rutinas estables
Al crear rutinas, es importante considerar las capacidades y el nivel de comprensión de tu hijo. Es posible que ya tengas algunas rutinas establecidas. Si no es así, puedes empezar con rutinas para las actividades importantes del día.
Mantener rutinas estables puede ayudar a que todo fluya mejor cuando tú y tu hijo saben qué esperar. "Cepillarse, libro, cama" es un buen ejemplo de una rutina nocturna que incluye cepillarse los dientes, leer un libro en voz alta y acostar a tu hijo. Otra rutina puede ser la hora de la comida. Por ejemplo, una rutina para las comidas podría incluir lavarse las manos y poner la mesa. Adapta las tareas al nivel de destrezas de tu niño pequeño o en edad preescolar y asigna las tareas que sean seguras para él. Otras rutinas pueden incluir despertarse, tiempo de juego o recoger. Tú decides qué rutinas funcionan mejor para tu familia.
Agregar elementos positivos a las actividades de la rutina puede ayudar a despertar el interés de tu hijo y hacer que las rutinas sean más agradables. Por ejemplo, si a tu hijo le cuesta la hora del baño, considera agregar un juguete impermeable o burbujas para que la rutina sea más divertida. Dado que los niños pequeños y en edad preescolar tienen una capacidad de atención breve, las rutinas largas pueden ser un desafío. Para mantener a tu hijo interesado mientras haces mandados, pueden jugar a "veo, veo" y pedirle que señale objetos de color azul o cosas suaves.
Comunica los cambios de manera eficaz
Cuando tus rutinas son las mismas día tras día, tu hijo se sentirá seguro y tranquilo dentro de esa estructura, porque sabe qué esperar. Si necesitas cambiar tu rutina, comunícaselo a tu hijo cuando ambos estén calmados.
Introducir cambios en una rutina cuando tu hijo está molesto no será eficaz y puede resultar estresante. Comunica nuevas instrucciones o rutinas cuando tu hijo esté lo suficientemente calmado como para escuchar y entender. Escucha a tu hijo si muestra preocupación y explícale el motivo del cambio, así como si será permanente o temporal.
Ejemplos de rutinas familiares
A continuación se presentan ejemplos de rutinas y horarios diarios de familias con niños pequeños y en edad preescolar. A algunas familias les resulta útil tener horarios más detallados.
A otras les basta con tener una idea general de las actividades del día. Tú puedes decidir qué tipo de rutina funciona mejor para ti y tu familia.
Temprano en la mañana (6-10 a. m.)
- Despertarse y tiempo para ir al baño
- Desayuno
- Cepillarse los dientes y vestirse
- Juego libre o tiempo tranquilo con los libros o juguetes
- Tiempo al aire libre o paseo
- Merienda de media mañana
Del final de la mañana a las primeras horas de la tarde (10 a. m. - 2 p. m.)
- Tiempo de aprendizaje (por ejemplo, rompecabezas, bloques, juegos de clasificación, lectura juntos)
- Almuerzo
- Siesta o tiempo de descanso
De la tarde a las primeras horas de la noche (2-6 p. m.)
- Despertarse y merienda
- Manualidades, juego sensorial o juego imaginativo
- Juego al aire libre o tiempo de movimiento
- Ayudar con tareas sencillas o juego de simulación (por ejemplo, “ayudar” a preparar la cena)
Tarde/Noche (6-8 p. m.)
- Cena
- Hora del baño
- Juego tranquilo o lectura de cuentos
- Rutina para ir a dormir (cepillarse los dientes, ponerse la pijama, abrazos, apagar las luces)
Por la mañana
- Despertarse y rutina de la mañana
- Desayuno
- Tiempo de juego y aprendizaje
- Merienda
- Tiempo al aire libre o actividad física
Por la tarde
- Almuerzo
- Siesta o descanso tranquilo
- Tiempo de juego (manualidades o juego de simulación)
- Merienda
Por la noche
- Cena
- Actividades para relajarse (baño, libros o música)
- Rutina para ir a dormir
Temprano en la mañana (6-8 a. m.)
- Despertarse y tiempo para ir al baño
- Desayuno
- Cepillarse los dientes y vestirse
- Dejar al niño en la guardería infantil
Tarde/Noche (5-8 p. m.)
- Recoger al niño en la guardería infantil
- Manualidades o juego al aire libre o tiempo de movimiento
- Ayudar con tareas sencillas o juego de simulación (por ejemplo, “ayudar” a preparar la cena)
- Cena
- Hora del baño
- Juego tranquilo o lectura de cuentos
- Rutina para ir a dormir (cepillarse los dientes, ponerse la pijama, abrazos, apagar las luces)
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