Puntos clave
- Elogia el buen comportamiento con palabras específicas y positivas para que los niños sepan qué hicieron bien.
- Las recompensas (como la atención y los elogios) fomentan el buen comportamiento y fortalecen la autoestima.
- Ajusta las metas y las recompensas si el sistema no funciona.

Descripción general
El elogio ocurre cuando le das atención positiva a tu hijo por un buen comportamiento. El elogio le permite saber a tu hijo qué comportamientos te gustan. Cuando elogias los comportamientos que te agradan, es más probable que tu hijo los repita. El elogio también puede ayudar a que tu hijo se sienta bien consigo mismo.
Cuando ofrezcas elogios, sé específico y asegúrate de usar palabras sencillas y un tono positivo. Esto no solo brinda ánimo y tranquilidad, sino que también mejora la comprensión de tu hijo. Por ejemplo, decir "¡Vi que guardaste tus juguetes!" es un elogio específico o elogio con descripción. Este tipo de elogio funciona mejor porque tu hijo sabe exactamente qué comportamiento te gustó. En cambio, un elogio general, como "¡Buen trabajo!" expresa aprobación, pero no da una guía clara sobre qué comportamiento repetir o mejorar.
Recuerda que diferentes enfoques funcionan para distintos niños. Por ejemplo, aunque un abrazo puede reforzar tus palabras de elogio, algunos niños pueden sentirse incómodos con el contacto físico. Si ese es el caso con tu hijo, prueba usar un gesto de pulgar arriba, una sonrisa o un guiño en su lugar.
Es más probable que los comportamientos se repitan cuando van seguidos de una consecuencia positiva, como una recompensa.
Las recompensas son importantes
Las recompensas pueden fomentar los buenos comportamientos de tu hijo.
La forma en que respondes justo después del comportamiento de tu hijo aumenta o reduce las probabilidades de que ese comportamiento vuelva a ocurrir. Las recompensas pueden ayudar a que tu hijo haga con más frecuencia lo que quieres que haga y funcionan mejor cuando se dan inmediatamente después de un buen comportamiento.
Las recompensas pueden ayudar a aumentar la autoestima.
Los niños pequeños y en edad preescolar escuchan palabras como "no", "alto," y "deja de hacer eso" muchas veces al día. Esto es normal y es una de las formas en que aprenden a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Sin embargo, cuando los niños escuchan estas palabras una y otra vez, se puede afectar su autoestima. Pueden empezar a pensar que no hacen nada bien. Cuando un niño recibe una recompensa, sabe que ha hecho algo bueno y algo que a ti te gusta.
Las recompensas pueden mejorar tu relación con tu hijo.
Cuando le das una recompensa a tu hijo, ambos se sienten felices. Tú estás feliz porque tu hijo ha hecho algo que te gusta, y tu hijo también está feliz porque recibe algo que le agrada.
Tipos de recompensas
Existen varios tipos de recompensas. Las recompensas materiales incluyen juguetes, libros u otros objetos que cuestan dinero.
Otro tipo de recompensa es la recompensa social. Las recompensas sociales son gratuitas o de bajo costo y pueden ser incluso más poderosas que las recompensas materiales. Además, se pueden ofrecer con mayor frecuencia e inmediatamente después de los comportamientos que te gustan.
Ejemplos de recompensas sociales:
- Afecto: Abrazos, besos, chocar los cinco, una sonrisa, una palmada en la espalda o rodear el hombro con el brazo son buenos ejemplos de afecto.
- Elogios: Frases como "¡Buen trabajo!" o "¡Bien hecho!" son buenas formas de iniciar un elogio. Recuerda que el elogio específico, o con descripción, le indica al niño exactamente qué comportamiento te gustó.
- Atención y actividades: Pasar más tiempo contigo o realizar una actividad especial puede ser una recompensa poderosa para los niños pequeños. Algunos ejemplos incluyen jugar un juego favorito, leer un cuento o ayudar a preparar la cena. También pueden usarse otras actividades, como ir al cine o al zoológico, pero estas no siempre están disponibles o al alcance de todas las familias.
Programa de recompensas
Un programa de recompensas es una forma de llevar un registro de la frecuencia con la que tu hijo hace las cosas que te gustan. Observas su comportamiento y, cuando notas que está haciendo lo que te gusta, le das una recompensa. Con niños pequeños, suele usarse una tabla con imágenes.
Pasos para crear un programa de recompensas
Las recompensas funcionan bien para premiar comportamientos como quedarse en la cama después de acostarse, poner los platos en el mesón de la cocina después de la cena, usar el baño y realizar otras tareas.
Los niños pequeños pueden necesitar una pequeña recompensa para hacer algo antes de que ese comportamiento se convierta en un hábito. Aprende cómo crear tu propio programa de recompensas con los seis pasos que se presentan a continuación.
Los comportamientos que elijas deben ayudar a que tu hijo entienda claramente lo que esperas. Algunos consejos para seleccionar comportamientos son:
- Elige uno o dos comportamientos específicos. Por ejemplo, "usar palabras amables" y "mantener las manos y los pies quietos".
- Expresa exactamente lo que quieres ver que haga tu hijo y evita usar palabras como "no", "no hagas eso", "alto" y "deja de hacer eso" al identificar los comportamientos que quieres recompensar. Por ejemplo, di "comparte tus juguetes con tu hermana" en lugar de "no golpees a tu hermana".
- Elige comportamientos que sean realistas y que se ajusten a la edad y capacidad de tu hijo. Por ejemplo, un niño de cuatro años puede entender que debe usar palabras como "por favor" y "gracias", pero esto puede ser demasiado complejo para un niño de dos años.
La recompensa que elijas debe ser algo que tu hijo quiera ganar y que disfrute. Si la recompensa no es algo que desea o le gusta no querrá realizar el comportamiento. Recuerda que las recompensas no tienen que costar dinero, y que existen distintos tipos de recompensas.
Asegúrate de dar la recompensa inmediatamente después de que tu hijo realice el comportamiento esperado. Ofrecer una recompensa rápida por hacer lo correcto es la forma más eficaz de ayudar a que los niños pequeños y en edad preescolar cambien su comportamiento.
Crea una tabla que le muestre a tu hijo los comportamientos y las recompensas que elegiste. La tabla debe hacerse de una manera que tu hijo pueda entender, como con imágenes y palabras sencillas.
Por ejemplo, si quieres que tu hijo se cepille los dientes todos los días, puedes escribir "cepillarse los dientes" en la tabla e incluir una imagen de un cepillo de diente para que tu hijo lo comprenda.
Coloca la tabla en un lugar donde tu hijo pueda verla fácilmente y recordar lo que se espera de él. El refrigerador suele ser un buen lugar, pero puedes ponerla en cualquier sitio que funcione para tu familia. Haz clic aquí para ver un ejemplo de tabla y crear la tuya.
Para que el programa de recompensas funcione, tu hijo necesita saber exactamente qué debe hacer para ganar una recompensa. Si elegiste comportamientos claros y específicos en el paso 1, esto será fácil de explicar. Si usas una tabla con calcomanías o marcas de verificación, muéstrale la tabla a tu hijo. Explícale qué esperas de él y qué harás en la tabla cada vez que realice el comportamiento esperado.
Trata de enfocarte en lo positivo al explicarle la tabla. Por ejemplo, puedes decir: "He notado que a veces llevas tu plato al fregadero después de comer. ¡Quiero darte una calcomanía como esta (muéstrale la calcomanía) en tu tabla (señala la tabla) cada vez que lleves tu plato al fregadero después de comer!".
Ahora estás listo para comenzar a usar el programa de recompensas. Asegúrate de que el programa sea claro para tu hijo. Cuando reciba una recompensa, elógialo y dile exactamente qué hizo para ganarla.
Por ejemplo, puedes decir: "Como llevaste tu plato al fregadero, ¡te voy a dar una estrella grande y dorada!". Recuerda dar las recompensas inmediatamente después del comportamiento, para que tu hijo sepa qué fue lo que hizo para ganarlas. Cuando tu hijo gane una recompensa, elógialo y deja que te vea colocarla en la tabla.
Nunca retires las recompensas que tu hijo ya haya ganado. Las recompensas que tu hijo ha ganado son suyas y no deben quitarse por mala conducta. Para ganar nuevas recompensas, tu hijo debe volver a realizar el comportamiento correcto.
Cuando empieces a usar un programa de recompensas, recompensa a tu hijo con frecuencia. Con el tiempo, notarás que tu hijo hace lo correcto cada vez más seguido.
A medida que tu hijo crece, puedes cambiar la tabla de recompensas y comenzar a recompensar otro comportamiento que te gustaría ver con mayor frecuencia.
Cómo enfrentar los desafíos
Es importante recordar que los cambios de comportamiento toman tiempo. Se necesita tiempo para que los programas de recompensas funcionen. Si eres paciente y constante en lo que haces, verás un aumento en el buen comportamiento de tu hijo y una disminución de la mala conducta.
Si el programa de recompensas no está funcionando, puedes hacerte tres preguntas:
- ¿Es capaz tu hijo de hacer lo que esperas de él? Si decides que estás esperando demasiado, haz cambios en el programa. Explícale a tu hijo el motivo del cambio. Por ejemplo, si esperabas que tu hijo hiciera la cama solo pero no puede hacerlo, puedes decir: "Me doy cuenta de que debo recompensarte por ayudarme a hacer la cama. A partir de ahora, recibirás un premio cuando me ayudes a hacer la cama".
- ¿Es el comportamiento específico, claro y fácil de entender para tu hijo? Si tu hijo no está realizando el comportamiento, podría ser una señal de que no entiende lo que quieres. A medida que tu hijo crece, puedes comprobar si lo entiende pidiéndole que te diga lo que tiene que hacer para recibir una recompensa. Recuerda que los comportamientos deben ser específicos y fáciles de observar. Mantén los comportamientos sencillos para los niños pequeños y en edad preescolar.
- ¿Son las recompensas cosas que a tu hijo le interesa ganar? Recuerda que lo que te gusta a ti quizás no sea lo mismo que le gusta a tu hijo. Los niños también pueden cansarse de algunas recompensas y desarrollar nuevos gustos e intereses. Mantén una lista actualizada de recompensas que le gustarían a tu hijo. Cambia y agrega cosas con el tiempo para que las recompensas sean divertidas e interesantes.
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