Día Mundial contra la Hepatitis

Grupo diverso de personas sonriendo.

En el Día Mundial contra la Hepatitis, infórmese más sobre los diferentes tipos de hepatitis virales que afectan a millones de personas en el mundo y lo que se está haciendo para ayudar a eliminar esta enfermedad.

Las hepatitis virales —un grupo de enfermedades infecciosas conocidas como hepatitis A, B, C, D y E—, afectan a millones de personas en el mundo y causan enfermedad del hígado, tanto aguda (corto plazo) como crónica (largo plazo). Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran una cantidad estimada de 257 millones de personas que tienen hepatitis B crónica y 71 millones de personas con hepatitis C crónica en todo el mundo. La hepatitis viral causa más de un millón de muertes cada año. Mientras que las muertes por tuberculosis y el VIH han estado disminuyendo, las muertes por hepatitis están aumentando.

El Día Mundial contra la Hepatitis es el 28 de julio y es una oportunidad para informarse acerca de la carga global de esta enfermedad, los esfuerzos de los CDC para combatir la hepatitis viral en todo el mundo y las medidas que las personas pueden tomar.

Logotipo del Día Mundial contra la Hepatitis el 28 de julio.

¿Qué están haciendo los CDC para ayudar a combatir la hepatitis a nivel mundial?

La visión de los CDC es eliminar las hepatitis virales en los Estados Unidos y en el mundo. Cuando los recursos lo permiten, los CDC colaboran con la OMS y otros socios para ayudar a los países con altas tasas de infección a prevenir y controlar las hepatitis virales.

Por ejemplo, para disminuir la carga de las infecciones por hepatitis B, los CDC proporcionan asistencia financiera y técnica a la OMS y a los programas de vacunación en países con una alta carga como las Islas Salomónexternal icon*, Filipinas*, Vietnam, Birmania, Camboyaexternal icon*, Sierra Leona, las islas del Pacífico, Laos* y Haitíexternal icon*. Las actividades para las que se brinda ayuda incluyen:

  • Poner en práctica intervenciones innovadoras para aumentar la cobertura de la vacuna contra la hepatitis B en el momento del nacimiento.
  • Documentar la carga de la hepatitis B en los niños.
  • Apoyar a las regiones y los países en la verificación del logro de las metas de control y eliminación de la hepatitis B.

Para disminuir más la carga de todos los tipos de hepatitis virales, los CDC también ayudan a la OMS en el diseño de políticas para la vigilancia, las pruebas, la atención y el tratamiento. Además, los CDC trabajan con los países a fin de crear e implementar programas nacionales de control y eliminación. Entre los países a los que los CDC han brindado apoyo recientemente se incluyen Pakistán, China y Georgia. Este trabajo ayuda a identificar las mejores prácticas que pueden servir de modelo para otros países, incluido los Estados Unidos. El trabajo internacional de los CDC ayuda a reducir la carga de la enfermedad a nivel global, disminuir el riesgo para los viajeros y mejorar la salud de las personas que migran a los Estados Unidos.

¿Cuáles son los diferentes tipos de hepatitis que se presentan alrededor del mundo?

Los cinco virus de la hepatitis (A, B, C, D y E) son distintos; pueden propagarse de diferentes maneras, afectar a diferentes poblaciones y afectar a la salud de diferente manera.

  • Hepatitis A: a nivel mundial, el virus de la hepatitis A por lo general se transmite cuando sin saberlo una persona ingiere el virus mediante el contacto con objetos, bebidas o alimentos contaminados con pequeñas e indetectables cantidades de materia fecal o heces de una persona infectada. En los Estados Unidos, la hepatitis A se transmite más frecuentemente por el contacto personal cercano con alguien infectado, ya sea a través de las relaciones sexuales, al atender a alguien que está enfermo o al usar drogas con otras personas. La hepatitis A no causa una infección crónica para toda la vida y raramente es mortal, pero puede producir síntomas graves. La vacunación* es la mejor manera de prevenir la hepatitis A. Sin embargo, la buena higiene de las manos y mejores condiciones sanitarias, así como mayor seguridad de los alimentos, también pueden prevenir la hepatitis A.
  • Hepatitis B: a nivel global, el virus de la hepatitis B se transmite con mayor frecuencia de una madre infectada a su bebé al momento del nacimiento y entre los niños que no se han vacunado. Las personas también se pueden infectar a través del contacto con la sangre y otros líquidos corporales mediante el uso de drogas inyectables, equipo médico no esterilizado y el contacto sexual. La hepatitis B es más común en el África subsahariana y Asia, pero también tiene alta incidencia en la región del Amazonas en América del Sur, las zonas del sur de Europa central y oriental, el Oriente Medio y el subcontinente indio. La hepatitis B puede variar desde una afección leve que dure pocas semanas hasta una enfermedad grave y crónica. Si una persona se infecta al nacer o durante la primera infancia, es más probable que presente una infección crónica, lo que puede causar cirrosis o incluso cáncer de hígado. Ponerse la vacuna contra la hepatitis B* es la forma más eficaz de prevenir esta enfermedad. La OMS recomienda que todos los bebés reciban esta vacuna tan pronto como sea posible después del nacimiento, seguida de 2 a 3 dosis adicionales. En muchas partes del mundo se ha logrado una reducción drástica en la cantidad de casos nuevos de hepatitis B gracias a los programas de vacunación infantil ampliamente difundidos.
  • Hepatitis C: el virus de la hepatitis C se transmite mediante el contacto con la sangre de una persona infectada. Las personas se pueden infectar al compartir cualquier equipo usado para preparar e inyectarse drogas y a través de las inyecciones médicas y otros procedimientos médicos realizados de manera insegura. La hepatitis B también se puede transmitir, aunque es muy raro que ocurra, de una mamá infectada a su bebé durante el parto. También puede causar tanto infecciones agudas como crónicas, pero en la mayoría de las personas infectadas se produce una infección crónica. Entre aquellos con infección crónica, una cantidad significativa presentará cirrosis o cáncer de hígado. Con nuevos tratamientos, más del 90 % de las personas con hepatitis C pueden curarse en 2 o 3 meses, lo cual reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis. El primer paso para que las personas con hepatitis C se beneficien de los tratamientos es que se les hagan pruebas y las vinculen a la atención médica. En la actualidad, no existe una vacuna contra la hepatitis C, pero hay investigaciones en curso en esta área.
  • Hepatitis D: el virus de la hepatitis D se transmite mediante el contacto con sangre infectada. La hepatitis D solamente se produce en las personas que ya están infectadas con el virus de la hepatitis B. Quienes no estén infectados con hepatitis B, pueden prevenir la hepatitis D vacunándose contra la hepatitis B.
  • Hepatitis E: el virus de la hepatitis E se transmite principalmente a través de agua para beber contaminada. Sin embargo, las mujeres embarazadas que tengan hepatitis E están en considerable riesgo de morir debido a esta infección. La hepatitis E es rara en los Estados Unidos, pero se presenta en todo el mundo, con la mayor cantidad de infecciones en el este y el sur de Asia. La mejor calidad del agua y de las condiciones sanitarias puede ayudar a prevenir nuevos casos de hepatitis E.

¿Necesita vacunarse contra la hepatitis o hacerse una prueba de detección?

Los CDC continúan sentando las bases para la eliminación de las hepatitis virales como amenaza de salud pública, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. Las hepatitis A, B, y C son los tipos de hepatitis virales más comunes en los Estados Unidos. Para ver si necesita hacerse una prueba de detección o vacunarse contra las hepatitis A, B o C, complete en línea la evaluación de riesgo de hepatitis* de los CDC, que se basa en las recomendaciones para los Estados Unidos.

* Los enlaces a sitios web pueden llevar a páginas en inglés o español.