Testimonio de sobreviviente de Jennie

Foto de Jennie C.
“Mi instinto siempre ha sido no darme por vencida nunca.”

—Jennie C., Sobreviviente de cáncer de cuello uterino
Edad al momento del diagnóstico: 32

Me diagnosticaron cáncer de cuello uterino en 1964 cuando tenía 32 años. No tenía ningún síntoma. Fui a mi examen ginecológico anual y me hicieron una prueba de Papanicoláu. Los resultados salieron anormales, por lo que el médico recomendó más pruebas. Los resultados mostraron que tenía cáncer de cuello uterino.

Mi médico de atención primaria me remitió de inmediato a un especialista para que hablara con él sobre las opciones de tratamiento. Yo no podía tolerar la radiación, así que el especialista me quitó el cuello uterino quirúrgicamente. Tuve suerte de tener un buen equipo de atención médica.

El cáncer de cuello uterino realmente me cambió la vida. No podría tener más hijos. Dejé de fumar inmediatamente. Me aseguré de hacerme todas mis pruebas de detección. Pero lo más importante es que me convertí en una defensora activa de salud pública. Comencé como voluntaria en la Sociedad Americana contra el Cáncer en cuanto recibí el diagnóstico. Atendía las líneas de ayuda telefónica y gradualmente asumí más responsabilidades. En 1999, me convertí en la segunda mujer en encabezar la junta directiva a nivel nacional. A través de mi trabajo, conocí a muchas mujeres con quienes todavía tengo una relación cercana; el cáncer nos unió.

Cuando recibí mi diagnóstico me prometí que, pasara lo que pasara, quería ver a mi hijo crecer. En ese momento él tenía dos años y medio, y recientemente ¡cumplió los 53!

Mi instinto siempre ha sido no darme por vencida nunca. Mi consejo para las demás mujeres es que ¡se hagan las pruebas de detección!

Esta página fue revisada el: 7 de agosto de 2019