Puntos clave
- Aproximadamente 1 de cada 4 bebés que nacen con un defecto cardiaco tiene un defecto cardiaco congénito grave.
- Los bebés con un defecto cardiaco congénito grave necesitan una operación u otro procedimiento en el primer año de vida.
- Las pruebas de evaluación del recién nacido que usan pulsioximetría pueden ayudar a identificar un defecto cardiaco congénito grave para que los bebés puedan recibir una atención y un tratamiento oportunos.

La importancia de las pruebas de detección
Algunos bebés con un defecto cardiaco congénito grave al principio pueden verse sanos y podrían ser enviados a casa antes de que se detecte el defecto grave. Estos bebés están en riesgo de tener complicaciones graves a principios de la vida y a menudo necesitan atención médica de emergencia.
Las pruebas de evaluación del recién nacido para defectos cardiacos congénitos graves pueden ayudar a identificar a los bebés antes de que salgan del hospital en el que nacieron. Diagnosticar un defecto cardiaco congénito grave antes de que un bebé se vaya del hospital ayuda al equipo de atención médica a lo siguiente:
- Proporcionar atención médica y tratamientos oportunos, lo que podría prevenir la discapacidad o muerte a principios de la vida.
- Tener un mejor plan de tratamiento, lo que puede ayudar al bebé a tener una operación o recibir otro tratamiento cuando esté estable y no en una situación de emergencia.
Aproximadamente 1 de cada 4 bebés que nacen con un defecto cardiaco tiene uno que es grave.1 A partir del 2018, todos los 50 estados y Washington D. C. tienen programas de pruebas de evaluación del recién nacido para detectar defectos cardiacos congénitos graves.2
Hacer pruebas de detección de defectos cardiacos congénitos graves reduce las muertes de bebés a principios de la vida
Cuándo hacer pruebas de detección
Las pruebas de detección se hacen cuando el bebé tiene al menos 24 horas de vida. Si el alta hospitalaria está planificada antes de esas 24 horas, se le deberían hacer pruebas de detección al bebé lo más tarde posible antes del alta.
Cómo funcionan las pruebas de detección
Las pruebas de evaluación del recién nacido para los defectos cardiacos congénitos graves implican una prueba sencilla llamada pulsioximetría. Esta prueba estima la cantidad de oxígeno que hay en la sangre del bebé. Niveles bajos de oxígeno en la sangre pueden ser un signo de un defecto cardiaco congénito grave. La prueba se hace con una máquina llamada pulsioxímetro, que tiene sensores que se colocan en la piel del bebé. Esta prueba no duele y solo lleva unos minutos.
La pulsioximetría no remplaza antecedentes y un examen físico completos. A veces un examen físico puede detectar un defecto cardiaco congénito grave antes de que los niveles de oxígeno en la sangre disminuyan. Por lo tanto, la pulsioximetría se debe usar junto con un examen físico.

Resultados de las pruebas de detección
La pulsioximetría tiene la mayor probabilidad de detectar siete de los defectos cardiacos congénitos graves. Otros defectos cardiacos pueden ser igual de graves a esos siete y también requerir tratamiento poco después del nacimiento. Sin embargo, la pulsioximetría podría no detectar estos defectos cardiacos de manera constante como lo hace con los siete defectos mencionados a continuación.
Cuando el bebé pasa la prueba
Si el bebé pasa la prueba, también podría llamarse un resultado "negativo" o "dentro de los valores normales". Esto significa que los resultados del bebé no mostraron signos de bajos niveles de oxígeno en la sangre. Es poco probable que un bebé que pase la prueba tenga un defecto cardiaco congénito grave.
A algunos bebés con un defecto cardiaco congénito grave no se les detectará un bajo nivel de oxígeno en la sangre durante las pruebas de evaluación del recién nacido. Por lo tanto, es posible que un bebé tenga un defecto cardiaco congénito grave u otro defecto cardiaco congénito y pase la prueba.
Cuando el bebé no pasa la prueba
Si el bebé no pasa la prueba, también podría llamarse un resultado "positivo" o "fuera de los valores normales". Esto significa que los resultados del bebé mostraron bajos niveles de oxígeno en la sangre. Este podría ser un signo de un defecto cardiaco congénito grave.
No pasar la prueba no siempre significa que un bebé tiene un defecto cardiaco congénito grave, pero podría significar que se necesitan más pruebas. Otros problemas de salud, como problemas para respirar, también pueden causar bajos niveles de oxígeno en la sangre. El médico del bebé podría recomendar que se le vuelva a hacer la prueba. También podría recomendar pruebas más específicas, como un ecocardiograma (una imagen de ecografía del corazón), para diagnosticar un defecto cardiaco congénito grave.
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