Bebés nacidos con citomegalovirus (CMV) congénito

La mayoría de los bebés con CMV congénito nunca muestran signos ni tienen problemas de salud. Sin embargo, algunos bebés tienen problemas de salud al nacer o los presentan más adelante.

Signos y síntomas

Algunos bebés con infección congénita por CMV tienen problemas de salud que son evidentes al nacer o que se presentan más adelante, durante el primer año de vida o en la infancia. En los casos más graves, el CMV puede causar la muerte de un bebé en gestación (pérdida del embarazo).

Algunos bebés con infección congénita por CMV tienen signos al nacer. Estos signos incluyen:

  • Sarpullido
  • Ictericia (color amarillento en la piel y el blanco de los ojos)
  • Microcefalia (cabeza de tamaño pequeño)
  • Restricción del crecimiento intrauterino (peso bajo)
  • Hepatoesplenomegalia (agrandamiento del hígado y del bazo)
  • Convulsiones
  • Retinitis (daño en la retina)

Algunos bebés con signos de infección congénita por CMV al nacer podrían tener problemas de salud a largo plazo como los siguientes:

  • Pérdida auditiva
  • Retraso motor y en el desarrollo
  • Pérdida de la visión
  • Microcefalia (cabeza de tamaño pequeño)
  • Convulsiones

Algunos bebés sin signos de infección congénita por CMV al nacer podrían tener pérdida auditiva. La pérdida auditiva podría estar presente al momento del nacimiento o aparecer más tarde, incluso en los bebés que hayan pasado la prueba auditiva del recién nacido.

Transmisión

Las mujeres embarazadas le pueden transmitir el CMV a su bebé en gestación. El virus que está en la sangre de la mujer puede atravesar la placenta e infectar al bebé. Esto puede ocurrir cuando una mujer embarazada se infecta con el CMV por primera vez o se infecta nuevamente con el CMV durante el embarazo.

Proveedores de cuidados infantiles y padres de niños pequeños

Las personas que tienen contacto frecuente con niños pequeños podrían tener mayor riesgo de infección por CMV porque los niños pequeños son una fuente común de este virus. Antes de cumplir los cinco años, uno de cada tres niños se ha infectado con el CMV, pero por lo general no tiene síntomas. El CMV puede estar presente en los fluídos corporales del niño durante meses después de haberse infectado.

La mayoría de las personas con infección por CMV no tienen síntomas y no saben que están infectadas. Una mujer embarazada que está infectada con el CMV puede transmitírselo a su bebé en gestación. Como padre de un niño pequeño o proveedor de cuidados infantiles, usted podría reducir su riesgo de contraer el CMV al disminuir su contacto con la saliva y la orina de los bebés y niños pequeños. La saliva y la orina de los niños con CMV contienen grandes cantidades del virus. Usted puede evitar que la saliva de un niño entre en su boca, por ejemplo, si no comparte con él alimentos, utensilios, vasos ni tazas. Además, debe lavarse las manos después de cambiar pañales. Estas medidas no pueden eliminar su riesgo de contraer el CMV, pero podrían reducir las probabilidades.

Diagnóstico

La infección congénita por CMV se puede diagnosticar al hacerle al recién nacido análisis de saliva, orina (estas son las muestras más idóneas) o sangre. Estas muestras deben ser recolectadas entre la segunda y tercera semana después del nacimiento del bebé, para poder confirmar un diagnóstico de infección congénita por CMV.

Tratamiento

En los bebés con signos de infección congénita por CMV al nacer, los medicamentos antivirales, especialmente el valganciclovir, pueden mejorar la audición y los resultados relacionados con el desarrollo. El valganciclovir puede tener efectos secundarios graves y solo ha sido estudiado en bebés con signos de infección congénita por CMV. Hay información limitada sobre la eficacia del valganciclovir para tratar a los bebés que solo tengan pérdida auditiva.

Esta página fue revisada el: 31 de mayo de 2019