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Paquete de herramientas para el SFC

Introducción al paquete de herramientas

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad compleja y grave. El paquete de herramientas para el SFC fue elaborado para proporcionar un recurso práctico y fácil de usar en la atención médica. Ofrece una guía con las mejores prácticas para el diagnóstico, el tratamiento y el control del SFC. Este enfoque también puede aplicarse para las personas con enfermedades similares al SFC.

Los profesionales de la salud pueden utilizar este paquete de herramientas para atender a pacientes que sufren de SFC mediante el control de los síntomas, la mejora en su funcionamiento, la conservación de su energía (por ejemplo, no agotarse en extremo) y la monitorización de sus niveles de actividad. Si bien todavía no existe una cura para el SFC, ahora hay opciones de tratamiento para mejorar la calidad de vida de los pacientes con SFC y ampliar su espectro de actividades de la vida cotidiana.

Descargar el paquete de herramientas

El paquete de herramientas completo se puede descargar en inglés o español:

Secciones del paquete de herramientas

Elaboración del diagnóstico

Debido a que no existe una prueba específica para diagnosticar el SFC, el diagnóstico se hace con base en exámenes clínicos y analíticos para excluir otras afecciones o trastornos. Un historial clínico detallado del paciente y exámenes físicos y mentales completos resultarán útiles en el diagnóstico. Una serie de estudios de laboratorio ayudará a identificar o descartar otras causas posibles de los síntomas. En caso de que el paciente haya padecido de fatiga durante 6 meses o más pero sus síntomas no reúnan los criterios para establecer SFC, se puede elaborar un diagnóstico de pseudo síndrome de fatiga crónica.

Un médico debe considerar un diagnóstico de SFC si se cumplen estos dos criterios:

  1. Fatiga persistente durante 6 meses o más que no se deba a un esfuerzo físico actual, que no se alivie significativamente con el descanso, que sea de reciente aparición (no lleva toda la vida) y produzca una reducción sustancial de los niveles anteriores de actividad.
  2. Cuatro o más de los síntomas siguientes que hayan estado presentes durante seis meses o más:
    • Deterioro de la memoria o la concentración
    • Malestar posterior a un esfuerzo (extremo, agotamiento prolongado y náuseas después de una actividad física o mental)
    • Sueño no reparador
    • Dolor muscular
    • Dolor en varias articulaciones sin inflamación ni enrojecimiento
    • Cefalea de una clase e intensidad no sufrida anteriormente
    • Dolor de garganta frecuente o recurrente
    • Sensibilidad en los ganglios cervicales o axilares

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Tratamiento y control

El control del síndrome de fatiga crónica puede ser tan complejo como la misma enfermedad. A la fecha no se cuenta con una cura, no existen medicamentos recetados específicos para tratar el SFC y los síntomas varían considerablemente con el paso del tiempo.

Puede resultar necesario que el paciente consulte a un equipo de médicos y otros profesionales de la salud, entre los que se incluyen profesionales de salud mental, especialistas en rehabilitación y fisioterapeutas, para que juntos creen un programa de tratamiento individualizado. Este programa debe basarse en una combinación de tratamientos que incluyan técnicas para manejar el cansancio, control de síntomas y manejo de la actividad. Si el enfoque del equipo multidisciplinario no es práctico, los proveedores de atención médica pueden abordar las necesidades del paciente.

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Manejo del SFC

Para sentirse más saludable, es importante adaptarse y enfrentar las realidades que conlleva el SFC. Una persona con SFC puede fortalecer su capacidad de manejar los problemas emocionales y psicosociales de tres maneras:

  • Un asesor psicológico profesional puede ayudar a los pacientes a enfrentar el diagnóstico de esta enfermedad prolongada, así como la ansiedad, depresión, duelo, ira y culpa que a menudo acompañan a una enfermedad crónica.
  • Los grupos de apoyo para pacientes con SFC pueden representar un recurso positivo y un medio de socialización para las personas que sufren esta enfermedad.
  • Las personas que no tienen energía suficiente para trabajar deben encontrar un empleo adecuado a sus necesidades y vivir de la manera más independiente posible.

Debido a que las enfermedades crónicas como el SFC afectan a toda la familia, no solo al paciente, puede ser aconsejable educar a la familia y ofrecer asesoramiento psicológico para abordar los cambios en la dinámica familiar relacionados con la forma de vida que implica este síndrome.

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Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual es un tipo de terapia individualizada, estructurada y orientada a la consecución de metas. A menudo se prescribe para ayudar a los pacientes con enfermedades crónicas a que manejen su enfermedad y desarrollen conductas y estrategias que contribuyan a aliviar sus síntomas.

La terapia cognitivo-conductual ha probado ser eficaz en algunos pacientes con SFC, pero debe ser gradual, personalizada y acorde al nivel de actividad del individuo.

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Terapia de ejercicio gradual

La terapia de ejercicio gradual ha resultado muy útil para algunos pacientes con SFC. La actividad gradual y el ejercicio se definen como una forma inicial de ejercicio y de actividad básica de muy baja intensidad que se incrementa gradualmente a un nivel que pueden mantener las personas en su vida cotidiana. NOTA: el nivel de actividad puede que no sea igual al que tenía el paciente antes del diagnóstico del SFC.

Las actividades necesitarán esparcirse a lo largo del día y no deben empeorar los síntomas. De no distribuirse las actividades a lo largo del día, los pacientes se esfuerzan demasiado y sufren una recaída.

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Sueño

La mayoría de los pacientes con SFC sufre algún tipo de trastorno del sueño. Casi todas estas personas no tienen un sueño reparador, en comparación con la forma en que dormían antes de la enfermedad.

Los profesionales de la salud pueden ayudar a las personas con SFC a adoptar buenos hábitos de sueño. Se les debe aconsejar a los pacientes que practiquen normas estándar de higiene del sueño:

  • programar un horario habitual para acostarse y despertarse - intentar levantarse a la misma hora todos los días
  • establecer una rutina regular para antes de acostarse, la cual puede incluir un baño o una ducha o escuchar música relajante
  • evitar hacer una siesta durante el día
  • incorporar un periodo largo de relajamiento
  • utilizar el dormitorio solo para dormir o para tener relaciones sexuales; no se deben realizar otras actividades como ver la televisión, leer o trabajar en la computadora
  • controlar el ruido, la luz y la temperatura del dormitorio
  • evitar la cafeína 6 horas antes de la hora de acostarse así como el alcohol y el tabaco 2 horas antes
  • los ejercicios ligeros y los estiramientos más temprano en el día, al menos cuatro horas antes de la hora de acostarse, también pueden mejorar la calidad del sueño

Cuando la higiene del sueño no da resultados, puede ser que se prescriban medicamentos para dormir.

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