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Tratar los síntomas más perturbadores primero

Las personas con SFC tienen síntomas de diferentes tipos e intensidad. Los médicos y los pacientes se deben comunicar entre sí acerca de los síntomas que son más perturbadores o incapacitantes y elaborar un plan de control adecuado. El tratamiento se puede dirigir a los síntomas más problemáticos según la importancia que les haya dado el paciente, pero solo después de que las afecciones subyacentes que se relacionan con esos síntomas hayan sido investigadas y descartadas.

Fatiga debido a problemas del sueño

La mayoría de los pacientes con SFC tiene algún tipo de alteración del sueño. Las quejas más comunes incluyen dificultad para quedarse dormido, hipersomnia (somnolencia excesiva), despertarse frecuentemente, sueños intensos y gráficos, piernas inquietas y mioclonía nocturna (espasmos musculares en la noche). La mayoría de los pacientes dice sentirse menos descansada y recuperada después de dormir que lo que se sentía antes de la aparición de la enfermedad.

Los médicos pueden ayudar a las personas con SFC a adoptar buenos hábitos de sueño. Se debe aconsejar a los pacientes que practiquen normas estándar de higiene del sueño:

  • Establecer una rutina regular para la hora de irse a dormir.
  • Evitar dormir una siesta durante el día.
  • Incorporar un periodo largo de relajamiento.
  • Usar la cama solo para dormir y tener relaciones sexuales.
  • Establecer un horario regular para irse a dormir y despertarse.
  • Controlar el ruido, la luz y la temperatura.
  • Evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco.
  • Intentar hacer ejercicios ligeros y estiramientos más temprano en el día, al menos cuatro horas antes de la hora de irse a dormir, porque esto puede mejorar la calidad del sueño.

Si los pacientes usan estas técnicas, pero de ninguna manera pueden dormir, el médico puede recomendar que tomen un medicamento para ayudarlos a conciliar el sueño. Los primeros medicamentos que se deben considerar son simples antihistamínicos y productos para dormir que se venden sin receta. Si esto no es beneficioso, se insta a los profesionales de la salud a recetar en un comienzo la dosis mínima del medicamento para dormir y durante el periodo más corto posible.

Aun cuando los medicamentos puedan ayudar a los pacientes a dormir la cantidad de horas necesarias, ese sueño puede no ser reparador. Un especialista debe evaluar a los pacientes cuyo sueño siga siendo no reparador luego de las intervenciones estándares.

Los trastornos primarios del sueño, como la apnea del sueño (interrupción breve de la respiración mientras se duerme) y la narcolepsia (sueño incontrolable), excluyen el diagnóstico del SFC y la mayoría de las personas con esos trastornos responde al tratamiento. Es muy importante que los profesionales de la salud obtengan los antecedentes detallados del paciente respecto del sueño y que recomienden estudios del sueño si fuera necesario.

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Dolor

Las personas con SFC presentan a menudo un dolor profundo en sus músculos y articulaciones. Los pacientes también se pueden quejar de dolores de cabeza (típicamente como de presión) y dolor cuando se tocan la piel.

Al principio, la mayoría de los médicos recomienda al paciente que tome analgésicos como acetaminofeno, aspirina o ibuprofeno. Además, si es necesario, un especialista puede proporcionar un tratamiento para el dolor. También se recomienda asesoría profesional en técnicas para el manejo del dolor para aquellos pacientes con SFC que sufren dolor constante.

Asimismo, el manejo del dolor debe incluir terapias de estiramiento y movimiento, masajes suaves, calor, ejercicios de tonificación, hidroterapia (terapia de sanación en el agua) y técnicas de relajación. La acupuntura, cuando la administra un profesional calificado que sepa del SFC, puede ser eficaz en el alivio del dolor que sufren algunos pacientes.

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Problemas de la memoria y la concentración

Las quejas relacionadas con la memoria y la concentración son dos de los síntomas más perturbadores que reportan las personas con SFC. El entrenamiento en técnicas de relajación y meditación, y cosas para ayudar a la memoria —como agendas, calendarios y manuales escritos— pueden ser útiles para abordar los problemas cognitivos. Estimular la mente con rompecabezas, juegos de palabras, cartas y otras actividades también puede ser beneficioso para algunos pacientes.

Los profesionales de la salud deben ser cautos al recetar estimulantes para los problemas cognitivos. Los estimulantes suaves pueden ser útiles para algunos pacientes, pero los más fuertes pueden llevar a un ciclo de sobresfuerzos y recaídas (hacer demasiado, recaer, descansar, comenzar a sentirse un poco mejor, hacer demasiado de nuevo, y así sucesivamente) y causar una recidiva.

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Depresión y ansiedad

Adaptarse a una enfermedad crónica y debilitante puede llevar a veces a la depresión. A la mitad de los pacientes con SFC le da depresión en algún momento durante el transcurso de la enfermedad. Cuando se presenta, la depresión necesita ser tratada. Aunque el tratamiento de la depresión puede reducir la ansiedad y el estrés, no es una cura para el SFC.

Se les recomienda a los médicos ser cautos al prescribir antidepresivos. Los medicamentos antidepresivos de varios tipos tienen otros efectos que pueden empeorar otros de los síntomas del SFC y causar efectos secundarios. Hay herramientas siquiátricas de detección que pueden administrarse y evaluarse en el recinto de atención primaria, tales como el Inventario de depresión de Beck. Los resultados de estas herramientas de detección que apuntan a una posible depresión subyacente y a otros trastornos sicológicos pueden ameritar la remisión a un profesional de la salud mental.

Además, las técnicas de respiración profunda y relajación muscular, los masajes y la sanación con las manos (imposición de manos), y las terapias de movimiento como el estiramiento, el yoga y el tai chi pueden beneficiar a algunos pacientes con SFC al reducir la ansiedad y promover una sensación de bienestar.

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Mareos (desequilibrio ortostático)

Es posible que algunos pacientes con SFC también presenten síntomas de desequilibrio ortostático —en el cual los síntomas son desencadenados o empeorados al estar de pie— particularmente mareos frecuentes. Cuando los médicos determinan que estos síntomas son lo suficientemente graves como para ameritar más análisis, deben remitir a los pacientes para que sean examinados por un cardiólogo o neurólogo. El tratamiento específico para el desequilibrio ortostático solo debe comenzar una vez que se confirme el diagnóstico y debe ser administrado por médicos con experiencia en la evaluación de resultados terapéuticos y en el manejo de complicaciones posibles.

Los tratamientos para problemas ortostáticos incluyen la expansión del volumen en aquellos pacientes con SFC que no tienen enfermedades cardiacas o de los vasos sanguíneos. Si los síntomas no mejoran con un mayor consumo de líquidos y sal, se pueden recetar medicamentos y medias de descanso (medias de compresión).

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