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Controlar la actividad física y el ejercicio

Evitar extremos

Aprender a controlar los niveles de actividad física es una parte importante del manejo de la enfermedad para los pacientes con SFC. Esto requiere redefinir "ejercicio" y pensar acerca de las actividades diarias de una manera nueva. Puede que sea necesario que las tareas y actividades cotidianas —como limpiar, hacer mandados y la higiene personal— sean divididas en segmentos más cortos y menos agotadores. Aunque los ejercicios aeróbicos intensos son beneficios para muchas enfermedades crónicas, los pacientes con SFC no pueden tolerar las rutinas de ejercicios tradicionales. Los programas de ejercitación orientados a aumentar la capacidad aeróbica no son recomendados al comienzo del tratamiento.

La mayoría de las personas con SFC sufre malestar después de un esfuerzo físico, lo cual se define como la intensificación de los síntomas tras un esfuerzo físico o mental, con síntomas que típicamente empeoran 12 a 48 horas luego de la actividad y que duran días o incluso semanas. Es importante, sin embargo, no evitar del todo la actividad física y el ejercicio. Si esto sucede, se puede dar un desacondicionamiento físico grave que de hecho puede empeorar otros síntomas. También es importante no verse envuelto en un ciclo de sobresfuerzos y recaídas sin fin en el cual los pacientes hacen demasiado cuando se sienten mejor, recaen, descansan, se comienzan a sentir un poco mejor, hacen demasiado otra vez, y así sucesivamente.

En vez de caer en eso, los pacientes con SFC deben aprender a moderar las actividades y trabajar con sus profesionales de la salud para crear un programa de ejercicios personalizado que se centre en actividades a intervalos o ejercicios progresivos. La meta es equilibrar el descanso y la actividad para evitar tanto el desacondicionamiento debido a la falta de ejercicio como los recrudecimientos de la enfermedad a causa del agotamiento. El manejo eficaz de la actividad puede ayudar a mejorar el estado de ánimo, el sueño, el dolor y otros síntomas para que los pacientes puedan funcionar mejor y participar en actividades cotidianas.

Elaborar un programa de actividad física

Comenzar lentamente. Es muy importante que cualquier plan de actividad física comience poco a poco y que vaya aumentando gradualmente. Al comenzar un programa de actividades, algunos pacientes con SFC solo podrán ejercitarse durante unos pocos minutos. Los pacientes que estén en muy mal estado físico o que se encuentren atrapados en el ciclo de sobresfuerzos y recaídas deben limitarse a las actividades cotidianas básicas —levantarse, cuidar la higiene personal, vestirse y hacer las tareas necesarias— hasta que se hayan estabilizado.

Actividad suave y de bajo impacto

Varias sesiones diarias de actividad física breve, de bajo impacto (suave) se pueden agregar a continuación. Para la mayoría de las personas con SFC, los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento simples, en los que solo se usa el peso del cuerpo como resistencia, son un buen comienzo. Todos los ejercicios necesitan ser seguidos por un periodo de descanso en una proporción de 1:3 (ejercitar durante un minuto y luego descansar durante tres). Estas sesiones pueden ir aumentando de a poco en uno a cinco minutos por semana, a medida que aumente la capacidad de aguante.

El ejercicio diario puede ser fragmentado en dos o más sesiones para evitar el recrudecimiento de los síntomas. La actividad debe ser alternada y breve, extendida a lo largo del día, y seguida de un periodo de descanso. Si los síntomas empeoran, los pacientes deben retomar el nivel de actividad anterior más adecuado.

Ejercicios de fortalecimiento y acondicionamiento

Los ejercicios de fortalecimiento y acondicionamiento son un componente importante del programa de actividad general. Los métodos habituales de rehabilitación —como el entrenamiento para aumentar la resistencia y los ejercicios para mejorar la flexibilidad— pueden ayudar a aumentar la resistencia y el funcionamiento, la fortaleza y la flexibilidad, disminuir el dolor e incrementar el rango de movimiento.

La actividad física debe comenzar lentamente con ejercicios de estiramiento y fortalecimiento simples. Ejemplos de ejercicios funcionales incluyen repetir estiramientos de las manos, sentarse y pararse, hacer lagartijas contra la pared, y recoger y agarrar objetos. Los pacientes pueden empezar con una serie de dos a cuatro repeticiones e ir aumentando hasta llegar a un máximo de ocho repeticiones. Una vez que se domine este nivel, se pueden agregar ejercicios con bandas de resistencia (usar bandas para los ejercicios de fortalecimiento) con el objeto de aumentar la fuerza y la flexibilidad. Para evitar el malestar después del esfuerzo físico, los pacientes deben asegurarse de seguir la regla de realizar breves intervalos de ejercicios seguidos de un descanso adecuado.

Terapia de ejercicio gradual (TEG)

La TEG es un tipo de terapia de actividad física que comienza muy lentamente y va aumentando de manera gradual con el tiempo. Por lo general, un programa de TEG que incluye ejercicios de estiramiento seguidos de contracciones y extensiones a lo largo del rango de movimiento es un buen comienzo. Cinco minutos al día es el punto de partida típico para una persona que ha estado totalmente inactiva. Al comenzar un programa de TEG, es importante que los pacientes eviten los extremos y mantengan un equilibrio entre la actividad física y el descanso. Una actividad física gradual y guiada puede ayudar a algunos pacientes con SFC a manejar la enfermedad. El descanso adecuado es un elemento importante de la TEG y los pacientes deberían aprender a detener la actividad antes de que la enfermedad y la fatiga empeoren.

El punto final de cada sesión de TEG se debe establecer con anterioridad con un reloj o con cierta cantidad de repeticiones, y se debe llegar a ese punto final antes de que el paciente se canse. Cada paciente tendrá que determinar sus propios límites haciendo pruebas; establecer los límites por tiempo o repeticiones ayuda a lograr este objetivo. Los objetivos adecuados son prevenir el cansancio, evitar que se active el síndrome y mejorar el estado físico en general. La TEG se puede resumir con el refrán que dice que no hacer ejercicio es malo, algo de ejercicio es bueno, pero demasiado no ayuda para nada.

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Modificar los ejercicios para los pacientes gravemente enfermos

Un subgrupo de personas con SFC está tan gravemente enfermo que en su gran mayoría se encuentra confinado al hogar o postrado en cama. Esos pacientes requieren atención especial, incluido un programa para hacer ejercicio adaptado a sus necesidades. Es posible que al comienzo solo puedan estirar las manos, y recoger y agarrar objetos. El paso siguiente es aumentar la actividad de manera gradual hasta que los pacientes puedan realizar actividades esenciales de la vida cotidiana (levantarse, encargarse de su higiene personal y vestirse).

Una meta realista para los pacientes gravemente enfermos es concentrarse en mejorar la flexibilidad y minimizar el impacto del desacondicionamiento para que puedan mejorar lo suficiente su funcionamiento y así realizar las actividades básicas.

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