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Pruebas diagnósticas para SFC

Pruebas para el diagnóstico de rutina del SFC

Si bien el número y tipo de pruebas a realizar pueden variar de un médico a otro, las pruebas siguientes constituyen una batería estándar para excluir otras enfermedades que causan fatiga: alanina aminotransferasa (ALT), albúmina, fosfatasa alcalina (ALP), nitrógeno ureico en sangre (BUN), calcio, hemograma completo, creatinina, electrolitos, velocidad de sedimentación globular (VSG), globulina, glucosa, fósforo, hormona estimulante de la tiroides (TSH), proteínas totales, saturación de transferrina y análisis de orina. Pueden ser necesarias más pruebas para confirmar el diagnóstico de otra enfermedad que no sea SFC. Por ejemplo, si un paciente presenta niveles bajos de albúmina junto con un valor por encima de lo normal en el resultado de la prueba de nitrógeno ureico en la sangre, se podría suponer una enfermedad renal. El médico puede decidir si repite las pruebas relevantes y posiblemente agregar algunas nuevas dirigidas a diagnosticar enfermedad renal. Si se presume de una enfermedad autoinmune con base en las pruebas iniciales y el examen físico, el médico puede solicitar estudios complementarios, como el de anticuerpos antinucleares.

Pruebas psicológicas y neuropsicológicas

Para algunas personas puede ser aconsejable evaluar el efecto de los síntomas de fatiga en algunas destrezas cognitivas o de razonamiento, como la concentración, la memoria y la capacidad organizativa. Esto puede tener una relevancia particular para los niños y adolescentes, para los cuales se deben atender problemas de inasistencia a clases, rendimiento escolar y necesidades educativas específicas. Una evaluación de la personalidad puede ayudar a determinar las habilidades para enfrentar la enfermedad y si hay un trastorno afectivo coexistente que requiera de tratamiento.

Pruebas teóricas y experimentales

Varias pruebas, algunas de las cuales se ofrecen a nivel comercial, no representan un valor demostrado para el diagnóstico del SFC. Estas pruebas no deben realizarse a menos que se requieran para el diagnóstico de una presunta enfermedad excluyente (p. ej., MRI para descartar posible esclerosis múltiple) o que sean parte de un estudio científico. En este segundo caso, se requiere de un consentimiento informado por escrito del paciente. Ninguna de las pruebas diagnósticas para identificar microorganismos infecciosos, como virus de Epstein-Barr, enterovirus, retrovirus, virus del herpes humano 6, Candida albicans y Mycoplasma incognita, sirven como pruebas diagnósticas para el SFC, y por lo tanto no deben utilizarse para este fin (excepto para identificar una enfermedad que excluiría el diagnóstico de SFC, como la mononucleosis). Además, ningún tipo de pruebas inmunitarias, incluidas las pruebas de caracterización celular, como medición de las células asesinas naturales (NK), número o función, pruebas de citoquinas (p. ej, interleucina-1, interleucina-6 o interferón) o análisis de marcadores celulares (p. ej., CD25 o CD16), han demostrado un valor en el diagnóstico del SFC. Otras pruebas que se deben considerar experimentales en el diagnóstico del SFC son la prueba de la mesa inclinada para la HNM y técnicas de exploración como MRI, tomografía por emisión de positrones (PET-scan) o tomografía computarizada por emisión de fotones individuales (SPECT-scan). Se están realizando estudios adicionales sobre los informes de un marcador distintivo del SFC así como un marcador urinario; cabe destacar que a la fecha, ninguno es considerado útil para el diagnóstico.

Recursos diagnósticos adicionales para profesionales de la salud

Se han creado varios recursos para asistir a los profesionales de la salud en el diagnóstico y control del SFC. Estos recursos se pueden encontrar a continuación:

Paquete de herramientas para el SFC

El paquete de herramientas está diseñado para ayudar a romper con el ciclo de frustración. Proporciona un recurso práctico y fácil de usar para la atención médica.

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