Declaración
WASHINGTON, 22 de enero del 2026 - El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. y el Departamento de Estado de los EE. UU. anunciaron hoy que los Estados Unidos concluyeron su retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido al mal manejo por parte de esta organización de la pandemia de COVID-19 originada en Wuhan, China; su falta de adopción de reformas que se necesitaban con urgencia; y su incapacidad para demostrar independencia frente a la influencia política inapropiada de los Estados miembros de la OMS.
El 20 de enero del 2025, el presidente Trump anunció el plan de los Estados Unidos de retirarse de la OMS. Durante el proceso, que duró un año, los EE. UU. suspendieron el financiamiento a la OMS, retiraron a todo el personal de la organización y comenzaron a reorientar las actividades que realizaban anteriormente con la OMS hacia compromisos bilaterales directos con otros países y organizaciones. Con la salida de la OMS, los Estados Unidos estarán coordinando actividades con esta organización únicamente de manera limitada para llevar a cabo la retirada.
La OMS retrasó la declaración de una emergencia de salud pública mundial y de una pandemia durante las primeras etapas del COVID-19, lo cual le costó al mundo semanas críticas a medida que el virus se propagaba. Durante ese periodo, el liderazgo de la OMS se hizo eco y elogió la respuesta de China, a pesar de que había pruebas de falta de notificación inicial, omisión de información y demoras en confirmar la transmisión de ser humano a ser humano. La organización también restó importancia a los riesgos de transmisión asintomática y falló en reconocer con prontitud la propagación aérea.
Después de la pandemia, la OMS no adoptó reformas significativas para abordar la influencia política, las deficiencias de gobernanza o la mala coordinación, lo que reforzó la preocupación de que se diera prioridad a la política por encima de medidas de salud pública rápidas e independientes, y erosionó la confianza mundial. Su informe de evaluación sobre los posibles orígenes del COVID-19 descartó la posibilidad de que el virus fuera creado por científicos, a pesar de que China se negó a proporcionar las secuencias genéticas de las personas infectadas al comienzo de la pandemia, así como información sobre las actividades y las condiciones de bioseguridad de los laboratorios de Wuhan.
Los Estados Unidos son la principal potencia mundial en materia de protección de la salud pública, salvar vidas y responder con rapidez a los brotes de enfermedades infecciosas. De aquí en adelante, el Gobierno de los Estados Unidos continuará su liderazgo en salud global a través de compromisos directos, tanto nuevos como existentes, con otros países, el sector privado, organizaciones no gubernamentales y entidades religiosas. Los esfuerzos liderados por los Estados Unidos darán prioridad a la respuesta a emergencias, la coordinación de la bioseguridad y la innovación en salud para proteger a la nación primero, al mismo tiempo que proporcionamos beneficios a los colaboradores en todo el mundo.
Lea la HOJA INFORMATIVA: Retirada de los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud.
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