Causas y factores de riesgo de parálisis cerebral infantil

Una niña caminando con un andador.

La parálisis cerebral infantil (PCI) es causada por el desarrollo anormal del cerebro o daño al cerebro en desarrollo que afecta la capacidad del niño para controlar sus músculos. Hay varias causas posibles del desarrollo anormal o del daño al cerebro. Antes se pensaba que la causa principal cerebral era falta de oxígeno durante el proceso de parto. Pero ahora los científicos creen que esto causa solo una pequeña cantidad de los casos.

El daño al cerebro que provoca parálisis cerebral infantil puede ocurrir antes del nacimiento, durante el parto, dentro del primer mes de vida o durante los primeros años de vida del niño, cuando su cerebro todavía se está desarrollando.

Parálisis cerebral infantil congénita

La parálisis cerebral relacionada con daño cerebral que ocurre antes del nacimiento se llama parálisis cerebral infantil congénita. La mayoría de los casos de parálisis cerebral (85-90 %) son congénitos. Sin embargo, no se sabe qué la causa en muchos de ellos.

Factores de riesgo de parálisis cerebral congénita

Algunas cosas aumentan las probabilidades de que un niño presente parálisis cerebral. Estas cosas se llaman factores de riesgo. Es importante recordar que tener uno de estos factores de riesgo no significa que el niño tendrá parálisis cerebral. Algunos de estos factores de riesgo son:

  • Peso bajo al nacer. Los bebés que pesan menos de 5½ libras (2500 gramos) al nacer, y especialmente los que pesan menos de 3 libras 5 onzas (1500 gramos) están en mayor riesgo de presentar parálisis cerebral.
  • Nacimiento prematuro. Los bebés que nacieron antes de la semana 37 de embarazo, especialmente si nacieron antes de la semana 32, están en mayor riesgo de presentar parálisis cerebral. Los cuidados intensivos para los bebés prematuros han mejorado mucho en las últimas décadas. Los bebés que nacen mucho antes de tiempo tienen ahora muchas más probabilidades de vivir; sin embargo, muchos tienen problemas médicos que pueden ponerlos en riesgo de presentar parálisis cerebral.
  • Parto múltiple. Los gemelos o trillizos y los bebés que nacen de otros partos múltiples están en mayor riesgo de presentar parálisis cerebral, especialmente si muere el gemelo o uno de los trillizos antes o poco después de nacer. Parte, pero no todo este aumento en el riesgo se debe al hecho de que los bebés de embarazos múltiples frecuentemente nacen antes de tiempo o con bajo peso.
  • Tratamiento para la infertilidad por medio de tecnología de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés). Los bebés que nacen como resultado del uso de algunos tratamientos para la infertilidad están en mayor riesgo de presentar parálisis cerebral. Este aumento en el riesgo se debe mayormente a partos prematuros, múltiples, o ambos, porque son más comunes entre los bebés concebidos mediante el uso de tratamientos para la infertilidad con ART.
  • Infecciones durante el embarazo. Las infecciones pueden provocar un aumento de ciertas proteínas llamadas citocinas que circulan en el cerebro y la sangre del bebé durante el embarazo. Las citocinas causan inflamación, lo cual puede dañar el cerebro del bebé. También puede producirse este problema si la madre tiene fiebre durante el embarazo o el parto. Algunos tipos de infección que se han vinculado a la parálisis cerebral infantil incluyen infecciones virales, como la varicela, la rubéola (sarampión alemán) y el citomegalovirus (CMV), e infecciones bacterianas, como las infecciones de la placenta o de las membranas fetales, o las infecciones pélvicas maternas.
  • Ictericia y kernícterus. La ictericia es el tono amarillento que se ve en la piel de muchos recién nacidos. Se presenta cuando se acumula una sustancia química llamada bilirrubina en la sangre del bebé. Cuando se acumula demasiada bilirrubina en el cuerpo de un recién nacido, la piel y el blanco de los ojos pueden adquirir un color amarillento. Esta coloración amarillenta recibe el nombre de ictericia. Cuando la ictericia grave se deja sin tratar durante demasiado tiempo, puede provocar una afección llamada kernícterus. Esto puede causar parálisis cerebral y otras afecciones. A veces, el kernícterus es causado porque el grupo AB0 o el factor Rh de la sangre de la madre y el bebé son diferentes. Esto hace que los glóbulos rojos de la sangre del bebé se descompongan demasiado rápido y provoquen ictericia grave.
  • Afecciones de la madre. Las madres con problemas de tiroides, discapacidad intelectual o convulsiones tienen un riesgo ligeramente mayor de tener un hijo con parálisis cerebral.
  • Complicaciones durante el parto. El desprendimiento de la placenta, la rotura del útero o los problemas con el cordón umbilical durante el parto pueden interrumpir el suministro de oxígeno al bebé y provocar parálisis cerebral.
Una familia

Parálisis cerebral infantil adquirida

En un pequeño porcentaje de casos de parálisis cerebral la causa es daño cerebral ocurrido más de 28 días después del parto. Esto se llama parálisis cerebral infantil adquirida y por lo general se asocia a una infección (como meningitis) o a una lesión en la cabeza.

Causas

Algunas de las causas de la parálisis cerebral adquirida son:

  • Infecciones del cerebro como, por ejemplo, meningitis o encefalitis durante la primera infancia.
  • Lesiones. Lesiones cerebrales como, por ejemplo, por lesiones a la cabeza causadas por un accidente vehicular o maltrato infantil.
  • Problemas con la irrigación sanguínea al cerebro. Por ejemplo, por accidentes cerebrovasculares o sangrados en el cerebro asociados a problemas de la coagulación, vasos sanguíneos que no se formaron adecuadamente, defectos del corazón presentes al nacer o enfermedad de células falciformes.
Factores de riesgo

Algunas cosas aumentan las probabilidades de que un niño presente parálisis cerebral. Estas cosas se llaman factores de riesgo. Es importante recordar que tener uno de estos factores de riesgo no significa que el niño tendrá parálisis cerebral. Estos son algunos de los factores de riesgo de parálisis cerebral son:

  • Los bebés están en mayor riesgo de estar en un incidente que cause daño cerebral que los niños mayores.
  • Nacer prematuro o con bajo peso. Los niños prematuros o que nacen con bajo peso tienen un mayor riesgo de presentar parálisis cerebral adquirida.
  • Infecciones cerebrales. No recibir ciertas vacunas aumenta el riesgo de tener infecciones cerebrales que pueden provocar parálisis cerebral.
  • Las medidas de seguridad inapropiadas o la falta de supervisión adulta pueden aumentar el riesgo de lesiones que pueden causar parálisis cerebral.
Prevención de la parálisis cerebral

En muchos casos, no se sabe bien qué es lo que causa la parálisis cerebral congénita y, por consiguiente, es poco lo que se puede hacer para prevenirla. Los casos de parálisis cerebral relacionados con causas genéticas no son prevenibles. Sin embargo, se pueden tomar ciertas medidas antes y durante el embarazo, así como después del nacimiento del bebé para ayudar a reducir el riesgo de que tenga problemas del desarrollo, incluida la parálisis cerebral.

Tomar medidas para ayudar a asegurar un embarazo saludable puede ayudar a prevenir los problemas del desarrollo, incluida la parálisis cerebral. La parálisis cerebral adquirida se relaciona frecuentemente con infecciones o lesiones, y algunos de estos casos se pueden prevenir.

Antes del embarazo
  • Esté lo más saludable que pueda antes del embarazo. Asegúrese de que cualquier infección que tenga esté tratada y cualquier afección, bajo control, idealmente antes de quedar embarazada.
  • Vacúnese contra ciertas enfermedades (como la varicela y la rubéola) que podrían afectar al bebé en desarrollo. En el caso de muchas de estas vacunas, es importante que las reciba antes de quedar embarazada.
  • Si usa un tratamiento con tecnología de reproducción asistida para quedar embarazada, tenga en cuenta las maneras de reducir las probabilidades de tener un embarazo múltiple (de gemelos, trillizos o más), como transferir un solo embrión a la vez.
Una mujer embarazada
Durante el embarazo
  • Infórmese sobre cómo tener un embarazo saludable.
  • Reciba atención prenatal en forma temprana y con regularidad, tanto para su salud como para la salud del bebé en desarrollo.
  • Lávese las manos con agua y jabón frecuentemente para ayudar a reducir el riesgo de contraer infecciones que podrían afectar al bebé.
  • Comuníquese con su proveedor de atención médica si se enferma, tiene fiebre o presenta cualquier otro signo de infección durante el embarazo.
  • Una vacuna contra la influenza es la mejor forma de protegerse contra infecciones graves por la influenza. Una vacuna contra la influenza puede proteger a la mujer embarazada y al bebé en gestación, tanto antes como después del parto. Las vacunas contra la influenza no han mostrado causar daño a las mujeres embarazadas ni a sus bebés.
  • Si el grupo sanguíneo de la madre es diferente al del bebé o el factor Rh es incompatible, esto puede causar ictericia y kernícterus. Las mujeres deben saber el grupo sanguíneo que tienen y hablar con el médico sobre cómo prevenir los problemas. Los médicos pueden tratar a la madre con inmunoglobulina Rho(D) (“Rhogam”) a las 28 semanas de embarazo y nuevamente poco después del parto para prevenir el kernícterus.
  • Hable con el médico sobre cómo prevenir problemas si usted está en riesgo de tener un parto prematuro. Las investigaciones han mostrado que tomar sulfato de magnesio antes de un parto prematuro reduce el riesgo de parálisis cerebral en los bebés que sobreviven. (1,2
Después de que nazca el bebé
  • Infórmese sobre cómo ayudar a que su bebé se mantenga seguro y sano después de nacer.
  • A cualquier bebé le puede dar ictericia. La ictericia grave que no se trata, puede causar un daño cerebral llamado kernícterus. El kernícterus es una de las causas de parálisis cerebral potencialmente prevenibles. Para determinar si su bebé tiene ictericia, se lo debe examinar en el hospital y nuevamente dentro de las 48 horas de haber salido del hospital. Pregúntele al médico o enfermera sobre la prueba de bilirrubina para detectar la ictericia. Además, se pueden tomar medidas para prevenir el kernícterus causado por la incompatibilidad entre el factor Rh de la madre y el bebé.
  • Asegúrese de que su hijo esté vacunado contra las infecciones que pueden causar meningitis y encefalitis, incluidas la Haemophilus influenzae tipo B (vacuna contra Hib) y el Streptococcus pneumoniae (vacuna antineumocócica).
  • Tome medidas para prevenir las lesiones:
    • En el automóvil, sujete a su hijo en un asiento de seguridad para bebés o niños, en un asiento elevado o con el cinturón de seguridad (de acuerdo con su estatura, peso y edad).
    • Haga que las áreas de estar de su casa sean más seguras para niños; instale rejas en las ventanas para evitar que los niños pequeños se caigan de las ventanas abiertas y coloque rejas de seguridad en la parte superior e inferior de las escaleras.
    • Asegúrese de que el suelo del patio de juegos de su hijo esté hecho de un material amortiguador, como virutas de madera o arena.
    • Supervise a los niños pequeños en todo momento alrededor de las bañeras, las piscinas (grandes y pequeñas) y los cuerpos de agua naturales. Los adultos que estén supervisando a los niños cerca de agua deben evitar las actividades que causen distracciones como usar una computadora o dispositivo portátil, leer o hablar por teléfono.
    • Asegúrese de que su hijo use siempre casco para las actividades como andar en bicicleta.
    • Nunca golpee, sacuda, arroje ni lastime a un niño.

Para obtener más información

Referencias

  1. Doyle LW, Crowther CA, Middleton P, Marret S. Antenatal magnesium sulfate and neurologic outcome in preterm infants: a systematic review. Obstet Gynecol. 2009 Jun;113(6):1327-33.
  2. Magnesium sulfate before anticipated preterm birth for neuroprotection. Committee Opinion No. 455. American College of Obstetricians and Gynecologists. Obstet Gynecol 2010;115:669–71.