Vistazo general
Algunos brotes de las enfermedades más peligrosas del mundo nunca llegan a los titulares, y puede que usted nunca oiga hablar de ellos. No cierran aeropuertos. No sobrecargan hospitales. No interrumpen la vida diaria ni sacuden la economía mundial. Con frecuencia esto es así porque los CDC y sus expertos en seguridad de la salud global están en primera línea, trabajando con los países para detectar los brotes, responder a ellos y contenerlos con rapidez. Este año, en reconocimiento del Día Mundial de la Epidemiología de Campo, la más reciente campaña de "Brotes de los que nunca oyó hablar" destaca a los detectives de enfermedades capacitados por los CDC y el rol fundamental que desempeñan en esa labor, fortaleciendo la primera línea de defensa contra las amenazas para la salud global y ayudando a proteger la vida, el sustento y la seguridad de la salud de las personas en los Estados Unidos aquí en casa.
Brotes de los que nunca oyó hablar: expertos de los CDC en la primera línea

En el mundo actual, en el que una amenaza para la salud en el extranjero puede llegar a las comunidades en los Estados Unidos en tan solo 36 horas, frenar los brotes en su origen es una de las maneras más eficaces en las que protegemos a las personas de los Estados Unidos dentro y fuera del país.
El actual brote de ébola en la República Democrática del Congo es un claro recordatorio de lo graves que pueden llegar a ser estas amenazas cuando se propagan sin ser detectadas y ganan terreno.
Tan solo en los últimos dos años, los expertos en seguridad de la salud global de los CDC ayudaron a contener más de 250 brotes en más de 40 países: desde fiebres hemorrágicas hasta el dengue, y desde la enfermedad por el virus de Marburgo hasta el síndrome de Guillain-Barré.
Estos equipos, ubicados en el extranjero y en la sede central de los CDC, constituyen la fuerza de primera línea de los CDC en seguridad de la salud global. Junto con colaboradores en el Gobierno de los Estados Unidos y en todo el mundo, estos expertos de categoría mundial están en primera línea manteniendo seguras a las personas en los Estados Unidos. No solo dirigen las respuestas a emergencias, sino también fortalecen los sistemas que impiden que los brotes de enfermedades locales se conviertan en crisis mundiales, al reforzar los laboratorios para detectar con rapidez patógenos mortales, al mejorar la vigilancia para rastrear amenazas emergentes y al capacitar a detectives de enfermedades para investigar y contener los brotes con rapidez.
Detectives de enfermedades capacitados por los CDC en la primera línea
En el centro de muchas de estas respuestas se encuentran epidemiólogos de campo capacitados por los CDC, que actúan en primera línea cuando ocurren brotes peligrosos. Estos detectives de enfermedades forman parte de un cuerpo global capacitado a través del emblemático Programa de Capacitación en Epidemiología de Campo (FETP, por sus siglas en inglés) de los CDC. Desde 1980, más de 25 000 detectives de enfermedades han sido capacitados a través de los FETP respaldados por los CDC en más de 100 países a nivel mundial, donde se posicionan como primera línea de defensa contra las amenazas de enfermedades mortales. Ellos son a menudo los primeros en llegar al terreno cuando se producen brotes: identifican las amenazas, investigan los casos en tiempo real, hacen seguimiento de la forma en que se propagan las enfermedades, identifican a las personas en riesgo y ayudan a frenar los brotes antes de que aumenten.
Al trabajar en el centro mismo de la respuesta a brotes, estos expertos ayudan a frenar en seco los brotes peligrosos y ayudan a evitar que alguna vez lleguen a las comunidades de los Estados Unidos.
Brotes de los que nunca oyó hablar: historias de la primera línea
La mayoría de estos brotes nunca son noticia porque nunca llegan a convertirse en amenazas globales.
Y ese es el punto.
Estos ejemplos reales con resultados medibles muestran cómo los conocimientos y experiencia de los CDC ayudan a que los brotes pasen de ser una crisis a estar controlados antes de que lleguen a las comunidades de los Estados Unidos, protegiendo la salud, la seguridad y el sustento de las personas en este país.
Cómo los CDC ayudaron a detener un virus mortal antes de que se propagara

En enero del 2025, apareció un virus mortal en la región de Kaffrine, en Senegal. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) —una enfermedad transmitida por garrapatas que también puede propagarse a través de animales infectados y entre seres humanos— había enfermado a cinco personas y causado la muerte de una.
Con una alta tasa de letalidad y múltiples vías de transmisión, incluso un pequeño conglomerado de casos puede convertirse rápidamente en algo mucho mayor. Detener el virus significaba comprender no solo quiénes se habían enfermado, sino también dónde habían estado, con quiénes habían tenido contacto y si la enfermedad también estaba circulando entre los animales.
Respuesta rápida de los CDC
En cuestión de horas, los expertos en salud global de los CDC y funcionarios de salud senegaleses entraron en acción, activando el Centro de Operaciones de Emergencia de Senegal y lanzando una respuesta coordinada. Entre quienes respondieron se encontraban detectives de enfermedades capacitados por los CDC, quienes trabajaron junto a veterinarios, médicos y antropólogos para ver cómo se estaba moviendo el virus entre las personas, los animales y las comunidades afectadas.
Juntos, los equipos identificaron y dieron seguimiento a 51 posibles contactos, y analizaron más de 70 muestras de seres humanos y animales. Trataron al ganado, desinfectaron las áreas contaminadas y trabajaron de manera conjunta en salud humana y animal para identificar posibles exposiciones e interrumpir la transmisión.
Fue el tipo de respuesta que el Programa de Capacitación en Epidemiología de Campo de los CDC está diseñado para hacer posible: detectives de enfermedades capacitados ya presentes en el terreno, capaces de actuar con rapidez cuando surge una amenaza peligrosa y de trabajar de forma interdisciplinaria para detenerla.
Acción global. Impacto local.
Gracias a estos esfuerzos, el brote se contuvo en tan solo una semana, con solo cinco casos y sin propagación mayor.
El virus nunca salió del área afectada; esto protegió a las comunidades de Senegal y su sustento, y redujo el riesgo de que un brote mortal pudiera propagarse a través de las fronteras, causar un daño humano y económico significativo y, en última instancia, amenazar a las personas de los Estados Unidos en su propio país.
Cómo se frenó en seco la fiebre de Lassa

En octubre del 2024, un hombre estadounidense regresó a Iowa después de un viaje a Liberia. Sin saberlo, era portador del virus que causa la fiebre de Lassa, un virus potencialmente mortal que se encuentra en partes de África Occidental. En los días posteriores a su llegada, presentó síntomas y fue a tres centros de atención médica, usando dos ambulancias y servicios de emergencia en el trayecto. A pesar de los esfuerzos por tratarlo, lamentablemente falleció.
El caso destacó la rapidez con la que una amenaza para la salud en el extranjero puede convertirse en una amenaza aquí en este país, así como el rol fundamental que desempeña la experiencia en salud global de los CDC para proteger a las comunidades en todo el mundo y en los Estados Unidos.
Respuesta rápida de los CDC
La capacidad de los CDC para responder en Iowa se basó en 16 años de trabajo en Liberia, donde la fiebre de Lassa sigue siendo un desafío persistente. Al trabajar en colaboración, los equipos de salud global de los CDC y los expertos en la materia en Atlanta pudieron brindar a los funcionarios de salud de Iowa los conocimientos y la orientación necesarios para diagnosticar la enfermedad y prevenir que se propagara.
A lo largo de los años, los equipos de los CDC en Liberia han evaluado centros de salud, capacitado al personal local y trabajado con el Ministerio de Salud de Liberia y el Instituto Nacional de Salud Pública de Liberia para fortalecer la detección de enfermedades y la respuesta a ellas. Los expertos de los CDC han llevado a cabo búsquedas activas de casos, fortalecido el seguimiento de casos y la secuenciación genética, y capacitado a trabajadores de la salud de primera línea para reconocer enfermedades como la fiebre de Lassa y responder a ellas.
Estas herramientas no solo estaban ayudando a Liberia. Cuando la fiebre de Lassa apareció en Iowa, los equipos nacionales e internacionales de los CDC se movilizaron rápidamente para apoyar al estado: proporcionando confirmación de laboratorio, respaldando la investigación epidemiológica y el rastreo de contactos, ofreciendo orientación sobre prevención de infecciones y ayudando a proteger a los trabajadores de la salud que habían estado expuestos.
Acción global. Impacto local.
Gracias a esta respuesta rápida, no hubo propagación adicional en los Estados Unidos más allá del único caso importado.
Al fortalecer los sistemas y la experiencia y los conocimientos necesarios para hacer frente a enfermedades como la fiebre de Lassa en los lugares donde ocurren, los CDC están mejor preparados para cuando esas mismas amenazas llegan a las costas estadounidenses; esto ayuda a proteger a las comunidades en el extranjero y a las personas de los Estados Unidos aquí en el país.
Cómo se contuvo el primer brote de virus de Marburgo en Etiopía antes de que se propagara

En noviembre del 2025, Etiopía enfrentó un episodio histórico preocupante: su primer brote de virus de Marburgo confirmado. La fiebre hemorrágica mortal apareció rápidamente en comunidades en las regiones de Etiopía del Sur y Sidama.
Para principios de diciembre, se habían confirmado 14 casos y habían muerto nueve personas. Sin experiencia previa en brotes de virus de Marburgo de la cual valerse, el desafío era inmediato: encontrar a las personas en riesgo, interrumpir la transmisión e impedir que el virus llegara a más comunidades, o que cruzara las fronteras de Etiopía.
Respuesta rápida de los CDC
Desde los primeros días del brote, los expertos de los CDC trabajaron junto al Ministerio de Salud de Etiopía. En el centro de ese esfuerzo se encontraban 17 epidemiólogos de campo etíopes, capacitados por los CDC, que se movilizaron a las comunidades afectadas para investigar casos, rastrear contactos y hacerle seguimiento al virus en tiempo real.
Los expertos de los CDC y los epidemiólogos de campo etíopes fortalecieron la realización de pruebas de laboratorio y la vigilancia epidemiológica, y reforzaron la prevención y el control de infecciones en los centros de salud. A medida que se recibía nueva información, estos equipos usaban los datos para orientar la respuesta, ayudando a los funcionarios de salud a ver dónde persistían los mayores riesgos y dónde era más necesario tomar medidas.
Los expertos de los CDC también consideraron aspectos más allá del brote inmediato. Ayudaron a fortalecer las medidas de salud en las fronteras, incluso en el aeropuerto internacional de Adís Abeba, un importante centro de conexiones con múltiples vuelos a los Estados Unidos. Asesoraron sobre la ecología de los murciélagos para reducir el riesgo de una futura transmisión de animales a personas, y también trabajaron con los países vecinos para evaluar su nivel de preparación en caso de que el virus se propagara más.
Acción global. Impacto local.
En el plazo de un mes, se interrumpió la transmisión y, seis semanas después, el brote quedó completamente contenido, con tan solo 14 casos confirmados.
En definitiva, el virus quedó confinado a dos regiones del sur, nunca llegó a la capital, Adís Abeba, y nunca cruzó una frontera internacional. De esta manera, los expertos de los CDC ayudaron a frenar en seco el primer brote de virus de Marburgo en Etiopía, antes de que pudiera propagarse más, amenazara a los países vecinos o se convirtiera en una amenaza para los Estados Unidos.
Cómo se frenó un brote de enfermedad neurológica sin causa aparente

A fines del 2023, comenzó a aparecer un conglomerado de casos de enfermedad neurológica grave a lo largo de la carretera Panamericana en Guatemala. Los pacientes estaban presentando rápidamente el síndrome de Guillain-Barré (GBS, por sus siglas en inglés), un trastorno neurológico raro que puede causar debilidad muscular progresiva y parálisis, lo que potencialmente puede provocar insuficiencia respiratoria.
Sin embargo, el síndrome de Guillain-Barré puede ser desencadenado por una variedad de infecciones y otras condiciones médicas. A medida que aumentaba la cantidad de casos, los funcionarios de salud enfrentaban preguntas difíciles: ¿qué estaba enfermando a las personas? Y ¿seguía la fuente del brote poniendo en riesgo a otras personas? Debido a que los casos estaban apareciendo a lo largo de una de las principales rutas de viaje y comercio de Centroamérica, que conecta la región con los Estados Unidos, encontrar rápidamente la respuesta era muy importante, más allá de las comunidades afectadas.
Respuesta rápida de los CDC
Los expertos de la oficina de los CDC en el país trabajaron junto con graduados del Programa de Capacitación en Epidemiología de Campo, los Ministerios de Salud y de Agricultura de Guatemala, y colaboradores regionales para encontrar la fuente del brote.
Los equipos fueron de puerta en puerta en busca de casos adicionales, analizaron muestras ambientales y compararon a las personas que se enfermaron con las que no, con el fin de identificar posibles factores de riesgo. Dos funcionarios del Servicio de Inteligencia Epidemiológica de los CDC fueron movilizados para reforzar la investigación y ayudar a determinar qué tenían en común los casos.
El laboratorio aportó otra pista fundamental. Mediante el uso de secuenciación genómica avanzada para analizar muestras de pacientes y ambientales, los investigadores detectaron la presencia de Campylobacter, una bacteria común transmitida por alimentos. Junto con los hallazgos epidemiológicos que vinculaban la enfermedad al consumo de alimentos crudos o mal cocidos, la evidencia apuntaba a esta contaminación por bacterias transmitidas por alimentos como el probable desencadenante.
En conjunto, la investigación de campo y la evidencia de laboratorio les dieron a los funcionarios de salud lo que necesitaban para comprender el brote y tomar medidas.
Acción global. Impacto local.
Gracias a la rápida investigación, en un plazo de 30 días, los funcionarios de salud habían identificado la causa probable del brote y, en un plazo de 90 días, se logró contenerlo.
En total, se identificaron 87 casos, pero el brote se mantuvo localizado, sin que hubiera propagación transfronteriza. Al encontrar el probable desencadenante y frenar rápidamente el brote, los CDC y sus colaboradores en el país protegieron a las comunidades y, a la vez, redujeron el riesgo de que una amenaza para la salud sin causa aparente a lo largo de una importante ruta de viaje y comercio se pudiera propagar más allá, incluso hacia los Estados Unidos.
Cómo se descubrieron enfermedades mortales ocultas a simple vista

En el noroeste de Nigeria, había personas con fiebre muriendo, pero no siempre se sabía cuál era la enfermedad que las estaba matando. La fiebre de Lassa y el dengue pueden parecerse a otras enfermedades comunes en sus etapas iniciales, lo que permitía que infecciones peligrosas pasaran desapercibidas.
Para los funcionarios de salud, esos diagnósticos omitidos crearon un punto ciego problemático. Cuando alguien fallecía sin un diagnóstico claro, una importante advertencia podía desaparecer del sistema de vigilancia, incluso mientras la enfermedad seguía circulando en la comunidad.
En el estado de Sokoto, un detective de enfermedades capacitado por los CDC reconoció la brecha existente.
Respuesta rápida de los CDC
En vez de esperar que el próximo caso diagnosticado revelara lo que estaba circulando, el detective de enfermedades ayudó a establecer un nuevo sistema de vigilancia post mortem en dos hospitales de referencia.
Los equipos entrevistaron a familiares y cuidadores, revisaron los registros médicos, e introdujeron pruebas post mortem para la fiebre de Lassa, el dengue y la malaria (paludismo) usando muestras de sangre de personas que habían muerto después de presentar fiebre.
Este enfoque les dio a los funcionarios de salud otra manera de mirar debajo de la superficie para identificar infecciones peligrosas que la vigilancia epidemiológica rutinaria tal vez nunca detectaría, y comprender mejor qué enfermedades estaban circulando en la comunidad.
Acción global. Impacto local.
Los resultados revelaron lo que la vigilancia epidemiológica tradicional había pasado por alto. Con este nuevo enfoque, los investigadores descubrieron 11 infecciones por el virus que causa la fiebre de Lassa y una infección por virus del dengue que no habían sido reconocidas.
Al sacar a la luz amenazas ocultas, un detective de enfermedades capacitado por los CDC les dio a los funcionarios de salud locales la información fundamental que necesitaban para identificar enfermedades peligrosas y orientar la acción de salud pública, reduciendo en definitiva el riesgo de que una amenaza no detectada pudiera llegar a los Estados Unidos.
Por qué esto es importante: brotes de los que nunca oyó hablar porque los CDC estaban allí
Detrás de muchos de los brotes de los que nunca oyó hablar están los expertos en salud global de los CDC y los detectives de enfermedades capacitados por los CDC, en primera línea, conteniendo peligrosas amenazas para la salud en todo el mundo. Ellos se encuentran a menudo entre los primeros en llegar al terreno cuando se producen brotes: hallan casos, rastrean contactos, hacen seguimiento de la forma en que se propagan las enfermedades, identifican amenazas ocultas y ayudan a frenarlas antes de que puedan aumentar.
Ese impacto llega a todo el mundo. Desde 1980, el emblemático Programa de Capacitación en Epidemiología de Campo de los CDC ha capacitado a más de 25 000 detectives de enfermedades en más de 100 países, formando un cuerpo global equipado para detectar amenazas de manera temprana, investigar brotes en tiempo real y actuar con rapidez cuando cada hora cuenta.
Ese alcance se traduce en un impacto real. El virus de Marburgo fue frenado antes de que cruzara las fronteras de Etiopía. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo fue contenida en Senegal en apenas una semana. Detectives de enfermedades en Nigeria descubrieron infecciones mortales que habían estado circulando sin ser detectadas. Y cuando la fiebre de Lassa llegó a Iowa, el virus fue frenado en seco, sin propagación adicional. A través de la seguridad de la salud global, los CDC están ayudando a los países a detectar brotes más temprano, a responder más rápido y a contener enfermedades peligrosas en su origen, antes de que puedan amenazar a las comunidades estadounidenses, alterar los viajes y el comercio, o poner en riesgo la vida de las personas en los Estados Unidos y su sustento.
Frenar los brotes antes de que se propaguen no es solo cuestión de salud pública inteligente. Es seguridad nacional. Es seguridad económica. Y es lo que hacen todos los días los expertos en salud global de los CDC y los detectives de enfermedades capacitados por los CDC para ayudar a mantener seguras a las personas en los Estados Unidos.
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