Historia personal: Natalia Kozak-Muiznieks

Vistazo general

Natalia Kozak-Muiznieks no sabía de los factores de riesgo de los coágulos de sangre. El diagnóstico de trombosis venosa profunda mientras cursaba sus estudios de posgrado la ha llevado a ser más cautelosa durante los viajes y el embarazo. Lea más sobre su experiencia a continuación.

La historia de Natalia

Natalia Kozak-Muiznieks
Natalia Kozak-Muiznieks es una microbióloga investigadora de la Subdivisión de Enfermedades Respiratorias de la División de Enfermedades Bacterianas.

El 20 de julio del 2005 es un día que jamás olvidaré. Yo estaba haciendo un posgrado en la Universidad de California en Los Ángeles y era el último verano antes de que lo terminara. Ese día tenía una presentación importante, que requirió que comprimiera cinco años de investigación en una presentación de 15 minutos para las personas que la financiaron.

Me encontraba bajo mucha presión académica y el día antes de mi presentación mi profesor me había enviado una tonelada de correcciones. Estuve cinco horas sentada en el laboratorio, frente a mi computadora portátil, sin tomarme un respiro ni para ir al baño ni para comer, y practiqué mi presentación hasta la noche antes de irme a dormir.

Cuando me desperté al día siguiente, sentí dolor en la pantorrilla derecha. También tenía algunos moretones. Como no había hecho ejercicio ni me había caído el día anterior, no tenía idea de cuál podría ser la causa, pero no le presté atención porque tenía cosas más importantes en que preocuparme, como mi presentación. El dolor era bastante fuerte y esa mañana fui al laboratorio rengueando.

Uno de mis colegas, que es médico gastroenterólogo, estaba allí. Era muy simpático y siempre estaba haciendo chistes, pero cuando le conté lo de mi pierna y me vio rengueando, su actitud cambió por completo y se puso muy serio. Me sugirió que fuera al consultorio estudiantil inmediatamente después de mi presentación.

Hice mi presentación y enseguida me fui al consultorio. Para entonces, tenía la pierna hinchada. Cuando el médico del consultorio me revisó, me mandó de inmediato a la sala de emergencias. Al llegar, cerca de las 6 de la tarde, me hicieron una ecografía y me diagnosticaron trombosis venosa profunda (un coágulo de sangre en las venas profundas de la pierna).

Después del diagnóstico, tuve que inyectarme warfarina (un anticoagulante) durante una semana y me hicieron pruebas para ver si tenía una embolia pulmonar (un coágulo de sangre en los pulmones). Afortunadamente, los resultados fueron negativos. Me hicieron análisis de sangre y no me encontraron ninguna predisposición genética (una mayor probabilidad de contraer o presentar una enfermedad en particular según los componentes genéticos de la persona) a los coágulos de sangre.

La opinión de los médicos fue que mi coágulo se formó por usar anticonceptivos, combinado con el hecho de pasar mucho tiempo sentada, ya que ambos factores pueden aumentar el riesgo de que se formen coágulos. Me sentí enojada, porque no estaba totalmente consciente de los riesgos de los anticonceptivos. Sabía que podían llegar a causar coágulos de sangre, pero pensé que, por ser joven, no fumar y no tener ningún otro factor de riesgo, no sería un problema. Dudo que la mayoría de las mujeres realmente comprendan el riesgo de presentar coágulos de sangre por usar anticonceptivos, y la mayoría de las compañías farmacéuticas no parecen enfatizar este punto importante. Las personas necesitan saber sobre todos los factores de riesgo de los coágulos de sangre.

Desde mi diagnóstico, hace 10 años, he aprendido muchísimo sobre los coágulos de sangre y cómo prevenirlos. Ahora tengo mucho cuidado para evitar que se me forme otro. Soy muy cuidadosa cuando viajo. Siempre elijo un asiento de pasillo cuando reservo mis pasajes de avión y me aseguro de levantarme y moverme durante el viaje.

Cuando quedé embarazada de mi hijo, mi riesgo de presentar coágulos de sangre era alto porque los niveles de estrógeno aumentan durante el embarazo. Tuve que usar heparina (un medicamento anticoagulante) todos los días para evitar que se formase otro coágulo. Hacia el final del embarazo, tuve que inyectarme heparina dos veces al día.

Lecciones aprendidas

Si pudiera decirles una cosa a las personas que tienen un alto riesgo de presentar coágulos de sangre, les recomendaría enfáticamente que aprendan acerca de los signos y síntomas. Yo nunca hubiese ido al médico si mi colega no me hubiese instado a hacerlo, y las cosas podrían haber terminado de manera muy diferente para mí. También les sugeriría que hicieran cambios de estilo de vida para reducir los riesgos, cuando sea posible.

Los CDC le quieren agradecer a Natalia por compartir esta historia personal.