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Control y prevención de infecciones

Control de infecciones en entornos de atención médica

Se ha documentado transmisión de tuberculosis (TB) en entornos de atención médica donde los trabajadores de la salud y los pacientes entran en contacto con personas que tienen enfermedad de tuberculosis.

Las personas que trabajan o reciben atención médica en esos entornos están en mayor riesgo de infectarse con tuberculosis; por eso, es necesario tener un plan de control de infecciones de tuberculosis como parte de un programa general de control de infecciones diseñado para garantizar lo siguiente:

  • rápida detección de pacientes contagiosos,
  • precauciones contra microbios que se transmiten por el aire, y
  • tratamiento de las personas con casos presuntos o confirmados de enfermedad de tuberculosis.

En todos los entornos de atención médica, particularmente en aquellos donde las personas están en alto riesgo de exposición a la tuberculosis, se deben elaborar normas y procedimientos para el control de la tuberculosis, y revisar y evaluar periódicamente su eficacia para determinar las medidas necesarias para minimizar el riesgo de transmisión.

El programa de control de infecciones de tuberculosis se debe basar en una jerarquía de tres niveles de medidas de control y debe incluir lo siguiente:

  1. Medidas administrativas
  2. Controles ambientales
  3. Uso de equipo de protección respiratoria

Los controles administrativos son el primer nivel de la jerarquía y el más importante. Son medidas de gestión cuyo objetivo es reducir el riesgo de exposición a personas con tuberculosis contagiosa. Estas medidas de control consisten en las siguientes actividades:

  • asignar a alguien la responsabilidad del control de las infecciones de tuberculosis en el entorno de atención médica;
  • hacer una evaluación del riesgo de tuberculosis en el entorno;
  • hacer un plan de control de infecciones de tuberculosis por escrito e implementarlo;
  • garantizar la disponibilidad de los procesos y las pruebas de laboratorio recomendados, y la notificación de los resultados;
  • implementar prácticas laborales eficaces para el manejo de pacientes que puedan tener enfermedad de tuberculosis;
  • garantizar la limpieza, esterilización o desinfección adecuada del equipo que podría estar contaminado (p. ej., los endoscopios);
  • educar, capacitar y aconsejar a los trabajadores de la salud, los pacientes y las visitas acerca de la infección y la enfermedad de tuberculosis;
  • hacerles pruebas de detección y evaluar a los trabajadores en riesgo de exposición a la enfermedad de tuberculosis;
  • aplicar principios de prevención basados en la epidemiología, lo que incluye usar datos sobre el control de infecciones de tuberculosis relacionadas con el entorno;
  • usar afiches y letreros para recordarles a los pacientes y al personal los buenos modales al toser (cubrirse la boca) y las medidas de higiene respiratoria; y
  • coordinar los esfuerzos entre los departamentos de salud locales o estatales y los entornos de alto riesgo donde se proporciona atención médica y donde se congregan personas.

El segundo nivel de la jerarquía es el uso de controles ambientales para prevenir la propagación y reducir la concentración de núcleos de gotitas infecciosas. Esto incluye dos tipos de controles ambientales.

  • Los controles ambientales primarios consisten en controlar la fuente de la infección mediante el uso de ventilación por extracción localizada (p. ej., campanas, carpas o cabinas), y en disminuir la concentración del aire contaminado y en eliminarlo por medio del uso de ventilación general.
  • Los controles ambientales secundarios consisten en controlar el flujo de aire para prevenir que se contamine el aire de las áreas adyacentes a las salas de aislamiento de fuentes de infección transmitida por el aire. También consisten en limpiar el aire al usar filtros de alta eficacia para partículas en el aire (HEPA, por sus siglas en inglés) o irradiación germicida ultravioleta.

Respiratory Protective Equipment El tercer nivel de la jerarquía es el uso de un control de protección respiratoria. Esto consiste en el uso de equipo de protección personal en situaciones que presenten un alto riesgo de exposición a la enfermedad de tuberculosis.

El uso de equipo de protección respiratoria puede reducir más el riesgo de exposición de los trabajadores de la salud a núcleos de gotitas infecciosas que hayan sido expulsadas al aire por un paciente con enfermedad de tuberculosis contagiosa. Para reducir el riesgo de exposición se pueden tomar las siguientes medidas:

  • implementar un programa de protección respiratoria;
  • capacitar a los trabajadores de la salud en protección respiratoria; y
  •  educar a los pacientes acerca de la higiene respiratoria y la importancia de tener buenos modales al toser.
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