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Transmisión

Debido a que no se ha podido comprobar cuál es el reservorio natural del virus del Ébola, no se sabe la manera en que el virus aparece por primera vez en un ser humano al comienzo de un brote. Sin embargo una hipótesis de los investigadores es que el primer paciente se infectó por el contacto con un animal infectado.

Cuando se presenta la infección en las personas, el virus se puede propagar de varias maneras a los demás. El virus se propaga mediante el contacto directo (a través de la piel abierta o las membranas mucosas) con:

  • La sangre o los líquidos corporales (orina, saliva, heces, vómitos y semen) de una persona enferma.
  • Objetos (como agujas) contaminados con secreciones infectadas.
  • Animales infectados.

Los trabajadores del sector de la salud y los familiares y amigos que tienen contacto cercano con pacientes con la enfermedad del Ébola tienen el mayor riesgo de enfermarse porque pueden entrar en contacto con sangre o líquidos corporales infectados.

Durante los brotes de la fiebre hemorrágica del Ébola, la enfermedad puede propagarse rápidamente en entornos de atención médica (como clínicas y hospitales). La exposición al virus del Ébola puede ocurrir en entornos de atención médica si el personal del hospital no usa el equipo de protección adecuado, como máscaras, ropa de protección y guantes.

También es importante limpiar y desechar en forma apropiada los instrumentos como agujas y jeringas. Si los instrumentos no son desechables, deben ser esterilizados antes de usarlos de nuevo. Si los instrumentos no se esterilizan en forma adecuada, el virus se puede continuar propagando y aumentar la magnitud del brote.

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