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Resumen de la hoja informativa sobre los condones

Resumen de la hoja informativa sobre los condones [2.3 MB]

El uso correcto y constante de los condones de látex para hombres reduce el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Sin embargo, los condones no proporcionan una protección absoluta contra las ETS. La manera más confiable de evitar la transmisión de las ETS es abstenerse del contacto sexual o de estar en una relación mutuamente monógama a largo plazo con una pareja que no esté infectada. Sin embargo, es posible que muchas personas infectadas desconozcan estarlo debido a que muchas veces las ETS no se reconocen o no presentan síntomas.

La eficacia de los condones en la prevención de las ETS y del VIH ha sido demostrada tanto por estudios epidemiológicos como los de laboratorio. La eficacia de los condones se comprueba con base a datos teóricos y empíricos sobre la transmisión de las diferentes ETS, las propiedades físicas de los condones y la protección o cobertura anatómica que proporcionan los condones.

Los estudios de laboratorio han demostrado que los condones de látex actúan como una barrera eficaz aun contra los microorganismos más pequeños de las ETS.

Los estudios epidemiológicos que comparan las tasas de infección por el VIH entre las personas que usan condones y las que no los usan durante las relaciones sexuales y que tienen una pareja sexual infectada por el VIH demuestran que el uso constante de los condones es altamente eficaz en la prevención del VIH. De igual manera, los estudios epidemiológicos han demostrado que el uso del condón reduce el riesgo de adquirir otras ETS. No obstante, el grado de protección exacto ha sido difícil de determinar debido a los numerosos retos en la metodología característicos del estudio de conductas privadas que no se pueden observar ni medir directamente.

Fundamentos empíricos y teóricos para la protección: Como es de preverse, los condones proporcionan diferentes niveles de protección según el tipo de ETS, esto dependerá de cómo se transmita la enfermedad o infección. Es posible que los condones para hombres no cubran todas las áreas infectadas o las áreas que se pueden infectar; por lo tanto, los condones proporcionarán una mayor protección contra las ETS que se transmiten solamente por las secreciones genitales (ETS como la gonorrea, la clamidia, la tricomoniasis y la infección por el VIH) que contra las infecciones que se transmiten principalmente mediante el contacto con la piel, las cuales podrían o no infectar las áreas cubiertas por el condón (ETS como el herpes genital, la infección por el virus del papiloma humano [VPH], la sífilis y el chancroide).

Enfermedades de transmisión sexual incluida la infección por el VIH

Infección por el VIH

  • Los condones de látex, cuando se usan de manera habitual y correcta, son muy eficaces para prevenir la transmisión del VIH, el virus que causa el sida.

Otras ETS y afecciones asociadas

  • El uso constante y correcto de los condones de látex reduce el riesgo de muchas ETS que se transmiten por las secreciones genitales (ETS como la clamidia, la gonorrea y la tricomoniasis).
  • El uso correcto y constante de los condones de látex reduce el riesgo de contraer enfermedades que producen úlceras genitales, como herpes genital, sífilis y chancroide, solamente si el área infectada o el área de posible exposición está protegida.
  • A su vez, el uso correcto y constante de los condones de látex puede reducir el riesgo de contraer el virus del papiloma humano (VPH) y las enfermedades asociadas al VPH (como las verrugas genitales y el cáncer del cuello uterino).

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Uso correcto y constante de los condones

Para obtener la máxima protección de los condones, éstos se deben utilizar de manera correcta y constante.

La ineficacia de los condones en la protección contra la transmisión de las ETS o el VIH se debe más al uso inconstante e incorrecto de los condones que a la falla del producto.

  • El uso inconstante o la falta de uso de los condones puede conllevar a la transmisión de las ETS debido a que el contagio puede ocurrir en un solo acto de relación sexual con una pareja infectada.
  • El uso incorrecto reduce el efecto protector de los condones ya que puede contribuir a que el condón se rompa, se salga o que se derrame el semen. El error más común que se comete al usar los condones es no usarlos durante todo el acto sexual, es decir desde el principio (comienzo del contacto sexual) hasta el final (después de la eyaculación).

Cómo usar un condón de manera correcta y constante

  • Use un condón para cada acto sexual vaginal, anal u oral y durante todo el acto sexual (de principio a fin).
  • Antes de cualquier contacto genital, póngase el condón sobre la punta del pene erecto con la parte enrollada hacia afuera.
  • Si el condón no tiene una punta con cavidad, estire un poco la punta para dejar media pulgada de espacio de tal manera que se acumule allí el semen. Sostenga la punta y desenrrolle todo el condón hasta la base del pene erecto.
  • Después de la eyaculación y antes de que el pene se relaje, agarre el borde del condón y deslícelo hacia afuera con cuidado. Luego, con precaución retire el condón del pene, asegurándose de que el semen no se derrame.
  • Envuelva el condón en un pañuelo desechable o papel higiénico y tírelo a la basura donde otras personas no puedan tocarlo.
  • Si cree que el condón se rompió durante cualquier momento de la actividad sexual, pare inmediatamente, saque el pene, quítese el condón roto y póngase uno nuevo.
  • Asegúrese de que esté lubricado durante las relaciones sexuales vaginales y anales, y para esto puede necesitar de un lubricante. No se deben utilizar lubricantes a base de aceite (como por ejemplo, vaselina, margarina, aceite mineral, aceites para masajes, lociones corporales o aceites de cocina) debido a que pueden debilitar el látex y romper el condón.

Fuentes

  • Carey, Lytle, & Cyr (1999). Implications of laboratory tests of condom integrity. Sex Transm Dis, 26(4): 216-20.
  • Lytle, Routson, Seaborn, Dixon, Bushar, & Cyr (1997). An in vitro evaluation of condoms as barriers to a small virus. Sex Transm Dis, 24(3):161-164
  • CDC (2006). Sexually Transmitted Diseases Treatment Guidelines, 2006. Morbidity and Mortality Weekly Report, 55(RR-11).
  • Steiner, Cates, & Warner (1999). The real problem with male condoms is non-use. Sex Transm Dis, 26(8): 459-62.
  • Warner, Stone, Macaluso, Buehler, & Austin (2006). Condom use and risk of gonorrhea and Chlamydia: A systematic review of design and measurement factors assessed in epidemiologic studies. Sex Transm Dis, 33(1): 36-51.
  • Weller & Davis (2001). Condom effectiveness in reducing heterosexual HIV transmission. Cochrane Database Syst Rev; 3:CD003255.

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