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noviembre de 2012

DHHS (NIOSH) publicación N.º 2013-102

Prevención de enfermedades respiratorias ocupacionales por exposición causadas por la humedad en edificios de oficinas, escuelas y otros edificios no industriales

Recomendaciones


Contenido


Prevención en el diseño, la construcción, la renovación y la puesta en marcha en edificios

Muchas causas de humedad persistente en edificios se pueden prevenir mediante la atención cuidadosa a detalles en las etapas de diseño, construcción y puesta en marcha. Los dueños y diseñadores deben conocer la importancia de prevenir la humedad en edificios y las razones por las que los edificios pueden tener humedad persistente. Los contratos deben brindar detalles específicos sobre el diseño y la elección de materiales de construcción, y sobre el tiempo y la forma de montaje e instalación. Los contratos también deben especificar quiénes (por ejemplo, el contratista general o el gerente de construcción) son los responsables de asegurar que se utilicen las técnicas de construcción correctas y que, una vez realizada la instalación, los diferentes sistemas de construcción funcionen tal como fueron diseñados para prevenir la humedad en el edificio. Los sistemas mecánicos del edificio, los cuales son fundamentales para la calidad ambiental interior, deben ser revisados por el personal de mantenimiento que será responsable de mantener los equipos. A continuación, se brindan ejemplos de puntos importantes para la prevención de humedad en edificios que los dueños, arquitectos, contratistas y otras personas involucradas en la construcción de edificios nuevos deben considerar.


Mantener los cimientos secos

Los cimientos que a menudo se ven afectados por inundaciones o que están húmedos de forma crónica pueden causar daños por humedad en los materiales de construcción y crecimiento microbiano. Los cimientos húmedos pueden ocurrir debido a un nivel freático elevado o un drenaje de agua de lluvia deficiente [AIHA 2008]. Por esta razón, la selección y preparación cuidadosas del terreno son puntos sumamente importantes para prevenir los problemas de humedad en edificios. Los cimientos deben tener un sistema de drenaje adecuado y el terreno adyacente debe tener menor elevación y estar alejado del edificio.


Mantener secos los materiales de construcción sensibles a la humedad durante el proceso de construcción

Se debe evitar que los materiales de construcción porosos que pueden albergar crecimiento microbiano se mojen durante la construcción. Las placas de pared almacenadas que se hayan mojado deben secarse con rapidez o no utilizarse; las placas de yeso que se hayan saturado por completo como resultado de la absorción a través del extremo expuesto, a menudo no se secarán y quedarán dañadas o mohosas [AIHA 2008]. Las placas de pared y los materiales para pisos no deben instalarse, respectivamente, sobre bloques de mampostería o de cemento que no estén lo suficientemente secos. Si se necesita un secado activo del edificio durante la construcción para permitir la instalación de materiales de acabado interior, se debe utilizar un servicio profesional de secado en lugar de utilizar el sistema de HVAC; prender el sistema de HVAC antes de que haya sido puesto en funcionamiento por completo puede dañar los equipos y el polvo de la construcción puede obstruir la bobina refrigerante y reducir la vida útil y la capacidad de enfriamiento del equipo. La ASHRAE recomienda que los componentes y los conductos de los sistemas de HVAC se mantengan limpios y secos antes de la instalación, ya que los revestimientos de aislamiento que se mojen o ensucien permitirán el crecimiento de moho [ASHRAE 2009a]. Se deben evitar los revestimientos de tuberías de aislamiento interiores, en especial los tubos verticales.


Minimizar la cantidad de agua de lluvia que entra por el exterior del edificio

Las filtraciones desde el exterior del edificio pueden comenzar durante la construcción debido a un diseño o una instalación inadecuados de componentes. El treinta y cinco por ciento de los edificios nuevos muestran evidencia de filtraciones a través de ventanas o alrededor de ellas como resultado de una instalación deficiente [ASHRAE 2009a]. A menudo, la entrada de agua de lluvia hacia las paredes exteriores del edificio en aberturas de ventanas, puertas y balcones se puede prevenir mediante la instalación de tapajuntas. La instalación correcta de tapajuntas en las esquinas de estas aberturas es un proceso complejo y se necesita de muchos trabajadores que instalen los diferentes materiales de construcción. A menudo, ocurren problemas cuando los trabajadores no tienen la información y las instrucciones necesarias para realizar la instalación. Los arquitectos y contratistas pueden evitar este problema brindando (1) planos detallados en tres dimensiones que muestren con claridad todas las capas y la secuencia de instalación para todos los detalles de tapajuntas de todas las esquinas, además de todas las juntas rectas en las paredes exteriores y (2) maquetas de secciones de las paredes que muestren estos detalles de manera que los trabajadores las consulten en el lugar de trabajo. La instalación correcta del material de tapajuntas también es importante en otras aberturas del exterior del edificio (como por ejemplo, los orificios para conductos, tuberías y cables).

Las paredes exteriores deben estar diseñadas de manera que el agua de lluvia que entre por los orificios del revestimiento exterior (por ejemplo, en las capas de ladrillos) se seque y/o drene fuera de la pared. Una forma común de lograr esto es mantener un espacio de aire entre el revestimiento exterior y la siguiente capa de pared, y cubrirla con una barrera de agua continua y sellada por completo. Los orificios de drenaje y los tapajuntas se colocan en la parte inferior del espacio y el aire pasa por la parte superior. En ocasiones, este diseño se denomina “muro pantalla” [ASHRAE 2009a].


Asegurar la deshumidificación del aire interior por medio del diseño, la instalación y el funcionamiento adecuados de los sistemas de HVAC

La humedad interior elevada puede causar un mayor grado de humedad en los materiales de construcción o la condensación en superficies frías (que luego pueden mojar materiales cercanos sensibles a la humedad tales como las placas de pared). Esto puede causar el deterioro de los materiales de construcción y el crecimiento microbiano. Por lo tanto, se debe deshumidificar el aire según sea necesario para prevenir la humedad interior elevada. Un sistema de HVAC que deshumidifica solo a través del funcionamiento de las bobinas refrigerantes del aire acondicionado es posible que no llegue a disminuir la humedad interior lo suficiente sin enfriar demasiado el ambiente ocupado. Este es un problema común con los sistemas de HVAC demasiado grandes, en los que los ciclos cortos enfrían pero no son suficientes para obtener una deshumidificación adecuada. En algunos casos, incluso los sistemas de un tamaño apropiado pueden no tener la capacidad de controlar la humedad. Por ejemplo, en días en los que el aire exterior se encuentra a la temperatura prevista en el diseño pero con humedad elevada, la demanda baja de los sistemas de HVAC evita una deshumidificación adecuada. Se puede necesitar una unidad adicional dedicada a deshumidificar el aire de ventilación exterior en ocasiones en las que la demanda de refrigeración es baja (por ejemplo, cuando el edificio está desocupado) pero la humedad sigue siendo elevada. La EPA recomienda mantener la humedad relativa interior por debajo del 60%, y un rango ideal para prevenir el crecimiento de moho es del 30% al 50%; la ASHRAE recomienda que la humedad relativa se mantenga al 65% o menos. Para los climas cálidos y húmedos, la ASHRAE recomienda que las unidades de HVAC controlen el punto de condensación del aire en lugar de la humedad relativa del aire, ya que esta última no brinda información sobre la humedad relativa en las superficies frías (lugares donde puede haber condensación o humedad elevada). El punto de condensación es un mejor indicador de este posible problema; la ASHRAE recomienda mantener el punto de condensación del aire a menos de 12°C (55ºF) [ASHRAE 2009a]. Además, la ASHRAE recomienda asegurarse de que las conexiones en los conductos de aire de retorno de ventilación y en los conductos de salida estén selladas firmemente para evitar la presión negativa del aire en las cavidades del edificio (por ejemplo, dentro de las paredes y sobre el cielorraso); la presión negativa del aire en las cavidades del edificio puede hacer que el aire exterior húmedo entre al edificio por las grietas en el exterior del edificio, lo que a su vez puede causar mayor humedad o condensación en los materiales de construcción y en las cavidades del edificio (por ejemplo, mayor nivel de humedad en la parte posterior de las placas de yeso y condensación en las tuberías).


Otros puntos importantes

  • No se deben utilizar revestimientos de vinilo para paredes en la superficie interior de los muros exteriores en edificios con aire acondicionado en climas cálidos y húmedos porque reducen la permeabilidad significativamente en los montajes de las paredes. En cambio, estas paredes se deben pintar o recubrir con revestimiento para paredes de alta permeabilidad junto con adhesivos que dejen pasar el vapor de agua libremente [ASHRAE 2009a].
  • El riesgo de crecimiento de moho en las placas de yeso empapeladas se puede reducir al mínimo especificando su instalación con un espacio entre el piso terminado y la base de la pared (0.63 cm [0.25 pulgadas] es el mínimo). Este espacio actúa como umbral de capilaridad, de manera que el agua que se encuentra en el piso o detrás de la pared no pueda
    ser absorbida por la pared durante el lavado de pisos, la limpieza de alfombras, o una inundación menor (es decir, el agua tendría que tener por lo menos 0.63 cm [0.25 pulgadas] de profundidad para alcanzar la pared) [ASHRAE 2009a].
  • Las tuberías de agua fría y las líneas de agua refrigerada se deben aislar adecuadamente para prevenir la condensación.
  • Las líneas de suministro de agua deben estar ubicadas en la zona del edificio donde no sean frecuentes las temperaturas de congelamiento. Las tuberías de agua congelada pueden causar inundaciones.

Se puede encontrar información más detallada sobre los puntos mencionados con anterioridad y sobre otras consideraciones para la prevención de humedad en edificios por medio del diseño y la construcción adecuados en artículos de publicaciones especializadas y libros dedicados específicamente a este tema. Una fuente de información es la Guía de calidad de aire interior: Mejores prácticas para el diseño, la construcción y la puesta en marcha, publicada por la ASHRAE [2009b]. Las Herramientas sobre la calidad del aire interior en las escuelas publicadas por la EPA [2008] presenta una guía detallada sobre el diseño y la construcción de escuelas, los principios generales que se pueden aplicar a la mayoría de los edificios, y las Soluciones para ingenieros de instalaciones sobre la calidad del aire interior, publicadas por la editorial American Technical Publishers [ IUOE 2009], presentan una visión general sobre la calidad del aire interior y los sistemas de HVAC para las instalaciones comerciales e institucionales.


Mantenimiento y funcionamiento de edificios

El mantenimiento y funcionamiento adecuados del sistema de HVAC, y la identificación y eliminación rápidas de las fuentes de humedad excesiva en edificios son importantes para la prevención de daños a los materiales de construcción y del crecimiento microbiano. El personal de dirección y mantenimiento del edificio debe implementar protocolos que incluyan tareas de mantenimiento específicas que se realizarán de forma regular; también, deben implementar mecanismos que permitan la identificación temprana de problemas de humedad y deben tener políticas escritas que describan los pasos a seguir para la corrección oportuna de cualquier problema identificado. El mantenimiento y las reparaciones del edificio no se deben descuidar nunca.


Garantizar el funcionamiento y mantenimiento adecuados del sistema de HVAC

Un sistema de HVAC que funciona y se mantiene de forma adecuada debe satisfacer las necesidades térmicas y de ventilación de los ocupantes del edificio, y debe deshumidificar el aire según sea necesario para mantener la humedad interior a un nivel bajo. Como se mencionó con anterioridad, la ASHRAE recomienda controlar el punto de condensación del aire y mantenerlo a menos de 12°C (55ºF). El sistema de HVAC debe ser capaz de disminuir la humedad interior lo suficiente cuando el aire de ventilación exterior es húmedo. Esto es importante, en especial cuando el edificio está desocupado y los termostatos están configurados para ahorrar energía. Durante los períodos en los cuales el edificio está desocupado, limitar el aire de ventilación exterior o disminuirlo al mínimo aceptado por la ley y deshumidificarlo reducirá al mínimo la humedad interior elevada [ASHRAE 2009b].

Es importante reducir al mínimo la cantidad de polvo y tierra que entra al sistema de HVAC. Esto se puede lograr con filtros que sean eficientes a la hora de capturar partículas finas que se transportan por el aire. Se deben consultar las recomendaciones del fabricante o la Norma 62.1‒2010 de la ASHRAE Ventilación para una calidad aceptable de aire interior para determinar la filtración apropiada. Los filtros deben tener el tamaño adecuado y deben caber en las rejillas para filtros del sistema para evitar que el aire no filtrado pase al espacio ocupado. También es importante reemplazar con frecuencia los filtros de aire según el cronograma recomendado por el fabricante del sistema o los asesores sobre HVAC.

Durante los controles de mantenimiento preventivo programados, el personal de mantenimiento debe:

  • Verificar que los sistemas funcionen de acuerdo con todas las configuraciones del sistema apropiadas y hacer que un ingeniero calificado experto en ventilación lo asesore sobre el diseño y el tamaño según sea necesario. La información sobre cómo determinar la cantidad de aire exterior que debe entrar al edificio se encuentra en la norma de la ASHRAE 62.1‒2010.
  • Garantizar que el sistema se encuentre balanceado y que ventile todas las áreas del edificio de acuerdo con las especificaciones de diseño. Utilizar las áreas del edificio para fines que no sean el propósito original puede requerir un rebalanceo del sistema.
  • Reemplazar con frecuencia los filtros de aire según el cronograma recomendado por el fabricante del sistema o los asesores sobre HVAC.
  • Controlar todas las bandejas de goteo condensadas y las líneas de drenaje para asegurarse de que están drenando adecuadamente, y limpiar las líneas de acuerdo con las recomendaciones de los fabricantes o de acuerdo con las recomendaciones de la ASHRAE.
  • Controlar la entrada de aire exterior y los conductos de ventilación de entrada para evitar la entrada de nieve, lluvia, tierra y hojas.
  • Asegurar el funcionamiento adecuado de los reguladores de tiro; se deben controlar las configuraciones de los controles para asegurar que el volumen de aire que ingresa por el sistema de HVAC sea suficiente para la cantidad prevista de personas que ocupan el edificio.
  • Controlar que no existan condiciones de humedad o moho en los conductos de aire y realizar los cambios necesarios para corregir el problema. Si los conductos están recubiertos con material fibroso y se encuentran condiciones de humedad o moho, se debe quitar el recubrimiento y se lo debe reemplazar por materiales no fibrosos y de superficies duras.

Otros componentes del sistema de HVAC se deben evaluar según las recomendaciones del fabricante del sistema o del asesor sobre HVAC, y se debe corregir cualquier problema identificado. La administración debe asegurarse de que los ocupantes del edificio sepan cómo informar al personal de mantenimiento sobre cualquier problema o consulta relacionados con la ventilación (como por ejemplo la temperatura, olores, etc.) y cómo no obstruir los conductos de suministro o retorno de aire.

Los dispositivos de irradiación germicida ultravioleta (Ultraviolet Germicidal Irradiation, UVGI) que se instalan dentro de los equipos de HVAC se utilizan para prevenir el crecimiento microbiano y para mantener la limpieza de las bobinas. Se ha realizado poca investigación científica sobre los dispositivos UVGI colocados dentro de conductos para estos fines [Levitin et al. 2001]. La mayoría de las investigaciones de UVGI se enfocan en los sistemas UVGI de aire superior utilizados en instalaciones de atención médica para prevenir la transmisión de enfermedades que se transportan por aire, y no en los dispositivos dentro de conductos para ambientes interiores de oficinas o escuelas [NIOSH 2009]. No se registra evidencia científica sobre la relación entre los sistemas UVGI en conductos y la mejora en la calidad del aire interior o la reducción de síntomas de los ocupantes [Menzies et al. 2003]. Asimismo, los estudios de investigación todavía no han establecido claramente los beneficios económicos relacionados con los sistemas UVGI en conductos en comparación con las prácticas tradicionales de limpieza de bobinas y mantenimiento de sistemas de HVAC [Bahnfleth et al. 2009, Lee et al. 2009].

Si bien se necesitan más investigaciones, los gerentes de las instalaciones y el personal de mantenimiento de edificios deben conocer dichos sistemas y las medidas de precaución necesarias al trabajar con cualquier dispositivo UVGI. La ASHRAE (2011, 2012) brinda más información sobre la instalación de dispositivos UVGI en los sistemas de HVAC y las prácticas de seguridad relacionadas.


Eliminar el polvo asentado

Una gran cantidad de polvo asentado en los espacios ocupados es signo de que puede haber algún problema con la IEQ. En edificios contaminados, el polvo puede contener moho o bacterias como resultado de la humedad. Asegúrese de eliminar el polvo asentado, incluso el polvo presente en las superficies sobre el suelo con una aspiradora con filtro de partículas de aire de alta eficiencia (High Efficiency Particulate Air, HEPA) para no volver a dejar el polvo en suspensión.


Identificar y corregir con rapidez las fuentes del exceso de humedad en el edificio.

La mayoría de los edificios experimentan con frecuencia situaciones que ocurren en el exterior o interior del edificio y que contribuyen a un exceso de humedad o daños por agua, tales como el drenaje deficiente en los cimientos del edificio, goteras en techos o fugas en ventanas, y condensación y fugas en las tuberías. Los materiales de construcción tales como las placas de paredes y alfombras que se mojan durante fugas o inundaciones sufrirán un deterioro con el paso del tiempo y pueden permitir el crecimiento de bacterias o moho a menos que se sequen con rapidez. Aunque se necesitará reemplazar algunos materiales debido al daño por agua o humedad, el secado completo en menos de 48 horas hará posible la prevención de daños por humedad y el crecimiento microbiano en muchos materiales húmedos [EPA 2001]. Por esta razón, la administración del edificio debe contar con políticas vigentes que especifiquen los pasos a seguir para abordar el secado rápido o el reemplazo de materiales de construcción dentro de las 48 horas de haberse mojado. La administración también debe identificar y corregir todas las fuentes de humedad excesiva en el edificio (como por ejemplo, las goteras en el techo o ventanas, o el drenaje inadecuado alrededor de los cimientos), ya que de no ser así, se aumentará la posibilidad de que los ocupantes del edificio desarrollen síntomas o enfermedades respiratorios, y se necesitarán reparaciones y saneamientos costosos en el futuro. Las inspecciones del edificio programadas de forma regular por parte del personal de mantenimiento del edificio (en especial en cielorrasos, paredes de yeso y alfombras adyacentes a las paredes exteriores, y las áreas del sótano) pueden ayudar a identificar fugas o humedad que se pueden tratar antes de que se produzca un daño considerable en los materiales de construcción (consulte el Apéndice A: Lista de verificación para la inspección de edificios). La administración debe alentar a los empleados y/u ocupantes para que reporten fugas o humedad excesiva en el edificio (por ejemplo, tejas manchadas del cielorraso u olor a moho) a los supervisores tan pronto como identifiquen la humedad.


Renovación y saneamiento

Los proyectos de renovación pueden producir la liberación de polvo que se transporta por el aire, contaminantes microbianos, gases y olores del interior y el exterior del edificio. Además, una planificación cuidadosa es esencial para evitar la exposición de los ocupantes del edificio. Algunos de los factores clave para tener en cuenta incluyen: proyectos de programación durante los momentos en los que el edificio tiene poca ocupación o no está ocupado, separación de las áreas de trabajo de las áreas ocupadas utilizando barreras temporales; presurización negativa para evitar la migración de contaminantes del aire en las áreas ocupadas y filtros HEPA. También es importante modificar el funcionamiento de las unidades de HVAC para garantizar que se aísle la actividad de renovación; generar barreras de contención temporales para separar las áreas de renovación de las áreas ocupadas; y aumentar las actividades de limpieza para mantener a un nivel mínimo el polvo y la basura de construcción. Una vez que finalice la renovación, se deben implementar modificaciones necesarias para afectar los sistemas de HVAC y otros sistemas mecánicos para garantizar un funcionamiento adecuado.

dos botellas plásticas de agua frente a una pared cubierta con moho

Crecimiento de moho en placas de pared

Los materiales del edificio que muestren evidencia de crecimiento de moho o de daños por humedad se deben limpiar y reparar o reemplazar para reducir el riesgo de efectos contra la salud para los ocupantes del edificio. Las actividades de saneamiento deben corregir las causas subyacentes de los problemas de humedad y luego limpiar y secar, o eliminar y reemplazar los materiales dañados del edificio, lo que incluye la limpieza de polvo de las superficies interiores que pueden contener esporas de moho y otros contaminantes relacionados con la humedad. Además de los muebles y materiales del edificio, es posible que sea necesario limpiar o reemplazar los libros y demás documentos en papel que presentan daños por humedad o crecimiento de moho, especialmente si los ocupantes informaron síntomas respiratorios relacionados con la manipulación de estos. Se debe desarrollar un plan de saneamiento detallado después de una evaluación e investigación cuidadosa de los problemas de humedad y de las áreas afectadas. El empleador debe tener la posibilidad de llevar a cabo pequeños proyectos de saneamiento utilizando el personal interno. Para los proyectos de mayor tamaño, es posible que sea necesario contar con expertos contratistas externos. Un saneamiento inadecuado, como pintar sobre materiales dañados por el agua, agregar purificadores de aire en áreas para ocultar olores de moho y aplicar desinfectantes o biocidas para superficies con humedad o moho, puede causar problemas mayores para la degradación del edificio y síntomas en los ocupantes. La publicación de la AIHA, Recognition, Evaluation, and Control of Indoor Mold (Reconocimiento, evaluación y control del moho en interiores) [2008], presenta un resumen de las pautas de saneamiento que desarrollaron determinadas organizaciones como el Departamento de Salud de Nueva York (New York City Department of Health), Health Canada, la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA), la Conferencia Americana de Higienistas Industriales del Gobierno (American Conference of Governmental Industrial Hygienists), la Asociación Americana de Higiene Industrial (American Industrial Hygiene Association, AIHA), entre otras. Esta publicación también analiza otras consideraciones importantes para el trabajo de saneamiento (por ejemplo, el uso de biocidas; el manejo del moho oculto y del moho presente en el sistema de HVAC).

Es necesario tomar medidas de precaución para evitar la exposición de las personas que trabajan en el saneamiento y de los ocupantes del edificio ante los contaminantes relacionados con la humedad durante el trabajo de saneamiento. Se pueden encontrar guías sobre las precauciones que se deben tomar en la publicación de la EPA, Mold Remediation in Schools and Commercial Buildings (Saneamiento contra el moho en escuelas y edificios comerciales) [2008] y el documento del Departamento de Salud e Higiene Mental de la Cuidad de Nueva York (New York City Department of Health and Mental Hygiene), New York City Guidelines on Assessment and Remediation of Fungi in Indoor Environments (Pautas para la evaluación y el saneamiento de hongos en ambientes interiores de la ciudad de Nueva York) [2008]. Incluso con medidas de contención, los ocupantes del edificio pueden estar expuestos a contaminantes relacionados con la humedad durante el trabajo de saneamiento. Por tal motivo, antes de comenzar con cualquier trabajo de saneamiento, la administración debe considerar firmemente la reubicación de los ocupantes que podrían estar expuestos durante este trabajo. Esto es especialmente válido si varios ocupantes del edificio han desarrollado síntomas de problemas respiratorios o enfermedades causadas por el edificio, lo que sugiere un alto riesgo para la salud por las exposiciones relacionadas con la humedad [AIHA 2008].


¿Es necesario el muestreo de aire para detectar moho?

El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (National Institute for Occupational Safety and Health, NIOSH) no recomienda rutinas de muestreos de aire para detectar moho en las evaluaciones de edificios con humedad ya que las concentraciones de moho o esporas en el aire no se pueden interpretar en relación con el riesgo para la salud y, además, son altamente variables con el paso del tiempo. En lugar de eso, NIOSH promueve la detección a través de inspecciones visuales y la detección por los olores a humedad o moho. Algunas veces los asesores técnicos en construcción pueden identificar fuentes de humedad con humidímetros y cámaras infrarrojas. En los casos en los que no hay signos visibles de humedad pero sí olores a humedad o moho, se deben tener en cuenta estrategias para la detección del moho oculto, como el uso de un boroscopio. Las inspecciones para la detección del moho oculto se analizan en detalle en el Capítulo 6 y en el Capítulo 10 de la publicación de la AIHA “Reconocimiento, evaluación y control del moho en interiores” [AIHA 2008]. Los asesores técnicos en construcción generalmente recomiendan y realizan muestreos de aire de “depuración” después de finalizar el trabajo de saneamiento para demostrar que el edificio es seguro para los ocupantes. Sin embargo, NIOSH no recomienda esta práctica ya que no existen fundamentos científicos que respalden el uso de muestreos de aire para estos fines. No se ha demostrado una relación constante entre la exposición y la respuesta en mediciones específicas de bioaerosoles que permiten que los ocupantes del edificio tengan una mayor tranquilidad sobre si el ambiente interior es seguro o de que determinen si existe un peligro para la salud después del saneamiento. Una vez que finaliza el saneamiento (se quitan los materiales dañados y con humedad, se limpian las superficies y ya no se perciben olores a humedad), la mejor evidencia de que el edificio es seguro puede ser que los ocupantes ya no presentan síntomas relacionados con los edificios. Desafortunadamente, aunque la mayoría de los ocupantes presenten mejorías en los síntomas y los ocupantes nuevos sigan sin síntomas relacionados con los edificios, es posible que algunas personas con afecciones alérgicas no noten una mejoría. Es probable que estas personas tengan que dejar de ocupar el edificio incluso después de un saneamiento exitoso debido a que sus sistemas inmunitarios pueden seguir reaccionando a una cantidad mínima de sustancias.


Identificación y gestión de los ocupantes afectados

Como ya se analizó previamente, algunos ocupantes de edificios pueden desarrollar síntomas y enfermedades respiratorios en respuesta a las exposiciones relacionadas con la humedad. Las personas con asma o HP pueden estar en riesgo de desarrollar enfermedades más graves si la relación con la exposición a edificios no se identifica y la exposición continúa. Los empleados y propietarios de edificios deben asegurarse de que todos los ocupantes sepan que la humedad en edificios puede causar problemas respiratorios. Además, deben proporcionar mecanismos para que los ocupantes puedan informarle a la administración sobre cualquier problema de ventilación, humedad en el edificio o problema de enfermedad respiratoria. La administración puede indicarles a los ocupantes cómo informar sobre estas cuestiones al personal de salud y seguridad designado, el cual puede trabajar con el equipo de mantenimiento para investigar e identificar las medidas correctivas necesarias. Se debe indicar a los ocupantes, cuyos síntomas respiratorios se desarrollaron o empeoraron al estar en el edificio, que visiten a un médico para recibir una evaluación y recomendaciones sobre el tratamiento; los ocupantes pueden visitar a sus propios médicos o la administración puede encargarse de que un médico realice una evaluación.

Se debe establecer un comité de salud y seguridad, el cual debe desarrollar un mecanismo para aceptar informes sobre síntomas y enfermedades relacionados con la exposición en edificios con protección de la privacidad de quienes presentan el informe. La información recolectada se debe conservar y analizar para evaluar patrones de informes de problemas de salud relacionados con la exposición en edificios y problemas de ventilación y humedad en edificios. Con el paso del tiempo, la evaluación de dicha información puede ayudar a determinar la naturaleza exacta de un problema en particular de un edificio que quizás no se hubiera podido determinar con información disponible de los informes de incidentes en forma individual. Por ejemplo, la incidencia de varios informes de áreas de un edificio con una unidad de HVAC en particular indicaría que se debe realizar una inspección detallada de la unidad y los conductos de ventilación relacionados a ella. La inspección puede revelar que estos componentes son una fuente de exposición a contaminantes relacionados con la humedad o de otro tipo que pueden provocar síntomas o enfermedades respiratorios.

 

 

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