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noviembre de 2012

DHHS (NIOSH) publicación N.º 2013-102

Prevención de enfermedades respiratorias ocupacionales por exposición causadas por la humedad en edificios de oficinas, escuelas y otros edificios no industriales

Informes de casos


Contenido


Caso 1: Desarrollo de asma y neumonitis por hipersensibilidad en un edificio de oficinas con humedad

Un edificio de oficinas de una planta tuvo un historial repetido de alfombras mojadas debido a problemas de plomería. Los paneles del cielorraso también evidenciaban las goteras. Parte del edificio se encontraba bajo el nivel del suelo. A un trabajador de 48 años se le diagnosticó asma a los seis meses de haber comenzado a trabajar en el edificio. Las pruebas de flujo espiratorio máximo revelaron una limitación en el flujo de aire poco después de entrar al edificio; se observó una mejora parcial en la hora del almuerzo fuera del edificio y una recuperación total en los fines de semana. Luego del traslado a otro edificio de oficinas, el trabajador no tuvo más síntomas de asma, no necesitó más medicación para el asma, y no tuvo más limitaciones en el flujo espiratorio relacionadas con el trabajo, como se documentó mediante las pruebas de flujo espiratorio máximo [Hoffman et al. 1993].

Una trabajadora de 37 años del mismo edificio desarrolló falta de aire por esfuerzo dos años después de comenzar a trabajar en el edificio. Una radiografía de tórax mostró anormalidades relacionadas con la neumonitis por hipersensibilidad. Fue tratada por neumonía con dos líneas de antibióticos sin obtener mejorías. Luego de ser remitida a un médico neumólogo, las pruebas de espirometría mostraron un patrón restrictivo. Los síntomas mejoraron mediante el tratamiento con tabletas de prednisona (corticosteroide). Luego de terminar la prednisona, la trabajadora experimentó un regreso de los síntomas y una pérdida de peso de alrededor de 10 kg. Los síntomas de la trabajadora mejoraron durante un período de un mes mientras estuvo alejada del trabajo. Luego de regresar al trabajo, experimentó falta de aire, síntomas parecidos a los de un resfriado y fatiga; estos síntomas mejoraban durante los fines de semana pero empeoraron progresivamente en el curso de dos semanas; las pruebas de función pulmonar empeoraron. La trabajadora fue remitida a una clínica de medicina ocupacional, donde le diagnosticaron HP. Sus síntomas mejoraron nuevamente con el tratamiento de prednisona, y no trabaja más en el edificio [Hoffman et al. 1993].


Caso 2: Seis casos de asma ocupacional en un hospital con humedad

En un período de dos años, 6 de 53 trabajadores (11%) que se encontraban en el piso superior de un hospital de ocho plantas desarrollaron asma. El hospital había tenido diferentes instancias de techos y ventanas que no estaban bien sellados y mostraban humedad durante lluvias copiosas a lo largo de los años. Las paredes y cielorrasos mostraban crecimiento de moho. Cinco de los seis trabajadores afectados no tenían historiales de asma previos, mientras que un trabajador informó haber tenido asma en la niñez pero no había experimentado síntomas en 20 años. Los seis trabajadores informaron tener síntomas de asma que mejoraban al estar lejos del trabajo. Los seis mostraron evidencia de asma en las pruebas de provocación de metacolina. Los análisis de sangre revelaron que ninguno de los trabajadores demostró respuesta alérgica al látex o a alérgenos comunes del ambiente (como los ácaros del polvo de la casa, el césped o los animales). En cuatro de los seis trabajadores afectados, las pruebas de flujo espiratorio máximo repetidas mostraron un patrón de síntomas relacionados al trabajo (disminuciones en el flujo espiratorio máximo durante los días laborales y una mejoría en los días no laborales); de los otros dos trabajadores afectados, uno tuvo un patrón mezclado (disminuciones en el flujo espiratorio máximo en el trabajo y en el hogar) y el último mostró algunas disminuciones en el flujo espiratorio máximo durante la semana laboral [Cox-Ganser et al. 2009].


Caso 3: Neumonitis por hipersensibilidad en un edificio de escuela con humedad

Una profesora de 34 años sin antecedentes de problemas respiratorios enfermó gravemente con falta de aire al comienzo del año escolar, en septiembre de 1988. En ese momento, se sospechó que fuera un coágulo de sangre, pero no se encontró ninguno en los exámenes médicos. La profesora mejoró y volvió al trabajo a mediados de octubre de 1988. Varios meses después, solicitó evaluaciones médicas adicionales por la persistente falta de aire al hacer esfuerzos, toser y por fiebre moderada. Las radiografías de tórax mostraron un patrón constante con inflamación y fibrosis en ambos pulmones. La espirometría mostró un patrón restrictivo que se asocia con los resultados de las radiografías de tórax; además, una prueba de transferencia de gas fue baja, a un 45% de los niveles esperados. Sobre la base de muchas otras pruebas, se le diagnosticó sarcoidosis atípica. Por varios años, su falta de aire empeoró. Una tomografía computarizada de pulmón (Computed Tomography, CT) realizada en 1994 mostró una fibrosis pulmonar grave en un patrón llamado panal de abejas. Su nivel de oxígeno en la sangre arterial era bajo. Los análisis de sangre mostraron anticuerpos que indicaban una exposición a varios tipos de moho. Su diagnóstico fue cambiado a Neumonitis por hipersensibilidad y se la trató con medicamentos con corticosteroides. Mientras se encontraba de vacaciones de verano, su condición mejoró y su nivel de oxígeno en la sangre arterial aumentó. Al regresar al trabajo al final del verano, su tos y falta de aire empeoraron y su nivel de oxígeno arterial disminuyó. Mejoró un poco luego de la restricción médica de ir a trabajar en la escuela [Thorn et al. 1996].

La escuela, un edificio de una planta con techo plano y ventilado de forma mecánica, fue construida en 1980. Tenía un largo historial de fugas en cañerías y en el techo. Muchos empleados se habían quejado de tener síntomas (en especial, fatiga) y de sentir olores causados por la mala calidad del aire. Las investigaciones sobre la construcción habían identificado un alto contenido de agua en las paredes y los pisos. El techo plano se reemplazó por un techo inclinado en 1992; durante el período de construcción, se registraron daños importantes causados por el agua. Los materiales dañados por el agua, como las placas de las paredes, se reemplazaron antes de 1995 [Thorn et al. 1996].

Para obtener más información sobre las evaluaciones relacionadas con la calidad ambiental en interiores (Indoor Environmental Quality, IEQ), visite el sitio web de Evaluación de riesgos para la salud en el lugar de trabajo de NIOSH: http://www.cdc.gov/niosh/hhe/.

 

 

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