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Volumen 6: Nº 2, abril de 2009

INVESTIGACIÓN ORIGINAL
Diferencias en los patrones de consumo de alcohol en los hispanos de los Estados Unidos, según el idioma elegido para responder a la encuesta, Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo, 2005


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Resumen
Introducción
Métodos
Resultados
Discusión
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William S. Pearson, PhD, MHA, Shanta R. Dube, PhD, MPH, David E. Nelson, MD, MPH, Raul Caetano, MD, MPH, PhD

Cita sugerida para este artículo: Pearson WS, Dube SR, Nelson DE, Caetano R. Diferencias en los patrones de consumo de alcohol en los hispanos de los Estados Unidos, según el idioma elegido para responder a la encuesta, Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo, 2005. Prev Chronic Dis 2009;6(2):A53. http://www.cdc.gov/pcd/issues/2009/
apr/08_0039_es.htm
. Visitado [fecha].

REVISIÓN PARITARIA

Resumen

Introducción
El consumo de alcohol es un hábito arraigado en los Estados Unidos. A su vez, el nivel de consumo de alcohol en la creciente población hispana del país amerita un estudio más profundo. En este artículo examinamos la asociación entre el idioma elegido para responder a una encuesta nacional de salud y el consumo de alcohol en los adultos hispanos.

Métodos
Los hispanos de 18 años o más (N = 20.234) que participaron en el Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo de 2005 se estratificaron según el idioma elegido para responder a la encuesta (inglés, n = 13.035; español, n = 7.199). Luego, se utilizaron pruebas de chi cuadrado y modelos de regresión logística para determinar las diferencias en el consumo actual, el consumo excesivo y el consumo compulsivo ocasional (borracheras o binge drinking) de alcohol en ambos grupos.

Resultados
En las asociaciones bivariadas, el consumo actual (P < 0,001), el consumo excesivo (P < 0,001) y el consumo compulsivo ocasional (P = 0,002) de alcohol fueron significativamente más altos en los participantes que eligieron responder a la encuesta en inglés que en quienes optaron por hacerlo en español. Tras controlar por características demográficas, pudo observarse que las asociaciones entre el idioma elegido y las conductas vinculadas al consumo de alcohol eran más fuertes en las mujeres. Se determinó que las mujeres que optaron por responder a la encuesta en inglés eran más de dos veces más propensas a informar un consumo actual (razón de posibilidades [RP] = 2,42; intervalo de confianza [IC] = 2,02-2,91), un consumo excesivo (RP = 3,82, IC 95% = 1,44-10,10) y un consumo compulsivo ocasional (RP = 2,51, IC 95% = 1,64-3,84) de alcohol que las mujeres que respondieron en español.

Conclusión
Este estudio sugiere que el lenguaje elegido para responder a una encuesta de salud es un predictor del consumo de grandes cantidades de alcohol en adultos hispanos de los Estados Unidos y que las diferencias en dicho consumo según el idioma elegido para responder a una encuesta se acentúan en el caso de las mujeres.

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Introducción

En los últimos 20 a 30 años se han observado importantes cambios en la composición étnica de la población estadounidense, en particular en la de origen hispano. Entre 1970 y 2000, la población hispana de los Estados Unidos aumentó del 4,7% al 12,5% (1). Además, los datos de los últimos censos indican que los hispanos son el grupo poblacional de mayor crecimiento en los Estados Unidos, con un total estimado de 42,7 millones de personas (2). Las proyecciones de los datos censales sugieren que esta cantidad continuará en aumento y que se duplicará para el año 2050 (3).

Ya se han realizado muchos estudios epidemiológicos para observar los patrones de salud y enfermedad de esta creciente población, en especial para intentar reducir las disparidades en la salud. Los estudios epidemiológicos sobre el consumo de alcohol de los hispanos que residen en los Estados Unidos han arrojado estimaciones altas en cuanto al consumo en general y han mostrado patrones de consumo más peligrosos que los de otros grupos étnicos, si bien estos niveles están levemente por debajo de los de los blancos (4-12). En el año 2000, el consumo de alcohol fue la tercera causa de muerte evitable en los Estados Unidos y, en comparación con otros grupos de inmigrantes, los hispanos (en especial los hombres) resultaron ser mucho más propensos a consumir alcohol en cantidades peligrosas para la salud y a sufrir más problemas vinculados al consumo de alcohol (14). Por ejemplo, los hombres blancos hispanos tienen la tasa más alta de mortalidad por cirrosis en los Estados Unidos en comparación con los hombres negros y blancos no hispanos, las mujeres blancas hispanas y las mujeres negras y blancas no hispanas (15). Esto resalta la importancia de que la salud pública realice más investigaciones sobre el consumo de alcohol en la población hispana.

El crecimiento de la población hispana en los Estados Unidos ha llevado a que la quinta parte de los ciudadanos estadounidenses hable español (2). Debido a esta tendencia, diversos estudios analizaron la posibilidad de que el idioma elegido por los hispanos pudiese ser un predictor de los resultados de salud. Por ejemplo, se observó que la elección del idioma español era un obstáculo al momento de recibir atención médica (16) y un predictor de una atención menos efectiva (17). Inversamente, al comparar el idioma elegido, inglés o español, se observó una prevalencia más alta en el consumo de drogas ilícitas y cigarrillos en los grupos que elegían el inglés (18,19). Además, el idioma elegido para responder a la encuesta se utilizó como único elemento para medir el grado de aculturación en una encuesta poblacional estatal sobre el hábito de fumar en los hispanos (20). Otros estudios también han examinado los efectos de la aculturación en el consumo de alcohol y, en general, mostraron que existe una relación entre la aculturación y tasas más altas de consumo de alcohol, en especial en las mujeres (5,21,22). Muchos estudios señalan que, en general, las personas aculturadas tienden a volverse más liberales en sus actitudes hacia la bebida y, por lo tanto, a consumir más alcohol, si bien se han observado claras diferencias entre mujeres y hombres (23-26). No obstante, muchos de estos estudios presentaban limitaciones considerables, como por ejemplo, que el tamaño de la muestra era demasiado pequeño (11), que los datos se recolectaban en zonas puntuales (un estado en particular, una pequeña cantidad de centros de tratamiento) o que las pruebas estadísticas no contemplaban debidamente las covariables (27).

El objetivo de nuestro estudio era determinar si el idioma elegido para responder a una encuesta de salud podía considerarse como un predictor de las pautas de consumo de alcohol en los adultos hispanos de los Estados Unidos. Hasta la fecha no estamos al tanto de que otros estudios sólo hayan examinado la preferencia de idioma como predictor de las pautas de consumo de alcohol en una muestra nacional representativa de hispanos en los Estados Unidos. Además, utilizamos una muestra representativa amplia, de alcance nacional, y pruebas de significación estadística para superar las limitaciones de los estudios anteriores y confirmar que la preferencia de un idioma puede ser un predictor del consumo de alcohol en los adultos hispanos de los Estados Unidos.

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Métodos

Los datos utilizados en nuestro estudio se obtuvieron a partir del Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo (BRFSS) de 2005. El BRFSS es una encuesta estatal continua, que se realiza por marcación al azar a teléfonos fijos y en la que participan mayores de 18 años. Su objetivo es recolectar información sobre conductas que ponen en riesgo la salud, así como sobre las prácticas de prevención y el acceso a los servicios de salud y uso de los mismos, en particular en lo que respecta a las enfermedades crónicas. Los datos recolectados en el BRFSS se ponderan para obtener estimaciones nacionales. En el año 2005 participaron en la encuesta 356.212 personas. La mediana de la tasa de respuesta fue del 51,1%, y la mediana de la tasa de cooperación, definida como la proporción de personas encuestadas del total de las personas elegibles efectivamente contactadas, fue del 75,1% (28).

La muestra seleccionada para este estudio se limitaba a aquellos participantes que se habían identificado como hispanos y que residían en uno de los 50 estados de los Estados Unidos o en el Distrito de Columbia. La muestra constaba de 20.234 personas, lo que representaba a aproximadamente 28 millones de personas en los Estados Unidos. La muestra se estratificó por idioma de preferencia y los grupos se dividieron de acuerdo a si la encuesta se había realizado en español (n = 7.199) o en inglés (n = 13.035). Para cada grupo se examinaron las siguientes características demográficas: edad, sexo, estado civil, cantidad de adultos en el hogar, nivel educativo, situación laboral y región del país en la que vivía el participante.

Para esta muestra se determinaron tres medidas del consumo de alcohol: consumo actual, consumo excesivo y consumo compulsivo ocasional (borracheras o binge drinking). El consumo actual se determinó a partir de la pregunta "En lo últimos 30 días, ¿tomó al menos un trago de cualquier bebida alcohólica, como cerveza, vino, bebida de malta o licor?" Si la respuesta a esta pregunta era "no", no se hacían las preguntas sobre consumo excesivo o consumo compulsivo ocasional; es decir que sólo se evalúo el consumo excesivo o compulsivo ocasional de alcohol en los consumidores actuales. El consumo excesivo de alcohol se definió como beber más de 2 tragos por día en el caso de los hombres y más de 1 trago por día en el caso de las mujeres, y se determinó mediante la pregunta: "Un trago equivale a una cerveza de 12 onzas [360 ml], a una copa de vino de 4 onzas [120 ml ó 12 dl] o a una medida de licor. Los días en que bebió de los últimos 30 días, ¿aproximadamente cuántos tragos bebió en promedio?"(29). El consumo compulsivo ocasional de alcohol se definió como el haber bebido 5 o más tragos en la misma ocasión en los últimos 30 días, y se determinó mediante la pregunta: "Tomando en cuenta todo tipo de bebida alcohólica, ¿cuántas veces en los últimos 30 días bebió 5 o más tragos en la misma oportunidad?" (30). Se excluyeron de los análisis los encuestados que respondieron que no sabían/no estaban seguros o que se negaron a responder a alguna de las tres preguntas.

Para describir la muestra se hicieron estimaciones de las diferentes características demográficas (edad, sexo, estado civil, cantidad de adultos en el hogar, nivel educativo, situación laboral y región de residencia) según el idioma utilizado para la encuesta. Se realizaron análisis bivariados de las tres medidas de consumo de alcohol entre los participantes que optaron por responder a la encuesta en inglés y en español. Se utilizaron pruebas de chi cuadrado para analizar la asociación independiente entre el consumo de alcohol y el idioma elegido. La significación estadística se fijó en un α = 0,05. Se utilizaron modelos de regresión logística por separado para examinar la asociación entre las tres medidas de consumo de alcohol y el idioma elegido, controlando por variables demográficas. Se realizaron tanto análisis bivariados como multivariados de la muestra total y de la muestra estratificada por sexo, ya que investigaciones anteriores sugirieron que la aculturación afectaba de manera diferente los patrones de consumo de alcohol de hombres y mujeres (31, 32). Para contemplar la complejidad del diseño muestral de la encuesta, todos los análisis se realizaron con el programa SUDAAN (RTI International, Research Triangle Park, Carolina del Norte).

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Resultados

El sexo y la edad de los participantes que eligieron responder a la encuesta en inglés y en español eran similares (Tabla 1). Aproximadamente la mitad de la población de ambos grupos tenía entre 18 y 35 años y ambos grupos se dividían de manera bastante equilibrada entre hombres y mujeres.

En comparación con los participantes entrevistados en español, la proporción de participantes entrevistados en inglés que informaron estar casados o en pareja fue menor (Tabla 1). Los participantes entrevistados en inglés tenían niveles educativos más altos que los entrevistados en español. Además, la proporción de hogares en los que vivían más de 2 adultos fue mucho menor en el grupo que hablaba inglés (36,4%) que en el que hablaba español (53,0%). Los participantes entrevistados en inglés eran levemente más propensos que los entrevistados en español a indicar que tenían un empleo (64,8% vs. 61,2%). Por último, la distribución geográfica de estos dos grupos indicó que los participantes entrevistados en inglés eran mucho menos propensos a vivir en el Oeste que los entrevistados en español (39,2% vs. 52,7%).

Las relaciones bivariadas permitieron observar diferencias estadísticamente significativas entre los grupos para las tres medidas de consumo de alcohol (Tabla 2). El 54,3% de los participantes entrevistados en inglés indicó haber consumido alcohol en los últimos 30 días, en comparación con el 36,7% de los entrevistados en español (P < 0,001). A su vez, la proporción de personas que bebían en exceso (P < 0,001) o de manera compulsiva ocasional (P = 0,002) era mucho mayor en los entrevistados en inglés.

Los análisis realizados por separado en hombres (n = 7.493) y en mujeres (n = 12.741) arrojaron resultados similares (Tabla 2). La proporción de participantes que respondieron haber consumido alcohol en los últimos 30 días fue mayor en los entrevistados en inglés que en los entrevistados en español, tanto en los hombres (62,6% vs. 53,6%, P < 0,001) como en las mujeres (46,2% vs. 18,3%, P < 0,001). Sin embargo, en lo que respecta al consumo excesivo y compulsivo ocasional de alcohol, sólo se observaron diferencias significativas de acuerdo al idioma en el caso de las mujeres, donde el 4,2% de las entrevistadas en inglés informó consumir alcohol en exceso frente al 0,8% de las entrevistadas en español (P < 0,001). De manera similar, el 8,6% de las mujeres entrevistadas en inglés manifestó un consumo compulsivo ocasional en comparación con sólo el 2,8% de las entrevistadas en español (P < 0,001).

El modelo de regresión logística de la muestra combinada (hombres y mujeres) demostró que, tras controlar por factores demográficos, los participantes que eligieron responder a la encuesta en inglés eran significativamente más propensos a haber consumido alcohol en los últimos 30 días. En comparación con los encuestados en español, los participantes que optaron por responder en inglés fueron prácticamente dos veces más propensos a beber en exceso y 40% más propensos a consumir alcohol de forma compulsiva ocasional (Tabla 3).

El análisis de hombres y mujeres por separado arrojó resultados similares. Tanto los hombres como las mujeres entrevistados en inglés eran significativamente más propensos que los entrevistados en español a consumir alcohol y a hacerlo de forma excesiva y compulsiva ocasional. De los participantes entrevistados en inglés, las razones de posibilidades (RP) eran mayores en las mujeres que en los hombres (Tabla 3).

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Discusión

Las estimaciones de prevalencia y las razones de posibilidades ajustadas del consumo actual, excesivo o compulsivo ocasional de alcohol fueron más altas en los hispanos que optaron por responder al BRFSS en inglés que en aquellos que eligieron hacerlo en español. Estos resultados se mantuvieron tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, si bien las diferencias fueron particularmente llamativas en las mujeres. Estos datos serían, a nuestro entender, los datos más recientes, de alcance nacional y estratificados según el idioma elegido para responder a una encuesta, sobre los patrones de consumo de alcohol en los hispanos de los Estados Unidos. Los resultados sugieren que el idioma elegido para responder a la encuesta permite predecir el consumo de alcohol en esta población.

El hallazgo de que las mujeres hispanas angloparlantes eran más propensas a beber que los hombres hispanos angloparlantes confirma los resultados de investigaciones anteriores sobre la relación entre la aculturación y el abuso de sustancias (17). El consumo de alcohol ha sido parte de la cultura estadounidense durante más de 300 años, y su consumo es un hábito socialmente aceptado (33,34). Es posible que, al adaptarse más a las características culturales de la sociedad estadounidense, las mujeres hispanas estén más dispuestas a aceptar las normas de la sociedad que las recibe y se vean menos influidas por la cultura hispana tradicional (11,35). Tal como se mencionó anteriormente, los individuos aculturados tienden a adoptar actitudes más liberales (23) y, por lo tanto, están más dispuestos a adoptar ciertas conductas que antes les resultaban tabú. Por el contrario, es probable que la cultura hispana vea con mejores ojos el consumo de alcohol en los hombres (36). Esto podría explicar por qué las mujeres que eligieron responder a la encuesta en inglés resultaron ser más proclives a beber que los hombres.

Las variaciones en los patrones de consumo de alcohol en las heterogéneas poblaciones hispanas de los Estados Unidos se atribuyeron al sexo (37), al país de origen (6) y al grado de aculturación (38,39). Las investigaciones sobre el consumo de alcohol en los hispanos han puesto especial énfasis en la importancia de la aculturación (40,41), ya que ésta implica cambios en las creencias, las actitudes y las conductas de las poblaciones inmigrantes al adaptarse a la cultura o sociedad dominante y al asimilar sus costumbres. Para medir la aculturación con frecuencia se incluyen diversas preguntas sobre el país de origen, el tiempo de residencia en el país de adopción, el idioma de preferencia y los sentimientos respecto a la interacción con la nueva cultura (42,43).

Medir la aculturación en encuestas dirigidas a una población amplia, como es el caso del BRFSS, puede resultar difícil ya que los instrumentos utilizados para medir el constructo son muy extensos. Las encuestas nacionales de gran alcance, como el BRFSS y la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud, recolectan datos sobre diversos aspectos vinculados a la salud y la atención médica, y dado que el espacio es escaso, es necesario decidir prioridades para las preguntas. Dada esta dificultad, el uso de una única pregunta sobre el idioma de preferencia como medida proxy podría constituir un método viable y preciso para evaluar la aculturación. Un estudio anterior sobre el consumo de cigarrillos en hombres y mujeres latinos de los Estados Unidos permitió determinar que existe una alta correlación (r = 0,8) entre el uso de una sola pregunta sobre el idioma de preferencia y la efectividad del instrumento para medir la aculturación (44).

Además, los investigadores que utilizaron el BRFSS en Oregon probaron el uso de una sola pregunta sobre el idioma de preferencia para examinar el efecto de la aculturación en el hábito de fumar (20). Dado que esta medida ya se utilizó como predictor de la aculturación y que arrojó resultados similares a los de otros estudios que utilizaban medidas más exhaustivas, el uso de esta pregunta única como medida proxy en una encuesta nacional podría ahorrar tiempo y dinero, sobre todo cuando se realiza una gran cantidad de entrevistas.

Esto no significa que estemos promoviendo el uso indiscriminado de medidas proxy de aculturación en todas las investigaciones. Consideramos que deberían continuar realizándose investigaciones que se centren específicamente en los efectos de la aculturación en el consumo de alcohol y que utilicen medidas de aculturación más completas y de múltiples ítems. Esto permitirá comprender mejor cómo las diferentes dimensiones de este constructo (por ej. uso del idioma, adopción de normas sociales, patrones de interacción social, acceso al empleo) se asocian con las conductas vinculadas al consumo de alcohol, y cómo estas asociaciones cambian de acuerdo a las diferentes conductas, de forma transversal y con el paso del tiempo.

De nuestro estudio se desprende la necesidad de elaborar materiales en español para reducir o prevenir el consumo poco saludable de alcohol. Debido al aumento de la población hispana en los Estados Unidos, los representantes de la industria del alcohol han apuntado a esta población (45) y han lanzado campañas publicitarias y de marketing en español. Esto hace que una proporción considerable de jóvenes hispanos se vean expuestos a publicidad de alcohol tanto en inglés como en español (45). Por lo tanto, desde la perspectiva de la salud pública, deberían utilizarse materiales en español que traten sobre los efectos del consumo de alcohol y que apunten tanto a los jóvenes como a los adultos hispanos. Las intervenciones en español podrían tener una mejor recepción en la población hispana y constituir una herramienta de prevención primaria contra el consumo poco saludable de alcohol en los hispanos en las primeras etapas del proceso de aculturación.

Al revisar la literatura sobre el tema, no encontramos estudios que trataran sobre cómo evitar que las mujeres hispanas adopten los patrones de consumo de alcohol predominantes en los Estados Unidos durante el proceso de aculturación. Nuestro estudio y otros (42) sugieren que es necesario realizar intervenciones e investigaciones adicionales sobre este tema.

Nuestro estudio también tenía ciertas limitaciones que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, el BRFSS es una encuesta que se realiza a teléfonos de línea, y no todas las personas que viven en los Estados Unidos los poseen. Un informe del Departamento de Censos de los Estados Unidos indicó que los hogares hispanos tienen una tasa levemente más baja de teléfonos de línea que los hogares blancos (46). Esto podría reducir la probabilidad de que los hispanos participen en la encuesta. En segundo lugar, dado que los hallazgos se basan en información proporcionada por los propios entrevistados, podría haberse introducido algún sesgo de respuesta en los resultados. Además, es común que los participantes de una encuesta informen consumir menos alcohol del que realmente consumen (47), es decir, que nuestras estimaciones podrían ser más bajas que en la realidad.

A pesar de estas limitaciones, nuestros análisis sugieren que existe una asociación entre el idioma elegido para responder a una encuesta y el consumo de alcohol en los hispanos de los Estados Unidos. Tal como lo sugieren trabajos anteriores, puede utilizarse el idioma de preferencia como una medida proxy razonable de la aculturación. Las investigaciones futuras deberían estudiar la preferencia de idioma y sus asociaciones con otras conductas vinculadas a la salud en los hispanos de los Estados Unidos.

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Información sobre el autor

Autor para correspondencia: William S. Pearson, PhD, Epidemiologist, Behavioral Surveillance Branch, Division of Adult and Community Health, Centers for Disease Control and Prevention, 4770 Buford Hwy NE, Mail Stop K-66, Atlanta, GA 30341. Teléfono: 770-488-5429. Correo electrónico: wpearson@cdc.gov.

Afiliaciones del autor: Shanta R. Dube, David E. Nelson, Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta, Georgia; Raul Caetano, University of Texas and University of Texas Southwestern Medical Center, Dallas, Texas.

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Tablas

Return to your place in the textTabla 1. Características demográficas de los encuestados hispanos (N = 20.234) por idioma de preferencia, Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo, 2005
Característica Participantes entrevistados en inglés, % ( IC 95%) (n = 13.035) Participantes entrevistados en español, % (IC 95%) (n = 7.199) Valora P
Edad, y
18-35 49,7 (47,9-51,5) 52,4 (50,1-54,7) 0,34
36-49 26,0 (24,6-27,4) 28,7 (26,8-30,7)
50-64 16,0 (14,8-17,2) 11,7 (10,3-13,1)
65 8,4 (7,4-9,4) 7,2 (6,0-8,4)
Sexo
Masculino 49,4 (47,6-51,2) 52,0 (49,7-54,3) 0,07
Femenino 50,6 (48,8-52,4) 48,0 (45,7-50,3)
Estado civil
Casado/a, Unión libre 59,0 (57,2-60,8) 71,3 (69,2-73,4) <0,001
Estuvo casado/a alguna vez 15,3 (14,1-16,5) 12,7 (11,3-14,0)
Soltero/a (nunca se casó) 25,8 (24,0-27,6) 16,0 (14,1-18,0)
Cantidad de adultos en el hogar
2 63,6 (61,7-65,6) 47,0 (44,9-49,1) <0,001
>2 36,4 (34,5-38,4) 53,0 (50,1-55,1)
Nivel educativo
Educación secundaria incompleta 17,1 (15,7-18,5) 58,6 (56,5-60,7) <0,001
Educación secundaria completa 33,3 (31,5-35,1) 25,5 (23,6-27,5)
Educación terciaria incompleta 28,6 (27,0-30,2) 10,4 (9,0-11,8)
Estudios terciarios completos 21,0 (19,6-21,4) 5,5 (4,5-6,5)
Situación laboral
Empleado/a 64,8 (63,0-66,6) 61,2 (59,1-63,3) <0,001
Desempleado/a 7,1 (6,1-8,1) 5,9 (6,9-7,9)
Otra 28,1 (26,5-29,7) 32,9 (30,8-35,0)
Región del país
Noreste 16,4 (15,2-17,6) 0,05
Sur 34,5 (32,9-36,1) 28,5 (26,7-30,3)
Medio Oeste 9,9 (9,1-10,7) 5,7 (4,7-6,2)
Oeste 39,2 (37,4-41,0) 52,7 (50,6-54,8)

Abreviaciones: IC, intervalo de confianza. a Valores P derivados de la prueba de chi cuadrado.

Return to your place in the textTabla 2. Prevalencia del consumo actuala, excesivob y compulsivo ocasionalc de alcohol en hispanos por idioma de preferencia, estratificada por sexo, Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo, 2005
Consumo de alcohol Participantes entrevistados en inglés, % (IC 95%)
(n = 13.035)
Participantes entrevistados en español, % (IC 95%)
(n = 7.199)
Valord P
Total
Consumo actual 54,3 (52,5-56,1) 36,7 (34,4-39,0) <0,001
Consumo excesivo 6,4 (5,2-7,5) 3,8 (3,0-4,6) <0,001
Consumo compulsivo ocasional 18,0 (16,4-19,6) 14,4 (12,6-16,2) 0,002
Hombres (n = 7.493)
Consumo actual 62,6 (59,9-65,3) 53,6 (50,1-57,1) <0,001
Consumo excesivo 8,7 (6,8-10,7) 6,5 (4,7-8,3) 0,11
Consumo compulsivo ocasional 27,6 (24,9-30,3) 25,1 (21,8-28,4) 0,25
Mujeres (n = 12.741)
Consumo actual 46,2 (44,1-48,3) 18,3 (16,2-20,4) <0,001
Consumo excesivo 4,2 (3,0-5,4) 0,8 (0,2-1,4) <0,001
Consumo compulsivo ocasional 8,6 (7,2-10,0) 2,8 (2,0-3,6) <0,001

Abreviaciones: IC, intervalo de confianza.
a El consumo actual se definió como haber bebido al menos un trago de cualquier bebida alcohólica en los últimos 30 días.
b El consumo excesivo se definió como haber bebido más de dos tragos por día en los hombres y más de un trago por día en las mujeres durante los últimos 30 días.
c El consumo compulsivo ocasional se definió como el haber bebido 5 o más tragos en una misma ocasión durante los últimos 30 días.
d Valores P derivados de la prueba de chi cuadro.

Return to your place in the textTabla 3. Regresión logística ajustada de la probabilidad de consumo actual, excesivo y compulsivo ocasional de alcohol en hispanos (N = 20.234)a por idioma de preferencia y estratificada por sexo, Sistema de Vigilancia de los Factores Conductuales de Riesgo, 2005
Idioma de preferencia Razón de posibilidades  (IC 95%)
Consumo actualb Consumo excesivoc Consumo compulsivo ocasionald
Total
Inglés 1,75 (1,53-2,01) 1,96 (1,33-2,91) 1,41 (1,14-1,75)
Español 1 [Referencia] 1 [Referencia] 1 [Referencia]
Hombres (n = 7.493)
Inglés 1,51 (1.22-1.86) 1,77 (1,11-2,82) 1,40 (1,08-1,79)
Español 1 [Referencia] 1 [Referencia] 1 [Referencia]
Mujeres (n = 12.741)
Inglés 2,42 (2,02-2,91) 3,82 (1,44-10,10) 2,51 (1,64-3,84)
Español 1 [Referencia] 1 [Referencia] 1 [Referencia]

Abreviaciones: IC, intervalo de confianza.
a Ajustada por edad, estado civil, cantidad de adultos en el hogar, nivel educativo, situación laboral y región del país.
b El consumo actual se definió como haber bebido al menos un trago de cualquier bebida alcohólica en los últimos 30 días.
c El consumo excesivo se definió como haber bebido más de dos tragos por día en los hombres y más de un trago por día en las mujeres durante los últimos 30 días.
d El consumo compulsivo ocasional se definió como el haber bebido 5 o más tragos en una misma ocasión durante los últimos 30 días.

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The findings and conclusions in this report are those of the authors and do not necessarily represent the official position of the Centers for Disease Control and Prevention.


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This page last reviewed March 22, 2013

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