Los detectives de enfermedades de los CDC responden al brote de la enfermedad del Ébola 2014

Detective de enfermedades: Meredith

Ida y vuelta, dos veces

Meredith, detective de enfermedades de los CDC.

Meredith, detective de enfermedades de los CDC.

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Oficina de respuesta a la enfermedad del Ébola en un hospital de África Occidental.

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Colchón quemado afuera de la casa de una víctima de la enfermedad del Ébola.

Aunque solo está comenzando su segundo año como detective de enfermedades de los CDC, Meredith acaba de regresar de su segundo periodo de servicio de un mes en la lucha contra el brote de la enfermedad del Ébola en África Occidental.
Ya era una experimentada viajera internacional, primero como voluntaria del Cuerpo de Paz en Camerún y Gabón y después como funcionaria de Inteligencia Epidemiológica de los CDC en Malaui y Nigeria. Luego, el pasado abril, se encontró en el centro del brote de la enfermedad del Ébola.

“Estaba acostumbrada a que fuera caluroso y caótico a veces, pero nunca tuve una experiencia tan vertiginosa como esta”, dice sobre su primer periodo de servicio.

Al igual que muchos otros miembros del personal de los CDC asignados a la epidemia de la enfermedad del Ébola, Meredith es doctora en medicina. Pero los CDC no proporcionan atención directa a pacientes; los CDC detectan, detienen y previenen brotes. El trabajo de Meredith era ayudar a averiguar a dónde tenían que enviar a los trabajadores de la salud a buscar a personas con la enfermedad del Ébola y rastrear a las que estuvieron expuestas a ellas.

Su capacitación médica ayuda, pero también puede presentar dilemas. El más conmovedor de ellos ocurrió cuando Meredith iba camino a un hospital rural para analizar los expedientes médicos. Fuera del hospital conoció a un hombre muy enfermo que esperaba ser atendido. Meredith se puso a conversar con él; el hombre negó incluso conocer a alguien que estuviera enfermo. Parecía poco probable que tuviera la enfermedad del Ébola.

“Mientras esperábamos con él, nos habló de su familia. Como él y su esposa estaban ​​separados, él había dejado a su hija mayor en casa a cargo de varios niños más pequeños”, recuerda Meredith.

Al día siguiente se enteró de que el hombre había muerto. El resultado de su prueba para detectar el virus del Ébola fue positivo. Era la primera vez que Meredith veía personalmente a un paciente con esta enfermedad.

“Esto me hizo comprender realmente cómo este brote impacta a las familias. Sin duda, tuvo un impacto en mí”, afirma. “Este fue un encuentro muy cercano. Yo no tenía ningún tipo de protección, así que tuve que mantenerme a una distancia prudente de este paciente. Eso fue difícil. Como médico, cuando ves a alguien que está enfermo, por naturaleza quieres tocar a esa persona, tanto para tranquilizarla como para examinarla. Simplemente es lo que haces como médico. No haber podido tocar a alguien que estaba sufriendo fue extraño y desagradable para mí, a pesar de que era necesario”.

A principios de mayo, cuando el primer periodo de servicio de Meredith llegó a su fin, la sensación en el lugar era que el brote de la enfermedad del Ébola estaba disminuyendo poco a poco. Ahora está claro que se trataba de un periodo de calma temporal antes de que el brote se reanudara con venganza. Cuando los casos estallaron nuevamente, Meredith regresó en julio.

“La segunda vez fue una sensación diferente; como decir, de acuerdo, las cosas no están bajo control”, dice. “Está muy claro que tenemos que aumentar todos nuestros esfuerzos y encontrar formas de tener un mejor acceso a las comunidades, para educarlas mejor y entender sus sentimientos”.

Estos esfuerzos ya están en marcha.

“Las personas indicadas están preocupadas. Los CDC están desplegando a tantas personas como se pueda en este esfuerzo”, dice Meredith. “Está en marcha una gran coordinación entre los CDC y el personal internacional y las entidades locales. Esto es realmente lo que se necesita. Es un largo trecho, pero si hay algo positivo que se pueda encontrar en este brote es que se ha centrado la atención en el hecho de que estos son lugares que necesitan una mejora básica en su sistema de atención médica. Sabemos lo que tenemos que hacer. No puede ser que a este brote no se le ponga fin”.