La historia de Grace, según la contó su madre, Kerry

La muerte fetal puede ocurrir en cualquier familia. Como muchas familias, Kerry y Luke sintieron mucho dolor y tristeza con la pérdida de su hija, Grace, durante el embarazo. A pesar de eso, ellos aprecian el hermoso regalo que fue conocer a Grace y describen cómo su amor por ella continúa vivo.

Grace’s story, as told by her mother, Kerry

Luego de batallar con la infertilidad, mi marido, Luke, y yo nos sentimos encantados al enterarnos de que íbamos a tener a nuestro primer hijo. Hicimos todas las cosas que hacen los futuros padres: leímos libros, nos inscribimos en clases, decoramos la habitación del bebé, y llevamos un diario personal con anotaciones que le escribíamos a nuestro amado primer hijo a lo largo de nuestro embarazo. Yo le leía y cantaba al bebé, y mi esposo, amante de la música, lo hacía escuchar una variedad de sus canciones favoritas a través de mi panza. Mi baby shower estaba planeado y todos estaban entusiasmados. Empezaba la cuenta regresiva.

Cuando casi llegaba a las 32 semanas de embarazo, Grace Biondi murió debido a un infarto placentario, que sucede cuando hay una interrupción en el flujo de sangre de la madre al bebé. Grace nació sin vida en una lluviosa mañana del 2003. Luke dijo que el mundo estaba llorando por nosotros. La sostuvimos y amamos lo mejor que pudimos. Tratamos de incluir toda una vida de historias en algunas breves horas. La bautizamos y le dimos un beso de despedida por última vez. Nuestro mundo cambió para siempre.

Después de todo este tiempo, pienso en ella todos los días y estoy eternamente agradecida de que ella llegó a nuestras vidas. Sigo maravillada por todo lo que Grace nos enseñó, aun cuando no vivió para abrir sus ojos o respirar por primera vez. Nos enseñó mucho sobre el amor y el dolor. Estas lecciones no siempre fueron fáciles, pero han sido profundas y transformadoras a pesar de todo. Grace nos bendijo con muchos dones. Nos sentimos conmovidos por la bondad de personas desconocidas y amigos por igual. Aprendimos a contar de verdad nuestras bendiciones; tomamos conciencia, intrínsecamente, de lo que importa en la vida, y aprendimos a no dar al amor por sentado. Conocimos a algunas personas maravillosas y nos acercamos más a nuestros viejos amigos. Sin embargo, yo seguía ahogándome en tristeza y culpa. Estaba convencida de que había hecho algo mal y que no merecía ser madre. Mi trabajo con Healthy Birth Dayexternal icon (En inglés), una organización sin fines de lucro dedicada a la prevención de la muerte fetal, me ha ayudado a sobreponerme. Grace finalmente nos bendijo con tres hijos sanos. Yo sé que ella los eligió para nosotros

Grace me cambió. No del modo que yo había pedido ni tampoco de la forma que esperaba. Creo que me convirtió en una mejor persona. Yo le escribí a Grace una carta para su funeral. En ella decía que a pesar de que nuestro dolor era insoportable, no lo cambiaría ni por un segundo. Recibimos el hermoso regalo de conocerla y, aun cuando nuestro tiempo juntos fue demasiado corto, el amor en nuestro corazón valió cada onza del dolor. Nos enriqueció mucho más haberla sostenido por un momento que no haberla sostenido jamás. Estas palabras todavía son verdaderas.

 

Los CDC quieren agradecerle a Kerry por compartir su historia familiar.