Diagnóstico

Kids sitting together

Los trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) son un grupo de afecciones que pueden presentarse en una persona cuya madre bebió alcohol durante el embarazo. Estos efectos pueden variar de leves a graves. Pueden afectar a cada persona de maneras diferentes y pueden incluir problemas físicos y problemas de conducta y del aprendizaje. El término trastornos del espectro alcohólico fetal no tiene como fin ser un diagnóstico clínico.

Los CDC trabajaron con un grupo de expertos y organizaciones para revisar las investigaciones y crear directrices para el diagnóstico del síndrome alcohólico fetal (SAF). Las directrices se crearon solo para el síndrome alcohólico fetal.

Directrices para el diagnóstico del síndrome alcohólico fetal

Decidir si un niño tiene SAF implica seguir varios pasos. No hay una sola prueba para diagnosticar el síndrome alcohólico fetal y muchos otros trastornos pueden tener síntomas similares. A continuación se ofrece una perspectiva general de las directrices para el diagnóstico del síndrome alcohólico fetal.

Estos criterios han sido simplificados para un público general. Se ofrecen a manera de información y deben ser utilizados solamente por profesionales de atención médica capacitados para diagnosticar o tratar el SAF.

Los profesionales de la salud buscan los siguientes signos y síntomas para diagnosticar el síndrome alcohólico fetal:

  1. Características faciales anormales
    Una persona con síndrome alcohólico fetal tiene tres características faciales distintivas:
    • urco liso entre la nariz y el labio superior (surco nasolabial sin marcas).
    • Labio superior fino.
    • Distancia corta entre las esquinas internas y externas de los ojos, lo que da una apariencia de ojos separados.
  2. Problemas del crecimiento
    Los niños con síndrome alcohólico fetal tienen peso, estatura o ambos menores de lo normal (en el percentil 10 o menos). Estos problemas del crecimiento pueden ocurrir incluso antes del nacimiento. En algunos niños con síndrome alcohólico fetal, los problemas del crecimiento se resuelven por sí mismos en los primeros años de vida.
  3. Problemas del sistema nervioso central
    sistema nervioso central está compuesto por el cerebro y la médula espinal. Controla toda la actividad del cuerpo. Cuando algo no funciona bien en una parte del sistema nervioso, la persona puede tener problemas para moverse, hablar o aprender. Puede también presentar problemas de memoria, en los sentidos o problemas sociales. Existen tres categorías de problemas del sistema nervioso central:
    1. Estructurales
      El síndrome alcohólico fetal puede causar cambios en la estructura del cerebro. Los signos de las diferencias estructurales son:
      • Cabeza de tamaño más pequeña de lo normal para el peso y la estatura generales de la persona (en el percentil 10 o menos).
      • Las exploraciones cerebrales con métodos de resonancia magnética o tomografía computarizada muestran cambios significativos en la estructura del cerebro.
    2. Neurológicos
      Hay problemas con el sistema nervioso que no pueden vincularse a otra causa. Ejemplos de esto son mala coordinación, control deficiente de los músculos y problemas de succión cuando era bebé.
    3. Funcionales
      La capacidad de la persona para desempeñar funciones está muy por debajo de lo esperado para su edad, nivel de estudios o circunstancias. Para diagnosticar síndrome alcohólico fetal, la persona debe tener:
      • Deficiencias cognitivas (p. ej., coeficiente intelectual bajo) o retraso significativo del desarrollo en niños que son muy pequeños como para hacerles una evaluación del coeficiente intelectual.
      • Problemas en por lo menos tres de las siguientes áreas:
        • Deficiencias cognitivas (p. ej., coeficiente intelectual bajo) o retrasos en el desarrollo. Algunos ejemplos son discapacidades específicas del aprendizaje (en especial de las matemáticas), bajas calificaciones en la escuela, diferencias en la capacidad de expresión verbal y no verbal y reacciones o movimientos lentos.
        • Deficiencias en el funcionamiento ejecutivo
          Estas deficiencias incluyen los procesos del pensamiento que ayudan a una persona a realizar sus actividades en la vida. Estas deficiencias incluyen poca capacidad para organizar o planificar, falta de inhibición, dificultad para comprender la relación entre causa y efecto y para seguir instrucciones en varias etapas, dificultad para hacer cosas de nuevas maneras o pensar las cosas de diferente manera, falta de juicio e incapacidad para aplicar el conocimiento a situaciones nuevas.
        • Retrasos en el funcionamiento motor
          Estos retrasos afectan la forma en que una persona controla sus músculos. Entre estos se incluyen retrasos para caminar (destrezas motoras gruesas), dificultad para escribir o dibujar (destrezas motoras finas), movimientos torpes, falta de equilibrio, temblores, dificultad para coordinar manos y dedos (destrezas manuales) y en bebés, dificultad para succionar.
        • Problemas de atención o hiperactividad
          Un niño con estos problemas puede describirse como “inquieto”, hiperactivo, desatento, que se distrae con facilidad o con dificultad para calmarse, completar tareas o pasar de una actividad a otra. Puede ser que los padres indiquen que la atención del niño cambia a diario (p. ej., días en los que presta atención y días en los que no lo hace).
        • Problemas sociales
          Un niño con problemas sociales puede ser que no les tenga miedo a los extraños, que sea vulnerable para que otros se aprovechen de él, que prefiera tener amigos de menor edad, que sea inmaduro, que muestre conductas sexuales inapropiadas o que tenga problemas para entender cómo se sienten los demás.
        • Otros problemas
          Otros problemas pueden ser sensibilidad en el tacto o el gusto, dificultad para interpretar las expresiones faciales y para reaccionar adecuadamente a las prácticas de crianza comunes de los padres (p. ej., no comprender las causas y las consecuencias cuando tratan de disciplinarlos).
  4. El consumo de alcohol durante el embarazo
    Confirmar que hubo consumo de alcohol por parte de la madre en el embarazo puede ayudar a tener un diagnóstico de síndrome alcohólico fetal más sólido. Por otra parte, si se confirma que no hubo exposición al alcohol, se descartaría el diagnóstico de síndrome alcohólico fetal. Resulta útil saber si la madre consumió alcohol o no durante el embarazo. Pero no es necesario confirmar que hubo consumo de alcohol durante el embarazo si el niño cabe dentro de los otros criterios.
Resumen: Criterios para el diagnóstico de SAF

El diagnóstico del síndrome alcohólico fetal requiere de la presencia de los tres hallazgos siguientes:

    • Las tres características faciales.
    • Deficiencias del crecimiento.
    • Problemas del sistema nervioso central. Una persona puede caber dentro del criterio relacionado con problemas del sistema nervioso central para el diagnóstico del síndrome alcohólico fetal si presenta una alteración de la estructura cerebral, aun cuando no tenga signos de problemas funcionales.