Otros problemas y afecciones

El síndrome de Tourette (ST) a menudo está acompañado de otras afecciones relacionadas (también llamadas afecciones concurrentes). Estas afecciones pueden incluir el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y otros problemas comportamentales o conductuales. Las personas con el ST y otras afecciones relacionadas pueden tener un mayor riesgo de padecer problemas sociales, comportamentales y de aprendizaje.

Los síntomas de los otros trastornos pueden complicar el diagnóstico y tratamiento del ST y crear más retos para las personas con el ST y sus familias, los educadores y los profesionales de la salud.

La mayoría de niños con un diagnóstico del ST también recibió el diagnóstico de por lo menos una afección más de índole síquica, comportamental o evolutiva. Los niños con el ST pueden tener:

  • TDAH
  • problemas comportamentales, como el trastorno de oposición desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) o trastornos conductuales (CD, por sus siglas en inglés)
  • problemas de ansiedad
  • depresión
  • trastornos del espectro autista
  • problemas de aprendizaje
  • problemas del lenguaje o habla
  • retrasos evolutivos o discapacidades intelectuales

Debido a que las afecciones concurrentes son tan comunes entre las personas con el ST, es importante que los médicos evalúen la presencia de otros problemas y afecciones en cada uno de los niños que tiene el ST.

Los niños con el TDAH tienen dificultades para prestar atención y controlar los comportamientos impulsivos. Es posible que actúen sin pensar en las consecuencias de sus actos y, en algunos casos, puede que también sean demasiado activos. Es normal que en ocasiones a los niños les cueste trabajo concentrarse y comportarse adecuadamente. Sin embargo, en los niños con el TDAH, estos comportamientos continúan más allá de los primeros años de la infancia (0-5 años). Los síntomas del TDAH pueden continuar manifestándose y ocasionar problemas en la escuela, la casa o con los amigos.

Los niños con comportamientos obsesivo compulsivos tienen pensamientos indeseados (obsesiones) ante los cuales sienten la necesidad de reaccionar (compulsiones). A veces resulta difícil distinguir los tics complejos, que los niños con el ST podrían tener, de los comportamientos obsesivo compulsivos.

Diagnóstico del TOC »

Trastorno de oposición desafiante (ODD)

Los niños con el trastorno de oposición desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) demuestran comportamientos negativos, desafiantes y hostiles hacia los adultos o figuras de autoridad. Por lo general, el trastorno comienza antes de que el niño cumpla los 8 años o a más tardar en los primeros años de la adolescencia. A menudo los niños con ODD muestran los sintomas más ante las personas cercanas, como miembros de la familia o alguien que cuida habitualmente al niño. Se trata de conductas que no corresponden al comportamiento previsible para la edad del niño y llevan a graves problemas en la escuela, el hogar y con sus compañeros.

Algunos ejemplos de conductas del trastorno de oposición desafiante son:

  • Perder la paciencia muy a menudo.
  • Discutir con los adultos o rehusarse a obedecer sus reglas o hacer lo que le pidan.
  • Enojarse o estar resentido o ser vengativo con frecuencia.
  • Molestar a los demás a propósito; irritarse fácilmente con los demás.
  • Culpar a la gente a menudo por los errores propios o por el mal comportamiento.

Trastorno conductual (CD)

Los niños con trastornos conductuales agreden a otras personas y no respetan reglas, leyes ni normas sociales. También es común que los niños con estos trastornos sufran más lesiones y tengan más problemas con los amigos. Además, los síntomas del CD se manifiestan en varios entornos de la vida del niño (p. ej., el hogar, la comunidad y escuela).

El trastorno conductual es grave y muy perturbador tanto para el niño con el trastorno como para las personas en su vida. Si un niño tiene el trastorno conductual es importante que reciba el diagnóstico y un plan de tratamiento por parte de un profesional de salud mental lo antes posible. Los tratamientos efectivos para los trastornos conductuales incluyen la capacitación de los padres en terapia del comportamiento o de conducta.

Furia

Algunas personas con el ST sienten un enojo que los hace sentir fuera de control o tienen episodios de furia. La furia que ocurre repetidamente y es desproporcionada a la situación en la que ocurre puede diagnosticarse como un trastorno del estado de ánimo, como un trastorno explosivo intermitente. Los síntomas pueden incluir agresión extrema verbal o física. Algunos ejemplos de agresión verbal son gritar o insultar de manera extrema. Algunos ejemplos de agresión física son dar empujones violentos, dar puntapiés, pegar, morder y tirar objetos. Es más probable que los síntomas de furia se presenten en aquellas personas con otros trastornos comportamentales como TDAH, ODD o CD.

En las personas con el ST, es más probable que los síntomas de furia ocurran en el hogar que fuera de este. El tratamiento de la furia puede incluir terapia conductual, el aprendizaje de técnicas de relajación, capacitación en destrezas sociales. Algunos de estos métodos ayudarán a los individuos y a las familias a entender mejor qué es lo que causa los sintomas de furia, cómo evitar alentar esos comportamientos y cómo usar métodos de disciplina adecuados para esos comportamientos. Además, el tratamiento de los otros trastornos conductuales que la persona tenga, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el trastorno de oposición desafiante o el trastorno conductual puede ayudar a reducir los síntomas de furia.

Hay muchos tipos de trastornos por ansiedad con muchas causas y síntomas diferentes. Estos incluyen trastorno de ansiedad generalizado, TOC, trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático, ansiedad por separación y diferentes tipo de fobias. La ansiedad por separación se da con más frecuencia entre los niños pequeños. Estos niños sienten mucha preocupación cuando están lejos de sus padres.

Todas las personas sienten en algunas ocasiones preocupación, ansiedad, tristeza o estrés. Sin embargo, si estos sentimientos no desaparecen e interfieren con las actividades diarias (por ejemplo, hacen que un niño falte a la escuela o a otras actividades, o hacen que un adulto falte al trabajo o no asista a actividades sociales), la persona puede padecer depresión. Estar deprimido o perder interés o el gusto por las cosas durante por lo menos 2 semanas puede indicar que una persona sufre de depresión. Los niños y los adolescentes con depresión pueden mostrarse irritables en vez de tristes.

Para recibir el diagnóstico de depresión, deben estar presentes otros síntomas, tales como:

  • Cambios en los hábitos de alimentación o bajar o subir de peso.
  • Cambios en los hábitos de dormir.
  • Cambios en los niveles de actividad (los demás notan más actividad o que la persona no hace tanto como antes).
  • Menos energía.
  • Sentirse despreciable o culpable.
  • Dificultades para razonar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensar en la muerte repetidamente.
  • Pensar o planear suicidarse o intentar hacerlo.

Se puede tratar la depresión con asesoramiento psicológico y medicamentos.

Los niños con el ST pueden también tener otras afecciones que requieren atención.

Un estudio de los CDC encontró que las tasas de asma y de problemas de audición y visión eran similares a las de los niños con el ST, pero los problemas en los huesos, las articulaciones y los músculos, así como las lesiones o conmociones cerebrales eran más altas en los niños con el ST. Estos niños también tenían menor probabilidad de recibir atención médica coordinada de manera eficaz o de tener un hogar médico centrado en el paciente, lo que significa un entorno de atención médica primaria donde un equipo de proveedores médicos brindan cuidados de salud y servicios preventivos.

Como grupo, las personas con el ST tienen los mismos niveles de inteligencia que las personas sin este síndrome. Sin embargo, las personas con el ST pueden tener más probabilidades de aprender en forma diferente, de tener discapacidades de aprendizaje o retrasos evolutivos que afectan su capacidad de aprendizaje.

Muchas personas con el ST tienen problemas de escritura, organización y de atención. Las personas con el ST pueden tener problemas para procesar lo que ven o lo que escuchan. Esto puede afectar la capacidad de una persona de aprender en forma auditiva o visual con un maestro o, también, puede ser que la persona tenga problemas con sus otros sentidos que afecten el aprendizaje y el comportamiento (como el tacto, olfato, gusto y movimiento). Los niños con el ST pueden tener problemas con sus habilidades sociales que afecten su capacidad de interactuar con otras personas.

Como resultado de estas dificultades, los niños con el ST pueden necesitar ayuda extra en la escuela. Muchas veces, se pueden abordar estos problemas con adaptaciones e intervenciones dirigidas al comportamiento (por ejemplo, ayuda con las destrezas sociales).

Las adaptaciones pueden incluir cosas tales como proporcionar un lugar diferente donde hacer las pruebas o permitir más tiempo para terminar las pruebas, dar consejos sobre cómo ser más organizado, darle menos tareas al niño o dejarle usar la computadora para tomar notas en las clases. Es posible que los niños también necesiten intervenciones comportamentales, terapia o que deban aprender estrategias para ayudarlos con el estrés, a prestar atención o con otros síntomas.

Más información

Los CDC trabajan con la Asociación Estadounidense para el Tourette para proporcionar información sobre el ST y otros problemas y afecciones a los proveedores de atención médica, los educadores y las familias para que los niños con el ST puedan obtener el mejor tratamiento y apoyo disponibles. Para obtener más información sobre otros problemas y afecciones relacionados con el ST, puede visitar el sitio web de la Asociación Estadounidense para el TouretteExternal.