Una historia aleccionadora: La dura experiencia de una familia con el paludismo (malaria)

Fatai y Hanifat Adisa y su bebé Mariam se mudaron de Nigeria a los Estados Unidos hace 10 años. Desde entonces, su familia ha crecido y hoy tienen cinco hijos entre los 2 y los 11 años. Viven en Indiana, donde el Sr. Adisa trabajó como fisioterapeuta.

Preparación para el viaje

A fines del 2005, toda la familia tuvo la oportunidad de visitar Nigeria. Para preparar a sus hijos para el viaje, la Sra. Adisa consultó a un pediatra que les recetó antibióticos y medicamentos para el dolor y la fiebre en caso de que alguien se enfermara.

La Sra. Adisa también quería proteger a sus hijos del paludismo, una enfermedad peligrosa que está presente en su país natal. Ella preguntó en el departamento de salud local sobre la vacuna contra el paludismo y le dijeron, correctamente, que no hay una vacuna contra esta afección. En el departamento de salud sí le dijeron que hay pastillas que se pueden tomar contra el paludismo. Sin embargo, la Sra. Adisa pensó que las pastillas tenían que usarse solamente en caso de enfermedad; no se dio cuenta de que en realidad estas pastillas pueden tomarse para prevenir la infección por paludismo en primer lugar. Entonces, la familia se fue de viaje sin la protección que ofrecen los medicamentos para prevenir el paludismo (quimioprofilaxis contra el paludismo).

Al visitar Nigeria

En el transcurso de varias semanas en Nigeria, la familia Adisa visitó a amigos y parientes en muchos lugares: Lagos, Abuja, Kano e Ilorin. A los niños les encantó tanto que algunos de ellos no querían regresar a los Estados Unidos.

Desarrollo de la enfermedad

La familia regresó a Indiana a fines de enero del 2006 y los cuatro niños mayores volvieron a la escuela. Sin embargo, dos semanas después empezaron a tener fiebre, dolores de cabeza y síntomas parecidos a los de la influenza (gripe), y estaban de mal humor. Un par de días después, la escuela llamó a la Sra. Adisa para decirle que Mariam, su hija de 11 años, tenía fuertes dolores de cabeza. Preocupada, llevó a los cinco niños al consultorio local. Allí, a los cuatro hijos mayores les diagnosticaron influenza y a Mariam le dijeron que también tenía una infección estreptocócica de la garganta.

Recibieron un tratamiento con antibióticos y un medicamento para el dolor. Tres días después, la Sra. Adisa notó que dos de sus hijos, Ridhwan, de 6 años, y Mohammad, de 10, tenían los ojos amarillos, y que otro de sus hijos, Mansour, de 4 años, tampoco se veía bien. Los llevó a los tres al hospital local donde los médicos analizaron su sangre y sospecharon que tenían paludismo. De inmediato trasladaron a los niños a los Hospitales de la Universidad de Chicago (University of Chicago Hospitals) —a un par de horas en ambulancia— para que recibieran un diagnóstico y tratamiento más especializados.

Temores confirmados: Paludismo (malaria)

En los Hospitales de la Universidad de Chicago, los médicos confirmaron que los tres niños tenían paludismo causado por el Plasmodium falciparum, que puede provocar enfermedades graves, incluso la muerte. La malaria había enfermado gravemente a Mohammad, el niño de diez años. Su sangre estaba demasiado ácida (acidosis láctica) y tenía un nivel muy bajo de azúcar (hipoglucemia). Estaba muy anémico y también tenía episodios de presión arterial baja.

Los médicos internaron a Mohammad en la unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) y lo conectaron a una máquina para respirar. Le administraron líquidos por vía intravenosa para tratar la acidosis e hipoglucemia, le dieron medicamentos para normalizar su baja presión arterial, le hicieron transfusiones de sangre y de plasma para reparar el daño causado por el paludismo, y le dieron medicamentos por vía intravenosa para destruir a los parásitos del paludismo.

Aunque Mansour y Ridhwan no estaban tan gravemente enfermos como Mohammad, también tenían los ojos amarillos, lo cual es un signo de ictericia asociado al paludismo grave. Además, Mansour tenía una gran carga de parásitos; uno de cada 20 de sus glóbulos rojos estaba infectado por los parásitos del paludismo. Los médicos internaron a los dos niños en la UCIP, donde recibieron tratamiento intravenoso con medicamentos antipalúdicos y transfusiones de sangre.

Para estar seguros, los médicos también analizaron la sangre de los otros dos niños de la familia y hallaron que también estaban infectados con paludismo por falciparum. Un día después que sus hermanos, ambas niñas, Mariam y Noorat, de 2 años, fueron internadas en la unidad pediátrica general y fueron tratadas con pastillas antipalúdicas.

Recuperación

Afortunadamente, los cinco niños de la familia Adisa se recuperaron de esta extraordinaria prueba. Después de dos días de tratamiento intensivo, Mohammad estaba lo suficientemente bien para que los médicos lo desconectaran de la máquina para respirar. Al tercer día, Mohammad, Mansour y Ridhwan se sentían mucho mejor y fueron trasladados a la unidad general. Siete días después de haber sido internados, los cinco niños recibieron el alta del hospital, bien recuperados y sin paludismo.

Sus padres estaban muy agradecidos por este feliz desenlace. Ellos desean compartir esta historia aleccionadora para alentar a las personas que viajan a lugares donde se transmite el paludismo a que tomen las precauciones sencillas que pueden prevenir esta peligrosa enfermedad.

Nota a pie de página

*Fatai y Hanifat Adisa autorizaron a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para que los entrevistaran acerca de la enfermedad de sus hijos, hablaran sobre el caso con los médicos y publicaran esta historia.

Esta página fue revisada el: 11 de febrero de 2015