Una historia aleccionadora: La dura experiencia de un viajero con un caso grave de paludismo (malaria)

In Haiti

El Sr. Ver Wys estaba regresando a casa después de pasar tres semanas en Haití trabajando para Friend Ships, un grupo humanitario con sede en Port Mercy en Lake Charles. Había partido hacia Haití el 15 de enero del 2005 a bordo del Spirit of Grace, uno de los barcos de la flota que Friend Ships usa para llevar a cabo su misión. Trabajó en la capital de Haití, Puerto Príncipe, entregando el material de ayuda humanitaria que el barco llevó para sus destinatarios. Disfrutó su trabajo y lo encontró muy gratificante, de la misma manera en que había disfrutado todos sus trabajos anteriores con Friend Ships durante los últimos 8 años. Y durante este, su primer viaje a Haití, había llegado a querer a los haitianos y a su país, tan dinámicos y llenos de esperanzas a pesar de todos los problemas que enfrentan.

Durante su primera semana en Haití, el Sr. Ver Wys durmió en el barco. Después se trasladó a tierra y pasó el resto de su estadía en Puerto Príncipe, durmiendo en una tienda de campaña mediana en las afueras de la ciudad. Había muchos mosquitos y otros insectos molestosos, especialmente de noche, y el Sr. Ver Wys a veces usaba repelentes para evitar las picaduras. Sin embargo, no usó un mosquitero, a pesar de que el lugar donde dormía no tenía aire acondicionado ni mallas protectoras contra los insectos. Un mosquitero tratado con insecticida, que proporciona una barrera protectora al dormir, hubiese protegido al Sr. Ver Wys de las picaduras de los mosquitos durante la noche.

Acerca de las pastillas contra el paludismo

Por lo general, cuando las personas viajan a lugares del mundo donde hay transmisión de paludismo, , sus médicos les recetan medicamentos para ayudar a prevenirlo. El Sr. Ver Wys no tomó ninguna pastilla contra el paludismo, aun cuando el médico del barco le había recomendado que tomara pastillas de cloroquina para evitar contraerlo. El Sr. Ver Wys pensó que su riesgo de contraer paludismo era bajo y estaba preocupado por los desagradables efectos secundarios que podrían causar las pastillas antipalúdicas. Otros miembros de la tripulación tampoco tomaron su medicamento de la forma indicada ni siguieron otras pautas de prevención. Además, durante otros viajes con Friend Ships a la isla de Roatán en Honduras y a Guatemala, el Sr. Ver Wys no había tomado pastillas contra el paludismo. Debido a que en esos viajes no contrajo paludismo, pensó que en esta ocasión tampoco necesitaba tomarlas.

Enfermedad en Lake Charles

El Sr. Ver Wys aún tenía fiebre y pérdida del apetito cuando el barco atracó en Lake Charles el 19 de febrero. Poco después de su regreso, dado que aún no se sentía bien, fue a la sala de emergencias de un hospital local para averiguar qué le sucedía. Allí le dieron un diagnóstico equivocado de influenza (gripe). El hospital le dio tratamiento con líquidos por vía intravenosa para aliviar su deshidratación y lo enviaron a casa el mismo día. Durante los días siguientes, sus síntomas empeoraron, y se sintió más débil y confundido.

El Sr. Ver Wys no recuerda nada de la última etapa de su enfermedad. Sus amigos, parientes y los trabajadores de la salud que lo cuidaron durante su enfermedad tuvieron que contarle el resto de la historia. El Sr. Ver Wys se desmayó varias veces en los días después de haber ido a la sala de emergencias y un médico de Friend Ships que lo visitó decidió que tenía que ir a un hospital de inmediato. El Sr. Ver Wys fue al W. O. Moss Regional Medical Center, un hospital de la Universidad Estatal de Luisiana en Lake Charles, tarde en la noche del 24 de febrero. En el hospital balbuceaba y tenía dificultad para responder a instrucciones sencillas. Luego se sintió cada vez más confundido. Estos síntomas indicaban que su cerebro no estaba funcionando bien. Tenía fiebre de 103 grados Fahrenheit, su presión arterial era inquietantemente baja, y tanto su pulso como su frecuencia respiratoria estaban muy altos. Las pruebas de laboratorio mostraron que había perdido sangre y que sus plaquetas (un componente esencial para la coagulación sanguínea) estaban bajas, lo que lo ponía en riesgo de tener hemorragias graves. Los exámenes de laboratorio también indicaron que su hígado y los riñones tampoco estaban funcionando bien.

Su hermana Mary Lou y su hermano George, que viajaron desde Michigan para estar junto al Sr. Ver Wys, estaban angustiados por su apariencia y temían que se fuera a morir. Analizaron los arreglos que debían hacerse para la atención a largo plazo en caso de que sobreviviera, pero tuviera daño cerebral. Los amigos del Sr. Ver Wys en Friend Ships publicaron un mensaje en su sitio web pidiéndoles a las personas que rezaran por su salud.

Diagnóstico

Por suerte para el Sr. Ver Wys, dos de los médicos que lo atendieron en el hospital eran de Pakistán y de Perú, países donde frecuentemente hay casos de paludismo. Una vez que se enteraron del viaje del Sr. Ver Wys, pusieron al paludismo en los primeros lugares de su lista de posibles diagnósticos. Sospecharon que durante su estadía en Puerto Príncipe, el Sr. Ver Wys había sido picado por un mosquito portador de los parásitos del paludismo. Los parásitos entraron a la sangre del Sr. Ver Wys, donde crecieron y se multiplicaron libremente porque no había tomado medicamentos antipalúdicos.

Rápidamente, trabajadores del laboratorio del hospital tomaron muestras de sangre del Sr. Ver Wys y las esparcieron en un portaobjetos (“frotis sanguíneos”). Analizaron los frotis sanguíneos bajo el microscopio y vieron parásitos del paludismo del tipo llamado Plasmodium falciparum. El paludismo causado por este tipo de parásito es muy grave y puede causar la muerte de las personas que lo contraen. El conteo de parásitos en la sangre del Sr. Ver Wys era alto: en los frotis sanguíneos, uno de cada 20 glóbulos rojos estaba infectado por el parásito del paludismo. Los resultados de estas pruebas explicaban los síntomas del Sr. Ver Wys. El paludismo estaba afectando su cerebro (paludismo cerebral), uno de los efectos más mortales que el paludismo puede tener en el cuerpo.

Tratamiento

Una vez que al Sr. Ver Wys se le diagnosticó paludismo, su caso fue tratado como una emergencia médica. Recibió dos poderosos medicamentos antipalúdicos: quinidina (similar a la quinina), a través de un goteo intravenoso constante para administración rápida, y doxiciclina, un antibiótico que también mata a los parásitos del paludismo. Además, también recibió múltiples transfusiones de glóbulos sanguíneos y plaquetas para subsanar el daño causado por los parásitos del paludismo en su sangre.

Debido a que el W. O. Moss Regional Medical Center —como la mayoría de los hospitales en los Estados Unidos— solo trata casos de paludismo en muy pocas ocasiones, sus médicos también consultaron a los CDC por teléfono** y usaron las directrices para médicos que hay en el sitio web de los CDC para el tratamiento de este difícil caso. Durante varios días, el organismo del Sr. Ver Wys luchó contra el paludismo. Pasó por varios niveles de conciencia.

Finalmente, después de cuatro días en la unidad de cuidados intensivos, el Sr. Ver Wys comenzó a mejorar, y al final recuperó su nivel normal de conciencia y sus signos vitales volvieron a la normalidad.

Fue dado de alta después de pasar 10 días en el hospital. El costo total de su hospitalización fue de 23 383 dólares y 15 centavos.

Desenlace

Cuando se hizo esta entrevista, dos semanas después de haber pasado por esta dura experiencia, el Sr. Ver Wys estaba de regreso en su barco.

Había vuelto a trabajar. Aunque se sentía bien, aún no había recuperado todas sus fuerzas y todavía necesitaba ganar el peso que perdió mientras estuvo enfermo.

“La próxima vez que viaje a un lugar con riesgo de paludismo, me tomaré mis pastillas”, dice el Sr. Ver Wys. “Espero que mi historia convenza a otras personas para que hagan lo mismo”, agrega.

Nota a pie de página

* Stuart Ver Wys autorizó a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades para que lo entrevistaran, hablaran sobre sus antecedentes médicos con los doctores que lo atendieron y publicaran esta historia.

** Health care providers needing assistance with diagnosis or management of suspected cases of malaria should call the CDC Malaria Hotline: 770-488-7788 (M-F, 9 am – 5 pm, eastern time). Emergency consultation after hours, call: 770-488-7100 and request to speak with a CDC Malaria Branch clinician.

Esta página fue revisada el: 16 de febrero de 2015