Una historia aleccionadora: Los riesgos de los medicamentos antipalúdicos cuya eficacia no se ha comprobado

Tom Miller ha realizado varios viajes como misionero y con fines médicos, en los últimos 25 años, a países como Kenia, Haití, Perú y Rusia. Su cara se ilumina cuando describe a las personas que ha conocido durante esos viajes y el trabajo que ha realizado.

En su viaje a Nigeria, en diciembre del 2004, Tom tenía toda la intención de mantenerse sano. Sus preparativos incluyeron recibir las vacunas recomendadas contra la fiebre amarilla, la hepatitis A y otras enfermedades más en el departamento de salud de su condado en la Ciudad de OklahomaExternal. El departamento de salud también le dio información escrita sobre el paludismo (malaria) y le recomendó que tomara medicamentos antipalúdicos como medida preventiva.

Tom sabía que el paludismo es una enfermedad grave y conocía las recomendaciones para prevenirlo por medio del uso de clorhidrato de mefloquina. Él había tomado mefloquina en viajes anteriores a países con riesgo de transmisión de paludismo y había logrado evitar contraer la infección. Sin embargo, las historias recientes de paludismo resistente a los medicamentos y algunos efectos secundarios de la mefloquina que se habían reportado lo motivaron a buscar una alternativa en Internet. Buscó en Internet un tratamiento homeopático contra el paludismo y encontró un sitio web que ofrecía un producto homeopático que afirmaba ser eficaz en la prevención y el tratamiento del paludismo. El sitio web tenía varios testimonios de personas que aseguraban que habían prevenido o tratado el paludismo al tomar un medicamento homeopático. Desafortunadamente, Tom no sabía que los medicamentos homeopáticos no son regulados por la Administración de Alimentos y MedicamentosExternal , federal, de modo que su eficacia no ha sido comprobada científicamente. Confió en la información que encontró en el sitio web y compró el medicamento homeopático. Este costaba casi la mitad de lo que cuesta la mefloquina recetada.

Tom siguió las instrucciones para el tratamiento preventivo y usó el producto homeopático antes de su llegada a Nigeria y durante su estadía en ese país. Él sabía que tenía picaduras de mosquitos y el lugar donde dormía no tenía mosquiteros, que es otra de las medidas de prevención recomendadas.

Cuando regresó a los Estados Unidos ya era la temporada navideña, así que Tom planeó visitar a su familia en Silver Creek (Misisipi). Unos días antes de manejar a Misisipi, empezó a tener síntomas parecidos a los de la influenza (gripe) y escalofríos, pero no se preocupó demasiado pensando que, probablemente, era un caso leve de influenza.

Cuando llegó a la casa de sus padres el día antes de Navidad, los síntomas empeoraron. Aumentó la dosis del producto homeopático —tal como lo recomendaban sus fabricantes para el tratamiento del paludismo— y empezó a notar un sarpullido en sus brazos y el pecho. Asistió a las reuniones familiares, pero a medida que pasaba el tiempo se empezó a sentir peor, con fiebre de 103.7 grados, náuseas y sarpullido. Finalmente, su padre insistió en llevarlo a la sala de emergencias local en Monticello, y desde allí fue trasladado al hospital Forrest General en Hattiesburg. Rápidamente lo llevaron a la unidad de cuidados intensivos con el diagnóstico de insuficiencia renal, anemia, coagulación intravascular diseminada (un síndrome que en poco tiempo puede causar un choque cardiocirculatorio y la muerte) y encefalopatía (una disfunción cerebral). Lo conectaron a un respirador artificial. Una prueba de laboratorio (llamada frotis sanguíneo) mostró que tenía parásitos de Plasmodium falciparum, el parásito que causa la forma más grave de paludismo. A su familia le dijeron que la afección de Tom era muy grave y que era posible que no sobreviviera. Recibió tratamiento con medicamentos antipalúdicos y muchos productos sanguíneos, y estuvo a punto de necesitar diálisis a causa del daño en sus riñones. Afortunadamente, a pesar de la gravedad de la enfermedad de Tom, el tratamiento fue eficaz. Tom dice que despertó siete días después con muy pocos recuerdos de cómo fue a dar en el hospital.

Tom reconoce que la decisión de visitar a su familia en Misisipi probablemente le salvó la vida, ya que, de lo contrario, habría regresado a Oklahoma solo, sin nadie que lo cuidara. Aunque agradecido por haberse recuperado, Tom enfrentó nuevos obstáculos al tratar de conseguir cobertura de seguro médico para su hospitalización. Como se enfermó mientras cambiaba de compañía de seguros, quedó con una cuenta de gastos médicos de más de 35 000 dólares. Su empleador por 12 años contribuyó generosamente al pago de la factura del hospital y su iglesia también hizo una pequeña contribución, pero Tom aún es responsable de la mayor parte de la cuenta.

Además de la carga financiera, también perdió dos semanas de trabajo. Él admite que probablemente regresó demasiado pronto al trabajo, pero pudo cumplir con sus responsabilidades desde la oficina. A pesar de haber tenido buena salud anteriormente, su periodo de recuperación fue de cerca de seis meses.

Tom está agradecido por haberse recuperado y ha tomado con buen humor lo que aprendió por no tomar el medicamento antipalúdico recomendado. Cuando se le preguntó qué consejo daría sobre la prevención del paludismo, dijo que recomendaría consultar al departamento de salud y seguir sus recomendaciones para prevenir esta enfermedad.

A las personas que viajan a lugares donde puedan estar expuestas al paludismo se les recomienda consultar el sitio web de los CDC mencionado anteriormente, y seguir las recomendaciones que incluyen el uso de un repelente de mosquitos, mosquiteros y medicamentos preventivos que estén aprobados. Tenga cuidado con los medicamentos que se obtienen sin receta médica, ya que medicamentos falsificados también pueden poner a las personas en riesgo de contraer el paludismo. El paludismo puede prevenirse si se siguen las instrucciones correctas.

Contributed by Becky Coffman, Oklahoma State Department of Health

Esta página fue revisada el: 12 de febrero de 2015