Estrategias para optimizar el suministro de mascarillas

Estrategias para optimizar el suministro de mascarillas
Actualizado 8 de Ago. de 2020

Audiencia: Estas consideraciones están destinadas a los funcionarios federales, estatales y locales de salud pública; líderes de servicios de salud ocupacional y programas para la prevención y el control de infecciones; y otros líderes en entornos de atención médica que tienen la responsabilidad de elaborar e implementar políticas y procedimientos para prevenir la transmisión de patógenos en estos entornos.

Objetivo: Este documento ofrece una serie de estrategias u opciones para optimizar los suministros de mascarillas en entornos de atención médica cuando el suministro sea limitado. No aborda otros aspectos de la planificación de respuesta a una pandemia; para aquellos aspectos, los establecimientos de atención médica pueden remitirse a los planes de preparación frente al COVID-19.

La capacidad ante un aumento repentino hace referencia a la habilidad de manejar un aumento súbito e inesperado del volumen de pacientes, que de otra manera pondría a prueba o excedería en gran medida la capacidad presente de un establecimiento. Si bien no hay mediciones ni desencadenantes aceptados comúnmente para distinguir entre la capacidad ante un aumento repentino y la capacidad diaria para la atención de pacientes, la capacidad ante un aumento repentino es un marco útil para buscar una solución al suministro reducido de mascarillas durante la respuesta al COVID-19. Se han utilizado tres estratos generales para describir la capacidad ante un aumento repentino y se pueden usar para priorizar medidas para conservar los suministros de mascarillas a lo largo de la atención continua de pacientes.

  • Capacidad convencional: las medidas consisten en proveer atención a los pacientes sin ningún cambio en las prácticas contemporáneas diarias. Este conjunto de medidas, que consisten en controles de ingeniería, administrativos y de equipo de protección personal (EPP) ya debe estar implementado en los planes generales para la prevención y el control de infecciones en entornos de atención médica.
  • Capacidad de contingencia: las medidas pueden cambiar las prácticas estándares diarias, pero quizás no tengan ningún impacto significativo en la atención prestada al paciente o en la seguridad del personal de atención médica. Estas prácticas podrían ser usadas temporalmente durante los periodos previstos de escasez de mascarillas.
  • Capacidad en situación de crisis: las estrategias no se corresponden con los estándares de los Estados Unidos para la atención de pacientes. Es posible que sea necesario considerar estas medidas, o una combinación de ellas, durante los periodos en que se sepa que hay escasez de mascarillas.

Las siguientes estrategias de contingencia y en situación de crisis se basan en estos supuestos:

    1. Los establecimientos conocen su inventario y cadena de suministro de mascarillas
    2. Los establecimientos conocen su tasa de utilización de mascarillas
    3. Los establecimientos están en contacto con coaliciones locales de atención médica, y socios federales, estatales y locales de salud pública (p. ej., personal de preparación y respuesta a emergencias de salud pública) en relación con la identificación de suministros adicionales.
    4. Los establecimientos ya han implementado otras medidas de control de ingeniería y administrativas que incluyen:
      • Reducir la cantidad de pacientes que van al hospital o a entornos de atención ambulatoria
      • No permitir que el personal de atención médica que no sea esencial para el cuidado de pacientes ingrese al área donde se proporcionan los cuidados
      • Reducir los encuentros en persona entre el personal de atención médica y los pacientes
      • No permitir las visitas a pacientes con COVID-19 confirmado o presunto
      • Agrupar a los pacientes y al personal de atención médica
      • Maximizar el uso de telemedicina
    5. Los establecimientos le han provisto al personal de atención médica la educación y capacitación requeridas, que incluye hacerlo demostrar su competencia para ponerse y quitarse todo conjunto de EPP que use al realizar las tareas laborales que son de su responsabilidad, como la prestación de cuidados a pacientes.

Estrategias para la capacidad convencional

Usar las mascarillas según las indicaciones de la etiqueta del producto y los requisitos locales, estatales y federales.

  • Las mascarillas quirúrgicas aprobadas por la FDA están diseñadas para proteger contra salpicaduras y rociados, y se las prioriza para el uso en situaciones en las que se prevea ese tipo de exposición, como en los procedimientos quirúrgicos.
  • Las mascarillas que no están reguladas por la FDA —como ocurre con algunas mascarillas para procedimientos, que comúnmente se usan con propósitos de aislamiento— quizás no provean protección contra salpicaduras y rociados.

Estrategias para la capacidad de contingencia

Cancelar de forma selectiva las citas y los procedimientos programados y no urgentes para los cuales el personal de atención médica comúnmente usa una mascarilla.

Retirar las mascarillas para visitas que estén en las áreas públicas.

Los establecimientos de atención médica pueden plantearse retirar todas las mascarillas que estén en las áreas públicas. Las mascarillas pueden estar disponibles para ser provistas a los pacientes sintomáticos al registrarse en los puntos de ingreso. Todas las mascarillas deben colocarse en un lugar seguro y monitoreado. Esto es especialmente importante en las áreas muy concurridas, como las salas de emergencias.

Implementar el uso extendido de las mascarillas.

El uso extendido de las mascarillas es la práctica de usar la misma mascarilla en encuentros reiterados donde haya contacto cercano con varios pacientes diferentes, sin quitársela entre un encuentro y otro.

  • La mascarilla debe quitarse y desecharse en el caso de que esté sucia o dañada, o si resulta difícil respirar a través de ella.
  • El personal de atención médica debe tener cuidado para no tocar su mascarilla. Si la toca o la ajusta, inmediatamente debe higienizarse las manos.
  • El personal de atención médica debe retirarse del área de cuidados de pacientes si necesita quitarse la mascarilla.

Reservar las mascarillas para que sean usadas por el personal de atención médica, en lugar de los pacientes para el control de fuente.

Hacer que los pacientes con síntomas de infección respiratoria usen pañuelos desechables u otras barreras para cubrirse la nariz y la boca.

Estrategias para la capacidad en situación de crisis

Cancelar todas las citas y los procedimientos programados y no urgentes para los cuales el personal de atención médica comúnmente use una mascarilla.

Usar las mascarillas más allá de la fecha de vida útil asignada por el fabricante durante las actividades de atención y cuidado de pacientes.

Si no hay una fecha en la etiqueta o en el envoltorio de la mascarilla, los establecimientos deben comunicarse con el fabricante. El usuario debe inspeccionar visualmente el producto antes de usarlo y, si algo le preocupa (como materiales degradados o roturas visibles), debe desecharlo.

Implementar la reutilización limitada de las mascarillas.

La reutilización de las mascarillas es la práctica de usar la misma mascarilla, por parte de un miembro del personal de atención médica, en múltiples encuentros con diferentes pacientes, pero quitársela después de cada encuentro. Como se desconoce cuál es la contribución potencial de la transmisión por contacto del SARS-CoV-2, se debe tener cuidado para asegurarse de que el personal de atención médica no toque la superficie exterior de la mascarilla durante el cuidado del paciente, y que la mascarilla se quite y remplace de un modo cuidadoso y prudente.

  • La mascarilla debe quitarse y desecharse en el caso de que esté sucia o dañada, o si resulta difícil respirar a través de ella.
  • No todas las mascarillas pueden volver a usarse.
    • Las mascarillas que se ajustan al proveedor atando tiras quizás no puedan quitarse sin romperse y deben considerarse solamente para el uso extendido, en lugar de la reutilización.
    • Las mascarillas con elástico que va detrás de las orejas podrían ser más apropiadas para la reutilización.
  • El personal de atención médica debe retirarse del área de cuidados de pacientes si necesita quitarse la mascarilla. Las mascarillas deben doblarse cuidadosamente para que la superficie exterior se mantenga hacia adentro y contra sí misma para reducir el contacto con esa superficie exterior al guardarla. La mascarilla doblada puede guardarse entre usos en una bolsa de papel limpia y que se pueda sellar o en un recipiente que permita el paso del aire.

Priorizar las mascarillas para actividades seleccionadas, como las siguientes:

  • Para realizar operaciones quirúrgicas y procedimientos esenciales
  • Durante las actividades de cuidados donde se prevea que habrá salpicaduras y rociados
  • Durante las actividades donde no se pueda evitar el contacto prolongado cara a cara o cercano con un paciente potencialmente infeccioso
  • Para realizar procedimientos que generen aerosoles, si los respiradores ya no están disponibles

Cuando no haya mascarillas disponibles, las opciones incluyen:

No permitir que el personal de atención médica con mayor riesgo de enfermarse gravemente con el COVID-19 tenga contacto con pacientes que se sepa o se sospeche que tengan esta enfermedad.
Cuando haya importantes limitaciones de recursos, considerar excluir al personal de atención médica que podría tener un mayor riesgo de enfermarse gravemente con el COVID-19 —como aquellos que tengan más edad, aquellos con afecciones crónicas, o quienes estén embarazadas— de la atención de pacientes con COVID-19 confirmado o presunto.

Asignar al personal de atención médica convaleciente para que provea cuidados a pacientes que se sepa o se sospeche que tengan COVID-19.
Quizás sea posible asignar, de preferencia, a personal de atención médica que se haya recuperado clínicamente del COVID-19 para que provea cuidados a paciente adicionales con esta enfermedad. Es posible que las personas que se han recuperado del COVID-19 hayan desarrollado algún tipo de inmunidad protectora, pero esto aún no se ha confirmado.

Usar un protector facial que cubra el frente completo (que se extienda hasta el mentón o más abajo) y los costados de la cara sin mascarilla.

Considerar el uso de salas de aislamiento de pacientes apropiadas para reducir el riesgo.
Los dispositivos de ventilación portátiles con filtrado de alta eficacia de partículas en el aire (HEPA) que se ubiquen cuidadosamente pueden aumentar los cambios eficaces por hora de aire limpio a la habitación del paciente, reduciendo el riesgo para las personas que ingresen a la habitación sin protección respiratoria. NIOSH ha elaborado directrices para el uso de sistemas portátiles de filtrado de alta eficacia de partículas en el aire (HEPA) para crear salas de aislamiento de pacientes apropiadas. El enfoque de la sala de aislamiento de pacientes apropiada implica establecer un área con tasa de ventilación alta, presión negativa y aislamiento interior que se encuentre dentro de un área ventilada más amplia y “limpia”.

Considerar el uso de cabeceras de cama ventiladas
NIOSH ha creado la cabecera ventilada que atrae el aire exhalado por el paciente en la cama hacia un filtro HEPA, reduciendo el riesgo del personal de atención médica a la exposición a aerosoles generados por el paciente. Esta tecnología consiste en un marco de aluminio liviano, sólido y ajustable con una cubierta plástica retractable. La cabecera ventilada puede usarse junto con las unidades de ventilación o filtrado HEPA para proveer capacidad de aislamiento de forma súbita dentro de una variedad de entornos, desde habitaciones tradicionales de pacientes a estaciones de triaje y refugios médicos de emergencia.

Uso de mascarillas hechas en casa por parte del personal de atención médica:
En los entornos donde no haya mascarillas disponibles, el personal de atención médica podría usar como último recurso las mascarillas hechas en casa (p. ej., bandanas, bufandas) para el cuidado de pacientes con COVID-19. Sin embargo, las mascarillas hechas en casa no se consideran EPP debido a que se desconoce su capacidad para proteger al personal de atención médica. Se debe tener prudencia al considerar esta opción. Las mascarillas hechas en casa idealmente deberían usarse junto con un protector facial que cubra el frente completo (que se extienda hasta el mentón o más abajo) y los costados de la cara.

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Última actualización 8 de Ago. de 2020