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Prácticas Óptimas para la Prevención de la Violencia Juvenil

Capítulo 1:
Planificación, ejecución y evaluación de una intervención --Una visión general

La planificación, ejecución y evaluación de una intervención puede representar un desafío, sobre todo para alguien que nunca haya desempeñado labores de este tipo. No obstante, usted puede incrementar sus probabilidades de éxito si sigue determinados pasos. En este capítulo encontrará una breve presentación de los mismos.

En este capítulo se explica cómo y por qué debe hacerse lo siguiente:

  • Describir el problema de la violencia juvenil en su comunidad

  • Seleccionar los grupos de participantes enfocados

  • Seleccionar posibles entornos en los que los futuros participantes estén a su alcance

  • Fijar metas y objetivos

  • Seleccionar una intervención - o varias intervenciones - que respondan de manera más apropiada a sus metas y objetivos y satisfagan las necesidades de sus participantes

  • Hallar recursos para su intervención

  • Lograr la participación de la comunidad

  • Elaborar materiales y diseñar actividades para su intervención

  • Contratar y entrenar al personal

  • Hacer un seguimiento de la intervención

  • Evaluar el éxito de su intervención

En caso de que, después de leer este capítulo, tenga preguntas o inquietudes respecto del diseño de una intervención en su comunidad, consulte la sección Recursos adicionales al final del presente capítulo. Las publicaciones allí enumeradas contienen información útil sobre temas tales como: evaluación de los recursos de la comunidad, disposición para el cambio, trabajo con poblaciones heterogéneas y evaluación de un programa.

Definiciones

Como podrá observar, los términos estrategia, intervención y programa aparecen en numerosas oportunidades a lo largo de este libro de referencia. A continuación presentamos las definiciones de dichos términos debido a que podrían tener significados ligeramente distintos para personas de diferentes profesiones. De esta manera, todos los lectores sabrán cuál es el sentido exacto de esos términos en esta publicación.

Estrategia: Enfoque conceptual general para prevenir la violencia infantil y juvenil. Por ejemplo, las visitas en el hogar pueden proporcionar una capacitación básica para desarrollar habilidades de crianza en adolescentes embarazadas.

Intervención:Conjunto específico de actividades y material de apoyo especialmente diseñado para prevenir la violencia juvenil y los factores que contribuyen a la misma. Por ejemplo, una escuela puede llevar a la práctica un programa o actividades de representación que estimulen la participación activa de los estudiantes con el fin de ayudar a estos jóvenes a desarrollar habilidades para resolver conflictos.

Programa:Conjunto de estrategias (y, por lo tanto, de varios tipos de intervenciones) diseñado para prevenir la violencia juvenil. Por ejemplo, una comunidad puede decidir recurrir a un programa en la escuela conjuntamente con una intervención con visitas en el hogar.

Describa el problema

Antes de poder planificar una intervención para prevenir la violencia infantil y juvenil en su comunidad, es imprescindible entender claramente la naturaleza del problema. La descripción del problema le permitirá identificar quiénes son los individuos más afectados por el mismo y dónde se plantea dicho problema con mayor frecuencia con el fin de afinar la intervención. Este proceso le brindará la oportunidad de fijar objetivos realistas para la intervención y establecer lineamientos que le permitan evaluar el avance logrado. De igual manera, necesita una definición precisa del problema para convencer a los legisladores, líderes comunitarios, padres, voluntarios y posibles patrocinadores de que su intervención es necesaria.

La información necesaria para describir el problema se puede obtener de varias fuentes. Los datos cuantitativos pueden ser suministrados por un número de agencias y organizaciones especializadas en la recopilación de datos estadísticos sobre la violencia juvenil. También puede entrevistar o encuestar a los miembros de su comunidad para obtener información cualitativa (por ejemplo, opiniones, actitudes). Sea cual fuere la fuente de información, asegúrese de que aquellos que la recopilen sean personas respetadas que gocen de la confianza de la comunidad.

Información verídica

Existen numerosas fuentes de datos que le ayudarán a definir el problema de la violencia juvenil en su comunidad. La Tabla 1 indica algunas de estas fuentes. El Apéndice A del presente libro de referencia también contiene datos sobre la violencia juvenil a nivel nacional. Haga una pequeña investigación antes de solicitar información a las agencias u organizaciones.

Tabla 1

Fuentes de información concreta sobre la violencia juvenil

  • Expedientes policiales
  • Departamento de estadísticas demográficas del ministerio de sanidad local o estatal
  • Servicios forenses
  • Expedientes de hospitales o de servicios de emergencia
  • Expedientes de servicios ambulatorios de clínicas públicas o privadas
  • Expedientes de servicios médicos de emergencia (ambulancias)
  • Expedientes de enfermeras escolares, registros de asistencia e informes de sanciones disciplinarias.
  • Encuestas sobre comportamientos de riesgo de los jóvenes (para más detalles refiérase a "Recursos adicionales")
  • Agencias Federales (para más detalles véase "Recursos adicionales")

Es conveniente tratar de saber exactamente de qué información dispone un organismo dado y limitar su solicitud a dicha información. Evite enviar una solicitud de información general a varias agencias con la esperanza de conseguir la información que necesita.

Como la información relacionada con los jóvenes y adolescentes que cometen actos de violencia, es por lo general confidencial, es posible que deba obtener datos generales. Dichos datos son exclusivamente estadísticos y no permiten identificar a las personas involucradas. En caso de colaborar con un ente de investigación o una universidad, el personal debería poder indicarle cómo acceder legalmente a estos expedientes.

Después de saber exactamente cuántos jóvenes cometieron actos violentos, cuándo y dónde ocurrieron y en qué circunstancias, podrá usted intentar descubrir los factores que, dentro de su comunidad, puedan contribuir a la violencia. Entre estos factores cabe destacar el racismo, la pobreza, el desempleo, y otras condiciones sociales, culturales o económicas. Parte de esta información puede ser suministrada por la Oficina del Censo (por medio de su biblioteca local), las estadísticas del Departamento del Trabajo, y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Opiniones de miembros de la comunidad

¿Cómo se percibe el problema de la violencia juvenil dentro de su comunidad? ¿Cuáles son, a juicio de los miembros de su comunidad, las causas de esta violencia? Para responder a estas preguntas, encueste a los residentes de su barrio, líderes comunitarios, personal educativo, personal legal, miembros de las fuerzas policiales, trabajadores del sector sanitario y padres. Pregunte, por ejemplo, a los directores de escuelas y consejeros pedagógicos acerca de los actos de violencia que observan en las escuelas y escuche sus ideas para reducirlos. Hable con los jóvenes, en particular con aquellos que tienen problemas o corren riesgo de caer en problemas (por ejemplo, los que han sido expulsados de la escuela). Establezca contacto con los jóvenes y sus padres en sus hogares, así como en el mayor número de lugares de encuentro, tales como supermercados, centros comerciales, canchas de baloncesto y otras áreas de esparcimiento, iglesias y escuelas. Es posible que las universidades le puedan ayudar en sus encuestas.

Las encuestas y entrevistas son útiles porque le ayudan a obtener información que no figura en las estadísticas. Las respuestas a las encuestas le permiten evaluar las opiniones, conocimientos y actitudes de los miembros de la comunidad acerca de la violencia juvenil. De igual manera, pueden identificar normas sociales y determinar prioridades comunitarias. Es muy probable que consiga ideas sobre posibles intervenciones.

Interpretación de los datos

Es posible que deba analizar e interpretar los datos obtenidos de los informes estadísticos y encuestas antes de poder usarlos. Solicite la ayuda de un especialista en estadísticas u otro experto para entender más fácilmente los datos recopilados antes de presentarlos a los líderes de su comunidad.

Cuando tenga a su disposición los datos acerca de su comunidad, compárelos con los de su estado y los del resto del país. Esta comparación permitirá a los líderes comunitarios adquirir cierta perspectiva.

Seleccione los grupos de futuros participantes

Un grupo de futuros participantes es el conjunto de personas que deben ser afectados por su intervención. Los datos que usted recopiló sobre su comunidad le ayudarán a decidir hacia qué grupo orientar su intervención. Este grupo puede ser general o específico, en función del problema de violencia juvenil en su comunidad y los recursos disponibles para abordarlo. En la Tabla 2 figuran algunos posibles grupos de participantes.

Población general de niños y adolescentes

Las intervenciones orientadas hacia todos los niños de una comunidad requieren de numerosos recursos y pueden por lo tanto ser muy costosas. El aspecto positivo de estas intervenciones de amplio espectro es que los mensajes de prevención de la violencia llegan a un gran número de jóvenes. Pero, la desventaja es que tal vez no afecten a los jóvenes en situaciones de alto riesgo tanto como las intervenciones restringidas.

Niños y adolescentes en situaciones de riesgo y de alto riesgo

Las investigaciones han demostrado la existencia de factores que hacen que los niños sean más propensos a desarrollar comportamientos agresivos. Dichos factores incluyen las características o el comportamiento de un individuo, como por ejemplo, antecedentes de agresión, creencias que sustentan el uso de la violencia, problemas sociales o cognoscitivos y consumo de alcohol o drogas. Aquí también se incluyen circunstancias de índole familiar o comunitaria, tales como consumo de alcohol o drogas por parte de los padres, falta de disciplina o supervisión por parte de los mismos, maltrato conyugal o infantil, carencia de lazos afectivos entre padres e hijos, acceso a armas de fuego, divorcio, mudanzas u otros trastornos familiares. Los problemas en la escuela, como la indisciplina recurrente y la creación de nexos con jóvenes agresivos, también pueden hacer que una persona joven corra el riesgo de desarrollar un comportamiento agresivo (Dahlberg 1998).

Los individuos en situación de alto riesgo son aquellos que recurren sistemáticamente a las peleas para resolver problemas, tienen antecedentes penales, han ocasionado heridas graves por actos de violencia en reiteradas oportunidades, han sido víctimas de la violencia, han fracasado en los estudios o han abandonado la escuela, portan un arma, pertenecen a una pandilla o consumen drogas. También se considera que están en situación de alto riesgo los niños y adolescentes que cambian a menudo de residencia, incluyendo a los hijos de inmigrantes y trabajadores migrantes.

En caso de que usted decida dedicarse a grupos en situación de riesgo o de alto riesgo, prepárese para enfrentar grandes desafíos. Es probable que tenga que reclutar trabajadores sociales para ubicar y abordar a jóvenes en situación de alto riesgo, ya que muchos de ellos ya no van a la escuela. Es también muy probable que tenga dificultad en lograr receptividad y ganar la confianza de estos jóvenes.

Tabla 2

Grupos de participantes potenciales para intervenciones de prevención de la violencia juvenil

Todos los niños y adolescentes de una comunidad

Todos los niños de un grupo de edad, una escuela o un grado específico

Niños y adolescentes expuestos a ciertos factores de riesgo, tales como:

consumo de alcohol u otras drogas
antecedentes de agresión a temprana edad
problemas de adaptación social o aprendizaje
exposición a escenas de violencia en el hogar, el vecindario
o los medios de comunicación socia
consumo de alcohol o drogas por parte de los padres
amigos con problemas de comportamiento
fracaso académico o bajo rendimiento escolar
pobreza
divorcio reciente, mudanzas u otros trastornos familiares
acceso a armas de fuego
 

 

Niños y adolescentes que exhiben conductas de alto riesgo, tales como:

actividad delincuencial
riñas o hechos causantes de víctimas
uso indebido de alcohol o drogas
venta de drogas
porte de armas
participación en pandillas
abandono escolar
desempleo
falta de vivienda
inmigración reciente

 

Padres y otros miembros de la familia

Adultos influyentes, como por ejemplo:

maestros
entrenadores
personas encargadas del cuidado de los niños
 

Población general de una comunidad

Niños pequeños (hasta los 10 años)

La violencia es un comportamiento aprendido. Los valores, actitudes y destrezas interpersonales que se adquieren a temprana edad constituyen un factor preponderante en el desarrollo del comportamiento agresivo. Se considera a menudo que los niños de nivel preescolar y primario son sujetos ideales para intervenciones que promueven la no violencia y el mejoramiento de la capacidad para resolver conflictos, debido a que las tendencias agresivas o no agresivas de una persona pueden establecerse en la temprana niñez.

Padres y otros miembros de la familia

Las experiencias familiares constituyen un factor decisivo que puede causar, estimular o acentuar comportamientos agresivos en niños y adolescentes. Por esta razón, es importante llevar a cabo intervenciones orientadas hacia los padres, los hermanos o toda la familia. A menudo, las intervenciones que se realizan en el seno de las familias complementan las intervenciones que se llevan a cabo en las escuelas u otros sectores de la comunidad.

Otros adultos con influencia

Los padres no son los únicos adultos que contribuyen a moldear las creencias y comportamientos de los jóvenes. Los profesores, maestros, entrenadores, personas que cuidan a los niños y vecinos desempeñan a menudo un papel en la manera en que el adolescente percibe la violencia. Al igual que las acciones orientadas hacia la familia, aquellas que involucran a otros adultos en la comunidad pueden ser eficaces para reforzar las intervenciones dirigidas a los jóvenes.

Población general

Existen normas sociales que afectan la manera en que se representa la violencia, determinan si se tolera la violencia juvenil y definen la cantidad de recursos destinados a resolver el problema. Las intervenciones dirigidas a la población general pueden ayudar a entender mejor la magnitud de la violencia juvenil dentro de una comunidad, contribuir a difundir la legislación y las políticas existentes en la materia y crear un entorno que promueva y respalde otras intervenciones con miras a prevenir la violencia juvenil.

Sin embargo, al igual que las intervenciones dirigidas a todos los jóvenes de una comunidad, los esfuerzos realizados para cambiar los valores, actitudes o comportamientos de la totalidad de la comunidad son costosos. Además, es posible que los que más necesiten este cambio no se beneficien de estas intervenciones.

Seleccione un entorno

El entorno de una intervención es el lugar en el que se va a llevar a cabo la acción. Seleccione un entorno que sea apropiado y cómodo para los participantes. Pregúnteles dónde se quieren reunir. Tenga en cuenta también el tipo de intervención que usted planea realizar. Aunque muchas intervenciones tienen un entorno lógico, otras - especialmente las orientadas hacia jóvenes en situación de alto riesgo -no lo tienen. Es posible que tenga que recopilar datos adicionales sobre sus futuros participantes para determinar el lugar en que la intervención será más exitosa. La Tabla 3 indica algunos entornos posibles para llevar a cabo sus acciones de prevención de la violencia juvenil.

Tabla 3

Entornos posibles para realizar acciones de prevención de la violencia juvenil

Población general de jóvenes

escuelas
iglesias
áreas de esparcimiento
centros juveniles
casas
centros comerciales
cines
 

 

Jóvenes en situación de alto riesgo

escuelas especiales
instalaciones correctivas para jóvenes
instalaciones para servicios sociales
instalaciones para salud mental y cuidados médicos
servicios de emergencia hospitalaria
centros recreativos
 

 

Niños de temprana edad

guarderías
viviendas
escuelas
 

 

Padres

hogares
lugares de trabajo
iglesias
centros comunitarios

Establezca metas y objetivos

Decida cuál será la meta de su intervención, una vez que haya identificado y ubicado a las personas que serán objeto de su intervención y sepa cómo ubicarlas. Su meta debe ser una manifestación global de lo que quiere lograr. Luego, determine las acciones concretas que necesita emprender para alcanzar su meta. Esos son sus objetivos, los cuales deben medirse y alcanzarse tomando en cuenta los recursos a su disposición. Dichos objetivos deberían determinar todos los aspectos de la intervención: las personas involucradas, la acción a llevar a cabo, el entorno de la acción y los plazos a respetar (NCIPC 1993). En la Tabla 4 figuran ejemplos de una meta y sus objetivos correspondientes.

Los objetivos son importantes porque ponen en claro las labores a realizar y proporcionan un método de seguimiento de la intervención. En caso de que tuviera muchos objetivos, usted podría agruparlos en función del tipo de resultados: las incidencias en la salud (lesiones o muertes); comportamientos (riñas, expulsiones o abandono de la escuela); u otros aspectos del programa (número de estudiantes en una clase o el número de artículos de prensa publicados sobre la violencia juvenil). El hecho de presentar los objetivos de esta manera puede permitir a líderes comunitarios, colaboradores, entre otros, entender más fácilmente lo que usted trata de lograr.

Cuando vaya a fijar la meta y los objetivos, tenga presente las siguientes pautas:

  • Asegúrese de que están acordes con las características y recursos de su comunidad.

  • En caso de que trabaje conjuntamente con otras organizaciones, tome en cuenta su opinión para asegurarse de que la meta y objetivos de la intervención sean compatibles con los de cada organización.

No incluya objetivos que no estén relacionados con su meta para cubrir proyectos de investigación de otra organización. (No obstante, puede ser beneficioso incorporar pequeños cambios en sus objetivos, en caso de que eso genere recursos significativos para su iniciativa.)

Nunca olvide que sus objetivos no son inmutables. Modifíquelos a medida que surja nueva información, cambien los recursos o cuando las actividades avancen más lenta o rápidamente de lo previsto.

Tabla 4

Meta: Reducir el número de expulsiones por peleas en el primer ciclo de la escuela secundaria

Ejemplo de una meta y sus objetivos

Objetivos:

1. Presentar a más tardar en 2000 un programa de 25 lecciones para el nivel de sexto grado con el fin de ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades sociales y aprender a encarar conflictos de manera apropiada y no agresiva.

Quien: Especialistas en prevención

Que: Ofrecer dos veces por semana sesiones de 1 hora, durante un año escolar, sobre temas tales como: comprensión de sí mismo, solución de conflictos, control de la ira y acciones favorables a su adaptación a la sociedad.

Aquien: Hacer participar a todos los estudiantes de sexto grado

Cuando: A más tardar en 2000

Donde: Escuelas del Condado de Columbia

2. Llevar a cabo, en 2001 a más tardar, un programa a todos los niveles escolares que propugne la mediación en caso de problemas de comportamiento y riñas entre adolescentes.

Quien: Los maestros y sus homólogos mediadores

Que: Llevar a cabo sesiones de mediación semanales

Aquien: Hacer participar a todos los estudiantes de sexto, séptimo y octavo grados

Cuando: En 2001 a más tardar

Donde: Escuelas del Condado de Columbia

3. De aquí al año 2002, reducir de cinco a dos el número de riñas por mes entre estudiantes del octavo grado.

Quien: Estudiantes de los primeros años de educación secundaria.

Que: Incidentes de agresión física

Aquien: Reducir en un 60%

Cuando: En 2002 a más tardar

Donde: Escuelas del Condado de Columbia

4. De aquí al año 2004, reducir a la mitad el número de expulsiones de estudiantes de los primeros años de educación secundaria por motivo de riñas u otros incidentes perturbadores en las escuelas.

Quien: Estudiantes de los primeros años de educación secundaria

Que: Expulsiones por motivo de riñas en las escuelas

Aquien: Reducir el promedio de riñas de dos por mes a una por mes

Cuando: En 2004 a más tardar

Donde: Escuelas del Condado de Columbia

Seleccione una intervención apropiada

Enseñamos a los jóvenes cómo evitar situaciones de violencia. Les podemos ayudar a desarrollar los mecanismos necesarios para resolver conflictos sin recurrir a la violencia. Podemos ayudar a los padres a que les brinden a sus hijos un hogar libre de violencia. Les podemos proponer a los jóvenes tutores que les sirvan de modelos de no violencia.

¿Cómo hacer una selección de entre tantas intervenciones? Comience por analizar las características de su comunidad y sus futuros participantes. Luego, determine cuál será el mejor marco, en base a los análisis de sus futuros participantes. Además, haga un repaso de sus metas y entornos. La intervención que usted escoja debe estar lo más acorde posible con todos estos factores, al igual que con sus recursos.

Saque provecho de la experiencia de los demás. Si sabe de intervenciones que han dado frutos en otras comunidades, úselas como modelos para su proyecto. En el Capítulo 2 de este libro de referencia figuran muchos ejemplos de intervenciones y recomendaciones para su planificación y ejecución. Sin embargo, tenga presente que quizás deba modificar una intervención para adaptarla a su comunidad.

Selección de intervenciones múltiples

Es poco probable que una sola intervención llevada a cabo aisladamente resuelva el problema de la violencia juvenil. Una estrategia única no basta para hacer frente a los numerosos factores que causan un comportamiento agresivo. Los programas más eficientes incluyen varios tipos de intervenciones y estrategias complementarias. Por ejemplo, un programa de tutoría destinado a ayudar a los adolescentes a evitar que se asocien con pandillas puede complementar una intervención que incluya actividades alternativas fuera de la escuela. La enseñanza que se imparte a los niños en edad escolar sobre soluciones no violentas a los conflictos puede complementarse con una intervención que enseñe a las familias cómo inculcar el concepto de no violencia en el hogar. Cuando seleccione sus intervenciones, analice detenidamente sus recursos, el apoyo de la comunidad, así como el nivel de experiencia. Asegúrese también que haya compatibilidad entre las intervenciones.

Ubique los recursos para su intervención

Llevar a cabo una intervención para prevenir la violencia juvenil requiere de diversos recursos. Es fundamental que usted cuente con financiamiento y otros recursos materiales, como por ejemplo: locales, equipos y materiales, aunque eso por sí solo no garantiza el éxito de su iniciativa.

También es necesario que usted cuente con el tiempo, esfuerzo y apoyo de los miembros de su comunidad. Los recursos pueden provenir de organismos públicos o privados, pero usted también puede generar sus propios recursos mediante eventos de recaudación de fondos u otros que den a conocer su iniciativa.

Organismos públicos

Los fondos públicos provienen de gobiernos federales, estatales o locales. En general, las agencias gubernamentales controlan los gastos muy de cerca porque deben rendirle cuentas al contribuyente. Sin embargo, estas agencias ofrecen a menudo fondos considerables y pueden ser más fáciles de ubicar que las entidades privadas.

Quizás le resulte más fácil comenzar con agencias gubernamentales locales o estatales, ya que, en caso de no tener disponibilidad de fondos, ellas pueden referirle a otros entes gubernamentales. Póngase en contacto con autoridades locales como el departamento de sanidad, el departamento de vivienda, la agencia de recursos humanos o de servicios sociales, el departamento de parques y recreación, y el departamento de educación o el consejo escolar. Aunque algunos estados publican un directorio con los fondos disponibles, muchos de ellos cuentan con sitios Web que le indican con quién debe ponerse en contacto para obtener información sobre fondos potenciales. También puede conseguir fuentes de financiamiento a través de contactos personales como funcionarios gubernamentales electos. La Fundación de Salud Pública también constituye una muy valiosa fuente de información sobre fondos. De hecho, recopila datos sobre las áreas de programa que gozan de financiamiento en cada estado. Usted puede ponerse en contacto con la Fundación consultando el sitio web en http://www.phf.org o llamando al 202-898-5600.

Cuando se ponga en contacto con autoridades estatales o locales solicite información sobre subvenciones globales. Cada estado recibe subvenciones globales del Gobierno Federal para respaldar actividades en cuatro áreas elementales de la salud pública: a) cuidados preventivos, b) cuidados maternos e infantiles, c) tratamiento del uso indebido de alcohol y drogas, y salud mental, y d) atención básica. En la Tabla 5 figuran organismos donde puede obtener información sobre subvenciones globales.

Las agencias federales otorgan, además de las subvenciones globales, otros tipos de fondos. Existen varias formas de conseguir recursos. Las agencias canalizan las propuestas y solicitudes de financiamiento a través del Federal Register y el Commerce Business Daily. Usted puede suscribir a estas publicaciones a través de la Oficina Gubernamental de Medios Impresos llamando al 202-512-1800 o visitando el sitio web en http://www.access.gpo.gov/su_docs. No obstante, cabe mencionar que dichas suscripiones son costosas. Tal vez le resulte más práctico consultar estas publicaciones en su biblioteca habitual o Internet. Independientemente de la forma que escoja, le tomará mucho tiempo consultar estas dos publicaciones.

El Catalog of Federal Domestic Assistance constituye otra fuente de información sobre fondos federales. Este catálogo anual describe las principales subvenciones y contratos federales, define los requisitos de elegibilidad, determina los criterios de selección, suministra detalles financieros y proporciona datos para establecer contacto. Es conveniente que se comunique con cada agencia antes de presentar una propuesta debido a que la información que aparece en esta publicación tiende a caducar rápidamente. El Catalog of Federal Domestic Assistance está a su disposición en la Oficina Gubernamental de Medios Impresos: teléfono 202-512-1800 o sitio web en www.gpoaccess.gov/index.html.

La sección Recursos adicionales de este capítulo también puede serle útil para hallar posibles fuentes públicas de financiamiento. Allí figura una lista de agencias federales interesadas en la prevención de la violencia juvenil, algunas de las cuales otorgan financiamiento. Usted debe ponerse en contacto directamente con dichas agencias para saber si su intervención les interesa y si cumple con sus normas.

Tabla 5

Organismos encargados de otorgar subvenciones globales

Atención preventiva
Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades
Oficina de Subvenciones y Adquisiciones
2920 Brandywine Road
Suite 3000, Mailstop E-13
Atlanta, GA 30341-4146
Teléfono: 770-488-2700
Sitio web: www.cdc.gov/od/pgo/funding/grantmain.htm 
 

Salud materna e infantil
Dirección de Recursos y Servicios Sanitarios
División de Salud Materna e Infantil
Parklawn Building, Room 18-05
5600 Fishers Lane
Rockville, MD 20857
Teléfono: 301-443-0205
Sitio web: www.mchb.hrsa.gov/html/grantsguidance.html 
 

Salud Mental y Uso Indebido de Drogas y Alcohol
Dirección de Servicios de Salud Mental y Uso Indebido
de Sustancias
División de Subvenciones y Administración de Contratos
Parklawn Building, Room 15C-05
5600 Fishers Lane
Rockville, MD 20857
Teléfono: 301-443-4456
Sitio web: www.samhsa.gov/GRANT/GFA_KDA.HTM 
 

Atención Básica
Dirección de Recursos y Servicios Sanitarios
División de Servicios de Atención Básica
8th Floor, East West Towers Building
4350 East West Highway
Bethesda, MD 20814
Teléfono: 301-594-4100
Sitio web: www.bphc.hrsa.dhhs.gov

Organismos privados

Los fondos privados provienen de compañías y otros comercios, organizaciones de voluntarios, fundaciones, instituciones caritativas, iglesias y otros entes locales. En general, las organizaciones privadas son más flexibles que las agencias públicas en cuanto al tipo de intervenciones que financian y, a menudo, desempeñan un papel menos importante en la intervención, tanto a nivel de participación como de supervisión. Esas organizaciones también podrían proporcionar locales, equipos y personal voluntario.

Aunque el proceso de solicitud de apoyo ante las entidades privadas tiende a ser menos formal, es necesario que usted convenza a quienes deciden otorgar el apoyo que su intervención merece recibir esos fondos. Proporcióneles los datos que usted haya recopilado en su comunidad sobre la violencia juvenil y explíqueles cómo su intervención encarará el problema. Comparta sus metas y objetivos. Tal vez sea también conveniente mostrarles de qué manera su participación les beneficiaría directamente (por ejemplo, mayor exposición cuando su nombre figure en la lista de patrocinadores).

Compañías y negocios

Inste a los negocios locales-incluyendo bancos y tiendas-a que brinden apoyo a su programa. A menudo ellos pueden aportar fondos o facilitar locales para oficinas, equipo y otros materiales necesarios para su intervención. Las compañías estadounidenses donan anualmente una gran cantidad de dinero para ayudar a las comunidades a tratar asuntos de salud pública. Diríjase a una compañía grande con instalaciones cerca de su domicilio y solicite información sobre apoyo financiero.

Servicios voluntarios, comunitarios y organizaciones religiosas

Los grupos comunitarios y las representaciones locales de organizaciones voluntarias nacionales o estatales (tales como la Liga para el Bienestar Infantil de los Estados Unidos, la Red de Seguridad Infantil, el Concejo Nacional para la Prevención del Delito y KidsPeace) podrían estar dispuestas a contribuir con su intervención mediante el otorgamiento de fondos u otro tipo de ayuda. Algunos grupos de servicios comunitarios, tales como fraternidades, clubes estudiantiles femeninos y asociaciones de maestros retirados le proporcionarán a menudo personal voluntario para llevar a cabo su intervención. Las iglesias y organizaciones religiosas podrían facilitar recursos, como salas de reuniones para realizar actividades relacionadas con su intervención.

Hospitales y otras instituciones de atención sanitaria

Estas instituciones podrían disponer de salas de reuniones que usted podría utilizar para realizar actividades relacionadas con su intervención. El personal del servicio de salud mental y los pediatras podrían referirle pacientes dispuestos a participar en su programa.

Canales locales de televisión, estaciones de radio y prensa local

Los medios de comunicación social de la comunidad podrían estar dispuestos a difundir su programa gratuitamente mediante anuncios, entrevistas y reportajes de interés social. Las grandes personalidades de los medios de comunicación social de su región también podrían participar en programas de recaudación de fondos y otras actividades.

Instituciones educativas

Las escuelas, inclusive las instituciones locales de educación superior y universidades, podrían poner voluntarios a su disposición para hacer investigaciones y llevar a cabo su intervención, así como también para participar en las actividades de recaudación de fondos.

Fundaciones

Todas las fundaciones tienen única y exclusivamente fines filantrópicos. Muchas de ellas están dispuestas a financiar programas siempre y cuando el solicitante tenga buenas ideas y no necesariamente mucha experiencia. Las fundaciones aceptan más fácilmente que las agencias involucrarse en nuevas intervenciones. Sin embargo, como las fundaciones se limitan a veces a ciertos tipos de iniciativas o ciertas áreas geográficas, cabe determinar cuáles son aquellas que respaldan específicamente proyectos de intervención para prevenir la violencia. En eso puede ayudarle el Centro de Fundaciones.

El Centro de Fundaciones le brinda información detallada sobre los temas patrocinados por las fundaciones, las restricciones inherentes y los fondos otorgados. Cuenta con cuatro oficinas principales y bibliotecas por todos los Estados Unidos. Para ubicar la biblioteca más cercana del Centro de Fundaciones, llame al 1-800-424-9836 o visite el sitio web en http://www.fdncenter.org. También puede conseguir información sobre las fundaciones y sus especialidades en su biblioteca pública.

Después de identificar una fundación que represente una fuente potencial de financiamiento, diríjale a esta misma una carta en la que describa brevemente lo que usted quiere llevar a cabo en su comunidad y pregúntele si está interesada en este tipo de proyectos. Recibirá una respuesta indicándole cómo se tramita una solicitud de subvención.

Logre la participación de la comunidad

El hecho de involucrar a la comunidad sólo puede traer beneficios, a usted, a los futuros participantes y a la comunidad en su conjunto. Al solicitar la ayuda de los miembros de la comunidad para planificar y llevar a cabo la intervención, se desarrolla en ellos un sentimiento de pertenencia. Ellos desean que la intervención sea exitosa y están más dispuestos a hacer esfuerzos y aportar los recursos necesarios para respaldar dicha intervención. Al contar con la participación de la comunidad es más fácil obtener recursos y personal voluntario que usted necesita para llevar a cabo la intervención.

¿Cuál es la mejor manera de involucrar a su comunidad? Desde el principio, incluya en su lista las organizaciones y agencias que tengan información sobre los jóvenes de su comunidad y estén interesadas en prevenir los actos que causan heridos y muertos entre los jóvenes. Entre las instituciones que suelen participar en las iniciativas de prevención de la violencia juvenil, cabe mencionar las escuelas, las iglesias, los parques y centros juveniles, los comercios, y los grupos culturales, cívicos y comunitarios.

La Tabla 6 indica otros tipos posibles de organizaciones comunitarias que puedan brindarle un apoyo importante e incluso estar interesadas en colaborar para prevenir la violencia juvenil. No todos los organismos mencionados son idóneos para cada comunidad y la lista no pretende ser exhaustiva--considere todas las organizaciones de su comunidad. Para estimular la colaboración, puede ser conveniente establecer un comité de prevención de la violencia juvenil en su comunidad.

Además de fomentar la participación de las organizaciones, procure obtener la opinión y el apoyo de personas influyentes. Los altos funcionarios, tales como un alcalde o el representante estatal ante el Gobierno, pueden ayudarle a obtener el respaldo necesario. Asegúrese de que los padres participen. De hecho, el apoyo--o la falta de éste--de los padres puede desempeñar un papel determinante en el éxito--o fracaso--de su intervención.

Tabla 6

Organizaciones que podrían participar en
sus esfuerzos de prevención de la violencia juveni
l

Agencias y organizaciones
gubernamentales y comunitarias

Departamento de sanidad

Agencias de servicios sociales

Agencias de salud mental

Departamento de educación

Departamento de Policía

Instancias judiciales

Cuerpo de bomberos

Dirección de Vivienda

Escuelas, incluyendo
las escuelas especiales

Servicio de extensión agrícola

Consejos tribales

Asociaciones de vecinos

Asociaciones de inquilinos

 

Organizaciones de servicios voluntarios

Fraternidades, clubes estudiantiles femeninos de servicios

Red Nacional de Jóvenes Fugitivos y Servicios Juveniles

Organizaciones de Veteranos

Ejército de Salvación

Industrias Goodwill

 

Clubes

Hermanos/Hermanas mayores

Clubes de niños y niñas

Niños exploradores y Niñas guías

Otros clubes juveniles

Grupos profesionales

Asociaciones de médicos

Asociaciones de enfermeras

Escuelas de salud pública

Asociaciones de psicólogos (APA)

Asociaciones de sociólogos (ASA)

Asociaciones de antropólogos

Asociaciones legales (Colegio de abogados de los EE.UU.)

Asociaciones de trabajadores sociales

Asociaciones de maestros (PTA, NEA)

 

Organizaciones privadas (con o sin fines de lucro)

Fundaciones

NAACP

Liga urbana

Organizaciones religiosas/
eclesiásticas

Hospitales generales y de
especialidades, incluyendo
hospitales de salud mental

Institutos de educación
superior y universidades

Comercios locales

Medios de comunicación social,
incluyendo prensa, radio y
televisión

YMCA/YWCA

Animadores

Organizaciones deportivas profesionales

Grupos de prevención de
la violencia doméstica

Centro para el Mejoramiento
de la Atención al Niño

Coordinación de esfuerzos

Luego de obtener el compromiso de las organizaciones que desean ayudarle a desarrollar y llevar a cabo su intervención, usted necesita determinar lo que van a hacer y cómo van a trabajar coordinadamente. Establezca una estructura de liderazgo que incluya a miembros de la comunidad y los grupos de futuros participantes. Las funciones de mando pueden ser informales y flexibles hasta que su intervención se empiece a concretar. No obstante, a medida que se vayan desarrollando las actividades, los líderes serán designados formalemente y sus responsabilidades -al igual que las de todos aquellos que participan en el esfuerzo- serán definidas con claridad. Es menester documentar la repartición de tareas antes de una intervención para evitar la duplicación de esfuerzos y los posibles conflictos de competencia. Esto le ayudará también a identificar las organizaciones que necesiten asistencia técnica para preparar y llevar a cabo las actividades asignadas.

Elabore sus materiales y diseñe sus actividades

A estas alturas, ya usted ha planificado muchos aspectos clave de su intervención, es decir quiénes serán sus futuros participantes, dónde ubicarlos, cuáles son sus objetivos y quiénes son sus colaboradores para alcanzar dichos objetivos. Ahora, es conveniente elaborar los materiales y diseñar las actividades necesarias para su intervención.

La participación de representantes de sus futuros participantes es capital. Organice grupos de reflexión y lleve a cabo encuestas para identificar las necesidades de sus participantes y responda los obstáculos potenciales y los asuntos de índole cultural. Toda esta información le permitirá ajustar su intervención para que satisfaga las necesidades de sus participantes y responda a sus preferencias.

Aspectos culturales

La diversidad cultural es la expresión que se usa para describir las diferencias raciales, étnicas, religiosas, económicas, de orientación sexual y otras que caracterizan nuestra sociedad. Dichas diferencias inciden directamente en los componentes contextuales de un grupo dado como, por ejemplo, el idioma y el dialecto, los estilos de comunicación verbal y no verbal, las costumbres, prácticas religiosas, bailes, música, y crianza de los niños. De igual manera, afectan componentes menos evidentes tales como actitudes, valores y la forma de interpretar los comportamientos y acciones de otros (Szalay 1978).

La mayoría de los estudios indican que factores culturales, como la raza, tienen poco que ver con las tendencias a la violencia de un individuo. No obstante, dichos factores determinan en gran parte cómo la gente responde una intervención. Por lo tanto, en el momento de desarrollar las actividades y el material relacionados con su intervención, debe tomar en cuenta las características culturales de sus futuros participantes. De hecho, éstas contribuirán a generar el tono, el contenido, la fuente y el estilo de sus actividades y mensajes.

Evaluación preliminar del material y las actividades

Antes de llevar a cabo su intervención, pruebe el material y la funcionalidad de sus actividades con algunos representantes de su grupo de futuros participantes. Dicho proceso preliminar le permite determinar si el material y las actividades lograrán alcanzar la meta fijada. Un ensayo preliminar le permitirá determinar si su material y sus actividades alcanzarán los resultados deseados. De esta manera, detectará también cualquier efecto negativo. Eso le ayudará a verificar si los participantes entienden y reciben bien los mensajes y si el nivel del material escrito es apropiado.

Contrate el personal para su intervención

Una vez que haya diseñado su intervención, usted requerirá de un personal para ponerla en práctica. La composición del equipo dependerá de varios factores. En primer lugar, piense en las actividades a realizar. Algunas intervenciones requieren de un personal con habilidades o formación especializada. Por ejemplo, usted podría necesitar enfermeras diplomadas o trabajadores sociales certificados para hacer las visitas domiciliarias. Es fundamental tomar en cuenta las necesidades y preferencias de sus futuros participantes. Si, por ejemplo, los niños jóvenes prefieren tutores del sexo masculino de la misma raza y origen étnico, elija al personal de su intervención en función de esas preferencias.

Otro aspecto de importancia vital es la disponibilidad de recursos para llevar a cabo su intervención. Usted podría incluso contratar personal remunerado si su intervención cuenta con suficientes fondos. Si, por el contrario, sus recursos son limitados (lo que ocurre a menudo) tendrá que recurrir a la ayuda de voluntarios. Es probable que ya haya estado en contacto con voluntarios durante la búsqueda de fondos y otros recursos.

Piense también en el tiempo que necesitará su personal para trabajar en su intervención. Una intervención en la que se prevé visitas domiciliarias podría requerir de personal a tiempo completo para poder visitar varios domicilios en un día. Por el contrario, una intervención en la que se den clases para padres en un centro comunitario, requeriría solamente de personal a tiempo parcial para impartir estas clases unas noches por semana. En muchos casos, usted podría necesitar algunas personas que puedan llevar a cabo su intervención sin abandonar sus otras actividades laborales. Por ejemplo, podría pedirle a un entrenador de la Asociación de Jóvenes Cristianos (YMCA) que lleve a cabo un programa para prevención de la violencia durante su capacitación con los equipos.

Capacite a su personal

Todas las personas que colaboran en la ejecución de una intervención--incluyendo el personal administrativo y otros que trabajan en segundo plano--deben recibir una capacitación, sea cual fuere el contenido de su intervención o el personal que usted seleccione. En dicha capacitación se les deberá dar información sobre el problema de la violencia juvenil en su comunidad y enseñarles cómo realizar las actividades de su intervención. Una capacitación específica para su intervención será beneficiosa, incluso para los profesionales con formación académica o que han trabajado en programas para prevención de la violencia.

Contenido y horario de la capacitación

El contenido de la capacitación dependerá, claro está, de las actividades de su intervención y el material. Sin embargo, los elementos siguientes se aplican a todas las intervenciones y todo el personal.

  • Habilidades comunicativas. La manera de comunicarse de su personal--ya sea verbal o no verbal--puede incidir en el éxito de su intervención. Entrene a su personal para que se exprese respetuosamente sobre las situaciones de sus participantes. El personal no debe juzgar o ser condescendiente bajo ninguna circunstancia, sino que debe transmitir confianza en la capacidad de los participantes de realizar las actividades de la intervención y debe demostrar el comportamiento que se desea fomentar por medio de la intervención. Enseñe destrezas como escuchar atentamente, reaccionar a un conflicto sin violencia y reforzar positivamente.

  • Trabajo en equipo. Es sumamente importante que durante la capacitación se refuerce la camaradería entre todos los miembros del personal, tanto los remunerados como los voluntarios. Los voluntarios deben ser tratados como miembros invalorables de su personal y deben ser aceptados y apoyados por el personal remunerado. La falta de aceptación y apoyo es la causa principal de desinterés de los voluntarios. Las prácticas en equipo durante la capacitación pueden consolidar la cohesión en el seno de su personal y mejorar el rendimiento.

  • Contenido de la intervención. Todo el personal debería estar familiarizado con la magnitud de la violencia juvenil en su comunidad y debería entender de qué manera su intervención puede prevenir dicha violencia. Suministre una descripción extensa de las actividades de su intervención, los fines de estas actividades y la forma de superar posibles obstáculos para alcanzar dichos objetivos. Podría ser útil explicar en qué consiste el enfoque de salud pública, un proceso mediante el cual se detectan y encaran los problemas de salud pública tales como la violencia juvenil (Refiérase al Apéndice B para más detalles sobre el enfoque de salud pública).

  • Manual de capacitación. Redacte un manual que el personal pueda consultar una vez terminada la capacitación. Incluya un resumen o compendio de la información presentada durante la capacitación, así como también los ejercicios creados para ayudar al personal formado a poner en práctica las habilidades que le han sido enseñadas. También debe incluir los procedimientos y operaciones de la intervención, los formularios necesarios para elaborar registros, la recopilación de datos, nombres y números telefónicos de las personas con las cuales comunicarse en caso de preguntas o inquietudes sobre la ejecución de la intervención.

  • Práctica de habilidades. Prevea cierto tiempo para que el personal ponga en práctica lo aprendido mediante la representación de algunas partes de su intervención. Luego, haga críticas constructivas sobre el desempeño de su papel y estimule al resto del personal en capacitación a que haga lo mismo. De esta manera, le dará a todo el personal la oportunidad de evaluar su propio rendimiento.

  • Capacitación permanente. Prevea sesiones de capacitación adicionales durante la ejecución de su intervención. En dichas sesiones se pueden encarar las dificultades que surjan durante la ejecución de la intervención y presentar actividades para afinar destrezas y mejorar así el rendimiento del personal. Dichas sesiones también pueden contribuir a mantener la motivación de los miembros del personal.

Aunque no existe una fórmula única en cuanto a capacitación se refiere, es bien sabido que un día de capacitación para un gran número de personas no es lo adecuado. Lo ideal sería que la capacitación para una intervención específica estuviera a cargo del personal o contara con el respaldo de la organización que crea y evalúa la intervención. En caso de que eso no fuese posible, proporcione material que el personal interno pueda utilizar para llevar a cabo la capacitación. Sería igualmente útil ofrecer un programa de "capacitación para entrenadores" para que los formadores internos estén mejor preparados.

La capacitación debería llevarse a cabo en el momento más apropiado para el personal, sea cual fuere el formato utilizado. Si usted cuenta con un personal remunerado a tiempo completo, las sesiones diurnas durante la semana son apropiadas. No obstante, si su personal está compuesto por empleados a tiempo parcial y voluntarios que tienen otros empleos, organice sesiones nocturnas o durante los fines de semana para no interferir en las otras obligaciones. También podría pedirles a los empleadores que remuneren a sus empleados durante el período de capacitación--algunas compañías aceptan hacer eso como apoyo a su comunidad.

Antes de comenzar la capacitación

Antes de llevar a cabo la capacitación cerciórese de que cada miembro de su personal esté preparado para aprender destrezas de prevención de la violencia y llevar a cabo las actividades de la intervención. Esto se puede determinar midiendo hasta qué punto ellos están de acuerdo con tres enunciados (Slaby 1998):

  • El comportamiento agresivo de las personas se puede prevenir (postulado general).
  • Ciertas intervenciones pueden ser eficaces para prevenir la violencia (postulado específico).
  • Yo, personalmente, puedo desempeñar un papel importante en la prevención la violencia (postulado personal).

Si usted constata que hay miembros de su personal que no están de acuerdo con estos enunciados, deberá comenzar su sesión de capacitación con actividades que ayuden a estas personas a superar sus dudas. Usted podría ayudar a convencer a su personal de que sus esfuerzos sí pueden influir positivamente en la prevención de la violencia juvenil mediante la presentación de evidencias de intervenciones exitosas.

Ejecute su intervención

Usted ha preparado su material y sus actividades, ha obtenido los recursos y el personal y lo ha entrenado. Ahora ha llegado el momento de llevar a cabo su intervención.

La ejecución puede variar mucho entre una intervención y otra en términos de duración (cuánto tiempo dura la intervención), frecuencia (cuántas veces se llevan a cabo actividades en un determinado período de tiempo) e intensidad (qué cantidad de material se abarca y cuánto tiempo se invierte en cada actividad). El Capítulo 2 trata de estos temas en cada una de las cuatro estrategias para la prevención de la violencia juvenil. Sin embargo, en todas las intervenciones usted deberá supervisar y apoyar a su personal, garantizar un nivel constante de participación y mantener el interés de la comunidad en su intervención. El Capítulo 2 también hace recomendaciones con respecto a estos temas.

Haga un seguimiento de su intervención

Es esencial hacer un seguimiento de todas las fases de su intervención. Este le permitirá observar si las actividades se están llevando a cabo de acuerdo a lo previsto. También le permitirá identificar obstáculos o problemas inesperados.

Los métodos de seguimiento de las intervenciones son diversos (el Capítulo 2 trata algunos temas específicos de las cuatro estrategias), pero, el seguimiento de una intervención debería incluir por lo menos lo siguiente:

  • Medición de variables claves para comprobar que se cumplen los objetivos. Por ejemplo, si uno de sus objetivos es llevar a cabo un programa a nivel de toda la escuela para mejorar la habilidad de resolución de conflictos de los estudiantes, usted debe verificar cuántas veces se han organizado actividades para desarrollar esa destreza en un semestre. También podría verificar el nivel de asistencia de los estudiantes a dichas actividades.
  • Evaluaciones realizadas por el personal de la intervención. Mediante esta información usted puede determinar si el personal considera que fue bien capacitado para llevar a cabo una actividad en particular, si los participantes se sintieron cómodos con los miembros del personal y con las actividades, y si los participantes entendieron claramente las instrucciones para la actividad.
  • Críticas de los participantes sobre las actividades de la intervención. Usted podría, por ejemplo, evaluar si los participantes disfrutaron de una actividad en particular y cuán bien entendieron el material presentado. Usted también podría preguntar si ellos cambiarían algo relacionado con la actividad.

Estudie los datos regularmente. Si usted determina que una actividad no alcanza los objetivos deseados, tal vez sea necesario modificarla. Si el personal le informa que tiene dificultades para llevar a cabo una actividad, tal vez deba proporcionar capacitación adicional. Si usted constata que las actividades no se están llevando a cabo con la frecuencia prevista o que la participación es mucho menor de lo previsto, tal vez necesite revisar sus objetivos. Quizás dichos objetivos eran demasiado ambiciosos teniendo en cuenta la duración o los recursos de la intervención. Asegúrese de informarle a todo el personal y los colaboradores de la intervención acerca de cualquier cambio que realice, ya sea relacionado con las actividades, el material o los objetivos.

Evalúe su intervención

Durante la intervención usted debe hacer un seguimiento de la misma para asegurarse de que va cumpliendo con los objetivos previstos y el cronograma establecido. Al finalizar su intervención deberá realizar una evaluación final para determinar en qué medida logró alcanzar sus metas y objetivos. Usted podrá evaluar si logró ejercer una influencia sobre los participants deseados y alcanzar los resultados previstos. También podrá comparar los costos con los beneficios del programa, así como también planificar un estudio de seguimiento para evaluar los efectos de su iniciativa a largo plazo.

Muchas organizaciones con recursos limitados podrían estar tentadas de obviar la evaluación y utilizar más bien ese dinero para actividades de la intervención. No obstante, la evaluación constituye un paso decisivo. Esta le permitirá demostrarles a los patrocinadores, líderes comunitarios y el personal de la intervención que su iniciativa tuvo éxito. En caso de que su intervención no haya satisfecho las expectativas, la evaluación le ayudará a determinar lo que no funcionó a fin de realizar las modificaciones necesarias (Thompson y McClintock 1998).

Si su organización no tiene la experiencia necesaria para evaluar su intervención, pero cuenta con los recursos necesarios para realizarla, usted podría contratar a un consultor. En caso de que carezca de recursos para la evaluación, asóciese con una universidad local que esté dispuesta a diseñar y llevar a cabo una evaluación científica.

Resumen

Los pasos comprendidos en la planificación, ejecución y evaluación de una intervención podrían considerarse como una gran inversión de tiempo, una labor intensa e incluso agobiante. Sin embargo, siguiendo este proceso sistemático aumentará las probabilidades de éxito de su intervención y le permitirá a otros repetir su intervención en sus propias comunidades.

Referencias

Dahlberg LL. "Youth Violence in the United States: Major Trends, Risk Factors, and Prevention Approaches." American Journal of Preventive Medicine 1998;14(4):259-272.

National Center for Injury Prevention and Control. The Prevention of Youth Violence: A Framework for Community Action. Atlanta: Centers for Disease Control and Prevention, 1993.

Slaby RG. "Preventing Youth Violence Through Research-Guided Intervention." In Trickett PK, Schellenbach C, editors. Violence Against Children in the Family and the Community.

Washington, DC: American Psychological Association, 1998: 371-399.

Szalay LB. The Hispanic Cultural Frame of Reference: A Communication Guide for Use in Mental Health, Education, and Training. Washington, DC: Institute for Comparative Social and Cultural Studies, 1978.

Thompson NJ, McClintock HO. Demonstrating Your Program's Worth: A Primer on Evaluation for Programs to Prevent Unintentional Injury. Atlanta: Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Injury Prevention and Control, 1998.

Recursos adicionales

Publicaciones
Las publicaciones siguientes contienen información sobre la violencia en Estados Unidos y la manera de planificar, llevar a cabo y evaluar una intervención para prevenir dicha violencia.

Baucher E, Lamison-White L. Poverty in the United States, 1995. U.S. Bureau of the Census, Current Population Reports, Series P60-194. Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 1996.

Proporciona estadísticas sobre niños que viven en la pobreza.

Elliott DS, Hamburg BA, Williams KR. Violence in American Schools: A New Perspective. New York: Cambridge University Press, 1998. (www.cup.org)

Esta antología ofrece una presentación global de la problemática de la violencia en las escuelas estadounidenses. Analiza un enfoque integrado de la prevención de la violencia que incluye intervenciones orientadas hacia la escuela y la comunidad.

Fox JA. Trends in Juvenile Violence: 1997 Update. Washington, DC: Bureau of Justice Statistics, U.S. Department of Justice, 1997. (www.ojp.usdoj.gov/bjs/abstract/tjvfox.htm)

Este informe analiza las tendencias demográficas y sus impactos en la criminalidad. Concluye que el crecimiento de la población joven en los próximos diez años llevará consigo un aumento muy significativo de la violencia juvenil. Este informe, cuya elaboración fue posible mediante una subvención de la Oficina de Estadísticas Judiciales, actualiza los resultados que el Dr. Fox presentó al Procurador General en 1995.

Gonzalez VM, Gonzalez JT, Freeman V. Health Promotion in Diverse Cultural Communities. Palo Alto, CA: Health Promotion Resource Center, Stanford Center for Research in Disease Prevention, 1991. (http://scrdp.stanford.edu)

Este libro presenta criterios prácticos para trabajar dentro de comunidades de distintas culturas y conjuntamente con ellas. Los criterios se elaborarán de tal forma que se evite perpetuar estereotipos culturales. Se recomiendan maneras de conocer las características culturales de una comunidad, reconociendo que el contexto y la identidad cultural de cada comunidad son variados y dinámicos.

Goodman RM, Speers MA, McLeroy K, Fawcett S, Kegler M, Parker E, et al. "Identifying and Defining the Dimensions of Community Capacity to Provide a Basis for Measurement." Health Education and Behavior 1998;25(3):258-278.

Este artículo describe los aspectos que desempeñan un papel fundamental en la capacidad de la comunidad, incluyendo la participación y el liderazgo, las competencias, los recursos, las redes sociales e interorganizacionales, el sentido comunitario, la comprensión de la historia comunitaria, el poder comunitario, los valores comunitarios, y la reflexión crítica.

Haglund B, Weisbrod RR, Bracht N. "Assessing the Community: Its Services, Needs, Leadership, and Readiness." In Bracht N, editor. Health Promotion at the Community Level. Newbury Park, CA: Sage Publications, Inc., 1990: 91-108.

Este capítulo trata de la importancia del análisis de la comunidad, el proceso de evaluación y definición de las necesidades, oportunidades y recursos de una comunidad. Enumera los métodos de recopilación de datos cuantitativos y cualitativos, incluyendo sugerencias en cuanto a estudios especiales que permitan incrementar la información sobre grupos sociales específicos dentro de una comunidad. El análisis de la comunidad es un primer paso capital en la elaboración de un patrón de intervención y la adaptación del plan de acción a las características de la comunidad.

Heaney CA, Israel BA. "Social Networks and Social Support." In Glanz K, Lewis FM, Rimer BK, editors. Health Behavior and Health Education, 2nd ed. San Francisco: Jossey-Bass Inc., 1997: 179-205.

Este capítulo presenta una descripción conceptual global del vínculo entre las relaciones sociales y la salud. Hace un breve repaso de los elementos empíricos que sustentan dicho vínculo, analiza las implicaciones de una intervención y presenta dos casos que demuestran cómo el potencial de consolidación de la salud, inherente a las relaciones sociales ha sido integrado en la práctica de la educación para la salud.

Kaufman P, Chen X, Choy SP, Ruddy S, Miller A, Chandler K, et al. Indicators of School Crime and Safety, 1999. Washington, DC: U.S. Departments of Education and Justice, 1999. NCES 1999-057/NCJ-178906. (www.ojp.usdoj.gov/bjs/abstract/iscs99.htm)

Esta es la segunda edición de Indicators of School Crime and Safety, resultado del esfuerzo mancomunado de la Oficina de Estadísticas Judiciales y el Centro Nacional de Estadísticas sobre Educación. El informe, que contiene datos estadísticos detallados sobre la naturaleza de los delitos cometidos actualmente en las escuelas, completa el documento Annual Report on School Safety: 1999. Este informe anual, que es una publicación conjunta de los Ministerios de Educación y Justicia, hace una presentación global de la naturaleza y la magnitud de la delincuencia escolar y describe las acciones que las escuelas y comunidades pueden llevar a cabo para encarar tan delicado asunto. Ambos informes se elaboraron a raíz de una iniciativa del Presidente Clinton quien, en 1998, pidió un balance anual sobre la violencia en las escuelas.

Linney JA, Wandersman A. Prevention Plus III: Assessing Alcohol and Other Drug Prevention Programs at the School and Community Level. Rockville, MD: Office for Substance Abuse Prevention, 1991. DHHS [pub. no. (ADM) 91-1817]. (www.health.org/pubs/catalog/index.htm)

Este libro fue elaborado para ayudar a los responsables de programas que cuentan con escasos recursos y limitada experiencia a evaluar sus acciones para poder tomar decisiones acertadas en cuanto a repartición de recursos y consolidación de programas.

Milstein RL, Wetterhall SF, CDC Evaluation Working Group. "Framework for Program Evaluation in Public Health." MMWR Recommendations and Reports, September 17, 1999. MMWR 1999;48 (RR11):1-40.

Este informe resume los principales elementos de evaluación del programa e impulsa su integración en las actividades habituales del programa. Además, hace hincapié en estrategias de evaluación permanente y práctica que involucren no sólo a los especialistas en evaluación, sino también a todos los interesados.

Pirie PL. "Evaluating Health Promotion Programs: Basic Questions and Approaches." In: Bracht N, editor. Health Promotion at the Community Level. Newbury Park, CA: Sage Publications, Inc., 1990: 201-208.

Este capítulo le da respuestas a todos aquellos que manifiestan una preocupación por ser presionados a evaluar sus programas pero consideran que esta evaluación no es tan prioritaria como otras necesidades del programa. Suministra un marco para demostrarle a los responsables de programas, los participantes y patrocinadores la importancia de la evaluación.

Silberman M, Auerbach C. Active Training: A Handbook of Techniques, Designs, Case Examples, and Tips. New York: Lexington Books, 1990.

Se trata de una guía muy completa sobre el diseño y la ejecución de programas de capacitación. Este documento indica cómo evaluar el grupo de responsables de la capacitación, fijar objetivos de capacitación, crear nuevos métodos al presentar, escalonar actividades de formación y prepararse como formador.

Snyder HN, Sickmund M. Juvenile Offenders and Victims: 1999 National Report. Washington, DC: Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention, U.S. Department of Justice, September 1999. (www.ncjrs.org/html/ojjdp/nationalreport99/toc.html)

Este informe, muy fácil de consultar, suministra las estadísticas más solicitadas sobre los autores y víctimas de la violencia juvenil. Allí figuran datos nacionales en caso de disponibilidad de los mismos y además, se incluye una lista de otros organismos gubernamentales que pueden proporcionarle información sobre los temas abordados en este informe.

Thompson NJ, McClintock HO. Demonstrating Your Program's Worth: A Primer on Evaluation for Programs to Prevent Unintentional Injury. Atlanta: Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Injury Prevention and Control, 1998.

Este libro trata de la importancia de la evaluación de los programas y proporciona criterios para llevar a cabo una evaluación sencilla, contratar y supervisar consultores para evaluaciones más complejas, e incorporar actividades de evaluación a las actividades del programa. Aunque el documento está basado en lesiones involuntarias, los principios también se aplican a lesiones vinculadas con actos de violencia.

U.S. Department of Commerce. Marital Status and Living Arrangements. U.S. Bureau of the Census, Current Population Survey. Washington, DC: U.S. Government Printing Office 1996. Publication no. PPL-52.

Suministra datos sobre niños que viven con sus padres u otros adultos y el nivel de supervisión con que cuentan.

U.S. Department of Health and Human Services. Making Health Communication Programs Work - A Planner's Guide. Bethesda, MD: National Institutes of Health, 1992. NIH Publication No. 92-1493. (http://rex.nci.nih.gov/NCI_Pub_Interface/ HCPW/HOME.HTM)

Aunque el objetivo de esta publicación es desarrollar programas de comunicación, los principios se pueden aplicar a la planificación, ejecución y evaluación de cualquier intervención. Este documento está únicamente disponible en http://rex.nci.nih.gov/nci_pub_interface/hcpw/home.htm.

Fuentes del Gobierno Federal
Las siguientes agencias del Gobierno Federal de los Estados Unidos pueden suministrarle datos útiles sobre la violencia juvenil y aspectos afines:

Información sobre justicia juvenil
Oficina Federal de Investigaciones (FBI)
División de Servicios de Información sobre Justicia Penal
Teléfono: 304-625-4995
Sitio web: www.fbi.gov 
Datos sobre delitos y arrestos

Centro de Información Jurídica sobre Menores
Teléfonos: 800-638-8736 o 301-519-5500
Centro de Estadísticas Judiciales
Teléfono: 800-732-3277 o 301-519-5500
Archivos Nacionales de Datos sobre Justicia Penal - ICPSR
P.O. Box 1248
Ann Arbor, MI 48106
Teléfonos: 800-999-0960 o 313-763-5010
Sitio web: www.icpsr.umich.edu/nacjd
Archivos de muchos expedientes de entes judiciales.

Centro Nacional de Justicia del Menor
710 Fifth Ave.
Pittsburgh, PA 15219-3000
Teléfono: 412-227-6950
Sitio web: www.ncjj.org
Suministra datos procedentes de tribunales de menores y analiza, por estado, los estatutos de los códigos de justicia del menor.
Servicio Nacional de Información de Justicia Penal
P.O. Box 6000
Rockville, MD 20849-6000
Sitio web: www.ncjrs.org
Oficina de Justicia Juvenil y Prevención de la Delincuencia
810 Seventh St., NW
Washington, DC 20531
Teléfono: 202-307-5929
Sitio web: www.ojjdp.ncjrs.org 
Oficina Nacional de Políticas de Fiscalización de Estupefacientes
Centro de Información sobre Políticas de Estupefacientes
Teléfonos: 800-666-3332 o 301-519-5500

Otros datos relacionados con asuntos juveniles 
Oficina de Estadísticas Laborales
Postal Square Building, Room 2850
2 Massachusetts Ave., NE
Washington, DC 20212-0001
Teléfono: 202-606-5886
Sitio web: www.bls.gov

Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades
Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud
4770 Buford Highway, NE
Atlanta, GA 30341-3717
Sitio web: www.cdc.gov/nccdphp/dash/yrbs/ov.htm
Suministra datos estadísticos sobre comportamientos de riesgo en los jóvenes.

Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades
Centro Nacional de Estadísticas sobre Salud
División de Estadísticas Demográficas
6525 Belcrest Rd.
Hyattsville, MD 20782
Teléfono: 301-436-8500
Sitio web: www.cdc.gov/nchs
Suministra datos sobre embarazos de adolescentes y estadísticas de mortalidad.

Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades
Centro Nacional para la Prevención y el Control de Lesiones
División de Prevención de la Violencia
4770 Buford Highway, NE
Atlanta, GA 30341-3717
Sitio web: www.cdc.gov/injury/ViolencePrevention/
Suministra datos sobre la violencia por parte de los niños y los adolescentes, inclusive la violencia escolar y la violencia entre novios.
Centro Nacional de Estadísticas sobre Educación
555 New Jersey Ave., NW
Washington, DC 20208
Teléfonos: 800-424-1616 ó 202-219-1828
Sitio web: www.nces.ed.gov 
Centro Nacional de Información sobre Maltrato y Abandono Infantil
330 C St., SW
Washington, DC 20447
Teléfonos: 800-394-3366 ó 703-385-7565
Sitio web: www.calib.com/nccanch
Suministra información sobre el maltrato infantil.
Centro de Información sobre Familias y Jóvenes
P.O. Box 13505
Silver Spring, MD 20911-3505
Teléfono: 301-608-8098
Sitio web: www.ncfy.com
Suministra información sobre jóvenes fugitivos o jóvenes sin hogar.

Datos generales- y específicos- sobre la población
Oficina del Censo
Atención al cliente
Washington, DC 20233-8300
Teléfono: 301-457-4100
Sitio web: www.census.gov
Suministra una gran variedad de datos sobre los habitantes de los Estados Unidos, incluso la raza y la clasificación étnica, el uso del idioma, la pobreza, el estado civil, la educación y el empleo.

Oficina del Centro de Recursos Sanitarios para Minorías
P.O. Box 37337
Washington, DC 20013-7337
Teléfono: 800-444-6472 (TDD 301-589-0951)
Fax: 301-589-0884
Sitio web: www.omhrc.gov

 
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