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La mayoría de los usuarios de drogas inyectables (UDI) no pueden dejar de consumir drogas por sí solos. Los programas de tratamiento de abuso de sustancias los pueden ayudar. Sin embargo, existen obstáculos considerables para proporcionar tratamiento a todos los UDI que lo necesitan y desean. Esta serie de hojas informativas Esta serie de seis hojas informativas aborda el tratamiento de abuso de sustancias, una de las formas más importantes de ayudar a los usuarios de todo tipo de drogas a interrumpir su hábito y reducir el riesgo de contraer enfermedades trasmitidas por la sangre, tales como el VIH y las hepatitis B y C. Al ayudar a los UDI, el tratamiento de abuso de sustancias puede tener consecuencias positivas de importancia en las familias y comunidades. En esta hoja informativa se presenta el tema y se explica su importancia. Las otras hojas informativas son las siguientes:
Para obtener información sobre cómo obtener esta serie, así como otros materiales de prevención del VIH y otras infecciones trasmitidas por la sangre en los usuarios de drogas inyectables (UDI), consulte al final de esta hoja. El tratamiento de abuso de sustancias puede salvar la vida de muchos UDI No importa cual fuera la forma o el motivo por lo que un individuo empieza a utilizar drogas, el uso repetido de éstas produce cambios significativos y duraderos en la estructura y funcionamiento del cerebro que a la larga causan adicción. Actualmente se define la adicción como un deseo compulsivo de obtener y usar drogas, a pesar de las terribles consecuencias personales y sociales que esto puede traer. Se trata de una enfermedad neurológica crónica y compleja. La adicción termina controlando las vidas de muchos UDI y les quita la capacidad de funcionar dentro de su familia, lugar de trabajo y en la comunidad. La adicción presenta dimensiones biológicas y de conducta muy poderosas. Como resultado, muchos UDI no pueden abandonar el hábito por sí solos. El tratamiento de abuso de sustancias los puede ayudar ya que proporciona el apoyo médico, psicológico y de conducta que muchas personas necesitan para dejar de usar drogas. El tratamiento de abuso de sustancias constituye una poderosa estrategia de prevención de enfermedades Algunos UDI se vuelven adictos fumando o inhalando sustancias y sólo empiezan a inyectarse cuando la adicción está en una fase avanzada. Los tratamientos tempranos de abuso de sustancias podrían prevenir que algunos usuarios comiencen a inyectarse. En el caso de aquellos que ya se inyectan, el tratamiento puede ayudarles a reducir la frecuencia o dejar de hacerlo. En cualquiera de los casos, el tratamiento de abuso de sustancias puede reducir el riesgo de trasmisión por vía sanguínea del VIH y de las hepatitis B y C. El uso de drogas inyectables es uno de los principales factores responsables de la epidemia del VIH. También es la causa de un 60% de los casos de hepatitis C.
Además, con frecuencia existe un nexo entre las prácticas de uso de drogas de alto riesgo y las conductas sexuales de alto riesgo (como no utilizar condones) ya que el uso de drogas reduce las inhibiciones. Algunos usuarios también intercambian favores sexuales por drogas o por dinero para adquirirlas. Al reducir el uso de drogas, los tratamientos de abuso de sustancias pueden también ayudar a reducir las conductas sexuales de alto riesgo. Por último, el tratamiento constituye un entorno apropiado para intervenir y proporcionar a los UDI y sus compañeros información sobre el tratamiento y prevención del VIH. También constituye un conducto a otros servicios necesarios, tales como atención médica primaria, salud mental u otros servicios sociales. Otras razones para apoyar el tratamiento de abuso de sustancias Al iniciar el tratamiento de mantenimiento con metadona (TMM) la tasa de mortalidad de los adictos a los opiáceos se reduce a menos de un tercio del nivel hipotético previo al tratamiento. La eficacia del tratamiento de abuso de sustancias, particularmente del tratamiento de mantenimiento con metadona, ha sido ampliamente demostrada. Al ayudar a una persona a reducir o suspender el uso de drogas, se pueden lograr consecuencias positivas en muchos aspectos de la vida de los UDI. Entre éstas, el mejoramiento de su estado de salud, la capacidad de obtener un empleo y conservarlo, una mayor estabilidad familiar y una tasa menor de participación en hechos delictivos. El tratamiento de abuso de sustancias es tan efectivo como el tratamiento de otras enfermedades crónicas, como el asma, la diabetes y la hipertensión. El tratamiento es una inversión social muy rentable y sensata para las comunidades y la nación. Cada dólar invertido en tratamiento produce una reducción de entre cuatro y siete dólares de las pérdidas causadas por hechos delictivos relacionados con las drogas, de los costos del sistema de justicia penal y de los hurtos. El costo promedio de un año de tratamiento de mantenimiento con metadona asciende a $4,700. El costo de un año de prisión es de alrededor de $18,700 por recluso. Si se consideran los ahorros para el sistema de atención médica, los beneficios totales pueden superar los costos en una proporción de doce a uno. El tratamiento de abuso de sustancias tiene muchas formas Desintoxicación: Los programas de desintoxicación eliminan la dependencia física inmediata a las drogas de los usuarios de las mismas. Los individuos deben estar sometidos a una estrecha supervisión médica durante este proceso. La desintoxicación no es un programa de tratamiento per se, sino más bien un primer paso esencial hacia un tratamiento. La desintoxicación sin un tratamiento a largo plazo con frecuencia conduce a una recaída en el uso de drogas. Tratamientos en régimen residencial: Este enfoque consiste en tratamientos intensivos durante un período reducido o en tratamientos durante períodos más prolongados. Los modelos de tratamiento a largo plazo aplican varios enfoques terapéuticos. Los programas de tratamiento en régimen residencial generalmente incluyen reuniones de grupos de autoayuda. Comunidades terapéuticas (CT): Los pacientes generalmente permanecen entre seis y dieciocho meses en estos programas de tratamiento en régimen residencial. Los programas están diseñados para ayudar a los pacientes a alterar, modificar y volver a adquirir hábitos de conducta por medio de servicios intensivos educativos, médicos, jurídicos, sociales y de asistencia psicológica. Las CT han demostrado una buena adaptación a las necesidades de adolescentes, mujeres, personas con problemas serios de salud mental y reclusos en el sistema de justicia penal. Tratamientos ambulatorios: Estos programas sirven alrededor de la mitad de las personas en tratamiento. Es el tipo de tratamiento menos restrictivo y con frecuencia produce buenos resultados en los casos de las personas que cuentan con un empleo y un entorno familiar y social estables. Entre los servicios proporcionados se encuentra formación en materia de drogas, terapia de grupo, tratamiento diurno intensivo y grupos de autoayuda o de doce pasos. Tratamientos con medicamentos: En este enfoque de tratamiento, los pacientes reciben medicamentos para bloquear los efectos de los opiáceos. El tratamiento de mantenimiento con metadona constituye el programa más común de tratamiento con medicamentos. El levo-alfa acetilmetadol (LAAM) y la naltrexona también se utilizan en este enfoque, aunque con menor frecuencia. Se espera que otra alternativa, la buprenorfina, esté disponible en 2002. Los enfoques que incluyen medicamentos son más efectivos cuando van acompañados de terapia y otras intervenciones de conducta. Estrategias complementarias de consejería, educación y apoyo: Los tratamientos psicosociales, que incluyen los grupos de autoayuda, así como grupos a cargo de un profesional con enfoque en la terapia conductual cognoscitiva, rehabilitación vocacional y otras estrategias, no constituyen un tratamiento de abuso de sustancias. Sin embargo proporcionan apoyo emocional y personal fundamental, así como valiosas oportunidades para desarrollar habilidades que ayudan a los individuos en sus esfuerzos diarios de recuperación. Programas de doce pasos: Estos programas, entre los cuales se encuentran Narcóticos Anónimos (NA) y Cocaína Anónima (CA), están basados en el modelo de Alcohólicos Anónimos (AA). Este enfoque proporciona una oportunidad para que hombres y mujeres compartan las experiencias, recursos y esperanza que han adquirido mediante los esfuerzos realizados para superar su adicción. Evidentemente, la meta es la abstinencia, cualquier uso de drogas o alcohol se considera inaceptable. Los esfuerzos para proporcionar tratamientos de uso de sustancias enfrentan muchos obstáculos Cobertura Se calcula que tres millones de personas reciben tratamiento de uso indebido de alcohol o sustancias cada año en los Estados Unidos. Sin embargo, entre trece y dieciséis millones de personas podrían beneficiarse de dicho tratamiento. Estos trece a dieciséis millones de personas presentan circunstancias demográficas, económicas, sociales y de conductas de riesgo muy diversas. Como consecuencia, se necesita de varios programas e intervenciones para proporcionar la terapia que estas personas aceptarán y que satisfará sus necesidades. Sin embargo no existen suficientes proveedores. Las limitaciones de fondos públicos y de cobertura de los planes de atención médica supervisados constituyen restricciones adicionales para que la oferta pueda satisfacer la demanda. Acceso Los individuos que necesitan tratamiento de su uso de drogas inyectables y de otro tipo deben enfrentar varios obstáculos para obtenerlo. Tal vez no conozcan cuáles son los programas de tratamiento y servicios que tienen a su disposición. Las instalaciones de tratamiento de uso indebido podrían no estar ubicadas en lugares accesibles o tener horarios que convengan a los UDI. Existen otros obstáculos, tales como cuotas que se debe pagar, formularios que se debe llenar, o la necesidad de una referencia, o listas de espera, que limitan la posibilidad de obtener servicios de tratamiento de abuso de sustancias. Estas dificultades de acceso, junto con el estigma y las reacciones negativas que con frecuencia sufren los UDI, pueden crear sentimientos intensos de desconfianza y alienación así como una gran resistencia a buscar programas o servicios o participar en los mismos. Calidad Los programas enfrentan gran número de dificultades para proporcionar atención de buena calidad. Limitaciones de financiamiento y restricciones de reembolso obstaculizan la prestación de servicios necesarios. Entre otros asuntos relacionados con la calidad se puede señalar:
Actitudes negativas y estigma Existen muchos mitos, estereotipos y actitudes negativas sobre los usuarios de drogas y sus vidas, los riesgos para su salud y seguridad en los que incurren, así como sobre su capacidad de superar la adicción. Estas creencias han afectado radicalmente el entorno en el que se proporcionan los servicios de tratamiento de abuso de sustancias y han alcanzado a los profesionales que proporcionan dichos servicios. Las políticas que generan inversiones considerables en las instituciones penitenciarias y de justicia penal, las leyes y normas que limitan los esfuerzos para proporcionar a los UDI jeringas estériles y la resistencia de las comunidades a que se ubique en ellas programas e instalaciones de abuso de sustancias (“cerca de mi casa, no”) reflejan estas actitudes y prejuicios. Nuevos esfuerzos para mejorar y ampliar el tratamiento de abuso de sustancias A pesar de estos obstáculos, varias iniciativas recientes a nivel nacional y estatal tratan de crear un nuevo entorno en el que se reconozca el abuso de sustancias como un problema de salud pública y una enfermedad tratable, y en el que se proporcione programas y servicios de tratamiento de alta calidad. Entre los más salientes se puede mencionar:
Para obtener más información sobre este tema Visite los sitios web para consultar estos materiales:
Consulte estas fuentes de información (en inglés): Abdul-Quader AS, Friedman SR, Des Jarlais DC, et al. Methadone maintenance and behaviors in intravenous drugs users that can transmit HIV. Contemporary Drug Problems 1987;14:425-433. Ball JC, Ross A. The effectiveness of methadone maintenance treatment. New York: Springer-Verlag; 1991. Bellin E, Wesson J, Tomasino V, et al. High dose methadone reduced criminal recidivism in opiate addicts. Addiction Research 1999;7(1):19-29. Gerstein DR, Harwood HJ, editors.
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public and private drug treatment systems. Hubbard RL, Marsden ME, Rachal JV, et al. Drug abuse treatment: a national study of effectiveness. Chapel Hill (NC): University of North Carolina Press; 1989. Jones TS, Anderson T. “Junkiephobia”: a new concept to capture the stigma and ostracism of drug users and limitations on HIV prevention for drug users. Poster presented at the National HIV Prevention Conference, Atlanta (GA), August 29- September 1, 1999. Joseph H, Stancliff S, Landgrod J.
Methadone maintenance
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