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Los usuarios de drogas inyectables (UDI) con frecuencia sufren de problemas de abuso de sustancias así como de trastornos físicos y de salud mental. En consecuencia, los proveedores de servicios que trabajan con ellos (ya sea en tratamiento de abuso de sustancias, prevención del VIH y ETS, salud mental, servicios correccionales y atención primaria) necesitan contar con experiencia y habilidades multidisciplinarias. Tensión entre los diferentes proveedores ha obstaculizado la prestación coordinada de servicios para satisfacer eficazmente las necesidades de los UDI. Una formación en la que participen proveedores expertos en distintas disciplinas puede ayudar al personal a mejorar el nivel de su trabajo con los UDI y a colaborar con otras agencias de forma más efectiva. Los cambios en las epidemias hacen necesaria una mayor colaboración Las poblaciones necesitadas están cambiando. En el curso de la última década se han modificado las características demográficas de la población afectada por las epidemias de VIH/SIDA y las hepatitis B y C. Los más afectados por estas enfermedades tienden a ser los UDI, los desfavorecidos, las minorías y las personas con varios padecimientos físicos y de salud mental. En consecuencia, los individuos infectados con frecuencia requieren de tratamientos de abuso de sustancias, servicios de salud mental y de atención primaria, además de tratamientos de vanguardia del VIH y la hepatitis. Del mismo modo, los pacientes adictos que inician tratamientos de abuso de sustancias pueden sufrir de una serie de problemas que hace necesario coordinar varias estrategias de tratamiento. Dichos pacientes también podrían necesitar servicios adicionales tales como prevención del VIH, de las enfermedades de trasmisión sexual (ETS) o de la hepatitis viral. En julio de 2001, el Instituto Nacional de Uso Indebido de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) publicó los Principios de Tratamiento de la Adicción a las Drogas: Una Guía basada en la investigación (publicación NIH No. 01-4180 S). Basada en los resultados de treinta años de investigación científica y las perspectivas adquiridas gracias a la práctica clínica, la guía articula una serie de trece principios amplios de tratamiento eficaz del abuso de sustancias. Varios de estos principios responden a las distintas necesidades en constante evolución de los individuos en tratamiento:
A menudo los proveedores de servicios atienden a pacientes con necesidades fuera de su área de competencia. Sólo una fracción de las personas que podrían beneficiarse de un tratamiento de abuso de sustancias logran tener acceso al mismo. Sin embargo, los proveedores de muchos entornos, como la atención médica primaria, salas de emergencia de los hospitales, clínicas de ETS, locales de diagnóstico y asesoría sobre el SIDA y clínicas de salud pública atienden a pacientes con problemas de abuso de sustancias. Los proveedores de los entornos de tratamiento de abuso de sustancias trabajan con pacientes que sufren de VIH, hepatitis B o C, ETS, tuberculosis o problemas de salud mental. El personal de las instalaciones de justicia penal trabaja con reclusos que sufren de problemas de abuso de sustancias así como de trastornos físicos y de salud mental. El personal de muchas instituciones, entornos y disciplinas debe poder identificar las conductas y trastornos que con frecuencia se presentan simultáneamente. Por ejemplo, el personal que proporciona tratamiento de abuso de sustancias podría necesitar mejorar sus habilidades para identificar a los pacientes que practican conductas sexuales de alto riesgo y trabajar con ellos; el personal que se desempeña en el área de VIH y ETS podría beneficiarse de un adiestramiento sobre los hábitos de uso de drogas y las posibles intervenciones. Existen grandes obstáculos que dificultan la colaboración Existen obstáculos considerables que impiden que el personal de los distintos tipos de instituciones proporcione servicios más integrales de identificación de pacientes, tratamiento y reducción de riesgos.
La formación multidisciplinaria (crosstraining) es un mecanismo eficaz para derribar obstáculos, superar divisiones y mejorar los servicios prestados a los pacientes La formación multidisciplinaria es un enfoque utilizado por primera vez a finales de los ochenta y principios de los noventa para ayudar al personal de salud pública y de tratamiento de abuso de sustancias a colaborar mejor en el marco de la atención prestada a los pacientes con VIH y ETS. En 1993, el Centro federal de tratamiento de abuso de sustancias (CSAT, por sus siglas en inglés) y los CDC elaboraron una iniciativa entre ambas agencias, denominada “Abuso de sustancias y enfermedades infecciosas: Formación multidisciplinaria para sistemas de colaboración en las áreas de prevención, tratamiento y atención”, para proporcionar talleres de formación multidisciplinaria en todo el país. En 1998, la Administración de Servicios y Recursos Sanitarios (HRSA, por sus siglas en inglés) se sumó a la iniciativa. En los talleres se hizo hincapié en ayudar al personal a:
La iniciativa de formación multidisciplinaria persigue estos objetivos, pero ha evolucionado considerablemente desde sus primeros días. Los participantes de los sectores de tratamiento de abuso de sustancias y salud pública se ven ahora acompañados por personal proveniente de otras disciplinas, como atención primaria, salud mental e instituciones correccionales. El programa también ha evolucionado. En lugar de tratar de presentar un curso definitivo sobre todos los aspectos del tratamiento de abuso de sustancias o de la atención en caso de enfermedades infecciosas, los talleres ayudan a los participantes a enfocarse en los componentes de una atención completa e integrada. La planificación, ejecución y evaluación de la formación multidisciplinaria hace énfasis de forma cada vez mayor en los cambios sistémicos, tales como:
Factores clave para el éxito de la formación multidisciplinaria Reflejar la diversidad de las epidemias. Esto quiere decir abarcar los asuntos de prevención, tratamiento y atención relativos a los distintos temas de abuso de sustancias y enfermedades infecciosas. Esto también quiere decir incluir participantes de una amplia gama de disciplinas que trabajan con individuos afectados. Una mayor diversidad contribuye a que los participantes puedan apreciar y entender los puntos de vista y enfoques de otras agencias y disciplinas. Obtener participación y apoyo de alto nivel. Existen más probabilidades de éxito si los administradores de alto nivel participan en la planificación y ejecución de los talleres. Su participación y apoyo pueden contribuir a eliminar las barreras entre las disciplinas y a reforzar la importancia de la formación. Adaptar a la comunidad. Antes de realizar un taller, los planificadores multidisciplinarios exitosos deberán analizar la comunidad para garantizar que los temas y ejercicios de formación reflejan las necesidades, cultura e idiomas de la comunidad y están adaptados a éstos. Los participantes y entrenadores de los talleres también deben tomar en cuenta los aspectos culturales, idiomas y otras características de la comunidad. Reconocer el valor de las culturas y las perspectivas de cada disciplina que participan en la formación. Existen más posibilidades de éxito si los participantes toman en cuenta a las otras agencias y organizaciones participantes. Las diferencias en materia de prioridades, misiones y perspectivas constituyen el mayor obstáculo para la colaboración. En algunos casos, los participantes deben superar actitudes negativas o prejuicios históricos hacia los pacientes y el personal de otras agencias. Trabajar para elaborar QSOA antes de iniciar la formación multidisciplinaria. Los Acuerdos de Organización de Servicios Calificados (QSOA, por sus siglas en inglés) son acuerdos entre las distintas agencias que permiten que las organizaciones que proporcionan servicios de tratamiento de abuso de sustancias y de salud pública compartan parte de la información de que disponen, dentro de los límites jurídicos de las normas federales de confidencialidad. El contar con QSOA antes de realizar la formación multidisciplinaria permitirá que los participantes puedan beneficiarse durante la misma de las relaciones entabladas previamente. Perseverar. El cambio no ocurre de la noche a la mañana. Los participantes en la formación multidisciplinaria necesitan evidenciar su interés en mejorar la comunicación, fomentar la colaboración y crear un cambio en los sistemas a largo plazo. Hacer un seguimiento y refuerce. Un seguimiento de los cambios y una asistencia a los participantes puede ayudar a echar las bases de la colaboración que podría surgir durante una formación multidisciplinaria. A la larga será necesario realizar otros cursos de formación multidisciplinaria para reforzarla y formar al personal nuevo. Para obtener más información sobre este tema Lea la hoja informativa general de esta serie sobre los usuarios de drogas y el tratamiento de abuso de sustancias: “ Tratamiento de abuso de sustancias para los usuarios de drogas inyectables: Una estrategia con múltiples beneficios.” É sta proporciona información básica, vínculos a otras hojas informativas de esta serie y vínculos a otra información útil (tanto impresa como en Internet). Visite los sitios web de los Centros
para el Control y la Prevención de Enfermedades y de la
Academia
para el Desarrollo Educativo
Este sitio web contiene vínculos a información y formación sobre los Acuerdos de Información de Servicios Calificados (QSOAs). Visite también el sitio web de Cross-Training
Connections para obtener información
y recursos adicionales. Consulte estas fuentes de información (en inglés): Hser YI, Polinsky ML, Maglione M, Anglin MD. Matching clients’ needs with drug treatment services. Journal of Substance Abuse Treatment 1999;16(4):299-305. National Institute on Drug Abuse.
Principles of drug addiction
treatment: a research-based guide. Office of Minority Health (OMH). HIV/AIDS
and substance abuse: making connections with cross-training.
Este sitio web de los CDC no se revisa ni se actualiza, por lo que la información que contiene no es vigente. El sitio se mantiene como una fuente de consulta para investigadores y otras personas que busquen información con una visión histórica. |
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