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A pesar de que actualmente existe un consenso en la comunidad científica sobre la importancia y eficacia del tratamiento de abuso de sustancias, todavía existen obstáculos que impiden proporcionarlo a todos los que lo necesitan o lo desean. Varias iniciativas nacionales creativas, así como muchos otros esfuerzos a nivel local e individual, contribuyen a eliminar estos obstáculos Los conocimientos actuales llevan a elaborar conclusiones acerca de la utilidad del tratamiento de abuso de sustancias Treinta años de investigación sobre los aspectos biológicos, genéticos, moleculares y sociales de la adicción y sobre las estrategias de abuso de sustancias han producido algunos mensajes claros sobre la adicción y el tratamiento.
Existe una gran brecha entre la necesidad de tratamiento y los servicios disponibles Existe una diferencia abismal entre el número de personas que desean realizar un tratamiento de abuso de sustancias o que podrían beneficiarse del mismo y el número de personas que llega a recibir servicios.
Los esfuerzos para cerrar esta brecha deben superar obstáculos en materia de política Las actitudes negativas y una comprensión limitada hacen que el tratamiento de abuso de sustancias no sea una prioridad elevada. Las actitudes y percepciones del público, los proveedores de servicios y los encargados de elaborar políticas acerca del uso y de los usuarios de drogas tienen un impacto sobre la importancia que se asigna al tratamiento de abuso de sustancias en comparación con otras posibles respuestas al uso de drogas. Una tendencia nacional a castigar a los usuarios de drogas así como las creencias erradas acerca de la naturaleza de la adicción y la recuperación, y los prejuicios hacia los usuarios de drogas y los profesionales que les prestan servicios han causado:
El hecho de que el tratamiento de abuso de sustancias no sea considerado una prioridad elevada se refleja en una cobertura limitada de las compañías de seguros. A pesar de que el tratamiento de la adicción es similar al de otras enfermedades crónicas, la mayor parte de las pólizas de seguros médicos proporcionadas por los empleadores ejercen una presión mayor sobre los pacientes de los programas de tratamiento de uso indebido de drogas en cuanto a la porción de costos y las cuotas que éstos deben pagar, así como los montos deducibles que se aplican. Al mismo tiempo, muchos planes proporcionan una cobertura menor en cuanto al número de visitas o días de cobertura y los montos anuales máximos por concepto de tratamiento. Muchas compañías de seguros médicos tienen límites vitalicios más bajos en cuanto a la cantidad que se puede pagar por tratamientos de uso de alcohol o drogas que por los de otras enfermedades. El financiamiento público y privado de los tratamientos de abuso de sustancias es mucho menor de lo que se necesita. Las limitaciones de financiamiento son uno de los principales motivos por los que existen restricciones en la disponibilidad de tratamientos de abuso de sustancias.
Históricamente, el tratamiento contra el abuso de sustancias se ha prestado de forma independiente a la atención médica general. Las instalaciones y programas de tratamiento de abuso de sustancias han evolucionado separadamente por varias razones. Una es que muchos programas han sido creados por individuos que han superado su propia adicción y han decidido crear sistemas para ayudar a otros. Por ejemplo, los individuos en recuperación han desempeñado un papel fundamental en la creación exitosa de grupos “12 pasos” y comunidades terapéuticas con buenos resultados. El apoyo de otras personas en la misma situación ha constituido desde hace mucho tiempo una estrategia terapéutica importante. La falta de cobertura de seguros para los tratamientos, el estigma que acompaña el abuso de sustancias y los individuos adictos, así como la falta de formación y experiencia en los asuntos relativos al abuso de sustancias por parte de los profesionales médicos en general también contribuyen a la segregación de los tratamientos de abuso de sustancias de otros servicios de atención médica. Esta falta de integración con otros servicios de atención sanitaria y proveedores de salud constituye un problema porque muchos de los individuos que necesitan servicios de tratamiento de abuso de sustancias también requieren de otros servicios. Por ejemplo:
El problema es particularmente agudo en el caso de los grupos vulnerables que cuentan con poco o ningún acceso a los proveedores de atención médica y que carecen de seguro médico. Muchos de ellos necesitan servicios de atención médica primaria así como atención para problemas particulares de salud. Varias iniciativas abordan estos obstáculos en materia de políticas En todo el país, las agencias y organizaciones
federales, estatales y locales reconocen la
utilidad del tratamiento de abuso de sustancias
y la importancia de ampliar el acceso a
é
ste por parte de todos aquellos que lo
necesitan. A continuación se cita algunas de
las iniciativas en marcha para modificar el
entorno político.
Eligiendo tratamiento en lugar de encarcelamiento.
En noviembre del año 2000, los
votantes de California aprobaron una medida
que impone el tratamiento de abuso de
sustancias en lugar de cárcel como pena por
el uso o posesión de drogas. También contempla
el uso de tratamientos en lugar de
penas de cárcel para los prisioneros en libertad
bajo palabra por delitos no violentos cuyos
análisis de uso de drogas tengan resultados
positivos. Para
mayor información. En junio del 2001, el poder legislativo de
Louisiana aprobó una medida que autoriza
a los jueces a otorgar libertad condicional o
suspender las sentencias impuestas por más
de una docena de delitos no violentos, tales
como robo, posesión simple de pequeñas
cantidades de drogas, soborno y prostitución.
Las penas de prisión en los casos más graves
por tráfico de drogas siguen siendo obligatorias,
pero los períodos de reclusión son
más breves. En un editorial en el que se
felicitaba al poder legislativo, el periódico
The Advocate exhortaba al estado a hacer
énfasis en el tratamiento de abuso de sustancias:
“Si las nuevas normas traen consigo
ahorros significativos; los recursos deberían
invertirse en programas que impidan que los
delincuentes vuelvan a violar la ley: más funcionarios
de libertad condicional y bajo
palabra, y programas de tratamiento de
uso indebido de drogas.”
Para
mayor información. Actualizando las normas de los tratamientos de mantenimiento con metadona (TMM). En mayo de 2001, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. (DHHS, por sus siglas en inglés) anunció una transformación radical del papel del gobierno federal como entidad reguladora y supervisor de los TMM. El nuevo sistema se basa en certificaciones de los programas de tratamiento de abuso de sustancias en los que se utiliza metadona y otros medicamentos. Dichas certificaciones son emitidas por organizaciones independientes y autoridades estatales, de conformidad con las normas de tratamiento elaboradas por el Centro de Tratamiento de Abuso de sustancias (CSAT, por sus siglas en inglés) durante los últimos diez años. Estas normas están basadas en “ directrices de prácticas idóneas” y hacen énfasis en mejorar la calidad de la atención en áreas tales como planificación de tratamientos individualizados, mayor supervisión médica y evaluación de los pacientes. En diciembre del 2001, el DHHS anunció que se había elegido a cuatro organizaciones de acreditación para llevar a cabo actividades de conformidad con el nuevo enfoque. Para mayor información, visite: www.samhsa.gov/news/news.html (busque en Archivos de Boletines de Prensa (Archives of News Releases) y elija los dos boletines del 18 de mayo de 2001) Mejorando las bases científicas del tratamiento de abuso de sustancias. En 1999, el Instituto Nacional de Uso Indebido de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) estableció la Red Nacional de Ensayos Clínicos de Tratamientos de Uso Indebido de Drogas (CTN, por sus sigles en inglés). La CTN proporciona una infraestructura que permite a los investigadores llevar a cabo ensayos clínicos rigurosos en un gran número de ubicaciones a fin de determinar si los nuevos enfoques de tratamiento son eficaces en entornos comunitarios. La CTN cuenta en la actualidad con catorce centros de investigación, cada uno de los cuales está vinculado a una serie de programas comunitarios que representan diversos entornos de tratamiento y poblaciones de pacientes en esa región del país. Esta estructura de red permite que los enfoques eficaces de tratamiento farmacológico y conductual basados en información científica puedan ser divulgados con rapidez a través de todo el país. Para mayor información, visite el Instituto Nacional de Uso Indebido de Drogas. Aumentando la igualdad de los tratamientos de abuso de sustancias. A partir del 2001, el Programa de Beneficios Sanitarios de los Empleados Federales, el cual incluye a nueve millones de personas, requiere que la cobertura prestada para servicios de salud mental y tratamientos de abuso de sustancias sea igual a la proporcionada por concepto de servicios médicos, quirúrgicos y de hospitalización. Ambos tipos de cobertura tendrán las mismas características de división de los costos, tales como deducibles y pagos de cuotas fijas o porcentuales. Para mayor información, visite: www.opm.gov/insure/health/parity/qanda.htm Mejorando las oportunidades de colaboración
entre los entornos de atención médica,
salud pública y tratamiento de abuso de
sustancias. Desde 1998, el CSAT, los CDC
y la Administración de Servicios y Recursos
Sanitarios (HRSA, por sus siglas en inglés)
han patrocinado una serie de talleres de
formación multidisciplinaria en todo el país.
Estos talleres proporcionan a los proveedores
que trabajan en una variedad de entornos
(tales como enfermedades de trasmisión sexual
y prevención del VIH, tratamiento de
abuso de sustancias, atención médica primaria,
servicios de salud mental y justicia penal)
una oportunidad de mejorar su capacidad
de responder a los problemas combinados
de salud y conducta de sus pacientes que
usan drogas. Esta formación también alienta
a entablar contactos personales entre las
distintas disciplinas, culturas y burocracias
de las agencias. Estos contactos personales
llevan al personal a comunicarse con
regularidad y establecer relaciones de colaboración
con otras agencias y organizaciones. Para
mayor información en inglés. Para obtener más información sobre este tema Lea la hoja informativa general de esta serie sobre los usuarios de drogas y el tratamiento de abuso de sustancias: “ Tratamiento de abuso de sustancias para los usuarios de drogas inyectables: Una estrategia con múltiples beneficios.” É sta proporciona información básica, vínculos a otras hojas informativas de esta serie y vínculos a otra información útil (tanto impresa como en Internet). Visite los sitios web de los Centros para el Control y la Prevención
de Enfermedades y de la Academia
para el Desarrollo Educativo
Consulte estas fuentes de información (en inglés): Amaro H. An expensive policy: the impact of inadequate funding for substance abuse treatment. [Editorial] American Journal of Public Health 1999;89:657-659. Leshner A. Addiction
is a brain disease. Leshner AI. National
study offers strong evidence of the effectiveness of drug abuse
treatment. National Center on Addiction and
Substance Abuse at Columbia University
(CASA). Shoveling
up: the impact of substance abuse on state budgets. National Institute on Drug Abuse.
Principles of drug
addiction treatment: a research-based guide. National Institutes of Health. Effective
medical treatment of opiate addiction. Schneider Institute for Health Policy,
Brandeis University. Substance
abuse: the nation’s number one health problem. White House Office of National Drug
Control Policy. National
Drug Control Strategy 2001. Chapter 3. Report on programs
and initiatives, Part 2.
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