Prevención de lesiones
por pinchazos (piquetes de aguja) en entornos clínicos
¡ADVERTENCIA!
Trabajadores sanitarios que utilizan agujas o pueden estar expuestos a éstas corren un mayor riesgo de sufrir lesiones por pinchazos. Este tipo de lesiones pueden provocar infecciones graves o mortales de patógenos contenidos en la sangre tales como el virus de la hepatitis B, hepatitis C o el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
|
El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) solicita ayuda en la prevención de lesiones por pinchazos en los trabajadores sanitarios.* Este tipo de lesiones son causadas por agujas tales como jeringas hipodérmicas, agujas para extracción de sangre, sondas intravenosas y agujas utilizadas para conectar partes de sistemas de goteo intravenoso. Estas lesiones pueden causar una serie de infecciones graves que pueden ser mortales, tales como virus de la hepatitis B (VHB), virus de la hepatitis C (VHC) o virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) (el virus que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Estas lesiones se pueden prevenir evitando el uso innecesario de agujas, utilizando instrumentos con mecanismos de seguridad, y promoviendo la educación y las prácticas seguras de trabajo para el manejo de las agujas y sistemas relacionados. Estas medidas deben formar parte de un programa amplio para la prevención de la transmisión de patógenos contenidos en la sangre.
Esta Alerta proporciona información científica vigente acerca del riesgo de lesiones por pinchazos y la transmisión a los trabajadores sanitarios de patógenos contenidos en la sangre. Este documento hace énfasis en las lesiones por pinchazos como elemento clave de un esfuerzo muy amplio para la prevención de lesiones por objetos filosos así como las infecciones transmitidas por la sangre vinculadas a estas lesiones. En este documento se describen cinco casos de trabajadores sanitarios con infecciones vinculadas a agujas y se presentan estrategias de intervención para reducir estos riesgos. Debido a que recientemente se han introducido muchos instrumentos sin agujas así como dispositivos con agujas más seguros y a que el campo está evolucionando con rapidez, la Alerta describe brevemente un enfoque para evaluar estos instrumentos.
[*En este documento, el término trabajador sanitario incluye todos los trabajadores del entorno clínico que utilizan o están expuestos a agujas u otros instrumentos filosos que podrían contener sangre u otras sustancias potencialmente infecciosas. La categoría de trabajadores sanitarios incluye a los médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio y personal odontológico, proveedores de cuidado prehospitalario, y encargados de limpieza, lavandería y mantenimiento.]
NIOSH solicita que los trabajadores, empleados, fabricantes, editores de publicaciones profesionales, funcionarios sanitarios y de seguridad, y sindicatos lleven a la práctica las recomendaciones contenidas en esta Alerta y hagan que los trabajadores sanitarios que utilizan agujas en su lugar de trabajo o puedan estar expuestos a ellas les presten la debida consideración.
ANTECEDENTES
Más de ocho millones de trabajadores sanitarios en los Estados Unidos desempeñan labores en hospitales y otros entornos clínicos. No se cuenta con datos precisos a nivel nacional acerca del número de pinchazos y otras lesiones percutáneas que sufren cada año los trabajadores sanitarios; sin embargo, las estimaciones indican que cada año ocurren entre 600.000 y 800.000 lesiones de este tipo [Henry y Campbell 1995; EPINet 1999]. Alrededor de la mitad de estas lesiones no son reportadas [Roy y Robillard 1995; EPINet 1999; CDC 1997a; Osborn et al. 1999]. Los datos del sistema EPINet sugieren que en un hospital promedio, los trabajadores sufren aproximadamente 30 lesiones por pinchazos por cada 100 camas al año [EPINet 1999].
Las lesiones por pinchazos reportadas con más frecuencia afectan al personal de enfermería, laboratorio, médicos, personal de mantenimiento y otros trabajadores sanitarios. Algunas de estas lesiones exponen a los trabajadores a patógenos contenidos en la sangre que pueden transmitir infecciones. Los patógenos más importantes entre éstos son el VHB, VHC y el VIH. Las infecciones producidas por cada uno de estos patógenos pueden poner en peligro la vida, pero son prevenibles.
El impacto emocional de una lesión por pinchazo puede ser severo y prolongado, incluso cuando no se transmita una infección grave. Este impacto es particularmente severo cuando la lesión causa exposición al VIH. En un estudio de 20 trabajadores sanitarios que habían sufrido exposición al VIH, 11 reportaron una angustia pronunciada, 7 sintieron una angustia moderada persistente y 6 renunciaron a su trabajo como consecuencia de la exposición [Henry et al. 1990]. También se han reportado otras reacciones de angustia que requirieron ayuda psicológica [Armstrong et al. 1995]. No saber si el paciente origen de la exposición está infectado o no es algo que puede agravar la preocupación del trabajador sanitario. Además del trabajador sanitario expuesto, los colegas y miembros de su familia también pueden verse afectados emocionalmente.
VIH
Entre 1985 y junio de 1999, se reportaron a los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) totales acumulados de 55 casos "documentados"† y 136 casos "posibles"‡ de transmisión ocupacional del VIH a trabajadores sanitarios de los EE.UU. [CDC 1998a]. Se trataba en su mayor parte de personal de enfermería y técnicos de laboratorio. Las lesiones percutáneas (es decir, pinchazo) estuvieron asociadas con 49 (89%) de las transmisiones documentadas. De estos casos, 44 estuvieron vinculados con agujas huecas, la mayor parte de las cuales se utilizaron para extraer sangre o insertar un catéter intravenoso.
† Trabajadores sanitarios que tenían VIH documentado luego de una exposición ocupacional o tenían alguna otra evidencia de laboratorio de infección ocupacional de VIH.
‡ Trabajadores sanitarios que fueron objeto de investigación y (1) no tenían riesgos identificables de conducta o por transfusión, (2) informaron haber sufrido exposiciones percutáneas o mucocutáneas ocupacionales a la sangre o fluidos corporales o a soluciones de laboratorio que contenían VIH, pero (3) no tenían seroconversión documentada de VIH como resultado de una exposición ocupacional específica.
Infección por VIH es una enfermedad compleja que puede estar
vinculada a muchos síntomas. El virus ataca algunos componentes del sistema
inmunológico del organismo, lo cual conduce eventualmente a infecciones
graves así como otras complicaciones. Esta condición se conoce como
SIDA. A pesar de que actualmente existen terapias que hacen más lento
el avance de la enfermedad transmitida por el VIH, la mayor parte de
los trabajadores sanitarios que contraen infección por VIH tienen probabilidades de finalmente
padecer SIDA y morir.
VHB
La información suministrada por los programas de seguimiento
de la hepatitis a nivel nacional se utilizan para estimar el número de
infecciones de VHB en los trabajadores sanitarios. En 1995, alrededor
de 800 trabajadores sanitarios se infectaron con el VHB [datos no publicados de los CDC]. Esta
cifra representa una disminución de 95% en comparación con los 17.000
nuevos casos de infección estimados para 1983. Esta disminución fue
en gran medida el resultado de programas generalizados de administración
de la vacuna de la hepatitis B a todos los trabajadores sanitarios así como
el uso de las precauciones universales y otras medidas requeridas por
los estándares de patógenos contenidos en la sangre emitidos por la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA) [29 CFR§ 1910.1030].
§ Código de Regulaciones Federales. Véase CFR en Referencias.
Entre un tercio y la mitad de las personas con infección aguda
de VHB presentan síntomas tales como ictericia, fiebre, náuseas y dolor
en el abdomen. La mayor parte de las infecciones agudas terminan por desaparecer,
pero entre un 5% y un 10% de los pacientes desarrollan una infección crónica
con VHB que conlleva un riesgo permanente estimado en un 20% de morir de
cirrosis y un 6% de riesgo de morir de cáncer del hígado [Shapiro 1995].
VHC
La infección por virus de la hepatitis C es la infección más
común transmitida por la sangre en los EE.UU., la cual afecta a aproximadamente
4 millones de personas [CDC 1998b]. Aunque la prevalecencia de infección
de VHC en los trabajadores sanitarios es similar a la de la población
general (1% a 2%) [CDC 1998b], resulta claro que los trabajadores sanitarios
presentan un riesgo ocupacional más elevado de contraer infección de VHC. En un estudio
en el que se evaluaban los factores de riesgo de contraer esta infección,
se vinculó de manera independiente un antecedente de lesión no intencional
por piquete con la infección por VHC [Polish et al. 1993]. Se ignora cuántos
trabajadores sanitarios han contraído el VHC por contacto ocupacional.
Sin embargo, del total de infecciones agudas por VHC que se han presentado
cada año (el cual oscila entre 100.000 en 1991 y 36.000 en 1996), entre 2% y
4% han ocurrido en trabajadores sanitarios con exposición a sangre en
su lugar de trabajo [Alter 1995, 1997; datos no publicados de los CDC].
La infección por VHC con frecuencia no tiene síntomas o sólo
los tiene muy leves. Pero a diferencia del VHB, se presentan infecciones
crónicas en un 75% a 85% de los pacientes, y enfermedad activa del hígado
en un 70%. De los pacientes con enfermedades activas del hígado, entre 10%
y 20% presentan cirrosis, y entre 1% y 5% cáncer del hígado [CDC 1998b].
RIESGO DE INFECCIÓN LUEGO DE UNA LESIÓN POR PIQUETE
Luego de exposición a un paciente infectado como consecuencia
de un piquete, el riesgo de infección de un trabajador sanitario depende
del patógeno en cuestión, la condición inmunológica del trabajador, la
gravedad de la lesión por piquete, y la disponibilidad y uso de la profilaxis
adecuada luego de la exposición.
VIH
A fin de estimar la tasa de transmisión del VIH, se combinaron
datos provenientes de más de 20 estudios de probabilidad a nivel mundial
sobre trabajadores sanitarios expuestos a sangre infectada con el VIH
a través de una lesión percutánea. En total, se registró un total de 21 infecciones
luego de 6.498 episodios de exposición lo cual equivale a una tasa de
transmisión promedio de 0,3% por lesión [Gerberding 1994; Ippolito et al. 1999].
Un estudio retrospectivo de control de casos de trabajadores sanitarios
que habían tenido exposición percutánea al VIH determinó que el riesgo
de transmisión del VIH aumentaba cuando el trabajador estaba expuesto
a una gran cantidad de sangre del paciente, ya fuera (1) a través de un
instrumento visiblemente cubierto de sangre, (2) durante un procedimiento
en el que se introducía una aguja en una vena o arteria del paciente, o (3) si el
trabajador sufría una herida profunda [Cardo et al. 1997]. Los datos preliminares
sugieren que este tipo de lesiones por piquetes de alto riesgo podrían
representar un riesgo mayor de transmisión por cada lesión [Bell 1997].
Se recomienda profilaxis del VIH luego de la exposición en
el caso de los trabajadores sanitarios expuestos ocupacionalmente al VIH
en algunas circunstancias [CDC 1998c]. Datos limitados sugieren que este
tipo de profilaxis podría reducir considerablemente el riesgo de contraer
la infección del VIH [Cardo et al. 1997]. Sin embargo, los medicamentos
utilizados para la profilaxis posterior a la exposición al VIH tienen muchos
efectos secundarios adversos [CDC 1998c]. En la actualidad no se cuenta
con ninguna vacuna para la prevención de la infección por VIH, ni tampoco
ningún tratamiento para curar la enfermedad [CDC 1998d].
VHB
La tasa de transmisión a los trabajadores sanitarios susceptibles
oscila entre 6% y 30% luego de una sola exposición por piquete a un paciente
infectado con el VHB [CDC 1997b]. Sin embargo, este tipo de exposición
sólo representa un riesgo para los trabajadores sanitarios que no sean inmunes
al VHB. Los trabajadores sanitarios que tengan anticuerpos al VHB ya sea
por vacunación anterior a la exposición o por infección anterior no corren
riesgos. Además, si un trabajador susceptible está expuesto al VHB, la
profilaxis postexposición con inmunoglobulina de hepatitis B y la administración
de la vacuna de la hepatitis es efectiva en más de un 90% de los casos
para prevenir la infección de VHB.
VHC
Los estudios de seguimiento de los trabajadores
sanitarios expuestos al VHC a través de un piquete u otra lesión percutánea
han determinado que la incidencia de seroconversión anti VHC (lo cual
indica infección) es de un promedio de 1,8% (rango, 0% a 7%) por lesión
[Alter 1997; CDC 1998b]. En la actualidad no existe ninguna vacuna para
prevenir la infección por VHC, y no se recomienda la inmunoglobulina ni la terapia
antiviral como profilaxis luego de la exposición [CDC 1998b]. Sin embargo,
continuamente cambian las recomendaciones para el tratamiento de las
infecciones tempranas. Los trabajadores sanitarios que hayan sufrido exposición deben
ser objeto de un seguimiento de seroconversión y recibir referencia para
tratamiento médico en caso de que la seroconversión ocurra.
Resumen
Aunque la exposición al VHB plantea un riesgo
elevado de infección, la administración de una vacuna antes de la exposición
o la aplicación de profilaxis luego de la exposición puede reducir notablemente
el riesgo. No sucede así con el VHC y el VIH. La prevención de los piquetes
es el mejor enfoque para la prevención de estas enfermedades en los trabajadores
sanitarios, y es un componente importante de cualquier programa de prevención
en el lugar de trabajo de patógenos contenidos en la sangre.
¿CÓMO OCURREN LAS LESIONES POR PIQUETE?
Dispositivos asociados a las lesiones por piquetes
Los trabajadores sanitarios utilizan muchos
tipos de agujas y otros dispositivos filosos al proporcionar atención a
los pacientes. Sin embargo, los datos de los hospitales que participan
en el sistema nacional de vigilancia de los CDC para los trabajadores sanitarios
en hospitales (NaSH) y los hospitales incluidos en la base de datos de
investigación
EPINet muestran que sólo algunas agujas y otros dispositivos filosos están
vinculados con la mayor parte de las lesiones [International Health Care
Worker Safety Center 1997; EPINet 1999; datos no publicados de los CDC
1999]. De casi 5.000 heridas percutáneas reportadas por los hospitales
que participaron en el NaSH entre junio de 1995 y julio de 1999, 62% estuvieron
vinculadas con agujas huecas—fundamentalmente agujas hipodérmicas unidas a jeringas
desechables (29%) y agujas de alas de acero (tipo mariposa) (13%). La
figura 1 muestra la proporción en la que estos dispositivos filosos y otros han
contribuido al problema de las heridas percutáneas en los hospitales NaSH.
Los datos de los hospitales que participan en EPINet muestran una distribución
similar de las lesiones por tipo de instrumento [EPINet 1999].
Actividades asociadas a las lesiones por pinchazos
Cuando se expone una aguja u otro instrumento
filoso, pueden ocurrir lesiones. Los datos del NaSH muestran que aproximadamente
un 38% de las lesiones percutáneas ocurren durante el uso y un 42% después
del uso y antes de desechar el dispositivo. Las causas de las lesiones percutáneas
producidas por agujas huecas se muestran en la Figura 2.
Las circunstancias que contribuyen a una lesión
por piquete dependen en parte del tipo de dispositivo utilizado y de su
diseño. Por ejemplo, los dispositivos con agujas que deben ser desarmados
o manipulados después de su uso (por ejemplo, jeringas con cartuchos cargados
previamente y equipos compuestos por agujas de flebotomía y tubos de
vacío)
representan claramente un peligro y han sido vinculados con tasas de lesiones
más elevadas [Jagger et al. 1988]. Además, las agujas conectadas a un
tubo flexible de cierta longitud (por ejemplo las agujas de alas de
acero y las
agujas conectadas a tubos intravenosos) son a veces difíciles de colocar
en un envase para eliminación de instrumentos filosos y por ello representan
otro peligro de lesión. Las lesiones vinculadas a agujas conectadas a
tubos intravenosos pueden ocurrir cuando un trabajador sanitario inserta
o retira
una aguja de un puerto intravenoso o trata de neutralizar temporalmente
el peligro de piquete al insertar la aguja en una cámara de goteo,
puerto o bolsa intravenosa o incluso en la cama.
Además de los riesgos relacionados con las
características del dispositivo, las lesiones por pinchazos han sido vinculadas
con algunas prácticas de trabajo tales como:
- volver a tapar agujas,
- transferir un fluido corporal de un recipiente a otro, y
- no eliminar debidamente las agujas usadas en recipientes de eliminación a prueba de pinchazos.
Los estudios anteriores de lesiones por piquetes
han mostrado que de un 10% a un 25% de las mismas ocurrieron cuando se
volvió a tapar una aguja usada [Ruben et al. 1983; Krasinski et al. 1987; McCormick
y Maki 1981; McCormick et al. 1991; Yassi y McGill 1991]. Aunque hace
algún tiempo que se trata de desalentar las prácticas de tapado a mano y la actividad
está prohibida de acuerdo a los estándares de patógenos contenidos en
la sangre de la OSHA [29 CFR 1910.1030] a menos que no exista alternativa
alguna, 5% de las lesiones por piquetes en los hospitales NaSH siguen vinculadas
a esta práctica (Figura 2). Las lesiones pueden ocurrir cuando un trabajador
sanitario trata de transferir sangre u otros fluidos corporales de una
jeringa a un recipiente para muestras (como un tubo de vacío) y no acierta a insertar
la aguja correctamente. Del mismo modo, pueden producirse lesiones por
piquetes si se dejan las agujas u otros instrumentos filosos usados en el lugar
de trabajo o se eliminan en un recipiente que no sea a prueba de piquetes.
Figura 1. H. Agujas huecas y otros dispositivos vinculados
a las lesiones percutáneas en hospitales NaSH, por porcentaje del total
de lesiones percutáneas (n=4,951), Junio 1995—Julio 1999. (Fuente: CDC [1999].)
Figura 2. Causas de lesiones percutáneas con agujas
huecas en hospitales NaSH, por porcentaje del total de lesiones percutáneas
(n=3,057), Junio 1995—Julio 1999.
REGULACIONES ESTATALES DE OSHA Y FDA**
OSHA
El estándar Federal actual para manejar las lesiones por piquetes
sufridas por los trabajadores sanitarios es el estándar de patógenos contenidos
en la sangre de la OSHA [29 CFR 1910.1030; 56 Fed. Reg.†† 64004
(1991)], vigente desde 1992. Este estándar se aplica a todas las exposiciones
ocupacionales a la sangre o a otras sustancias potencialmente infecciosas.
Entre los elementos más resaltantes de este estándar se hallan los siguientes:
- Plan de control de exposición por escrito
diseñado para eliminar o reducir al máximo la exposición del trabajador
a los patógenos contenidos en la sangre.
- Cumplimiento de las precauciones universales
(un principio de control de infecciones que establece que toda la sangre
humana así como otros materiales que puedan transmitir infección deben
considerarse infecciosos).
- Diseño de controles técnicos y prácticas
de trabajo para eliminar o reducir la exposición de los trabajadores.
- Equipo de protección personal (si los
controles técnicos y las prácticas de trabajo no eliminan las exposiciones
ocupacionales)
- Prohibición de doblar, desmontar o volver
a tapar agujas y otros implementos filosos contaminados a menos que
un procedimiento específico requiera dicha acción o no exista alternativa
viable.
- Prohibición de romper agujas contaminadas
(la OSHA define contaminación como la presencia o la presencia
razonablemente anticipada de sangre u otras sustancias potencialmente
infecciosas en un objeto o superficie).
- Vacunación gratuita contra la hepatitis
B para los trabajadores con riesgo ocupacional de exposición a los patógenos
contenidos en la sangre.
- Adiestramiento para los trabajadores
sobre los controles técnicos y prácticas de trabajo apropiados.
- Evaluación y seguimiento luego de la
exposición, incluyendo profilaxis cuando sea apropiado.
** Debido a las modificaciones recientes
y a la legislación pendiente en el área de prevención de las lesiones
por pinchazo, se insta a los lectores a ponerse al tanto de las regulaciones
federales y estatales vigentes.
†† Federal Register. Véase Fed. Reg. en la sección de referencias.
OSHA también tiene previsto desempeñar acciones para reducir
el número de lesiones causadas a los trabajadores sanitarios por las agujas
y otros instrumentos médicos filosos [OSHA 1999a]. En primer lugar, la
agencia ha revisado la directiva de cumplimiento (guía a ser utilizada
en el campo) que acompaña sus estándares sobre patógenos contenidos
en la sangre de 1992 [29 CFR 1910.1030] a fin de reflejar las tecnologías
más recientes y seguras
disponibles en la actualidad y a fin de aumentar la responsabilidad del
empleador de evaluar y utilizar tecnologías efectivas y más seguras
[OSHA 1999b]. En segundo lugar, la agencia ha propuesto la creación
de un requisito en la regla revisada de mantenimiento de registros
que establece que todas
las lesiones producidas por agujas e instrumentos filosos contaminados
deben ser asentadas en los registros de OSHA utilizados por los
empleadores para llevar cuenta de las lesiones y enfermedades. Finalmente, OSHA
emprenderá
acciones para enmendar sus estándares sobre patógenos contenidos en la
sangre, colocando las lesiones producidas por agujas e instrumentos filosos
en su programa de control.
FDA
De acuerdo a las normas del proceso de solicitud de autorización
de la Administración de Drogas y Alimentación (FDA) [FDA 1995], los
fabricantes de dispositivos médicos (incluyendo agujas utilizadas en
el tratamiento de los pacientes) deben cumplir con los requisitos para
la debida inscripción
e inclusión en las listas, etiquetado y buenas prácticas de fabricación
para diseño y producción. El proceso para recibir autorización o aprobación
para colocar en el mercado un dispositivo exige que los fabricantes del
mismo (1) demuestren que el nuevo dispositivo es fundamentalmente equivalente
a uno colocado en el mercado legalmente o (2) documentar la seguridad
y efectividad del nuevo dispositivo para tratamiento de pacientes por medio
de un proceso de aprobación de comercialización más riguroso. La FDA
también
ha emitido dos documentos de asesoría relativos a los instrumentos filosos
y al riesgo de transmisión de patógenos contenidos en la sangre en el
entorno hospitalario [FDA 1992; FDA et al. 1999].
Regulaciones estatales
En la actualidad, más de dos docenas de estados están considerando,
y tres han adoptado, leyes que establecen acciones regulatorias adicionales
en relación a la exposición de los trabajadores sanitarios a los patógenos
contenidos en la sangre. El estándar reciente de California [Estado de California
1998] establece una serie de requisitos más estrictos que aquellos impuestos
por OSHA. Estos requisitos incluyen una formulación más estricta en cuanto
al uso de sistemas sin agujas para algunos procedimientos o (en el caso
de que no se cuente con sistemas sin agujas) el uso de agujas con mecanismos
de protección contra lesiones para algunos procedimientos.
INFORMES DE CASO
Los siguientes reportes de caso describen brevemente las experiencias
de cinco trabajadores sanitarios que contrajeron infecciones graves luego
de exposición ocupacional a patógenos contenidos en la sangre. Sus casos son
un ejemplo de algunas de las condiciones peligrosas prevenibles así como
de las prácticas que pueden contribuir a las lesiones por pinchazo.
Caso 1
Un paciente de SIDA hospitalizado sufrió una crisis y trató
de sacarse los catéteres intravenosos del brazo. Varios miembros del personal
del hospital trataron de sujetar al paciente. Durante el forcejeo, se tiró
de una manguera de goteo intravenoso y quedó expuesta la aguja que se inserta
en la vía de acceso del catéter intravenoso. Una enfermera presente tomó
la aguja conectora al final de la manguera y estaba tratando de volver a
introducirla en el puerto cuando el paciente le pateó el brazo, haciendo
que la aguja se clavara en la mano de otra enfermera. El mismo día se practicó
una prueba de detección de VIH a la enfermera que sufrió la lesión y el
resultado fue negativo, pero la prueba dio resultado positivo algunos meses
después [American Health Consultants 1992a].
Caso 2
Una doctora estaba extrayendo sangre de un paciente en una
sala de examen de una clínica de VIH. Debido a que en la sala no había
ningún
recipiente de eliminación de instrumentos filosos, ella volvió tapar la
jeringa utilizando la técnica de una sola mano. Cuando la doctora estaba
clasificando materiales de desecho de los laboratorios, la tapa se salió
de la aguja de flebotomía y posteriormente se clavó en el dedo índice de
la mano derecha. El resultado de la prueba de VIH fue negativo. Inmediatamente
la doctora empezó con la profilaxis postexposición con zidovudina pero
la interrumpió después de diez días debido a los efectos adversos negativos.
Aproximadamente dos semanas después del piquete, la doctora presentó síntomas
similares a la gripe característicos de la infección con VIH. Se determinó
que era seropositiva para el VIH cuando se le practicó una prueba tres
meses después de la exposición por piquete [American Health Consultants
1992b].
Caso 3
Después de practicar una flebotomía a un paciente con SIDA,
una trabajadora sanitaria sufrió un piquete profundo con la aguja de flebotomía
utilizada. La sangre del tubo de extracción también salpicó en el espacio
entre la muñeca y el borde de los guantes de la trabajadora sanitaria,
contaminando de esta forma la piel de las manos, que estaba agrietada.
La trabajadora
sanitaria se quitó los guantes y se lavó las manos inmediatamente. Se practicó
un examen de VIH y el resultado fue negativo y se rehusó a seguir profilaxis
con zidovudina. Debido a que no se sabía si el paciente sufría de infección
de VHC y no había evidencia clínica de trastornos hepáticos, no se practicó
prueba de exposición al VHC a la trabajadora sanitaria. Ocho meses después
del incidente, se hospitalizó a la trabajadora sanitaria con hepatitis
aguda. Se determinó que era positiva al VIH nueve meses después del incidente.
Dieciséis meses después del incidente, la prueba de anticuerpos al VHC
dio resultado positivo y se le diagnosticó infección crónica de VHC.
Su condición
clínica continuó deteriorándose y falleció 28 meses después de la lesi ón por piquete [Ridzon et al. 1997].
Caso 4
Durante una broncoscopia para determinar la causa de la falta
de aliento de un paciente infectado con VHB, un trabajador sanitario sufrió
una lesión percutánea con una aguja de calibre 25 al extraer tejido de
los fórceps de biopsia. El trabajador no recibió profilaxis posterior
a la exposición
con inmunoglobulina de hepatitis B o vacuna de la hepatitis B. Aproximadamente
15 semanas después de la lesión por piquete, el trabajador presentó fatiga,
malestar e ictericia. Después, se determinó que tenía enzimas anormales
en el hígado y dio resultado positivo en la prueba de antígeno de superficie
de la hepatitis B, cuadro característico de la infección aguda con
hepatitis B. Al paciente al que se practicó la broncoscopia se le
diagnosticó neumonía
de Pneumocystis carinii y murió 8 meses después de haberle
sido diagnosticado sarcoma de Kaposi diseminado e infección oportunista
mayor. El trabajador lesionado no presentó complicaciones médicas, y
sus enzimas hepáticas y su salud volvieron a la normalidad. Posteriormente
dio resultados negativos a la prueba del antígeno de superficie a la
hepatitis B y resultados positivos a la prueba del anticuerpo de superficie
a la hepatitis
B, lo cual indicaba una recuperación de una infección de VHB. En un seguimiento
realizado 15 meses después de la lesión por piquete, el trabajador también
dio resultados negativos a la prueba de VIH. No se contaba con suero
del
paciente fallecido para realizar pruebas de anticuerpos [Gerberding et
al 1985].
Caso 5
En 1972, una enfermera sufrió una lesión por piquete en el
dedo al retirar una aguja hipodérmica del brazo de un paciente. En el
momento de la lesión, el paciente tenía hepatitis aguda aparente que no
era de tipo A ni B. La enfermera presentó hepatitis seis semanas después
de la lesión
por piquete. Sus enzimas hepáticas siguieron elevadas durante casi un
año.
Un examen posterior de las muestras de suero de la enfermera y del paciente
mostraron que ambos estaban infectados con VHC. La muestra de suero inicial
de la enfermera tomada en 1972 dio resultado negativo a la prueba de anticuerpos
de VHC, pero una muestra tomada seis semanas después de la lesión por
piquete fue seropositiva. Aunque la enfermera estaba clínicamente sana
en el momento del informe, siguió siendo seropositiva al VHC [Seeff 1991].
USO DE CONTROLES TÉCNICOS MEJORADOS EN UNA ESTRATEGIA DE PREVENCIÓN
Programas completos de prevención
de las lesiones por pinchazos
Los asuntos de salud y seguridad pueden ser atendidos de
la manera más conveniente en el entorno de un programa completo de prevención
que tome en cuenta todos los aspectos del ambiente de trabajo y que cuente
con la participación de los empleados y el compromiso de la gerencia. La
aplicación de los controles mejorados de ingeniería es uno de los componentes
de un programa amplio de prevención de este tipo. Ya que muchos de los
dispositivos con funciones de prevención de piquetes son nuevos, esta
sección
se ocupará
fundamentalmente de su uso, incluyendo características deseables, ejemplos
y datos que apoyen su efectividad. Sin embargo, otros factores de la estrategia
de prevención que deben ser tomados en cuenta incluyen la modificación
de las prácticas peligrosas de trabajo, los cambios administrativos para
responder a los peligros que las agujas plantean en el medio ambiente
(por ejemplo,
eliminación expedita de los recipientes de eliminación de agujas y dispositivos
filosos llenos, educación y concienciación sobre la seguridad, comentarios
sobre las mejoras en materia de seguridad, y las acciones realizadas
para responder a los problemas continuos. Varios autores han señalado la importancia
de un enfoque amplio [Krasinski et al. 1987; Hanrahan y Reutter 1997;
DeJoy et al. 1995; Ramos-Gomez et al. 1997; Gershon et al. 1995]. Se ha hecho
énfasis en el papel fundamental que desempeña la formación apropiada en
varios informes recientes de un mayor número de infecciones del torrente
sanguíneo vinculadas a un manejo deficiente de los sistemas intravenosos
sin agujas, principalmente en el entorno clínico en el hogar [Cookson
et al. 1998; Danzig et al. 1995; Do et al. 1999; Kellerman et al. 1996].
En estos datos se subraya la necesidad de una vigilancia de la seguridad del
paciente y una formación cuidadosa así como una vigilancia de las lesiones
ocupacionales al momento de empezar a utilizar un nuevo instrumento
médico.
Estudio de caso de un programa exitoso
y amplio de prevención
El valor de un enfoque amplio se demuestra por su éxito en
un informe reciente de Dale et al. [1998]. Entre 1993 y 1996, el servicio
de flebotomía de una institución importante redujo la tasa de lesiones
por pinchazos en sus 200 flebotomistas a tiempo completo de 1,5 a 0,2
por cada
10.000 venipunciones realizadas. En comparación, un estudio nacional realizado
entre 1990 y 1992 halló una tasa promedio de lesiones por pinchazos de
alrededor de 0,94 por cada 10.000 procedimientos [Howanitz y Schifman
1994]. Un análisis
retrospectivo de los sucesos que contribuyeron al éxito del servicio de
flebotomía incluyó cambios en las prácticas de educación y de trabajo,
el uso de dispositivos con mecanismos de seguridad e invitación a presentar
reportes de las lesiones. Estas intervenciones así como la aplicación
de las directrices de los CDC publicadas y de los estándares de patógenos
contenidos en la sangre de OSHA estuvieron vinculados a la disminución
constante de la tasa de lesiones observada. Los autores notaron que
un factor importante
que contribuyó a este éxito fue un buen entendimiento de las lesiones sufridas
por el personal.
Características deseables de los dispositivos
con mecanismos de seguridad
Los controles técnicos mejorados se encuentran con frecuencia
entre los enfoques más efectivos para reducir los peligros ocupacionales
y por lo tanto son un componente importante de un programa de prevención
de piquetes. Dichos controles incluyen la eliminación del uso
innecesario de agujas y la utilización de dispositivos con mecanismos
de seguridad. Varias fuentes han identificado las características deseables
de los dispositivos con mecanismos de seguridad [OSHA 1999c; FDA 1992;
Jagger
et al. 1988; Chiarello
1995; Quebbeman y Short 1995; Pugliese 1998; Fisher 1999; ECRI 1999]. Entre
estas características se pueden mencionar las siguientes:
- El instrumento no tiene aguja.
- El dispositivo de seguridad forma parte integral del
instrumento.
- El dispositivo funciona preferiblemente de manera pasiva
(es decir, no requiere activación por parte del usuario). Si es necesaria
la activación del usuario, la función de seguridad se puede accionar
utilizando una sola mano y permite que las manos del trabajador sigan
detrás de la parte filosa expuesta.
- El usuario puede verificar fácilmente si la función
de seguridad está activada.
- La función de seguridad no puede ser desactivada y sigue
proporcionando protección luego de desechar el instrumento.
- El instrumento funciona de manera confiable.
- El instrumento es práctico y fácil de usar.
- El instrumento permite tratar al paciente de manera segura y efectiva.
Aunque cada una de estas características resulta deseable,
algunas no son viables, aplicables o no están disponibles en algunas situaciones
sanitarias. Por ejemplo, siempre será necesario utilizar agujas cuando no
exista otra alternativa para penetrar la piel. Del mismo modo, en algunos
casos sería preferible utilizar una función de seguridad que requiera ser
activada por el usuario en lugar de utilizar una función pasiva. Cada dispositivo
debe ser considerado a la luz de sus propios méritos y en última instancia
en base a su capacidad de reducir las lesiones en el lugar de trabajo. Las
características deseables enumeradas aquí deben por ello servir únicamente
como guía para el diseño y la selección de dispositivos.
Ejemplos de diseños de dispositivos de seguridad
La Figura 3 muestra algunos ejemplos de jeringas con
dispositivos de seguridad. Estos y otros ejemplos de diseños de dispositivos
de seguridad se enumeran de la forma siguiente:
- Conectores sin agujas para sistemas de goteo intravenoso
(por ejemplo, cánula sin punta para ser utilizadas en puertos perforados
previamente y conectores con válvulas que aceptan tubos intravenosos
de extremos cónicos o tipo luer)
- Conectores intravenosos con agujas protegidas (es decir,
la aguja que va conectada al sistema de goteo intravenoso está embutida
de manera permanente en una cubierta rígida de plástico que encaja
por encima de los puertos intravenosos)
- Agujas que se retraen dentro de una jeringa o portatubo
de vacío
- Cubiertas deslizantes o con bisagras unidas a agujas
de flebotomía, agujas de alas de acero y agujas para toma de muestras
de gases en la sangre
- Estuches protectores para colocar el estilete intravenoso
cuando éste se retira del catéter
- Protectores deslizantes para agujas conectados a jeringas
desechables y portatubos de vacío
- Agujas de flebotomía y de alas de acero cuya punta se
neutraliza automáticamente (una cánula de punta roma colocada dentro
de la aguja de flebotomía avanza automáticamente más allá de la punta
de la aguja antes de retirar ésta de la vena—véase Figura 3)
- Lancetas retraíbles para pinchar dedos y talones
Figura 3. Tres ejemplos de jeringas con mecanismos de seguridad. (Estos
dibujos se presentan únicamente con fines didácticos y no implican el
respaldo de un producto en particular por parte de NIOSH.)
Evidencia de efectividad
Cada vez existe más evidencia que indica que los dispositivos
con mecanismos de seguridad reducen las lesiones por piquetes:
- Los sistemas de goteo intravenoso sin agujas o con agujas
protegidas han reducido la tasa de lesiones por pinchazos vinculadas
a conectores intravenosos en un 62% para alcanzar 88% [Gartner 1992;
Yassi et al. 1995; Lawrence et al. 1997].
- Las lesiones sufridas al practicar flebotomías se redujeron
en un 76% al utilizar agujas con mecanismo automático de neutralización,
66% con un protector de bisagra para agujas, y en un 23% con agujas
de alas de acero (tipo mariposa) dotadas de un protector deslizante
[CDC 1997a].
- Las lesiones sufridas al practicar flebotomías se redujeron
en un 82% con un protector para agujas, pero un dispositivo de retapado
tuvo un impacto mínimo [Billiet et al. 1991].
- El uso de catéteres intravenosos más seguros en los
que la aguja queda aislada luego de ser usada redujeron la tasa de lesiones
vinculadas a la colocación de sistemas intravenosos en un 83% en tres
hospitales [Jagger 1996].
En otros estudios también se documentaron reducciones sustanciales
en las lesiones por piquetes con el uso adecuado de sistemas sin agujas
o dispositivos con agujas de seguridad más nuevos utilizados en programas
amplios para la prevención de lesiones por piquetes [NCCC y DVA 1997;
Zafar et al. 1997].
Aunque en esta sección se hace énfasis en los dispositivos
con agujas dotados de mecanismos de seguridad, los recipientes de eliminación
de instrumentos filosos también constituyen mecanismos de control importantes
que se deben considerar en un programa amplio de prevención de las lesiones
por pinchazo. NIOSH [1998] recientemente hizo un estudio de la ubicación,
uso y ventajas de los recipientes de eliminación de instrumentos filosos.
Según se evidencia en los ejemplos citados, muchos dispositivos
con mecanismos de seguridad disminuyen la frecuencia de lesiones por pinchazo,
pero por muchas razones no eliminan el riesgo completamente. En algunos
casos, el mecanismo de seguridad no se puede activar hasta después de retirar
la aguja del paciente, por lo que queda expuesto el extremo filoso. Algunos
trabajadores sanitarios no activan el mecanismo de seguridad, o éste puede
fallar. En el caso de algunos dispositivos, es posible que los usuarios
desactiven los mecanismos de seguridad. Por ejemplo, en el caso de algunos
sistemas de goteo intravenoso sin aguja, se puede conectar algunas partes
del sistema con agujas. El conocimiento de los factores que contribuyen
a que un dispositivo sea seguro y la promoción de aquellas prácticas que
favorezcan la efectividad de la prevención son por lo tanto componentes
importantes de la planificación de prevención.
CONCLUSIONES
Las lesiones por piquetes siguen siendo una causa importante y constante
de exposición a enfermedades graves y mortales en los trabajadores sanitarios.
Se requiere de mayores esfuerzos de colaboración por parte de los interesados
a fin de prevenir las lesiones por piquetes y las consecuencias graves
que pueden ocurrir. Dichos esfuerzos se llevan a cabo de manera más eficiente
por medio de un programa amplio que tome en cuenta los factores institucionales
y de conducta así como aquellos relacionados con los dispositivos que contribuyen
a que los trabajadores sanitarios sufran lesiones por pinchazos. En el
marco de estos esfuerzos, resulta fundamental la eliminación de dispositivos
dotados de agujas en aquellos casos en los que existan alternativas seguras
y efectivas así como el diseño, evaluación y uso de dispositivos con mecanismos de
seguridad.
RECOMENDACIONES
Selección y evaluación de dispositivos con agujas dotados de mecanismos
de seguridad
Existe un mayor número y variedad de dispositivos con agujas
dotados de mecanismos de seguridad, pero muchos de estos dispositivos
sólo
tienen un uso limitado en el lugar de trabajo. Por esta razón las organizaciones
y trabajadores sanitarios podrían tener dificultades para seleccionar
instrumentos apropiados. Aunque estos dispositivos están diseñados para
fomentar la seguridad de los trabajadores sanitarios, deben ser evaluados
a fin de garantizar que
- el dispositivo de seguridad funciona de manera efectiva
y confiable,
- el instrumento resulta aceptable para el trabajador sanitario,
y
- el instrumento no tiene un impacto negativo en el tratamiento
del paciente.
A medida que los empleadores comiencen a utilizar instrumentos
dotados de agujas con mecanismos de seguridad, podrán aplicar distintas
directrices para evaluar y seleccionar los productos. Estas directrices
son tomadas en parte de publicaciones y otras fuentes que ofrecen planes,
formularios de evaluación e información relacionada en esta nueva área
[Chiarello 1995; Fisher 1999; SEIU 1998; EPINet 1999; Pugliese y Salahuddin
1999]. Aunque los entornos sanitarios están aplicando el uso de instrumentos con
agujas dotados de mecanismos de seguridad, deberían obtener ayuda de las
organizaciones profesionales correspondientes, grupos comerciales y fabricantes
para obtener información acerca de los instrumentos y procedimientos apropiados
para entornos específicos (por ejemplo, consultorios odontológicos). En
secciones posteriores de esta Advertencia se enumeran otras fuentes de
información
(véase Referencias, Información adicional, y Lecturas sugeridas).
Además, OSHA recibió casi 400 respuestas a su solicitud pública de información
para prevenir la exposición ocupacional a los patógenos contenidos en
la sangre a través de lesiones percutáneas [63 Fed. Reg. 48250 (1998);
OSHA 1999c]. Esta información incluye numerosos reportes acerca de la
aplicación
exitosa de los programas de prevención de lesiones por piquete, y podría
ser útil para las instituciones médicas cuando establezcan sistemas de
rastreo de lesiones, enfoques preventivos y uso de instrumentos más seguros.
A continuación se enumeran brevemente los elementos principales
de un proceso de selección y evaluación de dispositivos con agujas dotados
de mecanismos de seguridad:
- Formar un equipo multidisciplinario que incluya trabajadores
para (1) diseñar, aplicar y evaluar un plan para reducir las lesiones
por piquetes en la institución y (2) evaluar dispositivos con agujas
dotados de mecanismos de seguridad.
- Identificar prioridades basadas en las evaluaciones
de la forma en que se presentan las lesiones por pinchazos, los patrones
de uso de instrumentos en la institución, así como los datos locales
y nacionales relativos a las lesiones y las tendencias de transmisión
de la enfermedad. Conceder la mayor prioridad a los dispositivos
con agujas dotados de mecanismos de seguridad que tendrán el mayor impacto
en la prevención de infección ocupacional (por ejemplo, agujas hueras
usadas en venas y arterias).
- Al seleccionar un dispositivo más seguro, identifique
el ámbito de uso anticipado en la instalación sanitaria así como cualquier
técnica especial o factores de diseño que puedan afectar su seguridad,
eficiencia y aceptación por parte del usuario. Consulte fuentes de información
publicada, disponibles en la Internet o en otros medios acerca de la
seguridad y desempeño general del dispositivo.
- Realizar una evaluación del producto, asegurándose de
que los participantes representan el espectro de usuarios potenciales
del producto. Los siguientes pasos son importantes para una evaluación
exitosa del producto:
- Instruir a los trabajadores sanitarios acerca del uso correcto
del nuevo dispositivo.
- Establecer criterios y medidas claras para evaluar
el dispositivo en cuanto a la seguridad del trabajador sanitario
y el tratamiento del paciente. (Se pueden obtener formularios de
evaluación de los mecanismos de seguridad en las referencias mencionadas
anteriormente.)
- Realizar seguimiento in situ para obtener comentarios
informales, identificar problemas y proporcionar asesoría adicional.
- Realizar un seguimiento luego de que se comience a utilizar
el nuevo dispositivo para determinar si se requiere instrucción adicional,
solicitar comentarios informales sobre la experiencia del trabajador
sanitario con el dispositivo (por ejemplo, utilizar un buzón de sugerencias)
e identificar posibles efectos adversos en el tratamiento de los pacientes
causados por el dispositivo.
Será necesario realizar una evaluación continua de los dispositivos
y opciones actuales. Del mismo modo que cualquier otra tecnología en evolución,
el proceso será dinámico, y a medida que se acumule experiencia, surgirán
mejores dispositivos con mecanismos de seguridad.
Recomendaciones para los empleadores
Para proteger a los trabajadores sanitarios de las lesiones
por piquete, los empleadores deben proporcionar un ambiente de trabajo
seguro que incluya dispositivos con agujas más seguros y programas de seguridad
efectivos. Muchos tipos de dispositivos con agujas están vinculados a
las lesiones por piquete, y estas lesiones pueden ocurrir de muchas
maneras. Por ello se debe considerar el uso de una combinación de estrategias de
prevención. Los empleadores deben dar los siguientes pasos para poner
en práctica un programa para reducir las lesiones por piquetes y fomentar
la participación de los trabajadores en estos esfuerzos.
- Los empleadores de trabajadores sanitarios deben
llevar a la práctica controles técnicos mejorados a fin de reducir
las lesiones por piquete:
- Eliminar el uso de dispositivos con agujas cuando existen
alternativas seguras y efectivas. El ejemplo más obvio de
uso innecesario de una aguja es el uso de agujas expuestas para
tener acceso a partes
de un sistema de goteo intravenoso o conectarlas. Desde hace más
de diez años se dispone de sistemas de goteo intravenoso sin agujas
así como agujas cubiertas a fin de eliminar o aislar el peligro.
Examine la información de su propia institución para identificar
o usos innecesarios de agujas.
- Ponga en práctica el uso de dispositivos
con agujas dotados de mecanismos de seguridad y evalúe su aplicación
para determinar cuáles son más efectivos y aceptables. Ahora
se dispone de muchos dispositivos dotados de mecanismos de seguridad
a fin de aislar una aguja expuesta luego de su uso. En este documento
se proporciona un enfoque de evaluación así como referencias.
- La reducción de las lesiones por pinchazos
se puede lograr de manera más efectiva cuando se incorpore el uso de
controles técnicos mejorados en un programa completo en el que participen
los trabajadores:
- Analice las lesiones por pinchazos y otros
objetos filosos en su lugar de trabajo a fin de identificar los
peligros y tendencias de ocurrencia de lesiones. Se debe compilar
y evaluar los datos provenientes de reportes de lesiones a fin de identificar (1) dónde, c ómo, con cuáles dispositivos y cuándo ocurren las lesiones y (2) los grupos de trabajadores sanitarios afectados.
- Establezca prioridades y estrategias
de prevención examinando información local y nacional acerca de
los factores de riesgo de lesiones por pinchazos y esfuerzos de
intervención exitosos. Los procedimientos y dispositivos que
han contribuido a la transmisión de enfermedades (por ejemplo,
dispositivos utilizados para tener acceso a una vena o arteria)
deben ser objeto
de la mayor prioridad de intervención. Consulte las fuentes locales
y nacionales en busca de información sobre dispositivos y prácticos
que han contribuido a una reducción en el número de lesiones.
- Asegúrese de que los trabajadores
sanitarios reciban la debida instrucción acerca del uso y
eliminación seguros de las agujas. Los trabajadores sanitarios y estudiantes
de profesiones relacionadas con la salud deben recibir la debida
instrucción acerca del uso correcto de dispositivos con agujas
y el debido énfasis en su protección personal al manipular estos
dispositivos. A medida que surjan dispositivos más seguros, la
instrucción de los trabajadores es esencial para asegurar el uso apropiado.
- Modificar las prácticas de trabajo
que plantean peligro de pinchazos a fin de hacerlas más seguras. Entre
los peligros que se pueden eliminar al modificar prácticas
de trabajo se incluyen las lesiones debidas a retapado, no desechar
un dispositivo con aguja adecuadamente, pasar o transferir dicho
dispositivo, y transferir sangre o fluidos corporales de un dispositivo
a un recipiente para muestras. Del mismo modo, la toma de muestras
puede coordinarse a fin de reducir el número de veces que se usa
las agujas con un paciente. Así se disminuye el riesgo del trabajador
y la molestia del paciente. En algunos casos, el uso de dispositivos
con mecanismos de seguridad reducirá o eliminará estos riesgos.
En todos casos, incluir a los trabajadores sanitarios ayudará a
identificar y resolver asuntos de seguridad. Por eso los dueños
deben revisar procedimientos actuales para reportar y tratar peligros
relacionados a agujas y otros objetos.
- Promover una conciencia sobre
la seguridad en el sitio de trabajo. Muchas
lesiones por pinchazos son el resultado de circunstancias
inesperadas tales como un movimiento
repentino de un paciente o colisión con un compañero
de trabajo o con un dispositivo con aguja. Los
trabajadores sanitarios deben
recibir formación para estar constantemente alertas
al potencial de lesión cuando se está utilizando
una aguja expuesta o algún otro
dispositivo filoso. Varios factores influencian la adopción
de prácticas seguras por los trabajadores
sanitarios [Dejoy et al. 1995; Murphy et al.
1996; Gershon et al. 1995;]. Estos trabajadores consideran
las necesidades del paciente antes de su propia
seguridad. Es menos probable que tomen una medida
de seguridad que requiera pasos adicionales o
que los trabajadores consideran como una interferencia
con el cuidar al paciente. Por eso, los dueños
deben tratar los peligros que contribuyen a las
lesiones por piquetes de aguja y actitudes y
otras barreras en la organización que
afectan a los prácticos seguros [Hanrahan
and Reutter 1997].
- Establecer procedimientos para
la presentación de reportes y alentar a reportar
y hacer un seguimiento oportuno de todas las lesiones
por pinchazos y objetos filosos. Es
fundamental presentar reportes para (1) asegurar
que todos los trabajadores sanitarios reciban tratamiento
médico adecuado luego
de la exposición y (2) proporcionar un registro para
evaluar el peligro de lesiones por pinchazos en el
sitio de trabajo.
- Evaluar la efectividad de los
esfuerzos de prevención y proporcionar comentarios acerca del desempeño. Los
empleadores necesitan asegurarse de que los trabajadores
sanitarios adopten las estrategias de prevención
recomendadas y de que los cambios que realicen
surtan el efecto deseado. Por ello deben proporcionar
un foro para evaluar las percepciones del trabajador,
evaluar el cumplimiento e identificar problemas.
Recomendaciones para los trabajadores
Para protegerse a sí mismos y a sus compañeros
de trabajo, los trabajadores sanitarios deben estar conscientes del peligro
de las lesiones por pinchazos y deben utilizar dispositivos de seguridad
y prácticas de trabajo mejoradas como se indica a continuación:
- Evite el uso de agujas cuando existan
alternativas seguras y efectivas.
- Ayude a su empleador a seleccionar y
evaluar dispositivos con mecanismos de seguridad.
- Utilice los dispositivos con mecanismos
de seguridad proporcionados por su empleador.
- Evite volver a tapar agujas.
- Haga los preparativos de manipulación
y eliminación seguras antes de iniciar cualquier procedimiento en el
que se utilicen agujas.
- Elimine rápidamente los dispositivos
con agujas usados en los recipientes apropiados de eliminación de objetos
filosos.
- Reporte todas las lesiones con agujas
y otros elementos filosos rápidamente para asegurarse de recibir el
tratamiento de seguimiento adecuado.
- Informe a su empleador acerca de los
peligros de agujas que usted observe en su ambiente de trabajo.
- Participe en el adiestramiento sobre
patógenos transmitidos en la sangre y siga las prácticas de prevención
de infección recomendadas, incluyendo vacunación contra hepatitis B.
INFORMACIÓN ADICIONAL
Para mayor información sobre las lesiones por piquetes, llame al 1-800-CDC-INFO
(1-800-356-4636); o visite el sitio Web de NIOSH al www.cdc.gov/niosh.
Los siguientes sitios Web proporcionan información
adicional sobre las lesiones por piquetes y los dispositivos con agujas
más seguros:
- Centro Internacional de Seguridad de los Trabajadores Sanitarios de la Universidad
de Virginia y su Centro de Recolección de Datos sobre Lesiones: www.med.virginia.edu/~epinet
(1- 804-982-0702)
- Fundación de Trauma del Hospital General de San Francisco, Proyecto de Adiestramiento
para el Diseño de Tecnología Innovadora de Control (TDICT): www.tdict.org
(1- 415-821-8209)
- Página
Web de OSHA: www.osha.gov; para información sobre piquetes, www.osha-slc.gov/SLTC/
needlestick/spanish/niosh/index.html (o llame a la Oficina de Publicaciones
de OSHA al 202-693-1888)
- Página
web de los CDC: www.cdc.gov; para información sobre hepatitis, www.cdc.gov/
ncidod/diseases/hepatitis/index.htm; para infecciones hospitalarias,
www.cdc.gov/ncidod/hip/ default.htm; y para información sobre VIH, www.cdc.gov/nchstp/hiv_aids/dhap.htm
- Alertas
de seguridad de la FDA sobre instrumentos médicos: www.fda.gov/cdrh/safety.html
RECONOCIMIENTOS
Los contribuidores principales de esta Advertencia fueron Thomas K. Hodous,
M.D.; Linda A. Chiarello, R.N., M.S.; Scott D. Deitchman, M.D.,
M.P.H; Ann N. Do, M.D.; Anne C. Hamilton; Janice M. Huy, M.S.; E. Lynn Jenkins,
M.A.; Andrew M. Maxfield, Ph.D.; Edward L. Petsonk, M.D.; Raymond C. Sinclair,
Ph.D. y Angela M. Weber, M.S.Please direct comments, questions, or requests
for additional information to the following:
Sírvase dirigir sus comentarios, preguntas o solicitudes
de información adicional a:
- Director, División de Investigación sobre
Seguridad Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional 1095
Willowdale
Road Morgantown, WV 26505 Teléfono, 304-285-5894; o llame al .
- Agradecemos inmensamente su ayuda para
proteger la salud de los trabajadores de los EE.UU.
- Linda Rosenstock, M.D., M.P.H. Director,
Intituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional Centros para
la Prevención y el Control de Enfermedades
RECONOCIMIENTOS
Alter MJ [1995]. Epidemiology of hepatitis
C in the west. Semin Liver Dis 15(1):5—14.
Alter MJ [1997]. The epidemiology of
acute and chronic hepatitis C. Clin Liver Dis 1(3):559—569.
American Health Consultants [1992a].
Court awards $5.37 million to occupationally infected nurse. AIDS
Alert Oct:149—152.
American Health Consultants [1992b].
Occupationally infected doctor says exposure was preventable. AIDS
Alert Aug:118—119.
Armstrong K, Gorden R, Santorella G [1995].
Occupational exposure of health care workers (HCWs) to human immunodeficiency
virus (HIV): stress reactions and counseling interventions. Soc Work
Health Care 21(3):61—80.
Bell DM [1997]. Occupational risk of
human immunodeficiency virus infection in healthcare workers: an
overview. Am J Med 102 (Suppl 5B):9—15.
Billiet LS, Parker CR, Tanley PC, Wallas
CH [1991]. Needlestick injury rate reduction during phlebotomy;
a comparative study of two safety devices. Lab Med 22(2):122—123.
Cardo DM, Culver DH, Ciesielski CA, Srivastava
PU, Marcus R, Abiteboul D, Heptonstall J, Ippolito G, Lot F, McKibben
PS, Bell DM, CDC Needlestick Surveillance Group [1997]. A case-control
study of HIV seroconversion in health care workers after percutaneous
exposure. New Engl J Med 337(21):1485—1490.
CDC (Centers for Disease Control and
Prevention) [1997a]. Evaluation of safety devices for preventing
percutaneous injuries
among health-care workers during phlebotomy proceduresMinneapolis-St.Paul,
New York City, and San Francisco, 19931995. MMWR 46(2):21—25.
CDC (Centers for Disease Control and
Prevention) [1997b]. Immunization of health care workers: recommendations
of the Advisory
Committee on Immunization Practices (ACIP) and the Hospital Infection
Control Practices Advisory Committee (HICPAC). MMWR 46(RR18):1—42.
CDC (Centers for Disease Control and
Prevention) [1998a]. U.S. HIV and AIDS cases reported through December
1998. HIV/AIDS Surveillance Report 10(2):26.
CDC (Centers for Disease Control and
Prevention) [1998b]. Recommendations for prevention and control
of hepatitis C virus (HCV) infection and HCV-related chronic disease. MMWR 47(RR19):
1—39.
CDC (Centers for Disease Control and
Prevention) [1998c]. Public Health Service guidelines for the management
of health care worker exposures to HIV and recommendations for postexposure prophylaxis.
MMWR 47(RR7).
CDC (Centers for Disease Control and
Prevention) [1998d]. Guidelines for the use of antiretroviral agents
in HIV-infected adults and adolescents. MMWR 47(RR5).
Chiarello LA [1995]. Selection of needlestick
prevention devices: a conceptual framework for approaching product
evaluation. Am J Infect Control 23(6):386—395.
CFR. Code of Federal Regulations. Washington,
DC: U.S. Government Printing Office, Office of the Federal Register.
Cookson ST, Ihrig M, OMara EM, Denny
M, Volk H, Banerjee SN, Hartstein AI, Jarvis WR [1998]. Increased
bloodstream infection rates in surgical patients associated with variation from recommended
use and care following implementation of a needleless device. Infect
Control Hosp Epidemiol 19(1):23—27.
Dale JC, Pruett SK, Maker MD [1998].
Accidental needlestick in the Phlebotomy Service of the Department
of Laboratory Medicine and Pathology at Mayo Clinic Rochester. Mayo Clin Proc 73(7):611—615.
Danzig LE, Short LJ, Collins K, Mahoney
M, Sepe S, Bland L, Jarvis WR [1995]. Bloodstream infections associated
with a needleless intravenous infusion system in patients receiving home
infusion therapy. JAMA 273(23):1862—1864.
DeJoy DM, Murphy LR, Gershon RM [1995].
The influence of employee, job/ task, and organizational factors
on adherence to universal precautions among nurses. Int J Ind Ergonomics 16:43—55.
Do AN, Ray BJ, Banerjee SN, Illian AF,
Barnett BJ, Pham MH, Hendricks KA, Jarvis WR [1999]. Bloodstream
infection associated with needleless device use and the importance of infection-control
practices in the home health care setting. J Infect Dis 179:442—448.
ECRI [1999]. Needlestick-prevention devices.
Health Devices 28(10):381—407.
EPINet [1999]. Exposure prevention information
network data reports. University of Virginia: International Health
Care Worker Safety Center.
FDA [1992]. FDA safety alert: needlestick
and other risks from hypodermic needles on secondary I.V. administration
sets piggyback and intermittent I.V. Rockville, MD: Food and Drug Administration.
FDA [1995]. FDA supplementary guidance
on the content of premarket notification [510 (K)] submissions for
medical devices with sharps injury prevention features. Rockville, MD: Food and
Drug Administration.
FDA, NIOSH, OSHA [1999]. Glass capillary
tubes: joint safety advisory about potential risks. Rockville, MD:
Food and Drug Administration. [www.cdc.gov/niosh/capssa9.html]. Date accessed:
May 28, 1999.
56 Fed. Reg. 64004 [1991]. Occupational
Safety and Health Administration: final rule on occupational exposure
to bloodborne pathogens.
63 Fed. Reg. 48250 [1998]. Occupational
Safety and Health Administration: final rule on occupational exposure
to bloodborne pathogens: request for information, Docket No. H370A.
Fisher J [1999]. Training for development
of innovative control technology project. San Francisco, CA: San
Francisco General Hospital.
Gartner K [1992]. Impact of a needleless
intravenous system in a university hospital. Am J Infect Control 20:75—79.
Gerberding JL [1994]. Incidence and prevalence
of human immunodeficiency virus, hepatitis B virus, hepatitis C
virus, and cytomegalovirus among health care personnel at risk for blood exposure:
final report from a longitudinal study. J Infect Dis 170(6):1410—1417.
Gerberding JL, Hopewell PC, Kaminsky
LS, Sande MA [1985]. Transmission of hepatitis B without transmission
of AIDS by accidental needlestick. N Engl J Med 312(1):56.
Gershon RM, Vlahov D, Felknor SA, Vesley
D, Johnson PC, Delclos GL, Murphy LR [1995]. Compliance with universal
precautions among health care workers at three regional hospitals. Am
J Infect Control 23(4):225—236.
Hanrahan A, Reutter L [1997]. A critical
review of the literature on sharps injuries: epidemiology, management
of exposures and prevention. J Adv Nurs 25:144—154.
Henry K, Campbell S [1995]. Needlestick/sharps
injuries and HIV exposures among health care workers: national estimates
based on a survey of U.S. hospitals. Minn Med 78:1765—1768.
Henry K, Campbell S, Jackson B, Balfour
H, Rhame F, Sannerud K, Pollack S, Sninsky J, Kwok S [1990]. Long-term
follow-up of health care workers with work-site exposure to human immunodeficiency
virus [letter to the editor]. JAMA 263(13):1765—1766.
Howanitz PJ, Schifman RB [1994]. Phlebotomists
safety practices: a College of American Pathologists Q-Probes study
of 683 institutions. Arch Pathol Lab Med 118:957—962.
Ihrig M, Cookson ST, Campbell K, Hartstein
AI, Jarvis WR [1997]. Evaluation of the acceptability of a needleless
vascular-access system by nurses. Am J Infect Control 25(5):434—438.
International Health Care Worker Safety
Center [1997]. Uniform needlestick and sharp-object injury report
1996, 65 hospitals. Adv Exposure Prev 3(2):15—16.
Ippolito G, Puro V, Heptonstall J, Jagger
J, De Carli G, Petrosillo N [1999]. Occupational human immunodeficiency
virus infection in health care workers: worldwide cases through September
1997. Clin Infect Dis 28:365—383.
Jagger J [1996]. Reducing occupational
exposure to bloodborne pathogens: where do we stand a decade later?
Infect Control Hosp Epidemiol 17(9):573—575.
Jagger J, Hunt EH, Brand-Elnagger J,
Pearson RD [1988]. Rates of needle-stick injury caused by various
devices in a university hospital. N Engl J Med 319(5): 284—288.
Kellerman S, Shay DK, Howard J, Goes
C, Feusner J, Rosenberg J, Vugia DJ, Jarvis WR [1996]. Bloodstream
infections in home infusion patients: the influence of race and needleless intravascular
access devices. J Pediatr 129(5):711—717.
Krasinski K, LaCouture R, Holzman RS
[1987]. Effect of changing needle disposal systems on needle puncture
injuries. Infect Control 8(2):59—62.
Lawrence LW, Delclos GL, Felknor SA,
Johnson PC, Frankowski RF, Cooper SP, Davidson A [1997]. The effectiveness
of a needleless intravenous connection system: an assessment by injury rate
and user satisfaction. Infect Control Hosp Epidemiol 18(3):175—182.
McCormick RD, Maki DG [1981]. Epidemiology
of needle-stick injuries in hospital personnel. Am J Med 70:928—932.
McCormick RD, Meisch MG, Ircink FG, Maki
DG [1991]. Epidemiology of hospital sharps injuries: a 14-year prospective
study in the pre-AIDS and AIDS eras. Am J Med 91(Suppl 3B):301S—307S.
Murphy LR, Gershon RM, Dejoy D [1996].
Stress and occupational exposure to HIV/AIDS. In: Cooper CL, ed.
Handbook of stress, medicine, and health. Boca Raton, FL: CRC Press, pp. 177—190.
NCCC, DVA [1997]. Needle stick prevention
in the Department of Veterans Affairs; 1996 follow-up survey results.
Milwaukee, WI: National Center for Cost Containment and Department of
Veterans Affairs.
NIOSH [1998]. Selecting, evaluating,
and using sharps disposal containers. Cincinnati, OH: U.S. Department
of Health and Human Services, Public Health Service, Centers for Disease Control
and Prevention, National Institute for Occupational Safety and Health,
DHHS (NIOSH) Publication No. 97—111.
Osborn EHS, Papadakis MA, Gerberding
JL [1999]. Occupational exposures to body fluids among medical students.
A seven-year longitudinal study. Ann Intern Med 130(1):45—51.
OSHA [1999a]. National news release:
Labor Secretary announces plans to combat needlestick injuries among
healthcare workers. Washington, DC: U.S. Department of Labor, Occupational Safety
and Health Administration, USDL 99—145.
OSHA [1999b]. OSHA Directives 2-2.44D
Enforcement procedures for the occupational exposure to bloodborne
pathogens. Washington, DC: U.S. Department of Labor, Occupational Safety and Health
Administration. [www.osha-slc.Gov/OshDoc/Directive _data/CPL_2-2_44D.html].
Date accessed: November 11, 1999.
OSHA [1999c]. Record summary of the request
for information on occupational exposure to bloodborne pathogens
due to percutaneous injury. Washington, DC: U.S. Department of Labor, Occupational
Safety and Health Administration. [www. osha-slc.gov/html/ndlreport052099.html].
Date accessed: August 9, 1999.
Polish LB, Tong MJ, Co RL, Coleman PJ,
Alter MJ [1993]. Risk factors for hepatitis C virus infection among
health care personnel in a community hospital. Am J Infect Control 21(4):196—200.
Pugliese G, ed. [1998]. Using safer needle
devices: the time is now. Report of the National Committee on Safer
Needle Devices. Arlington, TX: Johnson & Johnson Medical.
Pugliese G, Salahuddin M, eds. [1999].
Sharps injury prevention program: a step-by-step guide. Chicago,
IL: American Hospital Association.
Quebbeman EJ, Short LJ [1995]. How to
select and evaluate new products on the market. Surg Clin North
Am 75(6):1159—1165.
Ramos-Gomez F, Ellison J, Greenspan D,
Bird W, Lowe S, Gerberding JL [1997]. Accidental exposures to blood
and body fluids among health care workers in dental teaching clinics: a prospective
study. J Am Dent Assoc 128:1253—1261.
Ridzon R, Gallagher K, Ciesielski C,
Mast EE, Ginsberg MB, Robertson BJ, Luo C, DeMaria A Jr. [1997].
Simultaneous transmission of human immunodeficiency virus and hepatitis C virus from
a needle-stick injury. N Engl J Med 336(13):919—922.
Roy E, Robillard P [1995]. Underreporting
of accidental exposures to blood and other body fluids in health
care settings = an alarming situation (abstract). Adv Exposure Prev 1(4):11.
Ruben FL, Norden CW, Rockwell K, Hruska
E [1983]. Epidemiology of accidental needle-puncture wounds in hospital
workers. Am J Med Sci 286(1):26—30.
Seeff LB [1991]. Hepatitis C from a needle-stick
injury. Ann Intern Med 115(5):411.
SEIU [1998]. SEIUs guide to preventing
needlestick injuries. 3rd ed. Washington, DC: Service Employees
International Union.
Shapiro CN [1995]. Occupational risk
of infection with hepatitis B and hepatitis C virus. Surg Clin North
Am 75(6):1047—1056.
State of California [1998]. California
proposed emergency standard: 5193; bloodborne pathogens. Sacramento,
CA. [www. Dir.ca.gov/DIR/OS&H/OSHSB/bloodborne.html]. Date accessed:
December 21, 1998.
Yassi A, McGill M [1991]. Determinants
of blood and body fluid exposure in a large teaching hospital: hazards
of the intermittent intravenous procedure. Am J Infect Control 19(3):129—135.
Yassi A, McGill ML, Khokhar JB [1995].
Efficacy and cost-effectiveness of a needleless intravenous access
system. Am J Infect Control 23(2):57—64.
Zafar AB, Butler RC, Podgorny JM, Mennonna
PA, Gaydos LA, Sandiford JA [1997]. Effect of a comprehensive program
to reduce needlestick injuries. Infect Control Hosp Epidemiol 18(10):712—715.
LECTURAS RECOMENDADAS
Association for Professionals in Infection
Control and Epidemiology, Inc. [1998]. APIC position paper: prevention
of device-mediated bloodborne infections to health care workers. Am J
Infect Control 26: 578—580.
Charney W (ed.) [1994]. Essentials of
modern hospital safety. Vol. 3. Ann Arbor, MI: CRC Press.
Cone JE, Hagadone K, Boyd A [1999]. The
epidemiology of sharps injuries. In: The epidemic of health care
worker injury: an epidemiology. Charney and Fragala, eds. New York, NY: CRC
Press.
ECRI [1998]. Needlestick-prevention devices.
Health Devices 27:183—232.
OSHA [1997]. Safer needle devices: protecting
health care workers. Washington, DC: U.S. Department of Labor, Occupational
Safety and Health Administration, Directorate of Technical Support.
OSHA [1999]. How to prevent needlestick
injuries: answers to some important questions. Washington, DC: U.S.
Department of Labor, Occupational Safety and Health Administration.
OSHA [1996]. Occupational exposure to
bloodborne pathogens. Washington, DC: U.S. Department of Labor,
Occupational Safety and Health Administration, OSHA, #3127 (Revised).
Porta C, Handelman E, McGovern P [1999].
Needlestick injuries among health care workers: a literature review.
Am Assoc Occup Health Nur J 47(6):237—244.
Descargo de responsabilidad
Este documento es del dominio público y puede ser copiado
o impreso libremente.
Advertencia: La mención de cualquier compañía o producto no constituye
un respaldo por parte de NIOSH.
Cómo solicitar información
Para recibir documentos u otra información sobre temas de
salud y seguridad ocupacional, póngase en contacto con el Instituto Nacional
de Salud y Seguridad Ocupacional (NIOSH) a
National Institute for Occupational Safety and Health
4676 Columbia Parkway
Cincinnati, OH 45226-1998
Número de teléfono: 1-800-CDC-INFO (1-800-356-4636)
Número de fax: (513) 533-8573
E-mail: pubstaft@cdc.gov
Para recibir otra información sobre problemas
de seguridad y salud ocupacionales, llame a 1-800-CDC-INFO (1-800-356-4636),
o visite la página
de NIOSH en Internet en la siguiente dirección electrónica: http://www.cdc.gov/niosh/
DHHS (NIOSH) Publicación número 2000–108
Noviembre de 1999
|