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  EIS - Perfil de Marta Guerra
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Edad:  44

Lugar de nacimiento:  Lakeland, FL

Responsabilidades en el EIS:  participó en los esfuerzos para contener el brote de ébola en Uganda, investigó un brote de fiebre Q en Wyoming y aspira a educar al público acerca de la rabia durante su período de servicio como funcionario del EIS.

Foto de Marta Guerra

Años en el EIS:  2000-2002 

Formación académica: Universidad de Pensilvania (B.A., 1979); Universidad de Florida (Doctora en Medicina Veterinaria, 1985); Universidad del sur de Florida (post-grado en Salud Pública, 1995); Universidad de Illinois, Champaign/Urbana (Ph. D., 2000).

Dónde está actualmente: Guerra vive en Atlanta, donde presta servicios como funcionaria del EIS

Desde los trópicos de África hasta las planicies de Wyoming,
una veterinaria previene enfermedades
 

                Haber crecido en los ambientes multiculturales de La Habana, Cuba y Washington DC, hizo que Marta Guerra adquiriera un interés pronunciado en la salud internacional. Guerra es veterinaria y tiene un título de postgrado en salud pública y un doctorado en medicina tropical. Actualmente se desempeña como funcionario del Servicio de Inteligencia de Epidemias en el programa de enfermedades rickettsiales y víricas de los CDC. 

Inmediatamente después de ser seleccionada como funcionaria del EIS, fue enviada a Uganda para ayudar a controlar un brote de fiebre hemorrágica por Ébola. Los funcionarios del EIS deben estar preparados a ausentarse de sus hogares durante períodos indefinidos y con poca anticipación si ocurre un brote, pero éste es un sacrificio que hacen de buen grado. Así ocurrió con Guerra. Dos días después de recibir el aviso, se hallaba en un avión con destino a Gulu. 

Para Guerra el período transcurrido en Uganda constituye su experiencia más significativa hasta el día de hoy. "Es muy satisfactorio poder poner en práctica lo que se ha estudiado," recuerda Guerra. Dado que la cepa de Ébola no era tan virulenta como las halladas en los brotes ocurridos en otros países, los equipos de socorro pudieron garantizar la supervivencia de más pacientes. No obstante, debido al carácter altamente infeccioso de la enfermedad y a la alta tasa de mortalidad (58%), la necesidad de detener el brote era imperiosa. Guerra señaló que algunas costumbres del país podrían facilitar la propagación de la enfermedad, ya que las familias con frecuencia cuidan a los enfermos en el hogar y en los hospitales, tienen contacto con los cadáveres y muchos habitantes de las aldeas asisten a los entierros.  

Las actividades de asistencia del EIS en Uganda tuvieron lugar a dos niveles. Guerra y su equipo trabajaron infatigablemente para hacer un seguimiento de la propagación de la enfermedad y educar a los habitantes de las aldeas sobre cómo prevenirla y sobrevivir a ella. Guerra presenció directamente los horribles efectos de la enfermedad así como el difícil período después de la recuperación. Una de las tareas de campo de los funcionarios del EIS era facilitar la reinserción de los sobrevivientes en la sociedad. Por miedo, los habitantes de las aldeas con frecuencia quemaban las casas y posesiones de las personas infectadas. Los familiares se resistían a aceptar a los sobrevivientes nuevamente como parte de sus vidas. "Uno piensa, 'qué bueno, me salvé,' pero al volver a casa ya no se tiene nada," dice Guerra. Guerra y otros funcionarios del EIS educaron a los habitantes de las aldeas acerca del virus Ébola y les aseguraron que no estaban en peligro. Esto les ayudó a sobreponerse a sus temores y reservas. "Fue una experiencia muy positiva. La gente estaba contenta de que estuviéramos allí," recuerda Guerra. 

En la carrera para adelantarse a esta terrible enfermedad, el equipo de Guerra utilizó su base de datos para rastrear cualquier contacto que los individuos podrían haber tenido con otras personas. Esas personas podrían entonces ser transportadas a los hospitales para recibir diagnóstico y tratamiento inmediato, a fin de aumentar sus probabilidades de supervivencia e impedir la propagación de la enfermedad. Guerra y su equipo lograron no sólo reducir la propagación de la enfermedad de cinco casos nuevos por día a sólo uno por semana, sino que también lo lograron en menos tiempo del que habían anticipado originalmente. Aunque pensaba pasar las Navidades trabajando en Uganda, pudo volver a su hogar para las fiestas. Guerra reconoce que el Ministerio de Sanidad de Uganda y la Cruz Roja de Uganda llevaron a cabo una campaña con rapidez y efectividad. Guerra y su equipo dejaron aparatos e instrumentos en Uganda y enseñaron a los habitantes del país cómo continuar con las actividades de vigilancia. "Es maravilloso poder lograr las metas que uno se traza," dice Guerra.   

Debido a la multiplicidad de amenazas a la salud pública en el mundo, dice Guerra, los CDC la han mantenido ocupada con varias misiones. Poco después de volver de Uganda, fue enviada a investigar un brote de fiebre Q en una granja en Wyoming. La fiebre Q provoca que las cabras y ovejas sufran abortos, y que los borregos y becerros nazcan muertos. El tejido fetal es altamente infeccioso y produce neumonía aguda en los seres humanos. En pleno invierno, Guerra y un grupo de profesionales sanitarios del Departamento de Agricultura de los EE.UU. y del departamento de Salud de Wyoming tomaron muestras del ganado, entrevistaron a las personas que podrían haber sufrido exposición y localizaron a cualquier persona que podría haber tenido contacto con los animales infectados.

De regreso en Atlanta, Guerra aspira a concentrar sus actividades futuras como funcionaria del EIS en la campaña para crear conciencia en el público sobre la rabia y los focos de la misma en la fauna silvestre. El número de casos de rabia en los EE.UU. aumentó durante el año pasado y todos los casos adquiridos en el país fueron atribuidos a cepas del virus de la rabia asociadas a los murciélagos. Guerra opina que para limitar la propagación de la enfermedad, el público debe recibir información sobre los modos de transmisión y sobre las especies que pueden ser portadoras del virus. Desde los trópicos de África a las praderas de Wyoming, la experiencia de Guerra en los CDC la ha preparado para una vida dedicada a la protección de la salud pública.

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  Esta página fue revisada el 22 de febrero de 2002
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