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Un
compromiso ininterrumpido con la prevención de enfermedades en los niños
Como
residente de pediatría en el Boston City Hospital a mediados
de los años 70, José Cordero atendió a muchos niños con enfermedades que
podrían haberse evitado. Con frecuencia se preguntó a sí mismo: "¿Dónde
quiero emplear mi tiempo, curando enfermedades o buscando formas de prevenirlas?"
La respuesta
llegó después de que
Cordero se enteró de una oportunidad única en los CDC de obtener experiencia
en el trabajo llamada Servicio de Inteligencia de Epidemias (EIS por sus
siglas en inglés). De inmediato presentó su solicitud para participar
en el programa y se unió a la generación de 1979. Cordero, nacido en Puerto
Rico, fue uno de los primeros miembros hispanos del EIS que se unió al
grupo élite de detectives de enfermedades de los CDC.
"El
EIS fue un sueño hecho realidad," recuerda Cordero, quien fue asignado
al programa de defectos congénitos de los CDC. Cordero, quien en ese entonces
tenía 30 años, llegó altamente calificado con un título de maestría en
salud pública de la Universidad de Harvard y seis años de experiencia
en pediatría clínica.
"Mi
primera investigación demostró cómo los que estamos en salud pública podemos
tener un impacto al detectar primero una enfermedad, reportando luego
nuestros descubrimientos y ver nuestro trabajo traducido en una nueva
política", recuerda Cordero.
Se
le pidió que investigara un brote de tres casos de niños en Tenesí que
parecían tener una extraña enfermedad genética llamada Síndrome de Bartter. Los bebés padecían de vómito y deshidratación,
y tenían una condición llamada alcalosis metabólica. Esta condición puede
ser causada por la pérdida de potasio y cloro, dos minerales esenciales
en la dieta. Se determinó que la causa de la enfermedad de los pequeños
era una deficiencia de cloro en su fórmula a base de soya.
"El
cloro es uno de los elementos que necesitan ser remplazados todos los
días porque se pierde a través de los riñones," explicó Cordero.
En
unos cuantos días, Cordero y su colega del EIS Frank Greenberg encontraron
otros 27 casos tras comunicarse con los hospitales del condado. Su investigación
estableció sin duda alguna que la formula para niño era lo que tenían
en común los niños con esa condición. Una semana después de que fuera
notificado el EIS por primera vez, la fórmula fue retirada del mercado.
Publicaron los resultados de su
investigación
en la publicación científica Morbidity and Mortality Weekly Report
de los CDC. Esta y otras investigaciones hicieron que el Congreso
promulgara el
Acta Sobre la Fórmula Para Bebés de 1980,
que fue firmada y hecha ley por el Presidente Jimmy Carter. Esta ley
simple y sencillamente declara que cualquier alimento que esté destinado a ser
la única fuente de alimentación de los bebés debe contener todos los ingredientes
nutritivos que requieren los pequeños para crecer saludables.
Cordero
también fue comisionado a una investigación del EIS para determinar si
Bendectin, un medicamento tomado por la mitad de las mujeres embarazadas
para disminuir la náusea y el vómito, estaba causando defectos congénitos,
o bebés que nacían sin extremidades.
"Nuestro
estudio demostró en forma concluyente que Bendectin no era la causa de
los defectos de nacimiento," dijo Cordero.
El trabajo inicial
de Cordero en el EIS sentó las bases para una carrera en los CDC que se ha caracterizado
por constantes mejoramientos en la salud de los niños. Formó parte de
un equipo que estableció que el ácido fólico en la dieta de las mujeres
puede prevenir los defectos congénitos. Fue, junto con Joseph Mulinare,
David Erickson y Robert Berry -también miembros del EIS, autor de un estudio
que demostró que las mujeres que toman multivitaminas diariamente reducen
considerablemente la posibilidad de que sus bebés nazcan con defectos
del tubo neural, principalmente, la espina bífida y la anencefalia. Estudios
posteriores demostraron que el ácido fólico era el elemento nutritivo
clave.
Esos
descubrimientos hicieron que el Servicio de Salud Pública recomiende ahora
que todas las mujeres que pueden quedar embarazadas deben tomar por lo
menos 400 microgramos de ácido fólico para reducir su riesgo de tener
un embarazo que se vea afectado con un defecto del tubo neural. La Administración
de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA por sus siglas en inglés) también
cambió sus reglas para exigir que los cereales, panes y pastas enriquecidos
incluyeran ácido fólico.
Este trabajo tuvo un impacto que trascendió las fronteras de Estados
Unidos. En China, un programa que proporcionaba ácido fólico a las mujeres
que se registraban para recibir el permiso de matrimonio redujo en un
85 por ciento la incidencia de defectos del tubo neural en las mujeres
de algunas zonas que tomaban ácido fólico antes de empezar su embarazo.
Algunos países también han suplementado los cereales con ácido fólico.
Cordero también condujo, junto con otros dos miembros hispanos
del EIS, Gil Chávez y José Becerra, uno de los primeros estudios sobre
los defectos de nacimiento entre diversos grupos étnicos y raciales en
Estados Unidos. Usando la información del
Birth Defects Monitoring Program (Programa de Monitoreo de
Defectos Congénitos), pudieron documentar que, en la población de Estados
Unidos, la espina bífida es más común entre los hispanos.
"También
aprendimos que la espina bífida ataca a los afroamericanos en una proporción
que es casi la mitad de la de los blancos e hispanos," dijo, haciendo
notar que existen diferentes necesidades de ácido fólico entre los diferentes
grupos de la población en función de una combinación de susceptibilidad
ambiental y genética.
Esta investigación le permitió a los CDC establecer programas de
ácido fólico en Puerto Rico y a lo largo de la frontera entre EE.UU. y
México, donde viven las poblaciones más vulnerables.
A principios de 1994, Cordero se unió al Programa Nacional de Inmunización
como subdirector. Le dio al puesto un especial enfoque en la salud de
los niños conforme el programa implementó la Iniciativa de Inmunización de
la Niñez que pretende incrementar la cobertura de inmunización entre los
niños en edad preescolar.
"En
los últimos cinco años, los avances han sido asombrosos," señaló Cordero,
tras destacar que el porcentaje de niños con todas sus vacunas recomendadas
aumentó de aproximadamente un 60 por ciento a más del 90 por ciento para
las dosis iniciales que son las más críticas. "En la actualidad, estamos disfrutando
en EE.UU. los niveles más altos de vacunación jamás vistos, y al mismo
tiempo estamos en niveles record o casi record de incidencia baja para
enfermedades como sarampión, rubéola y polio."
En
septiembre de 1999, Cordero fue promovido a asistente al Director
General de Servicios de Salud de EE.UU. para el Servicio de Salud
Pública.
Cordero también ha participado en
los esfuerzos globales para erradicar los defectos congénitos causados
por la rubéola en otros países, incluyendo algunas áreas extremadamente
afectadas en el hemisferio occidental.
"La
mayoría de los casos de rubéola en la actualidad vienen de América Central y del
Sur," indicó Cordero. "Estamos
trabajando con diferentes países para asegurarnos que implementen los
programas de vacunación que eliminen el sarampión y la rubéola al mismo
tiempo en vez de una enfermedad a la vez."
Cordero
respalda fuertemente el EIS como una experiencia que vale mucho
la pena para los jóvenes médicos que
quieren usar sus talentos de investigación para mejorar la salud de muchas personas
a través de la prevención.
"Para mí, el
EIS fue la mejor decisión profesional de mi vida," estima Cordero.
Los
beneficios de salud que surgieron del trabajo realizado por Cordero
y otros miembros del EIS siguen viéndose.
"Para mí, eso
es de lo que se trata la prevención, " dice Cordero. "El hecho de que
no tenemos viruela y que la polio prácticamente ha desaparecido en la
actualidad, es el tipo de impacto que, a mí, me da una tremenda satisfacción.
Puedo ver lo que hemos logrado y decir que, "hemos hecho un buen trabajo".
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