James
L. Weeks
Los trabajadores de la construcción construyen, reparan, mantienen,
restauran, reforman y derriban casas, edificios de oficinas, templos,
fábricas, hospitales, carreteras, puentes, túneles,
estadios, puertos, aeropuertos, etc. La Organización Internacional
del Trabajo (OIT) clasifica dentro del sector de la construcción
a aquellas empresas públicas y privadas que erigen
edificios para viviendas o para fines comerciales e infraestructuras
como carreteras, puentes, túneles, presas y aeropuertos. En Estados
Unidos y en algunos otros países, los trabajadores de la construcción
también se encargan de la limpieza de vertederos de residuos
peligrosos.
La proporción que representa la construcción en el producto
interior bruto en los países industrializados varía ampliamente.
Representa alrededor del 4 % del PIB en Estados Unidos, el
6,5 % en Alemania y el 17 % en Japón. En la mayoría de
los países, las empresas tienen relativamente pocos empleados
a jornada completa. Existen muchas empresas especializadas en
sus respectivos oficios electricidad, fontanería o soladores,
por ejemplo que trabajan como subcontratistas.
Los trabajadores de la construcción
Gran parte de los trabajadores de la construcción son trabajadores
no cualificados; otros están clasificados en alguno de los diversos
oficios especializados (véase la Tabla 93.1). Los obreros
de la construcción engloban del 5 al 10 % de la población
activa de los países industrializados. En todo el mundo, más del 90
% de los trabajadores de la construcción pertenecen al sexo masculino.
En algunos países en vías de desarrollo, la proporción de mujeres es
mayor, y suelen concentrarse en trabajos no cualificados. En algunos
países, el trabajo se deja a los inmigrantes, y en otros, el sector
proporciona empleo relativamente bien pagado y una vía hacia la seguridad
económica. Para muchos, el trabajo no cualificado en la construcción
constituye la puerta de acceso a la masa laboral asalariada en la construcción
o en otros sectores.
Tabla 93.1 •
Diversas profesiones de la construcción.
Caldereros
Albañiles, hormigonadores, mamposteros
Carpinteros
Electricistas
Ascensoristas
Cristaleros
Trabajadores de limpieza de materias peligrosas (amianto, plomo,
vertidos tóxicos)
Soladores (inclusive de terrazo) y colocadores de moquetas
Colocadores de cartónyeso (paredes y placas de techo)
Instaladores de aislamientos (mecánicos y de suelos, paredes
y techos)
Ferrallistas (refuerzos y estructuras)
Peones
Trabajadores de mantenimiento
Mecánicos
Maquinistas (conductores de grúas y operarios de mantenimiento
de maquinaria pesada)
Pintores, yeseros y empapeladores
Fontaneros y plomeros
Techadores
Planchistas
Excavadores de túneles |
Organización
del trabajo e inestabilidad laboral
Los proyectos de construcción, en especial los de gran magnitud,
son complejos y dinámicos. En una obra pueden trabajar varias
empresas a la vez, y el elenco de contratistas varía con las
fases del proyecto; por ejemplo, el contratista general estará
presente durante toda la obra, los contratistas de la excavación
al principio de la misma, luego vendrán los carpinteros, electricistas
y fontaneros, seguidos de los soladores, pintores y paisajistas. Y,
a medida que se desarrolla el trabajo cuando se elevan las paredes
de un edificio, con los cambios de tiempo o al avanzar un túnel
las condiciones ambientales, como la ventilación o la temperatura,
también varían.
Los trabajadores de la construcción suelen contratarse para cada
proyecto y pueden pasar solamente unas pocas semanas o meses en un proyecto
determinado. De ello se derivan ciertas
consecuencias tanto para los trabajadores como para los proyectos. Los
trabajadores se ven obligados a establecer una y otra vez relaciones
productivas y seguras con otros trabajadores
a los que tal vez no conocen, y ello puede afectar a la seguridad en
la obra. En el curso de un año, los trabajadores de la construcción
pueden haber tenido varios patronos y un empleo tan
sólo parcial. Pueden llegar a alcanzar una media de 1.500 horas
de trabajo al año, mientras que los trabajadores de las fábricas,
por ejemplo, es más probable que trabajen regularmente
semanas de 40 horas y 2.000 horas al año. Para recuperar el tiempo
inactivo, muchos trabajadores de la construcción tienen otros
trabajos y están expuestos a otros riesgos de salud o seguridad
ajenos a la construcción.
Para un proyecto particular, es frecuente el cambio del número
de trabajadores y de la composición de la mano de obra. Este
cambio es el resultado tanto de la necesidad de diferentes oficios especializados
en las diferentes fases del proyecto como de la alta rotación
de los trabajadores, en especial de los no cualificados. En un momento
determinado, un proyecto puede incluir una gran proporción de
trabajadores sin experiencia, y eventuales que no dominan el idioma
común. Aunque el trabajo de la construcción se realiza
a menudo por equipos, es
difícil desarrollar un trabajo de equipo seguro y eficiente en
tales condiciones.
Igual que la mano de obra, el mundo de los contratistas de la construcción
también se caracteriza por una alta rotación y consiste
principalmente en empresas pequeñas. De los 1,9 millones de contratistas
de la construcción de Estados Unidos que figuraban en el censo
de 1990, solamente el 28 % tenía algún empleado a jornada
completa. Sólo 136.000 (7 %) tenían 10 empleados o más.
El grado de participación de los contratistas en organizaciones
patronales varía según el país. En Estados Unidos
solamente participan entre un 10 y un 15 % de los contratistas; en algunos
países europeos, la proporción es mayor, pero engloba
menos de la mitad de los contratistas. Ello dificulta la labor de identificar
a los contratistas e informarles de sus derechos y responsabilidades
de acuerdo con las leyes y reglamentos relativos a la salud y seguridad
u otras cuestiones.
Como en otros sectores, una proporción creciente de contratistas
de Estados Unidos y de Europa está formada por trabajadores individuales
empleados como autónomos por contratistas
generales y subcontratistas que contratan trabajadores. De ordinario,
un contratista general no se hace cargo de los gastos sociales como
el seguro de enfermedad, el seguro de accidentes,
de desempleo, de pensiones, etc. de sus subcontratistas. Tampoco tienen
los contratistas generales ninguna obligación con los subcontratistas
con respecto a las normas de seguridad
y salud; éstas solo cubren los derechos y responsabilidades en
relación con sus propios trabajadores. Este sistema proporciona
cierta independencia a los individuos que contratan para sus servicios,
pero a cambio de suprimir una amplia gama de beneficios. También
libera al contratista de la obligación de asegurar a los individuos
que son contratistas. Este sistema privado subvierte la política
pública y ha sido contestado con éxito en los tribunales,
pero continúa existiendo y puede llegar a ser más que
un problema para la salud y seguridad de los trabajadores de la obra,
independientemente de sus relaciones laborales. La Estadística
del US Bureau of Labor (BLS) estima que el 9 %de la población
laboral de Estados Unidos es autónoma, pero en la construcción
el 25 % de los trabajadores son contratistas independientes
autónomos.
Riesgos para
la salud en las obras de construcción
Los trabajadores de la construcción se encuentran expuestos en
su trabajo a una gran variedad de riesgos para la salud. La exposición
varía de oficio en oficio, de obra a obra, cada día, incluso
cada hora. La exposición a cualquier riesgo suele ser intermitente
y de corta duración, pero es probable que se repita. Un/a trabajador/
a puede no sólo toparse con los riesgos primarios de su propio
trabajo, sino que también puede exponerse como observador pasivo
a los riesgos generados por quienes trabajan en su proximidad o en su
radio de influencia. Este modelo de exposición es una de las
consecuencias de tener muchos patronos con trabajos de duración
relativamente corta y de trabajar al lado de trabajadores de otros oficios
que generan otros riesgos. La gravedad de cada riesgo depende de la
concentración y duración de la exposición para
un determinado trabajo. Las exposiciones pasivas se pueden prever de
un modo aproximado si se conoce el oficio de los trabajadores próximos.
Los riesgos a que están expuestos los trabajadores de determinados
oficios se relacionan en la Tabla 93.2.
Riesgos de la
construcción
Al igual que en otros trabajos, los riesgos de los trabajadores de la
construcción suelen ser de cuatro clases: químicos, físicos,
biológicos y sociales.
Riesgos químicos
A menudo, los riesgos químicos se transmiten por el aire y pueden
presentarse en forma de polvos, humos, nieblas, vapores o gases; siendo
así, la exposición suele producirse por inhalación,
aunque ciertos riesgos portados por el aire pueden fijarse y ser absorbidos
a través de la piel indemne (p. ej., pesticidas y algunos disolventes
orgánicos). Los riesgos químicos también se presentan
en estado líquido o semilíquido (p. ej., pegamentos o
adhesivos,
alquitrán) o en forma de polvo (cemento seco). El contacto de
la piel con las sustancias químicas en este estado puede producirse
adicionalmente a la posible inhalación del vapor, dando lugar
a
una intoxicación sistémica o una dermatitis por contacto.
Las sustancias químicas también pueden ingerirse con los
alimentos o con el agua, o pueden ser inhaladas al fumar.
Varias enfermedades
se han asociado a los oficios de la construcción, entre ellas:
- silicosis entre
los aplicadores del chorros de arena, excavadores
en túneles y barreneros
- asbestosis (y
otras enfermedades causadas por el amianto) entre
los aplicadores de aislamientos con amianto, instaladores de
sistemas de vapor, trabajadores de demolición de edificios
y
otros.
- bronquitis entre
los soldadores
- alergias cutáneas
entre los albañiles y otros que trabajan con
cemento
- trastornos neurológicos
entre los pintores y otros oficios
expuestos a los disolventes orgánicos y al plomo.
Se han encontrado
tasas de mortalidad elevadas por cáncer de pulmón y del
aparato respiratorio entre los manipuladores de aislamientos con amianto,
los techadores, los soldadores y algunos trabajadores de la madera.
La intoxicación por plomo se produce entre los restauradores
de puentes y los pintores, y la fatiga por calor (debido al uso de trajes
de protección de cuerpo entero) entre los que limpian los vertederos
de basuras y los techadores. La enfermedad de los dedos blancos (síndrome
de Raynaud) aparece entre algunos operadores de martillos neumáticos
y otros trabajadores que manejan perforadoras que producen vibraciones
(p. ej., las perforadoras usadas en la excavación de túneles).
El alcoholismo y otras enfermedades relacionadas con el alcohol son
más frecuentes de lo que cabría esperar entre los trabajadores
de la construcción. No se han identificado causas
laborales específicas, pero es posible que ello guarde relación
con el estrés originado por la falta de control sobre las posibilidades
de empleo, las fuertes exigencias del trabajo, o el aislamiento
social debido a unas relaciones laborales inestables.
Riesgos físicos
Los riesgos físicos se encuentran presentes en todo proyecto
de construcción. Entre ellos se incluyen el ruido, el calor y
el frío, las radiaciones, las vibraciones y la presión
barométrica. A menudo, el trabajo de la construcción se
desarrolla en presencia de calores o fríos extremos, con tiempo
ventoso, lluvioso, con nieve, niebla o de noche. También se pueden
encontrar radiaciones ionizantes y no ionizantes, y presiones barométricas
extremas.
La maquinaria que ha transformado la construcción en una actividad
cada vez más mecanizada, también la ha hecho mucho más
ruidosa. El ruido proviene de motores de todo tipo (vehículos,
compresores neumáticos y grúas), cabrestantes, pistolas
de remaches, de clavos, para pintar, martillos neumáticos, sierras
mecánicas, lijadoras, buriladoras, aplanadoras, explosivos, etc.
El ruido está presente en los proyectos de demolición
por la misma naturaleza de su actividad. Afecta no sólo al operario
que maneja una máquina que hace ruido, sino también a
todos los que se encuentran cerca y, no sólo causa pérdida
de audición producida por el ruido, sino que enmascara otros
sonidos que son importantes para la comunicación y la seguridad.
Los martillos neumáticos, muchas herramientas de mano y la maquinaria
de movimiento de tierras y otras grandes máquinas móviles
también someten a los trabajadores a vibraciones en todo el cuerpo
o en una parte del mismo.
Los riesgos derivados del calor o del frío surgen, en primer
lugar, porque gran parte del trabajo de construcción se desarrolla
a la intemperie, que es el principal origen de este tipo de
riesgos. Los techadores están expuestos al sol, a menudo sin
ninguna protección, y muchas veces han de calentar recipientes
de alquitrán, recibiendo, por ello, fuertes cargas de calor por
radiación y por convección que se añaden al calor
metabólico producido por el esfuerzo físico. Los operadores
de maquinaria
Tabla 93.2
Riesgos primarios en oficios especializados de construcción.
Cada oficio aparece
incluido en la lista con la indicación de los riesgos primarios
a los que un trabajador de ese oficio se puede ver expuesto. La exposición
puede afectar por igual a los supervisores y a los trabajadores. No
aparecen en la relación los riesgos comunes a casi todos los
subsectores de la construcción el calor, los factores de
riesgo causantes de trastornos musculosqueléticos o la fatiga.
La clasificación de oficios de la construcción recogida
aquí equivale a la adoptada en Estados Unidos. Incluye los oficios
de la construcción de acuerdo con la clasificación establecida
en el sistema de Clasificación Normalizada de Profesiones desarrollado
por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Este sistema clasifica
los oficios de acuerdo con las principales cualificaciones que implican.
|
Profesiones
|
Riesgos
|
| Albañiles |
Dermatitis
del cemento, posturas inadecuadas, cargas pesadas |
| Canteros
|
Dermatitis
del cemento, posturas inadecuadas, cargas pesadas |
| Soladores
y alicatadores |
Vapores
de las pastas de adherencia, dermatitis, posturas inadecuadas |
| Carpinteros |
Serrín,
cargas pesadas, movimientos repetitivos |
| Colocadores
de cartónyeso |
Polvo
de yeso, caminar sobre zancos, cargas pesadas, posturas inadecuadas |
| Electricistas |
Metales
pesados de los humos de la soldadura, posturas inadecuadas, cargas
pesadas,
polvo de amianto |
| Instaladores
y reparadores de líneas eléctricas |
Metales
pesados de los humos de la soldadura,
cargas pesadas, polvo de amianto |
| Pintores |
Emanaciones
de disolventes, metales tóxicos de los pigmentos, aditivos
de las pinturas |
| Empapeladores |
Vapores
de la cola, posturas inadecuadas |
| Revocadores |
Dermatitis,
posturas inadecuadas |
| Fontaneros |
Emanaciones
y partículas de plomo, humos de la soldadura |
| Plomeros
|
Emanaciones
y partículas de plomo, humos de la soldadura, polvo de amianto |
| Montadores
de calderas de vapor |
Humos
de soldadura, polvo de amianto |
| Colocadores
de moqueta |
Lesiones
en las rodillas, posturas inadecuadas, pegamentos y sus emanaciones |
| Colocadores
de revestimientos flexibles |
Agentes
adhesivos |
| Pulidores
de hormigón y terrazo |
Posturas
inadecuadas |
| Cristaleros |
Posturas
inadecuadas |
| Colocadores
de aislamientos |
Amianto,
fibras sintéticas, posturas inadecuadas |
| Maquinistas
de pavimentadoras, niveladoras y apisonadoras |
Emanaciones
del asfalto, humos de los motores de gasolina y gasóleo,
calor |
| Operadores
de maquinaria de colocación de vías férreas
|
Polvo
de sílice, calor |
| Techadores
|
Alquitrán,
calor, trabajo en altura |
| Colocadores
de conductos de acero |
Posturas
inadecuadas, cargas pesadas, ruido |
| Montadores
de estructuras metálicas |
Posturas
inadecuadas, cargas pesadas, trabajo en altura |
| Soldadores
(eléctrica) |
Emanaciones
de la soldadura |
| Soldadores
(autógena) |
Emanaciones
metálicas, plomo, cadmio |
| Barreneros,
en tierra, en roca |
Polvo
de sílice, vibraciones en todo el cuerpo, ruido |
| Operarios
de martillos neumáticos |
Ruido,
vibraciones en todo el cuerpo, polvo de sílice |
| Maquinistas
de hincadoras de pilotes |
Ruido,
vibraciones en todo el cuerpo |
| Maquinistas
de tornos y montacargas |
Ruido,
aceite de engrase |
| Gruístas
(grúas torre y automóviles) |
Fatiga,
aislamiento |
| Operadores
de maquinaria de excavación y carga |
Polvo
de sílice, histoplasmosis, vibraciones en todo el cuerpo,
fatiga por calor, ruido |
|
Operadores de motoniveladoras, bulldozers y traíllas |
Polvo
de sílice, vibraciones en todo el cuerpo, calor, ruido |
| Trabajadores
de construcción de carreteras y calles |
Emanaciones
asfálticas, calor, humos de motores de gasóleo |
| Conductores
de camión y tractoristas |
Vibraciones
en todo el cuerpo, humos de los motores de gasóleo |
| Trabajadores
de demoliciones |
Amianto,
plomo, polvo, ruido |
|
Trabajadores
que manipulan residuos tóxicos
|
Calor, fatiga
|
pesada pueden permanecer
sentados junto a un motor caliente y trabajar en una cabina cerrada
con ventanas y sin ventilación. Los que trabajan en una cabina
abierta sin techo carecen de
protección contra el sol. Los trabajadores con trajes protectores,
como los que se necesitan para la retirada de residuos peligrosos, pueden
generar calor metabólico por el esfuerzo físico y obtener
escaso alivio por estar embutidos en un traje hermético al aire.
También contribuyen a la fatiga térmica la falta de agua
o de sombra. Igualmente, los operarios de la construcción pueden
trabajar en condiciones de frío extremado durante el invierno,
con peligro de congelación e hipotermia y riesgo de resbalar
sobre el hielo.
Las fuentes principales de las radiaciones ultravioletas (UV) no ionizantes
son el sol y la soldadura por arco eléctrico. La exposición
a la radiación ionizante es menos corriente, pero se
puede producir durante el examen de soldaduras con rayos X, o también
al manejar caudalómetros a base de isótopos radiactivos.
Los rayos láser se utilizan cada vez más y pueden causar
lesiones, en especial en los ojos, si uno se interpone en la trayectoria
del rayo.
Los que trabajan bajo el agua o en túneles presurizados, en cajones
de aire comprimido y de buzos están expuestos a una alta presión
barométrica. Estos trabajadores corren el riesgo de
desarrollar una serie de condiciones asociadas con una presión
alta: mal de descompresión, estado de estupefacción por
gas inerte, necrosis ósea aséptica y otros trastornos.
Entre las lesiones más comunes de los trabajadores de la construcción
iguran las roturas y los esguinces. Estos y muchos trastornos musculosqueléticos
(como tendinitis, síndrome del
túnel carpal y lumbalgias) pueden ser el resultado de una lesión
traumática, de movimientos forzados repetitivos, de posturas
inadecuadas o de esfuerzos violentos (véase la Figura 93.1). Las caídas
debidas posiciones inestables, huecos sin protección y resbalones en
andamios (véase la Figura 93.2) y escaleras son muy corrientes.
Riesgos biológicos
Los riesgos biológicos se presentan por exposición a microorganismos
infecciosos, a sustancias tóxicas de origen biológico
o por ataques de animales. Por ejemplo, los trabajadores en excavaciones
pueden desarrollar histoplasmosis, que es una infección pulmonar
causada por un hongo que se encuentra comúnmente en el terreno.
Dado que el cambio de composición de la mano de obra en cualquier
proyecto es constante, los trabajadores individuales puede entrar en
contacto con otros y, de resultas de ello, pueden
contraer enfermedades contagiosas gripe o tuberculosis, por ejemplo.
Los trabajadores también pueden estar expuestos al riesgo de
contraer la malaria, fiebre amarilla o la enfermedad de Lyme si el trabajo
se desarrolla en zonas en la que estos organismos y los insectos portadores
son frecuentes.
Las sustancias tóxicas de origen vegetal provienen de la hiedra
venenosa, arbustos venenosos, zumaque y ortigas venenosas, que causan
sarpullidos en la piel. El serrín de algunas maderas
puede producir cáncer, y existen otras (p. ej., la del cedro
rojo occidental) que causan alergias.
Los ataques por animales son raros, pero se pueden producircuando un
proyecto de construcción les causa molestias o invade su hábitat.
Aquí se pueden incluir las avispas, abejorros, hormigas rojas,
serpientes y muchos otros. Los trabajadores bajo el agua pueden sufrir
el riesgo de ataques por tiburones y otras especies de peces.
Figura 93.1 • Trabajador
portando una carga sin ropa ni equipo de trabajo adecuados.

Figura 93.2 • Andamio
inseguro en Katmandú, Nepal, 1974.

Riesgos sociales
Los riesgos sociales provienen de la organización social del
sector. La ocupación es intermitente y cambia constantemente,
y el control sobre muchos aspectos del empleo es limitado, ya que la
actividad de la construcción depende de muchos factores sobre
los cuales los trabajadores no tienen control, tales como el estado
de la economía o el clima. A causa de los mismos, pueden sufrir
una intensa presión para ser más productivos. Debido a
que la mano de obra cambia continuamente, y con ella los horarios y
la ubicación de los trabajos, y también porque muchos
proyectos exigen vivir en campamentos lejos del hogar y de la familia,
los trabajadores de la construcción pueden carecer de redes estables
y fiables que les proporcionen apoyo social. Ciertas características
del trabajo de la construcción, como las pesadas cargas de trabajo,
un control y apoyo social limitados son los factores más asociados
con el estrés en otras industrias. Estos riesgos no son exclusivos
de ningún oficio, pero son comunes a todos los trabajadores
de la construcción en una u otra forma.
Evaluación de la exposición
Para evaluar la exposición, tanto primaria como pasiva, se requiere
conocer las tareas que se realizan y la composición de los ingredientes
y de los subproductos asociados con cada trabajo
o tarea. Generalmente, este conocimiento existe en alguna parte (p.
ej., hojas de datos de seguridad de los materiales, las HDSM), pero
puede no estar disponible en obra. Gracias al continuo desarrollo de
la tecnología de las comunicaciones y la informática,
es relativamente fácil obtener tal información y ponerla
al alcance de todos.
Control de los riesgos laborales
La medición y evaluación de la exposición a los
riesgos laborales requiere tener en cuenta el modo peculiar en que se
produce la exposición de estos trabajadores. Las mediciones y
los límites de exposición en la higiene industrial convencional
se basan en promedios de jornadas de 8 horas. Pero dado que las exposiciones
en la construcción son habitualmente breves, intermitentes, variadas
pero de probable repetición, tal tipo de mediciones y límites
de exposición no son tan útiles como en otros trabajos.
La medición de la exposición puede basarse en tareas mejor
que en turnos de trabajo. De acuerdo con este enfoque, se pueden identificar
tareas distintas y los riesgos característicos de cada una de
ellas. Una tarea es una actividad limitada,
como la soldadura, el lijado de cartónyeso, la pintura, la instalación
de fontanería, etc. Si las exposiciones se caracterizan por tareas,
deberá ser posible desarrollar un perfil de exposición
para un trabajador individual con conocimiento de las tareas que realicen
o que se realicen tan próximas a él que puedan provocar
una exposición. A medida que aumenta el conocimiento de la
exposición basada en las tareas, es posible desarrollar controles
basados en las mismas.
La exposición varía con la concentración del riesgo
y la frecuencia y duración de la tarea. Como enfoque general
del control de riesgos, es posible reducir la exposición reduciendo
la concentración o la duración o frecuencia de la tarea.
Dado que la exposición en la construcción es intermitente
de por sí, los controles administrativos que se basan en reducir
la frecuencia o la duración de la exposición son menos
prácticos que en otras industrias. Por consiguiente, la manera
más eficaz de reducir la exposición consiste en reducir
la concentración de riesgos. Otros aspectos importantes del control
de la exposición incluyen la disponibilidad de instalaciones
sanitarias y de comedor, y la educación y formación.
Reducción
de la concentración de la exposición
Para reducir la concentración de la exposición conviene
considerar la fuente, el entorno en que se produce un riesgo y los trabajadores
expuestos al mismo. Como regla general, cuanto más próximos
a la fuente sean los controles, más eficaces serán y mejor
resultado darán. Tres son los tipos de controles que se pueden
utilizar para reducir la concentración de los riesgos en el trabajo.
Estos son, siguiendo el orden de mayor a menor eficacia:
- controles de
ingeniería en la fuente
- controles medioambientales
que eliminan el riesgo del entorno
- protecciones
personales facilitadas al trabajador
Controles de
ingeniería
Los riesgos se originan en una fuente. La manera más eficiente
de proteger a los trabajadores de los riesgos es cambiar la fuente primaria
con algún cambio tecnológico. Por ejemplo, una
sustancia más peligrosa puede ser sustituida por una menos peligrosa.
El amianto puede ser sustituido por fibras de vidrio sintéticas
no inspirables, y los disolventes orgánicos de las pinturas
pueden ser sustituidos por agua. De igual modo, abrasivos sin sílice
pueden reemplazar a la arena en el decapado abrasivo (también
denominado chorreo de arena). O se puede cambiar a
fondo un proceso, tal como sustituir los martillos neumáticos
por martillos de impacto que originan menos ruido y vibraciones. Si
al serrar o al taladrar se genera polvo, partículas o ruidos,
estos procesos se pueden realizar cortando con cizallas o mediante punzonamiento.
Las mejoras tecnológicas reducen los riesgos de algunos problemas
musculosqueléticos y otros problemas de
salud. Muchos de los cambios son sencillos, por ejemplo, un destornillador
a dos manos con un mango más largo aumenta el par de torsión
en el objeto y reduce la fatiga en las muñecas.
Controles medioambientales
Los controles medioambientales se utilizan para eliminar una sustancia
peligrosa del entorno, si es portada por el aire, o para protegerse
de la fuente, si se trata de un riesgo físico. En un trabajo
determinado se puede usar un sistema extractor local (SEL) a base de
una campana y un conducto de ventilación para recoger los humos,
vapores o el polvo. Sin embargo, puesto que la
ubicación de las tareas que emiten materiales tóxicos
es variable, y como la estructura también cambia, cualquier SEL
tendrá que ser móvil y flexible para adaptarlo a esos
cambios. Colectores de polvo con ventiladores y filtros montados sobre
ruedas, fuentes de energía autónomas, conductos flexibles
y suministros de agua móviles se han utilizado en muchas obras
para asegurar la extracción en una serie de procesos generadores
de riesgos.
Un método sencillo y eficaz de controlar la exposición
a riesgos físicos por radiaciones (ruido, radiación ultravioleta
(UV) por soldadura al arco, radiación infrarroja (IR), calor
irradiado por objetos calientes) consiste en protegerse de ellos con
algún material adecuado. Las planchas de contrachapado protegen
de las radiaciones IR y UV, y un material fonoabsorbente o fonorreflectante
proporcionará cierta protección de las fuentes de ruido.
Las fuentes principales de fatiga por calor son el clima y el
trabajo físico. Los efectos adversos de la fatiga térmica
pueden evitarse mediante reducciones de la carga de trabajo, provisión
de agua y pausas adecuadas a la sombra y, tal vez, trabajando de
noche.
Protección individual
Cuando los controles de ingeniería o los cambios de prácticas
de trabajo no bastan para proteger a los trabajadores adecuadamente,
éstos pueden necesitar un equipo de protección individual
(EPI) (véase la Figura 93.3). Para que tal equipo sea eficaz,
los trabajadores deberán ser instruidos en su uso, y el equipodebe
acoplarse perfectamente, y asimismo ha de ser revisado y mantenido en
buen estado. Además, si otras personas que están en la
proximidad pueden estar expuestas al riesgo, deben ser protegidas o
se debe impedir su acceso a la zona.
El uso de ciertos equipos personales puede originar problemas. Por ejemplo,
los trabajadores de la construcción, a menudo, trabajan en equipo
y por ello tienen que comunicarse entre sí, pero el empleo de
máscaras respiratorias dificulta la comunicación. El uso
de ropa protectora de cuerpo entero puede contribuir a la fatiga por
calor, por su pesadez y por no permitir la disipación del calor
corporal.
La posesión de equipos de protección sin conocer sus limitaciones
también puede crear la ilusión en los trabajadores o en
las empresas de que los trabajadores están protegidos cuando
la
realidad es que, en ciertas condiciones de exposición, no lo
están. Por ejemplo, corrientemente no hay guantes que protejan
más de 2 horas contra el cloruro de metileno, un ingrediente
común para arrancar pinturas. Tampoco hay suficientes datos acerca
de la protección que los guantes ofrecen contra mezclas de disolventes
como las que contienen a la vez acetona y tolueno
o metanol y xileno. El nivel de protección depende de la forma
de utilización del guante. Además, los guantes suelen
ensayarse con una sola sustancia química a la vez, y raramente
durante más de 8 horas.
Figura 93.3 • Trabajador de la construcción en Nairobi, Kenya, sin casco
ni calzado de protección.

Instalaciones
sanitarias y comedores
La falta de instalaciones sanitarias y comedores también puede
contribuir al aumento de las exposiciones. A menudo, los trabajadores
no se pueden lavar antes de las comidas y tienen que comer en el tajo,
lo que significa que, inadvertidamente, pueden ingerir sustancias tóxicas
que transmiten de sus manos a la comida o a los cigarrillos. La falta
de vestuarios en una obra puede ocasionar el traslado de las sustancias
contaminantes desde la obra al hogar del trabajador.
Lesiones mortales
Dado que la construcción comprende una gran proporción
de la población activa, las muertes en la construcción
también afectan a una población considerable. En Estados
Unidos, por ejemplo, la construcción representa del 5 al 6 %de
la población activa, pero da cuenta del 15 % de muertes laborales,
más que cualquier otro sector. El sector de la construcción
en Japón representa el 10 % de la población activa, pero
es responsable del 42 % de muertes por causas laborales; en Suecia,
las cifras son el 6 %y el 13 %, respectivamente.
Las lesiones mortales más comunes en Estados Unidos se deben
a caídas (30 %), accidentes de tráfico (26 %), contacto
con objetos o maquinaria (p. ej., ser golpeado por un objeto, o
resultar atrapado por maquinaria o materiales) (19 %) y exposición
a sustancias dañinas (18 %), la mayoría de las cuales
(75 %) son electrocuciones por contacto con cables eléctricos,
tendidos
eléctricos, maquinaria o herramientas con motor eléctrico.
Estos cuatro tipos de sucesos son los responsables de la casi totalidad
(93 %) de las lesiones mortales registradas entre trabajadores de la
construcción en Estados Unidos (Pollack et al. 1996).
Por oficios, en Estados Unidos, la proporción de lesiones mortales
más elevada se da entre los trabajadores de carpintería
metálica (118 muertes por 100.000 jornadas completas de trabajo
para 19921993, frente a 17 por 100.000 en el resto de oficios juntos)
y de ellas el 70 % de las muertes de trabajadores de carpintería
metálica se debió a caídas. Entre los peones se
experimentó el mayor número de muertes, con un promedio
anual de unas 200. En términos generales, la proporción
de muertes fue mayor entre los trabajadores de 55 años o más.
La proporción de muertes por tipo de suceso varió según
el oficio. Entre los supervisores, las caídas y los accidentes
de tráfico causaron el 60 % del total. Entre los carpinteros,
pintores, techadores y carpinteros metálicos, las más
comunes fueron las caídas, representando el 50, 55, 70 y 69 %
de la mortalidad en estos oficios, respectivamente. Entre los ingenieros
de mantenimiento y los maquinistas de excavadoras, la causa más
común la constituyeron los accidentes de tráfico,
que originaron el 48 y 65 % de las muertes en esos oficios, respectivamente.
La mayoría de ellos estaban asociados con los camiones volquete.
Las muertes por zanjas con pendientes insuficientes o mal apuntaladas
siguen siendo una causa de mortalidad importante (McVittie 1995). Los
riesgos primarios en los oficios especializados se relacionan en la
Tabla 93.2.
Un estudio efectuado
entre los trabajadores de la construcción suecos no mostró
una tasa de mortalidad general elevada relacionada con el trabajo, pero
mostró altas tasas de mortalidad
por condiciones específicas (véase la Tabla 93.3).
Lesiones causantes
de pérdidas de tiempo o incapacidades
En Estados Unidos y Canadá, las causas más comunes de
lesiones con pérdida de jornadas de trabajo son los esfuerzos
violentos; golpes recibidos por objetos; las caídas a un nivel
inferior,
y los resbalones, traspiés y caídas en el mismo nivel.
La categoría de lesión más corriente la constituyen
las roturas y esguinces, algunos de los cuales son el origen de dolores
y afecciones
crónicas. Las actividades más asociadas con lesiones con
pérdida de jornadas son el manejo y colocación manuales
de materiales (p. ej., colocación de tabiquería seca,
tuberías o conductos de ventilación). Los accidentes por
desplazamientos (andar, subir, descender) son también comunes.
La causa subyacente de muchas de estas lesiones es la falta de limpieza.
Muchos resbalones, traspiés y caídas son causados por
andar por encima de los escombros de la construcción.
Tabla 93.3
Profesiones de la construcción con índices de mortalidad
(SMR) e índices de incidencia (SIR) significativamente superiores
a los normales por causas diversas.
| Profesión |
SMR
significativamente superior |
SIR
significativamente superior |
| Albañiles
|
|
Tumor
peritoneal |
| Hormigonadores
|
Todas
las causas,* todos los tipos de cáncer,* cáncer de
estómago, muerte violenta,*caídas accidentales |
Cáncer
de labios, cáncer de laringe y estómago,*a cáncer
de pulmón |
| Gruístas
|
Muerte
violenta* |
|
| Conductores |
Todas
las causas,* cardiovasculares* |
Cáncer
de labios |
Colocadores
de
aislamientos |
Todas
las causas,* cáncer de pulmón, neumoconiosis, muerte
violenta* |
Tumor
peritoneal, cáncer de pulmón |
| Maquinistas |
Cardiovasculares,*
otros accidentes |
|
| Fontaneros |
Todos
los tipos de cáncer,* cáncer de pulmón, neumoconiosis |
Todos
los tipos de cáncer, tumor pleural, cáncer de pulmón |
| Canteros |
Todas
las causas,* cardiovasculares,* |
|
| Planchistas |
Todos
los tipos de cáncer,* cáncer de pulmón, caídas
accidentales |
Todos
los tipos de cáncer, cáncer de pulmón |
|
Ebanistas/carpinteros
|
|
Cáncer
de nariz y del seno nasal
|
*
Los cánceres o causas de muerte son significativamente más numerosos
que en las demás profe siones combinadas. "Otros accidentes" incluye
las lesiones laborales típicas.
a. El riesgo relativo de contraer cáncer de laringe entre los hormigonadores,
comparado con el de los carpinteros, es 3 veces mayor.
b. El riesgo relativo de contraer cáncer de pulmón entre los hormigonadores,
comparado con el de los carpinteros, es casi el doble.
Fuente: Engholm y Englund 1995. |
Coste de las
lesiones y enfermedades
Las lesiones y enfermedades laborales en la construcción son
muy costosas.
Las estimaciones del coste de las lesiones en la construcción
en Estados Unidos oscilan entre 10 y 40 millardos de dólares
anuales (Meridian Research 1994); tomando un valor medio de
20 millardos, el coste por trabajador de la construcción ascendería
a 3.500 dólares al año. A mediados de 1994, las indemnizaciones
pagadas a los trabajadores de tres oficios carpinteros, albañiles
y trabajadores de carpintería metálica representaron
una media del 28,6 % de las nóminas, en todo el país (Powers
1994). Las primas del seguro varían mucho según la especialidad
y la jurisdicción. El coste medio de las primas es varias veces
más elevado que en la mayoría de los países industrializados,
en los que las primas del seguro de accidentes de los trabajadores oscilan
del 3 al 6 %de lanómina. Además del seguro de accidentes,
existen las primas del seguro de responsabilidad civil y otros costes
indirectos, incluyendo la pérdida de
rendimiento de los equipos de trabajo, la limpieza (de un desprendimiento
de tierras, de un hundimiento, por ejemplo) o las horas extraordinarias
ocasionadas por una lesión. Estos costes indirectos pueden representar
varias veces el importe de la indemnización por accidente pagada a los
trabajadores.
Gestión
para un trabajo seguro en la construcción
Los programas de seguridad efectivos tienen varios rasgos comunes, que
se manifiestan en el conjunto de la organización, desde los cargos
más altos de un contratista general hasta los
directores de proyecto, supervisores, representantes sindicales y trabajadores
a pie de obra. Los códigos de práctica se llevan a cabo
y se evalúan a conciencia. Se calculan los costes de enfermedad
y lesiones y se mide el rendimiento; los que cumplen son recompensados,
los que no, son penalizados. La seguridad es parte integrante de los
contratos y los subcontratos. Todo el
mundo, sin excepción gerentes, supervisores y trabajadores
recibe la formación pertinente, general, específica para
la obra y el reciclaje que pueda ser necesario. Los trabajadores inexpertos
reciben formación en la obra a cargo de los trabajadores veteranos.
En los proyectos en que se ponen en práctica estas medidas, los
índices de lesiones son notablemente inferiores a los de otros
centros similares.
Prevención de accidentes y lesiones
Las empresas del sector que presentan los índices de lesiones
más bajos tienen varias características en común:
una declaración de principios claramente definida que
es seguida por toda la organización, desde la alta dirección
hasta el último escalón en obra. Esta declaración
hace referencia a un código específico de actuación
que describe detalladamente los riesgos y los controles pertinentes
a las ocupaciones y trabajos en la obra. La asignación de
responsabilidades es clara y se establecen los niveles de cumplimiento.
Se investiga el incumplimiento de estos niveles y se imponen las sanciones
pertinentes. Por el contrario, el cumplimiento o mejora
de los mismos son premiados. Se emplea un sistema de contabilidad que
refleja los costes de cada lesión o accidente y las ventajas
económicas de la prevención de lesiones. Los empleados
o sus representantes participan en el establecimiento y la administración
de un programa de prevención de lesiones. Esta implicación
a menudo cristaliza en la formación de un comité conjunto
de trabajadores y mandos. Se realizan reconocimientos médicos
para determinar la aptitud de los trabajadores para las tareas y obligaciones
que tienen asignadas. Estos reconocimientos se realizan cuando el
trabajador se incorpora al trabajo por primera vez y cuando se reincorpora
después de una ausencia por lesión, enfermedad u otra
causa.
Se identifican, analizan y controlan los riesgos con arreglo
a las distintas categorías, que se tratarán en otros apartados
de este capítulo. Se realizan inspecciones de toda la obra de
modo
regular y se registran los resultados. Se revisa el equipo para cerciorarse
de su manejo seguro (frenos de los vehículos, alarmas, protecciones,
etc.). Los riesgos de lesiones incluyen los
asociados con los tipos más comunes de lesiones causantes de
pérdidas de jornadas de trabajo: caídas de altura o a
nivel,el levantamiento u otras formas de manipulación manual
de materiales,
riesgo de electrocución, riesgos de lesiones con intervención
de vehículos de carretera o todo terreno, hundimientos de zanjas
y otros. Entre los riesgos para la salud se incluirán las
partículas portadas por el aire (sílice, amianto, fibras
de vidrio sintéticas, partículas de gasóleo), gases
y vapores (monóxido de carbono, vapores de disolventes, escapes
de los motores), riesgos físicos (ruido, calor, presión
hiperbárica) y otros, como la fatiga. Se establecen preparativos
para situaciones de emergencia y se efectúan los ensayos de emergencia
precisos.
Estos preparativos incluirán la asignación de responsabilidades,
la prestación de primeros auxilios y atención médica
inmediata en la obra, las comunicaciones dentro de la obra y fuera de
ella (ambulancias, familiares, oficinas centrales y sindicatos), transporte,
designación de centros de atención sanitaria, acordonamiento y saneamiento
de la zona en que se haya producido la emergencia, identificación de
testigos y datos documentales de los sucesos. Si fuera necesario, dentro
de estos preparativos de emergencia, deben incluirse los medios de evacuación
en caso de riesgos incontrolados, como incendios o inundaciones.
Se investigan
y registran los accidentes y lesiones. El objeto de los informes
es la identificación de las causas que podían haber sido
controladas, de modo que en el futuro puedan evitarse sucesos análogos.
Los informes se archivarán según un método normalizado
para facilitar su análisis y prevención. Para facilitar
la comparación de los índices de lesiones entre diversas
situaciones, es útil identificar la población laboral
dentro de la cual se produce una lesión, y las horas de trabajo
de ese grupo, para calcular un índice de lesiones (p. ej., el
número de lesiones por hora trabajada o el número de horas
trabajadas entre lesiones sucesivas).
Los trabajadores y supervisores reciben formación e instrucción
en materia de seguridad. Esta instrucción consiste en la
enseñanza de los principios generales de seguridad y salud, está
integrada en la formación ocupacional, es específica para
cada obra e incluye los procedimientos a seguir en casos de accidente
o lesiones. La educación y formación de trabajadores y
supervisores es parte esencial de cualquier intento de evitar lesiones
y enfermedades. En muchos países, la formación relativa
a procedimientos y prácticas de trabajo seguras es impartida
por algunas empresas y organizaciones sindicales. Estos procedimientos
incluyen el corte y desconexión de las fuentes de suministro
eléctrico durante los trabajos de mantenimiento, el uso de cuerdas
de amarre cuando se trabaja en altura, la entibación de zanjas,
el establecimiento de superficies de paso seguras, etc. Es asimismo
importante impartir formación específica para cada obra,
que cubra aspectos particulares de la misma, tales como medios
de acceso y salida. Deberá también incluirse la formación
y la instrucción acerca de sustancias peligrosas. Para inspirar
un comportamiento seguro siempre resulta mucho más eficaz
la formación práctica, demostrando que se conocen las
prácticas de seguridad, que las enseñanzas en clase y
los exámenes escritos.
En Estados Unidos, una ley federal exige la formación en torno
a ciertas sustancias nocivas. En Alemania, esta misma preocupación
condujo al desarrollo del programa Gefahostoff, informationssystem der
Berufsgenossenschaften der Bauwirtschaft o GISBAU, que coopera con los
fabricantes para determinar el contenido de todas las sustancias utilizadas
en las obras
de construcción. Asimismo, el programa facilita la información
acomodándola a las diferentes necesidades del personal sanitario,
directivos y trabajadores. La información puede obtenerse
a través de cursos de formación, en publicaciones impresas
y en los terminales de ordenador a pie de obra. GISBAU aconseja sobre
la manera de sustituir ciertas sustancias nocivas e indica el
modo de manejar otras con seguridad. (Véase el Capítulo
Empleo, almacenaje y transporte de sustancias químicas.)
La información sobre riesgos químicos, físicos
y de otras clases está disponible en la obra en los idiomas
propios de los trabajadores. Si se espera que los trabajadores se comporten
inteligentemente en la obra, será preciso que tengan la información
necesaria para tomar decisiones en situaciones específicas.
Y finalmente, los contratos entre contratistas y subcontratistas deben
incluir cláusulas de seguridad. Entre ellas se podría
incluir el establecimiento de una organización de seguridad unificada
en obras en las que trabajen varias empresas, la especificación
de requisitos
a cumplir, primas y penalizaciones.
Bohuslav Málek
Riesgos
Las obras subterráneas incluyen la construcción de túneles
para carreteras, autopistas, vías férreas y el tendido
de tuberías de alcantarillado, agua caliente, vapor, conducciones
eléctricas,
cables telefónicos. Entre los riesgos de este trabajo se incluyen
el duro trabajo físico, el polvo de sílice cristalino,
el polvo de cemento, el ruido, las vibraciones, los escapes de los motores
de gasóleo, las emanaciones químicas radón y la
falta de oxígeno. A veces, estos trabajos deben realizarse en
ambientes presurizados. Los trabajadores de estas obras corren el riesgo
de sufrir
lesiones graves y, a menudo, fatales. Algunos riesgos son los mismos
que los de la construcción en superficie, pero agravados por
la condición de trabajar en un espacio encerrado. Otros
riesgos son específicos del trabajo subterráneo. Entre
éstos se incluyen: golpes de maquinaria especial, electrocución,
sepultamiento por desprendimientos de techo o paredes, asfixia o
lesiones por fuegos y explosiones. En los trabajos en túneles
se pueden encontrar bolsas de agua no previstas que pueden producir
inundaciones y anegamientos.
La construcción de túneles requiere un esfuerzo físico
considerable. El consumo de energía durante el trabajo manual
suele ser de 200 a 350 W, con una gran parte de carga estática
muscular. El ritmo cardíaco durante los trabajos con barrenos
de aire comprimido y martillos neumáticos alcanza 150160 pulsaciones
por minuto. El trabajo se suele realizar en condiciones
microclimáticas desfavorables de frío y humedad,y a veces
en posturas de trabajo fatigosas. Todo ello suele ir acompañado
de otros factores de riesgo que dependerán de las condiciones
geológicas locales y del tipo de tecnología que se utilice.
Esta pesada carga de trabajo puede contribuir notablemente a la fatiga
por calor.
La mecanización puede reducir la dureza del trabajo manual. Pero
la mecanización conlleva sus propios riesgos. El trabajo de máquinas
móviles grandes y potentes en un lugar cerrado introduce riesgos
de lesiones graves al personal que trabaja en su proximidad, que puede
ser golpeado o aplastado por ellas. La maquinaria para estos trabajos
también puede originar polvo,
ruido, vibraciones y gases de los tubos de escape de los motores diesel.
Por otro lado, la mecanización necesita menos mano de obra, lo
que reduce el número de personas expuestas, pero a cambio de
un mayor desempleo y todos los problemas que ello lleva consigo.
La sílice cristalina (llamada también sílice libre
y cuarzo) aparece de manera natural en muchos tipos de roca. La piedra
arenisca es prácticamente sílice pura; el granito puede
contener
un 75 %, los esquistos un 30 %, y la pizarra un 10 %. La piedra caliza,
el mármol y la sal, a efectos prácticos, no contienen
sílice alguna. Teniendo en cuenta que la sílice está
omnipresente en la corteza terrestre, es preciso tomar muestras de polvo,
al menos al comienzo de un trabajo subterráneo y siempre que
el tipo de roca cambie a medida que el trabajo avanza.
Siempre que se procede al machacado, perforación, molienda o
cualquier otro tipo de pulverización de una roca que contenga
sílice, se originará polvo de sílice inhalable.
Los principales causantes de la incorporación de polvo de sílice
en el aire son las perforadoras de aire comprimido y los martillos neumáticos.
El trabajo con estas herramientas se ejecuta más frecuentemente
en el frente de avance del túnel y, por tanto, los trabajadores
en estas zonas son los que sufren una mayor exposición. En tales
casos, es de obligada aplicación la tecnología de eliminación del polvo.
Las voladuras no
sólo generan escombros que vuelan, sino también polvo
y óxidos nitrosos. Para evitar una excesiva exposición,
el procedimiento usual consiste en impedir el reingreso en
la zona afectada hasta que el polvo y los gases se hayan disipado. Una
práctica corriente consiste en hacer las voladuras al final del
último turno de trabajo del día y limpiar los escombros
durante el turno siguiente.
Al mezclar el cemento se origina polvo de cemento. En altas concentraciones,
este polvo irrita la membrana mucosa y respiratoria, pero no se han
observado efectos crónicos. Sin embargo,
si se deposita sobre la piel y se mezcla con el sudor, el polvo de cemento
puede causar dermatosis. Cuando el hormigón húmedo se
pulveriza in situ, también puede causar dermatosis.
El ruido producido en los trabajos subterráneos puede ser considerable.
Entre las fuentes de ruido principales se incluyen los martillos y perforadoras
neumáticos, los motores de gasóleo y
los ventiladores. Dado que el trabajo se realiza en un recinto cerrado,
existe también un ruido importante a causa de la reverberación.
Los niveles de ruido punta pueden sobrepasar los
115 dBA, siendo la exposición media ponderada de 105 dBA. Existe
una tecnología, que debe ser aplicada, para la reducción
del ruido de la mayoría de las máquinas.
Los trabajadores en obras subterráneas también pueden
encontrarse expuestos a vibraciones en todo el cuerpo producidas por
la maquinaria móvil y a vibraciones en brazos y manos a causa
del manejo de perforadoras y martillos neumáticos. Los niveles
de aceleración transmitidos a las manos por las herramientas
neumáticas pueden alcanzar los 150 dB (equivalentes a 10 m/s
2 ). Los efectos perniciosos de las vibraciones de brazos y manos pueden
verse agravados por un ambiente de trabajo frío y húmedo.
Si el terreno tiene una alta saturación de agua o si el trabajo
se realiza por debajo del agua, la zona de trabajo puede tener que ser
presurizada para mantenerla libre de agua. Para el trabajo por debajo
del nivel del agua se utilizan cajones de aire comprimido. Cuando los
trabajadores en este ambiente hiperbárico efectúan una
rápida transición a la presión atmosférica
normal, corren el peligro del mal de descompresión y los trastornos
asociados al mismo. Dado que la absorción de la mayoría
de gases y vapores tóxicos depende de su presión parcial,
a mayor presión, mayor será la absorción. Por ejemplo,
10 ppm de monóxido de carbono (CO)a 2 atmósferas de presión
producirán el mismo efecto que 20 ppm CO a 1 atmósfera.
Las sustancias químicas se utilizan en los trabajos subterráneos
de diversas formas. Por ejemplo, capas poco coherentes de roca se pueden
estabilizar con una inyección de resina de
formaldehído de urea, con espuma de poliuretano o con mezclas
de cristales de agua sódica con formamida o con acetato de etilo
y de butilo. A consecuencia de ello, durante su aplicación se
pueden producir en la atmósfera del túnel vapores de formaldehído,
amoníaco, alcohol etílico o butílico o diisocianatos.
Con posterioridad a su aplicación, estas sustancias contaminantes
pueden extenderse por el túnel desde las paredes circundantes,
y, por tanto, pueden dificultar el control pleno de su concentración,
incluso empleando una ventilación mecánica intensiva.
El radón aparece de forma natural en algunas rocas y puede filtrarse
en la atmósfera de trabajo, donde se degradará, convirtiéndose
en otros isótopos radiactivos. Algunos de ellos emiten
radiaciones alfa y pueden inhalarse, aumentando el riesgo de cáncer
de pulmón.
Los túneles que se construyen en zonas habitadas también
pueden ser contaminados por sustancias procedentes de las tuberías
circundantes. El agua, el gas doméstico y de calefacción, el
gasóleo, la gasolina, etc. se pueden filtrar en un túnel, o si algunas
de las tuberías portadoras sufren una rotura durante la excavación,
pueden penetrar en el lugar en que se está trabajando.
La construcción
de pozos verticales empleando tecnología minera plantea problemas
de salud similares a los de los trabajos en un túnel. En aquellos
en que se encuentran presentes sustancias
orgánicas, es de temer la aparición de restos de descomposición
microbiana.
Los trabajos de mantenimiento en túneles para el tráfico
se diferencian de otros trabajos similares en superficie, principalmente
por la dificultad de instalar el equipo de control y seguridad;
por ejemplo, ventilación para la soldadura eléctrica;
ello puede influir en la calidad de las medidas de seguridad. El trabajo
en los túneles en los que discurren tuberías de agua caliente
o vapor, acarrea una intensa carga térmica, que exigirá
un régimen especial de trabajo y períodos de descanso.
La falta de oxígeno se puede dar en los túneles tanto
porque el oxígeno sea desplazado por otros gases, como porque
sea consumido por microbios o por oxidación de las piritas. Los
microbios
también pueden desprender metano o etano que no sólo desplazan
al oxígeno sino que, en una concentración suficiente,
pueden crear el riesgo de explosiones. El dióxido de carbono
(comúnmente denominado en Europa anhídrido carbónico)
también es generado por la contaminación microbiana. Las
atmósferas de espacios que han permanecido cerrados largo
tiempo pueden estar compuestas en su casi totalidad de nitrógeno,
del 5 al 15 % de dióxido de carbono y carecer prácticamente
de oxígeno.
El anhídrido carbónico se introduce en el pozo desde el
terreno circundante debido a los cambios de presión atmosférica.
La composición del aire en el interior del pozo puede cambiar
muy rápidamente: durante la mañana puede ser normal y
por la tarde ser deficiente en oxígeno.
Prevención
La prevención de la exposición al polvo debe realizarse,
en primer lugar, mediante la adopción de medidas técnicas,
tales como perforación húmeda (y/o perforación
con SEL), regando el
material antes de su retirada y carga, SEL en las máquinas del
túnel y ventilación mecánica de los túneles.
En algunas operaciones, las medidas técnicas de control pueden
resultar insuficientes
para rebajar la concentración del polvo respirable a un nivel
aceptable (p. ej., durante el barrenado y, a veces, en el caso de barrenado
con humedad), y, por tanto, puede ser necesario
complementar la protección de los trabajadores que realizan tales
operaciones con el empleo de máscaras respiratorias. La eficacia
de las medidas técnicas de control debe comprobarse mediante
el control de la concentración de polvo en el aire. En el caso
de polvo fibrógeno, será necesario adaptar el programa
de control de modo que permita el registro de la exposición de
los trabajadores individualmente. Los datos de exposición individual,
junto con los datos de salud de cada trabajador, son necesarios para
la valoración del riesgo de neumoconiosis en unas condiciones
de trabajo determinadas, así como para la evaluación de
la eficacia de las medidas de control a largo plazo. En último
lugar, en particular, el registro individual de las exposiciones es
necesario para evaluar la aptitud de los trabajadores individuales para
continuar en sus puestos de trabajo.
Dada la naturaleza de los trabajos subterráneos, la protección
contra el ruido depende mayormente de las protecciones auditivas personales.
Una protección eficaz contra las vibraciones, por otra parte,
se puede conseguir solamente eliminando o reduciendo
las vibraciones mediante la mecanización de las operaciones que
entrañan tal riesgo. El EPI no resulta eficaz. Análogamente,
el riesgo de dolencias debidas a una sobrecarga física de las extremidades
superiores sólo puede aminorarse con la mecanización.
Es posible influir
en la exposición a sustancias químicas mediante la elección
de una tecnología apropiada (eliminando la utilización
de resinas de formaldehídos y de la formamida) por
medio de un buen mantenimiento (p. ej., de los motores de gasóleo)
y con una ventilación adecuada. A veces resultan muy eficaz la
organización y la adopción precauciones en el régimen
de trabajo, especialmente para la prevención de dermatosis.
El trabajo en lugares subterráneos cuya composición del
aire se desconoce exige una estricta observancia de las normas de seguridad.
No se permitirá la entrada en tales recintos sin portar
equipos respiratorios autónomos. El trabajo debe ejecutarse por
grupos de al menos tres personas un trabajador se introducirá
en el espacio subterráneo, con aparato de respiración
y cinturón de seguridad, y los otros permanecerán en el
exterior sujetando una cuerda amarrada al trabajador que está
en el interior. En caso de accidente es necesario actuar con rapidez.
Se han perdido muchas vidas tratando de salvar a la víctima de
un accidente, cuando no se tuvo en cuenta la seguridad del que acudía
al rescate.
Los reconocimientos médicos periódicos antes y después
de la contratación son una parte necesaria de las precauciones
de salud y seguridad de los trabajadores en los túneles. La frecuencia
de los reconocimientos periódicos y el tipo y rango de los reconocimientos
especiales (rayos X, funciones pulmonares, audiometría, etc.)
deben fijarse individualmente para cada obra
y para cada tarea de acuerdo con las condiciones de trabajo.
Antes de iniciar los trabajos subterráneos es preciso efectuar
una inspección del emplazamiento y tomar muestras para planificar
los trabajos de excavación. Una vez que el trabajo está
en
marcha, hay que inspeccionar el tajo diariamente para evitar la caída
del techo o la formación de cuevas. El lugar de trabajo de los
trabajadores solitarios debe inspeccionarse al menos dos
veces en cada turno. Se instalarán equipos contra incendios,
estratégicamente situados a todo lo largo del tramo subterráneo.
Pekka Roto
El sector de la construcción constituye del 5 al 15 % de la economía
nacional de la mayoría de los países y generalmente es
una de las tres industrias que arroja el mayor índice de riesgos
de
lesiones laborales. Predominan los riesgos crónicos de salud
laboral que se relacionan a continuación (Comisión de
las Comunidades Europeas 1993):
- Trastornos musculosqueléticos,
sordera laboral, dermatitis y trastornos pulmonares son las dolencias
más comunes producidas por el trabajo.
- Un riesgo acrecentado
de carcinomas del tracto respiratorio y mesoteliomas causados por
exposición al amianto detectados en todos los países
en que existen estadísticas de morbilidad y mortalidad laborales.
- Trastornos causados
por una nutrición inadecuada, por el tabaco o por el consumo
de alcohol y drogas, que se asocian especialmente con los trabajadores
inmigrantes, que representan una proporción considerable de
los trabajadores de la construcción en muchos países.
Los servicios de
salud preventivos para los trabajadores de la construcción deben
planificarse dando prioridad a estos riesgos.
Tipos de servicios
de salud laboral
Los servicios de salud laboral para los operarios de la construcción
se agrupan en tres modelos principales:
- servicios especializados
para trabajadores de la construcción
- asistencia
sanitaria laboral para trabajadores de la construcción prestada
por servicios sanitarios de ámbito más amplio
- asistencia
sanitaria prestada voluntariamente por la empresa.
Los servicios
especializados son los más eficaces, pero también son
los más caros en términos de costes directos. La experiencia
en Suecia indica que los índices de lesiones más bajos
en obras de construcción en todo el mundo, y un riesgo muy bajo
de enfermedades laborales entre los trabajadores de la construcción,
vienen asociados con un trabajo de prevención exhaustivo
realizado por servicios especializados. En el modelo sueco, llamado
Bygghälsan, se combinan la prevención médica y técnica.
Bygghälsan funciona por medio de centros regionales y unidades
móviles. Sin embargo, durante la severa recesión económica
de finales del decenio de 1980, Bygghälsan recortó seriamente
sus actividades sanitarias.
En los países en que existe una legislación de salud laboral,
las empresas de construcción generalmente alquilan los servicios
de salud requeridos a compañías que sirven a la industria
en
general. En estos casos, es importante la formación del personal
de salud laboral. Sin un conocimiento específico de las circunstancias
que rodean a la construcción, el personal médico no puede
proporcionar programas preventivos de salud en el trabajo que sean eficaces
para las empresas de construcción.
Algunas grandes compañías multinacionales cuentan con
programas de seguridad y salud en el trabajo bien desarrollados que
forman parte de la cultura de la empresa. Los cálculos comparados
de costebeneficio han demostrado que tales actividades resultan económicamente
beneficiosas. Actualmente, los programas de seguridad laboral son parte
integrante de la gestión de calidad de la mayoría de las
empresas internacionales.
Clínicas
móviles
Dado que las obras de construcción se encuentran a menudo alejadas
de cualquier proveedor de servicios de salud, puede ser necesario recurrir
a unidades móviles que presten estos servicios.
Prácticamente todos los países que tienen servicios de
salud laboral especializados en los trabajadores de la construcción
utilizan unidades móviles para prestar estos servicios. La mayor
ventaja de la unidad móvil es el ahorro de tiempo para acercar
los servicios a las obras. Estos centros de salud móviles están
instalados en un autobús o caravana especialmente equipados y
están adecuados de un modo especial para todo tipo de controles,
como reconocimientos médicos periódicos. Los servicios
móviles deberán tener la precaución de establecer
de antemano acuerdos de colaboración con los proveedores locales
de servicios de salud
para asegurar el seguimiento, evaluación y tratamiento de los
trabajadores, cuyos exámenes hayan dado resultados que puedan
sugerir un problema de salud.
El equipo normal de una unidad móvil incluye un laboratorio básico
con un espirómetro y un audiómetro, un cuarto para entrevistas
y un equipo de rayos X, cuando sea preciso. Es preferible diseñar
unidades modulares como espacios multiuso, de modo que puedan utilizarse
en diferentes tipos de obras. La experiencia finlandesa indica que las
unidades móviles son
también adecuadas para estudios epidemiológicos, que se
pueden incorporar a los programas de salud en el trabajo si se planifican
de antemano adecuadamente.
Contenido de los servicios preventivos de salud en el trabajo
La identificación del riesgo en las obras debe orientar la actividad
médica, aunque este aspecto sólo sea secundario con respecto
a la prevención por medio de un diseño, labor de ingeniería y organización
del trabajo adecuados. La identificación del riesgo requiere un enfoque
pluridisciplinario; ello requiere una estrecha colaboración entre el
personal especializado en salud en el trabajo y la empresa. Una opción
sería una exploración sistematizada de los riesgos en el lugar de trabajo
utilizando listas de comprobación normalizadas.
Los reconocimientos
médicos previos al empleo y periódicos se realizan, usualmente, de acuerdo
con los requisitos establecidos por la legislación o con las orientaciones
facilitadas por las autoridades. El contenido del reconocimiento dependerá
del historial de exposiciones de cada trabajador. Los contratos de plazo
corto y la frecuente rotación de la mano de obra pueden dar lugar a
reconocimientos médicos "frustrados" o "inadecuados", a la pérdida del
seguimiento de los resultados o una duplicación injustificada de los
reconocimientos médicos. Por tanto, se recomienda la práctica de reconocimientos
periódicos regulares para todos los trabajadores. Un reconocimiento
de salud tipo debe incluir: un historial de exposiciones, un historial
de síntomas y enfermedades con especial énfasis en las dolencias musculosqueléticas
y alérgicas, un reconocimiento anatómico básico y pruebas de audiometría,
vista, espirometría y presión arterial. Los reconocimientos deben facilitar
también consejos sanitarios e información sobre el modo de evitar los
riesgos laborales comunes.
Vigilancia y prevención
de problemas clave en los trabajos de construcción
Trastornos
musculosqueléticos y su prevención
Los trastornos musculosqueléticos pueden tener múltiples
orígenes. El estilo de vida, la propensión hereditaria
y el envejecimiento, junto con esfuerzos físicos inadecuados
y lesiones de poca gravedad, son los factores de riesgo comúnmente
aceptados como causa de estos trastornos. Los tipos de problemas musculosqueléticos
se manifiestan de diferentes maneras en las diversas profesiones de
la construcción.
No existe ninguna prueba fiable para predecir el riesgo de un individuo
para contraer un trastorno de este tipo. La prevención médica
de los trastornos musculosqueléticos se basa en la orientación
sobre el estilo de vida y cuestiones ergonómicas. Los reconocimientos
previos al empleo y periódicos pueden utilizarse a este fin.
Las pruebas generales de resistencia y las radiografías rutinarias
del sistema esquelético no tienen un valor específico
para la prevención. En su lugar, la detección temprana
de síntomas y un historial detallado de los síntomas
musculosqueléticos pueden utilizarse como base para la terapia.
Un programa que realiza periódicamente sondeos de síntomas
para identificar los factores laborales que se pueden
cambiar ha demostrado su eficacia. A menudo, los trabajadores que han
estado expuestos a fuertes cargas o esfuerzo físico creen que
el trabajo les mantiene en forma. Varios estudios han
demostrado que tal presunción no es cierta. Por tanto, es importante
que en el contexto de los reconocimientos médicos, se informe
a los sujetos del examen sobre las maneras adecuadas
de mantener su aptitud física. El tabaco se ha asociado con la
degeneración del disco lumbar y las lumbalgias. Es por ello que
en los reconocimientos médicos periódicos es preciso incluir
también información y tratamientos antitabaco (Proyecto
de educación sobre la práctica de fumar y los riesgos
en el trabajo, 1993).
Pérdida de audición motivada por el ruido en el
trabajo
La prevalencia de la pérdida de audición motivada por
el ruido varía entre las profesiones de la construcción,
y depende de los niveles y duración de la exposición. En 1974, menos
del 20 % de los trabajadores suecos de la construcción de 41 años de
edad tenían una audición normal en ambos oídos. La implantación de un
programa exhaustivo de conservación del oído aumentó la proporción de
trabajadores con audición normal, dentro del mismo grupo, a casi un
40 % al final del decenio de 1970. Estadísticas efectuadas en la Columbia
Británica, Canadá, han mostrado que los trabajadores de la construcción
generalmente sufren una pérdida de oído importante después de trabajar
más de 15 años en su oficio (Schneider et al. 1995). Se cree que algunos
factores pueden aumentar la propensión a la pérdida del oído en el trabajo
(neuropatía diabética, hipercolesterolemia y exposición a ciertos disolventes
ototóxicos). Las vibraciones en todo el cuerpo y el hábito de fumar
también pueden tener un efecto aditivo.
Es aconsejable
un programa de conservación del oído a gran escala dentro
del sector de la construcción. Este tipo de programa requiere
no sólo la colaboración a nivel de obra, sino también
una legislación que lo apoye. Los programas de conservación
del oído deben estar especificados en los contratos de trabajo.
La pérdida de audición en el trabajo es reversible en
los primeros 3 ó 4 años siguientes a la exposición
inicial. Una detección temprana de la pérdida de audición
facilita las posibilidades
de prevención. Se recomiendan pruebas regulares para detectar
los cambios lo antes posible y para motivar a los trabajadores en su
autoprotección. En el transcurso de las pruebas, a los trabajadores
expuestos se les debe instruir en los principios de protección
individual, así como en el mantenimiento y el empleo adecuado
de los medios de protección.
Dermatitis
profesional
La dermatitis profesional se puede evitar principalmente con medidas
higiénicas. El manejo adecuado del cemento húmedo y la
protección de la piel son medidas de higiene eficaces. Durante
los reconocimientos médicos es importante recalcar la importancia
de evitar el contacto de la piel con el cemento húmedo.
Enfermedades pulmonares profesionales
La asbestosis, la silicosis, el asma y la bronquitis profesionales pueden
encontrarse entre los trabajadores de la construcción, dependiendo
de sus anteriores exposiciones en el trabajo (Instituto finlandés
de salud en el trabajo 1987).
No existe ningún método médico para evitar el desarrollo
de carcinomas después de la exposición suficiente de una
persona al amianto. Las radiografías de pecho regulares, cada
tres años, son la recomendación de vigilancia médica
más común; hay pruebas de que el reconocimiento por rayos
X mejora las perspectivas en el cáncer de pulmón (Strauss,
Gleanson y Sugarbaker 1995). La espirometría y la información
antitabaco se incluyen normalmente
en los reconocimientos médicos periódicos. No existen
ensayos para hacer un diagnóstico precoz de tumores malignos
relacionados con el amianto.
Los tumores malignos y otras enfermedades pulmonares relacionadas con
la exposición al amianto son ampliamente infradiagnosticados.
Por tanto, muchos trabajadores de la construcción que tendrían
derecho a indemnización se quedan sin ellos. Al final del decenio
de 1980 y a principios del decenio de 1990, en Finlandia se realizó
un chequeo a escala nacional
de los trabajadores expuestos al amianto. El chequeo reveló que
tan sólo a un tercio de los trabajadores que padecían
enfermedades relacionadas con el amianto y con acceso a los servicios
de salud en el trabajo se les habían diagnosticado con anterioridad
(Instituto finlandés de salud en el trabajo 1994).
Necesidades
especiales de los trabajadores inmigrantes
En función del emplazamiento de la obra, el contexto social,
las condiciones sanitarias y el clima pueden representar riesgos importantes
para los trabajadores de la construcción. Los trabajadores inmigrantes
a menudo sufren problemas psicosociales. Entre ellos se da un mayor
riesgo de lesiones en el trabajo que entre los trabajadores nativos.
Hay que tener en cuenta su riesgo de ser portadores de enfermedades
infecciosas, como el sida, la tuberculosis y otras enfermedades parasitarias.
La malaria y otras enfermedades tropicales pueden crear un problema
a los trabajadores en aquellos lugares en que son endémicas.
En muchos proyectos
de construcción de envergadura se emplea mano de obra extranjera.
Es preciso realizar un reconocimiento médico previo en el país
de origen. Además, debe
evitarse la propagación de enfermedades contagiosas mediante
programas de vacunación adecuados. En los países de recepción
es necesario impartir formación profesional, educación
en
materia de seguridad y salud y proporcionar alojamiento. Los trabajadores
inmigrantes deben tener el mismo acceso a la asistencia sanitaria y
a laseguridad social que los trabajadores
nativos (El Batawi 1992).
Además de evitar las dolencias relacionadas con la construcción,
el profesional sanitario debe trabajar para promover cambios positivos
en el estilo de vida, que puedan contribuir a mejorar la salud general
de un trabajador. Los temas más importantes y fructíferos
para la promoción de la salud entre los trabajadores de la construcción
son la abstención del alcohol y el tabaco. Se ha estimado que
un trabajador que fuma le cuesta a su empresa del 20 al 30 % más
que uno que no fuma. Las inversiones en campañas antitabaco no
sólo son rentables a corto plazo, con menores riesgos de accidentes
y ausencias por enfermedad más cortas, sino también a
largo plazo, con menores riesgos de contraer enfermedades pulmonares
cardiovasculares y cáncer. Adicionalmente, el humo del tabaco
tiene efectos nocivos multiplicadores en presencia de la mayoría
de polvos, en especial el de amianto.
Beneficios económicos
Resulta difícil demostrar algún beneficio económico
directo de los servicios de salud laboral para una empresa de construcción
individual, especialmente si se trata de una pequeña. Sin embargo,
los cálculos indirectos de rentabilidad demuestran que la prevención
de accidentes y la promoción de la salud son económicamente
beneficiosas. Existen cálculos comparativos de
costebeneficio de las inversiones en programas preventivos disponibles
para uso interno de las empresas. (Véase Oxenburg 1991, que describe
un modelo aplicado ampliamente en Escandinavia).
Leen Akkers
La puesta en práctica
de la Directiva CE de Normas Mínimas de Salud y Seguridad en
las Obras de Construcción Móviles y Provisionales tipifica
las normas legales promulgadas por los Países
Bajos y la Comunidad Europea. Su objetivo es mejorar las condiciones
de trabajo, combatir las incapacidades y reducir el absentismo por enfermedad.
En los Países Bajos estas normas para el sector de la construcción
están expresadas en la Arbouw Resolution, Capítulo 2,
Sección 5.
Como sucede a menudo, la legislación parece ir por detrás
de los cambios sociales que se iniciaron en 1986, año en que
las organizaciones patronales y sindicales se reunieron para establecer
la Fundación Arbouw con miras a prestar servicios a las empresas
de construcción de obras civiles y construcción de infraestructuras,
movimiento de tierras, construcción de carreteras y construcciones hidráulicas
y los ramos complementarios del sector. De este modo, las nuevas normas
apenas constituyen un problema para las empresas responsables que ya
se han comprometido a poner en práctica las consideraciones de salud
y seguridad. Sin embargo, el hecho de que resulta muy difícil, a menudo,
poner en práctica estos principios, ha conducido a su no observancia
y a una competencia desleal y, en consecuencia, a la necesidad de una
normativa legal.
Normativa legal
La normativa legal se centra en las medidas preventivas previas al comienzo
del proyecto de construcción y durante la ejecución del
mismo. A largo plazo, este enfoque proporcionará resultados óptimos.
La Ley de Salud y Seguridad estipula que las evaluaciones de los riesgos
deben abarcar no sólo las que se originan a causa de los materiales,
preparaciones, herramientas, equipo, etc., sino
también las que implican a grupos especiales de trabajadores
(p. ej., mujeres embarazadas, trabajadores jóvenes y de edad
avanzada, y los que sufren discapacidades).
Las empresas están obligadas a tener por escrito evaluaciones
e inventarios de riesgos preparados por expertos habilitados, que pueden
ser empleados suyos o contratistas externos. Esta documentación
debe incluir recomendaciones para eliminar o limitar los riesgos y debe
estipular también las fases del trabajo en que se requerirán
especialistas cualificados. Algunas empresas de construcción
han desarrollado su propio enfoque de la evaluación, con el nombre
de Investigación General Empresarial e Inventario y Evaluación
de Riesgos (ABRIE), que ha pasado a ser el prototipo para el sector.
La Ley de Salud y Seguridad obliga a las empresas a ofrecer un reconocimiento
de salud periódico a sus empleados. El objeto es identificar
los problemas de salud que puedan crear ciertos trabajos especialmente
peligrosos para algunos trabajadores a menos que se tomen ciertas precauciones.
Este requisito se hace eco de diversos convenios colectivos dentro del
sector de la construcción, que durante años vienen exigiendo
a las empresas que proporcionen a sus empleados atención médica
laboral completa, inclusive reconocimientos médicos periódicos.
La Fundación Arbouw ha establecido un contrato con la Federación
de centros de atención de seguridad y salud en el trabajo para
la prestación de tales servicios. A lo largo de los años
se ha
acumulado un acervo de valiosas informaciones que ha contribuido a la
mejora de las evaluaciones e inventarios de riesgos.
Política
en materia de absentismo
La Ley de Salud y Seguridad también exige a los patronos que
tengan una política en materia de absentismo que incluya la estipulación
de que cuenten con expertos en este campo para el
seguimiento y asesoramiento a los empleados discapacitados.
Responsabilidad
conjunta
Muchos riesgos de salud y seguridad pueden tener su origen en deficiencias
del edificio o decisiones inadecuadas de la organización o en
una mala organización del trabajo al iniciarse el
proyecto. Para soslayar esto, las empresas, los trabajadores y el gobierno
llegaron en 1989 a un pacto de condiciones de trabajo. Entre otros aspectos,
especificaba la colaboración entre clientes y contratistas y
entre estos y los subcontratistas. Esto ha dado lugar a un código
de conducta que sirve de modelo para la puesta en práctica de
la Directiva Europea sobre obras de construcción móviles
y provisionales.
Como parte del pacto, Arbouw ha formulado límites de exposición
a materias y sustancias peligrosas, junto con orientaciones para su
aplicación en diversas operaciones constructivas. Bajo la dirección
de Arbouw, el Sindicato de trabajadores de la construcción y de la madera,
el Sindicato de la industria FNV y la Asociación de lanas minerales,
del Benelux, acordaron un contrato que exigía el desarrollo de productos
de lana mineral y lana de vidrio con menor emisión de partículas de
polvo, el desarrollo de los métodos de producción con la mayor seguridad
posible de estos productos; la formulación y promoción de métodos de
trabajo para el uso de los anteriores productos dentro de la mayor seguridad
y la ejecución de la investigación necesaria para establecer los límites
de seguridad de exposición a los mismos.
Se fijó
un límite de exposición a las fibras inspirables de 2/cm
3 , aunque se consideró que un límite de 1/cm 3 era posible.
También se acordó la eliminación del uso de materias
primas y
secundarias que pudieran representar riesgos para la salud, usando como
criterio los límites de exposición formulados por Arbouw.
Se hará un seguimiento de los resultados siguiendo este
acuerdo hasta su fecha de expiración el 1 de enero de 1999.
Calidad del proceso de construcción
La puesta en práctica de la directiva CE no es una actuación
aislada, sino que es parte integral de las políticas de salud
y seguridad de las empresas, junto con la política de calidad
y medio ambiente. La política de salud y seguridad es un componente
crítico de la política de calidad de las empresas. Las
leyes y normas sólo se cumplirán si las empresas y los
trabajadores de la
construcción han tomado parte en su desarrollo. El gobierno ha
decidido desarrollar un plan modelo de salud y seguridad que es factible
y que se puede hacer cumplir para evitar la competencia desleal de las
empresas que pretendan ignorarlo o subvertirlo.
Doug J. McVittie
Diversidad de
proyectos y actividades laborales
Muchas personas ajenas al sector de la construcción ignoran la
diversidad y grado de especialización de los trabajos acometidos
por esta industria, aunque a diario contemplan parte de los mismos.
Además de las demoras de tráfico causadas por la invasión
de las calzadas y las excavaciones en calles, el público puede
observar a menudo la construcción de edificios, de parcelaciones
y, a veces, el derribo de estructuras. Lo que se esconde a la vista,
en la mayoría de los casos, es el ingente volumen de trabajo
especializado que se realiza, bien como parte de un proyecto de nueva
planta, bien como parte de los trabajos de mantenimiento que se llevan
a cabo y que están asociados con casi todas las construcciones
del pasado.
La lista de actividades es muy variada, abarcando desde trabajos de
electricidad, fontanería, calefacción y ventilación,
pintura, trabajos de techado y pavimentación hasta trabajos muy
especializados como instalación o reparación de grúas
de pórtico, colocación de maquinaria pesada, ignifugación,
trabajos de refrigeración e instalación y pruebas de sistemas
de comunicaciones.
El valor de la construcción puede medirse en parte según
el importe de las licencias de construcción. La Tabla 93.4 muestra
el valor de la construcción en Canadá en 1993.
Los aspectos de seguridad y salud en el trabajo dependen en gran medida
de la naturaleza del proyecto. Cada tipo de proyecto y cada actividad
laboral presentan diferentes riesgos y soluciones. A menudo, la gravedad,
alcance o tamaño del problema están relacionados a su vez con la dimensión
del proyecto.
Relaciones clientecontratista
Los clientes son aquellos individuos, asociaciones, corporaciones o
autoridades públicas por encargo de los cuales se ejecuta una
construcción. La gran mayoría de las obras se realizan
con
arreglo a contratos entre clientes y contratistas. Un cliente puede
elegir a un contratista en base a una prestación anterior, o
a través de un agente que puede ser un arquitecto o un ingeniero.
En otros casos, puede optar por pedir ofertas mediante anuncios y licitaciones.
El método que se use y la propia actitud del cliente en relación
con la salud y la seguridad pueden ejercer un profundo efecto en la
práctica de salud y seguridad del proyecto.
Por ejemplo, si un cliente opta por precalificar a los contratistas
para asegurarse de que cumplirán ciertos criterios, el proceso
elimina a los contratistas sin experiencia, a los que no
han acreditado una ejecutoria satisfactoria y a aquellos que no cuentan
con el personal cualificado requerido por el proyecto. Si bien, con
anterioridad, la ejecutoria en materia de salud y seguridad no había
sido una de las cualificaciones comúnmente solicitadas o tenidas
en cuenta por los clientes, en la actualidad está ganando adeptos,
primordialmente entre los clientes industriales importantes y entre
los organismos públicos que encargan servicios de construcción.
Algunos clientes potencian la seguridad mucho más que otros.
En algunos casos, ello es debido al riesgo de daños a sus instalaciones
existentes cuando los contratistas tienen que entrar en ellas para realizar
trabajos de mantenimiento o para la ampliación de las mismas. Las compañías
petroquímicas, en particular, dejan bien claro que la ejecutoria de
seguridad del contratista es una condición clave del contrato.
A la inversa, aquellas
firmas que optan por adjudicar el proyecto por medio de una licitación
abierta, sin calificación previa, para lograr el precio más
bajo, a menudo se topan con contratistas posiblemente no cualificados
para ejecutar la obra o que toman atajos para ahorrar tiempo y materiales.
Este procedimiento puede tener un efecto adverso en el desarrollo de
la
salud y la seguridad.
Tabla 93.4
Importe de los proyectos de construcción en Canadá, en
1993 (basado en el importe de las licencias de construcción expedidas
en el mismo año).
| Tipo
de proyecto, |
Importe
($ Can) |
%
del total |
| Edificios
residenciales (casas, apartamentos) |
38.432.467.000
|
40,7
|
| Edificios
industriales (fábricas, instalaciones mineras) |
2.594.152.000 |
2,8 |
| Edificios
comerciales (oficinas, almacenes, tiendas, etc). |
11.146.469.000 |
11,8
|
| Edificios
institucionales (escuelas, hospitales) |
6.205.352.000 |
6.6 |
| Otros
edificios (terminales de aeropuertos, estaciones de autobuses, granjas,
etc.) |
2.936.757.000 |
3.1 |
| Instalaciones
marítimas (muelles, dragados) |
575.865.000 |
0.6 |
| Carreteras
y autopistas |
6.799.688.000
|
7,2 |
| Redes
de agua y alcantarillado |
3.025.810.000 |
3,2 |
| Presas
y regadíos |
333.736.000 |
0,3 |
| Energía
eléctrica (térmica/nuclear/hidráulica) |
7.644.985.000 |
8,1 |
| Ferrocarriles,
teléfonos y telégrafos |
3.069.782.000 |
3,2 |
| Gas
y petróleo (refinerías, oleoductos, gasoductos) |
8.080.664.000 |
8,6 |
| Otras
obras civiles (puentes, túneles, etc.) |
3.565.534.000 |
3.
8 |
|
Total |
94.411.261.000
|
100
|
| Fuente
: Statistics Canada 1993 |
|
|
Relaciones contratistacontratista
Mucha gente que no está familiarizada con la naturaleza de los
acuerdos contractuales corrientes en la construcción supone que
un contratista ejecuta la totalidad o, al menos, la mayor parte de la
construcción de la mayoría de edificios. Por ejemplo,
si se trata de la construcción de un nuevo edificio de oficinas,
un complejo polideportivo u otro proyecto de gran impacto, el contratista
general suele poner carteles y, a menudo, emblemas de la compañía,
para indicar su presencia y crear la impresión de que es su
proyecto. Años atrás, esta impresión podía
haber sido
e